La demencia la componen un conjunto de signos y síntomas caracterizados por un deterioro global de las funciones intelectuales, de origen orgánico, que ocasiona una desadaptación social, sin que presente alteraciones del estado de conciencia.
No es una enfermedad en sí, sino que es un trastorno con diferentes expresiones clínicas, dependiendo del periodo evolutivo en el que se encuentre y de las causas que lo originaron. Al hablar de deterioro, nos referimos a que se presenta en una persona que previamente se encontraba normal.
Las causas más frecuentemente relacionadas son la Enfermedad de Alzheimer y las Enfermedades Cerebrovasculares.
Constituye un problema sanitario muy preocupante en los países occidentales, con una prevalencia que oscila entre el 5 y el 15% de las personas que tienen más de 65 años de edad. Estas cifras se duplican en las personas de más de 80 años. En los últimos años se ha observado un incremento en su incidencia como consecuencia del mayor envejecimiento de la población y de los cuidados especiales que reciben estas personas.