Para utilizar correctamente la voz debemos saber manejar adecuadamente tres aspectos importantes:
La proyección : Consiste en que nuestra voz llega al usuario con mayor nitidez, sin tener que elevar el volumen, es decir, suena con mayor claridad y resonancia. La proyección está directamente relacionada con la forma en que respiramos, siendo la respiración abdominal o diafragmática la que más favorece la proyección.
La intensidad : Un volumen excesivo o demasiado bajo perjudica lógicamente la conversación. Debeos tener en cuenta las características de cada usuario para adaptar la intensidad de voz y situarla en el nivel más adecuado.
La velocidad : Cuando hablamos a través de algún dispositivo, siempre va a existir un deterioro, por mínimo que sea, en la calidad del sonido, de ahí que sea importante adaptar la velocidad con que transmitimos el mensaje, disminuyéndola tanto como sea necesario.