Las causas de que nuestro interlocutor manifieste su desacuerdo de forma airada o agresiva puede deberse a diversas circunstancias.
Los incidentes pueden ser desde lo más benigno a lo más grave y la actitud del usuario puede ser comprensiva y educada o bien agresiva y hostil.
Es precisamente el usuario que emplea esta actitud el que puede presentar más dificultad para dialogar y solucionar su problema.