"EN UN PROCESO DE COMUNICACIÓN LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE ES LO QUE EL RECEPTOR ENTIENDE".
Según la afirmación anterior, el resultado de la comunicación no es lo que dice el emisor, o lo que pretende decir o transmitir, sino lo que entiende el receptor.
De ello por tanto deducimos, que sobre el emisor y también sobre el receptor, recae la responsabilidad de adoptar todas las precauciones necesarias para que lo entendido por el receptor coincida con lo transmitido, y es más, coincida con lo pensado por el emisor, es decir, con lo que éste pretendía transmitir.