TEMA 7. Introducción a las redes TCP/IP.
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7.2 ConfiguraciÓn del Hardware.

Si Para la interconexión física de ordenadores se emplea algún tipo de tecnología de red de área local; la más común con diferencia son las redes Ethernet. Para construir una red de este tipo cada ordenador debe poseer una tarjeta de red o interfaz de red; esta interfaz posee una dirección única que viene grabada de fábrica en cada tarjeta, por lo que se suele llamar dirección física; en redes Ethernet se compone de 6 bytes, que se suelen representar en hexadecimal (por ejemplo 06:00:1b:4c:48:33).

Otro mecanismo muy común para conectarse a una red es mediante una conexión punto a punto a otro ordenador (típicamente con un módem); en este caso la red local está formada únicamente por dos ordenadores. La tecnología equivalente para este tipo de conexiones se denomina PPP (Protocolo Punto a Punto). Para este tipo de conexión existe un icono en el escritorio llamado “Conexión a Internet”, el cual posee instrucciones precisas para el caso de módem analógico, módem USB o router USB, por lo que el resto del capítulo nos centraremos en el caso de redes locales.

Para configurar una conexión de red es necesario ejecutar dos tareas básicas: configurar la interfaz de red y configurar el TCP/IP.

La configuración de la interfaz consiste básicamente en cargar el driver apropiado para la tarjeta o tarjetas que tengamos. Estos módulos se cargan como cualquier otro módulo del núcleo (generalmente se hace automáticamente en el arranque); para saber qué tipo de tarjeta de red tenemos podemos recurrir a la salida del comando “lscpi”.

A continuación debemos conocer el módulo necesario para esta tarjeta; para este caso resulta ser el 3c59x (se suele encontrar esta información con ayuda de cualquier buscador de Internet), de manera que para cargar el módulo tan sólo hay que poner “modprobe 3c59x” y el módulo será cargado en memoria. Cada módulo cargado asignará una vez configurado un nombre de dispositivo a la tarjeta, empezando por eth0 y siguiendo por eth1, etc (para equipos con varias tarjetas, si no estará sólo disponible eth0).

Respecto a la configuración de TCP/IP, disponemos de una herramienta gráfica en Aplicaciones -> Herramientas del Sistema -> Panel de Control -> Red. En primer lugar ponemos el nombre que la máquina tendrá en la red; este valor se guarda en el archivo /etc/hostname. Los siguientes apartados se refieren a la inclusión de nuestro Linux en una red con máquinas Windows y lo trataremos en un capítulo posterior.

La siguiente pestaña es quizá la más importante, ya que desde aquí se controlan las distintas interfaces de red de que disponemos; podemos añadir, borrar, activarla o desactivarla, y la principal, modificar sus propiedades, como su dirección IP, máscara de red y la puerta de enlace. Esta última es la dirección IP de una máquina que hace de puente entre nuestra red y otra, de manera que cuando intentemos comunicar con una máquina que no esté en nuestra red los paquetes se encaminen a través de está máquina; el caso típico es el de un máquina o router que se utiliza para dar conexión a Internet a toda una red local (Internet no es más que una conexión entre muchas redes).

Los valores que se muestran no están elegidos al azar. En principio una red local aislada del resto de redes de Internet podría tomar cualquier valor para sus direcciones IP (aunque todas dentro de la misma red), ya que esta red no va a interferir con el resto de redes; sin embargo es costumbre utilizar una serie de rangos IP para configurar redes locales (que no se utilizan para máquinas conectadas directamente a Internet), rangos que se reservan precisamente para este uso. Existen 3 rangos disponibles: 10.0.0.0 a 10.255.255.255, 172.16.0.0. a 172.31.255.255, y 192.168.0.0 a 192.168.255.255 (como puedes observar hay un rango de tipo A, otro de tipo B y otro de tipo C, para que escojamos según nuestras necesidades).

También se puede configurar si la interfaz se activará al iniciar la máquina o si se realiza una selección automática de los valores en el menú despegable “Configuración”; aquí las opciones son manual, DHCP o BOOTP (para utilizar las dos últimas es necesario que en la red existan sendos servidores dedicados a estos servicios).

Aunque ya podemos comunicarnos con el resto de máquinas, nos falta todavía activar una característica para hacer nuestros movimientos por la red más cómodos. Estarás de acuerdo conmigo que recordar las IP de la máquinas a las que queremos conectarnos es prácticamente imposible; por ello disponemos de dos características que nos resuelven esta tarea: los anfitriones y los servidores de nombres.

La lista de anfitriones es simplemente una lista que asocia a una IP un nombre, de manera que podemos introducir las IP de las máquinas de nuestra red con sus respectivas IP, y a partir de entonces nos podemos referir a esa máquina con ese nombre. Hay que tener en cuenta que esta lista debe introducirse en cada máquina de la red que se quiera que la utilice; en realidad sólo es necesario hacerlo una vez, ya que la lista se almacena en el archivo /etc/hosts, con lo que se puede copiar a todas las máquinas de nuestra red. Puedes ver que hay una entrada para “localhost” (el resto es necesario para poder usar IPv6).

Ahora bien, estos nombres sólo tienen ámbito local. Si queremos acceder a máquinas de fuera de nuestra red la lista debería ser bastante larga; en su lugar se utilizan unos servidores de Internet dedicados a almacenar esas extensas listas; son los denominados “Servidores de Nombres de Dominio” o DNS. Sus IP deben ser proporcionadas por tu proveedor de Internet (cada proveedor tiene las suyas, aunque en realidad puedes usar las de cualquiera). Simplemente puedes añadirlos desde la pestaña que reza “DNS".

 
 
   
 
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