La escucha activa también aporta beneficios concretos para la persona que escucha y para la que habla:
Para el RECEPTOR :
1º Se siente más cercano al otro.
2º Es más capaz de atenderle.
3º Puede contestar de una forma más adecuada.
Para el EMISOR :
1º Se siente aceptado como persona.
2º Se encuentra a gusto con el otro.
3º Se siente más seguro.