La enfermedad mental es el desorden de las ideas y de los sentimientos con trastornos graves del razonamiento, del comportamiento, de la facultad de reconocer la realidad y de adaptarse a los retos normales de la vida. Está provocada por perturbaciones cerebrales de origen genético, tóxico, infeccioso o terapéutico que pueden agravarse por factores psicosociales.
Existen numerosas enfermedades mentales, con mayor o menor gravedad y repercusión social, tales como neurosis, trastornos de la personalidad, depresiones, anorexias , dependencias, psicosis...
Dentro del grupo de la psicosis las esquizofrenias son claramente las de mayor repercusión personal, social y familiar.
La enfermedad mental puede producir aislamiento, inactividad, desorden de vida en general y, en ciertos casos y circunstancias, violencia y tendencia al suicidio.
Un problema muy característico que impide o dificulta enormemente el tratamiento de la enfermedad es la falta de conciencia que el enfermo tiene de padecerla. Creyéndose sano es difícil que consienta que lo vea un profesional, tomar una medicación o acudir a una psicoterapia ocupacional y, mucho menos, a una hospitalización en caso de crisis.
Hoy día existen medicamentos que, unidos a otras terapias, logran controlar muy eficazmente los síntomas de las enfermedades mentales graves.