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RECICLAJE DE BARRIADAS, UNA ALTERNATIVA SOSTENIBLE.
Elisa Valero ramos.
EL RETO DE NUESTRAS CIUDADES
Este proyecto surge en el seno de una red de investigación que pretende aunar iniciativas y esfuerzos de distintas escuelas e instituciones para abordar uno de los principales problemas que habrán de afrontar las ciudades europeas en la próxima década: la obsolescencia de las barriadas residenciales, un fenómeno que nos remite a los polígonos de viviendas sociales que el franquismo construyó entre 1957 (año de la creación del Ministerio de la Vivienda) y 1975.
La necesidad de intervención y transformación en estos trozos de ciudad en los que habita un 60% de la población es obvia y aunque desde hace tiempo se está llevando a cabo proyectos piloto a pequeña o mediana escala resulta patente que va a suponer cada vez más una importante inversión pública.
Ante esa inminente realidad nuestra investigación se centra en desarrollar herramientas operativas para establecer criterios de eficacia, no solo financiera, sino también social y medioambiental, en las inversiones dirigidas a la transformación y rehabilitación de las barriadas.
Hace unos años cuando en pleno boom inmobiliario comenzamos a hablar de reciclaje de barriadas derrochamos mucha energía, intentando explicar la necesidad de una alternativa al consumo irresponsable de suelo. Apelando a cuestiones tan básicas para la sostenibilidad proponíamos la recuperación frente a la demolición, evitando con ello generar toneladas de residuos sólidos, rentabilizar las infraestructuras, solucionar problemas de integración social.
Ya no hay que convencer a nadie, La crisis ha roto la burbuja inmobiliaria y cada vez es más patente la evidencia de que el medio ambiente no perdona los abusos cometidos.
Intervenir en la ciudad existente ha pasado a ser prioridad como lo demuestran los datos oficiales. Este año el Plan E cuenta para la rehabilitación con un presupuesto de 10.188 millones de euros que se dedicarán a unas 470.000 actuaciones. Si lo comparamos con la cuantía dedicada a obra pública, 19.404 millones de euros, supone que más de un tercio de la inversión total, aunque es cierto que uno de los motivos es que la rehabilitación requiere gran cantidad de mano de obra. Y para el próximo año está previsto un aumento de un 75% de la inversión. Ahora el objetivo ya no es concienciar ni convencer de una evidencia: la cuestión es buscar la mejor manera de llevarlo a cabo.