Según esto, la comunicación puede tener tres finalidades:
INFORMAR: cuando lo que se transmite en una idea.
EXPRESAR: cuando lo que se transmite es un sentimiento.
PERSUADIR: cuando lo que se transmite es un razonamiento.
En función del objeto mismo de la comunicación (idea, sentimiento, o razonamiento), el sujeto emisor y también el receptor deberán adoptar unas cautelas específicas para lograr que el proceso se desarrolle con éxito:
Para informar o transmitir una idea, es conveniente:
Elaborar un mensaje conciso. Es necesario que el mensaje contenga solo la información que queremos transmitir, sin más elementos que la puedan distorsionar.
Elaborar un mensaje muy claro, eliminando en todo lo posible las dudas e interpretaciones, que conduzcan a posibles equívocos.
Crear un ambiente formal.