Alteración de la visión
La frecuencia de alteraciones visuales aumenta con la edad. En las personas mayores, el deterioro de la visión es producto de los cambios fisiológicos y patológicos.
El deterioro visual afecta a la independencia de la persona y, secundariamente, a su calidad de vida.
Con elevada frecuencia, el deterioro de la visión es infravalorado en el anciano al ser considerado como consecuencia irreversible del envejecimiento. Pero las transformaciones producto del envejecimiento sólo afectan a un descenso de la agudeza visual general (aproximadamente, un 40 por ciento respecto a edades menores), a la discriminación de los contrastes y de los colores.
Estas modificaciones no generan una alteración de la visión de una intensidad tal que interfiera con las actividades de la vida diaria. Cuando ello acontece, debe considerarse la presencia de una enfermedad específica susceptible de ser corregida.