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Andalucía lamenta que el Gobierno central vuelve a reservarse el margen más amplio del déficit

Los datos del Plan de Estabilidad confirman los temores que motivaron el voto en contra de Andalucía en el Consejo de Política Fiscal y Financiera

Andalucía, 3 de mayo de 2016

La Junta de Andalucía lamenta que la nueva senda de reducción de déficit fijada en el Programa de Estabilidad 2016-2019, aprobada por el Consejo de Ministros, evidencia que el Gobierno central “vuelve a reservarse el margen más amplio de déficit” y obliga a realizar el mayor esfuerzo de reducción a las comunidades autónomas. Su preocupación es mantener este mayor margen, en lugar de ver que “lo importante no es quien recorta sino dónde se recorta”, que es el debate que pide Andalucía.

La opacidad de ayer en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que el Gobierno no ofreció ningún dato sobre el Plan de Estabilidad, más allá de la senda que otorga a las autonomías, es “el nuevo agravio de hoy” porque, conforme a los nuevos objetivos conocidos, la administración central reducirá su déficit al 1,5% del PIB en 2017, del 1,1 % en 2018 y del 0,9 % en 2019, mientras que las comunidades tendrán que rebajarlo al 0,5% en 2017, 0,3% en 2018 y 0% en 2019.

En 2017 la Administración central aumenta en cuatro décimas su margen de déficit hasta el 1,5%, mientras que las comunidades autónomas tendrán que reducirlo al 0,5%. Además, hasta 2018, la Administración central se reserva de manera prácticamente invariable la mitad del margen de déficit disponible (alrededor del 50%) y solo el resto de sectores de la Administración va disminuyendo su peso en el déficit.

De hecho, las comunidades reducen su peso desde el 19,4% que suponen en 2016 hasta el 13,6% en 2018, dejando de tener participación en el déficit en 2019 (se exige el equilibrio), mientras que la Administración Central y la Seguridad Social continúan repartiéndose el margen de déficit.

“El Gobierno de Rajoy se empeña en cargar sobre las comunidades la parte más dura del ajuste” manteniendo este reparto desequilibrado, a pesar de que las autonomías gestionan el 33% del gasto, que corresponde con partidas tan sensibles como la sanidad o la educación. Se resiste a abordar el debate que demanda Andalucía, que considera que importante es poner el acento “no en quién recorta, sino en determinar en qué políticas se pueden realizar mayores ajustes y qué elementos hay que preservar porque garantizan la igualdad de los ciudadanos”.

Es lamentable que el Gobierno convocara ayer a las comunidades y después no ofreciera datos, negándose a debatir abiertamente con las comunidades autónomas sobre la reducción del déficit, con un planteamiento opaco e insuficiente que demuestra que carece de ambición a la hora de negociar más margen con Bruselas. Por eso, Andalucía votó en contra porque temía lo que hoy se ha puesto de manifiesto, que el Estado se ha vuelto a reservar la parte más cómoda del ajuste.

El Gobierno ha vuelto a utilizar la rueda de prensa del Consejo de Ministros para hacer campaña en vez de pensar en el interés general de los ciudadanos y en intentar que la recuperación llegue a las familias. Se empeña en dibujar un horizonte ideal para 2019, cuando lo que toca es hacer balance de cuatro años de fracaso económico y sufrimiento social.









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