Manténgase derecho. |
Inclinado sobre su mesa, sostenido por un codo vacilante, su voz “decae”. |
Relájese. |
Descolgar el teléfono es abrir una puerta; inmediatamente le imaginarán. |
Hable bajo. |
Le oyen igual de bien en Nueva York que en Zaragoza. |
Hable más lentamente. |
Su dicción debe ser más clara, su elocución menos rápida que en una conversación cara a cara. |
Sin ruidos no identificables. |
No se rasque el cuello: ¡parece que pasa un tren! No masculle, no suspire: ¡el aparato amplifica! |
Sin acrobacias. |
Ya recogerá su lápiz después: ¡sus esfuerzos por arrastrar el teléfono bajo la mesa se oyen muy bien! |