El tiempo vuela… El paisaje de la explotación de los minerales metálicos de las Minas de Río Tinto: apropiación de los recursos y esterilidad ambiental

Publicado el 26.Febrero.2014 por IECA y archivado en Cartografía, Estadística
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La riqueza minero-metalúrgica de la franja pirítica ibérica, un área con una de las mayores concentraciones de sulfuros del mundo, fue explotada desde el Calcolítico y posteriormente por sociedades tartésicas y turdetanas que se beneficiaron de la riqueza en cobre y plata, aunque su explotación masiva se iniciaría con la civilización romana, actividad minera de la que han llegado numerosos restos a nuestros días, como pozos, hornos y nada menos que 20 millones de toneladas de escoria. En la Edad Moderna las explotaciones mineras pasaron al Estado, que las administró de forma ineficaz hasta que en 1873 se vendieron al consorcio británico Río Tinto Company Limited, convirtiéndolas en la mayor mina a cielo abierto de Europa gracias a una explotación masiva de los recursos para obtención de cobre y azufre, introduciéndose nuevas técnicas de explotación. La implantación de técnicas industriales y las formas británicas de organización del trabajo supuso un revulsivo social y económico sin precedentes que marcaría la estructura urbana y modificaría el territorio, destinado básicamente a la exportación de los minerales directamente al Reino Unido, lo que demandó la construcción en 1875 de un ferrocarril minero conectado con el puerto de Huelva y de cerca de trescientos kilómetros con ramales que accedían a los filones y a las distintas instalaciones. En pocos años el complejo minero producía la mitad de la pirita mundial, y era una empresa muy rentable que llegó a tener 17.000 empleados en 1919.

La explotación de estos recursos favoreció el rápido desarrollo de dos poblaciones nacidas como residencia de los mineros, Minas de Riotinto, segregada en 1841 de Zalamea la Real, y que tiene la particularidad de que todo el suelo ha sido históricamente propiedad no de sus residentes o del Ayuntamiento, sino de la Compañía, circunstancia que facilitó el derribo y traslado de la población en 1874, al encontrarse excesivamente cerca del Filón Sur y estorbar a los intereses de la Compañía. El origen de Nerva es similar, constituyéndose como municipio independiente en 1885.

Las imágenes seleccionadas se corresponden pues con el caso más representativo dentro de la rica historia de la minería en Huelva: las Minas de Rio Tinto, donde se localiza el mítico Cerro Colorado explotado desde la Antigüedad, y cuya riqueza atrajo a pobladores que dieron origen a las ciudades de Minas de Riotinto y Nerva, en su origen poblados mineros, y situados respectivamente a izquierda y derecha de las imágenes que se comentan.

1956: el fin de la presencia británica

El fotograma del Vuelo Americano está tomado solo dos años después de la venta de los bienes de la Compañía. En 1954, y en parte por las presiones nacionalistas del Régimen de Franco, que presionó a la Compañía con medidas arancelarias, propias de la autarquía, los ingleses venden la mayoría de sus propiedades a la Compañía Española de las Minas de Río Tinto. La nueva empresa promovió un plan de industrialización para transformar las riquezas mineras, aunque este plan se centró en el puerto de Huelva, y fue el origen de su Polo Industrial.

La imagen muestra la inmensa cicatriz de diez kilómetros de longitud marcada por los tonos rojos (observables en la ortofotografía en color de 2011) procedentes de minerales oxidados, y un paisaje en gran parte yermo construido para extraer minerales y exportarlos a la metrópoli británica. Las grandes explotaciones activas son la del Filón Sur (explotada desde 1874), situada al Norte de la población de Minas de Riotinto, muy próximo el Filón Norte (1892), y al Oeste de ambos la reconocible Corta Atalaya (1907), la más grande explotación a cielo abierto del continente europeo, elipse de 1.200 metros de largo y 900 de ancho, con 350 de profundidad.

El nudo industrial y logístico de este complejo se desarrolla al Sur de Nerva y en torno al curso del Río Tinto y del ferrocarril. Se trata del complejo Zarandas-La Naya en el que se identifican de Norte a Sur: la fabrica de luz, la fundición que funcionó hasta 1970, del que se extraían azufre y ácido sulfúrico, un conducto canalizador de los humos sulfurosos, la fábrica de ácidos, edificios dedicados al lavado y triturados de minerales, así como los talleres dedicados a la reparación de maquinaria y material ferroviario. Todas estas instalaciones fueron puestas en funcionamiento a principios del siglo XX, y para cuyos trabajadores se construyó el poblado de La Naya.

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El complejo minero tenía que satisfacer sus necesidades hídricas con una compleja red de infraestructuras, destacando el Dique de Marismilla muy próximo a Nerva que proporcionaba agua acida usada para los procesos de precipitación del cobre, el Dique Sur vecino a Minas de Riotinto y el Dique del Zumajo al Suroeste. Se completaban estas infraestructuras con una extensa red ferroviaria con forma tentacular que recorría cortas y filones para llevar el material extraído para su procesamiento, o directamente al puerto de Huelva.

El espacio habitado aparece poco cualificado y supeditado a las necesidades de producción: monótonas cuarteladas de viviendas de una planta con patio trasero, en el que se segregan con voluntad colonial los habitantes según su estatus, como sucede con la barriada de Bellavista, destinada a los directivos británicos de la mina, y separada intencionadamente de Minas de Riotinto, que tenía por esta época 8.560 habitantes (Censo de 1960). La población más importante era Nerva, con 12.883 habitantes (1960) no muy lejos de su techo 14.700 en 1910. Junto con las capitales municipales, otros poblados como La Atalaya, La Dehesa o La Naya, eran verdaderos campamentos mineros, y su suerte estaba supeditada a esta actividad.

En la imagen se observan unas amplias superficies de eriales, terrenos deteriorados usados como “regaderos de piritas”, para extender escorias, realizar calcinaciones, o antiguas balsas. También se observa una importante extensión de terrenos forestales. Curiosamente para frenar la oposición de los terratenientes que protestaron por los daños en cerca de 80.000 hectáreas ocasionados por las emisiones de dióxido de azufre (1888 fue conocido como el año de los tiros, primera protesta ecologista provocada por los daños ambiéntales que provocaban las calcinaciones de mineral, protesta que fue sofocada a sangre y fuego). La Compañía se convirtió en el mayor terrateniente de Huelva, amplió notablemente su propiedades y desarrolló en más de 11.000 hectáreas un intenso programa de repoblaciones forestales en el entorno de la explotación minera, primero con coníferas y luego con eucaliptos.

1980: el lento declive de la mina

Desde 1956 diversas compañías mineras han explotado sus recursos, explotación que ha estado marcada por la fluctuación del precio del cobre. La ortoimagen de 1980, procedente del Vuelo Interministerial o del IRYDA, muestra un momento en el que la actividad minera es aún significativa y estaba concentrada en la explotación de la Corta Atalaya, que se amplía notablemente provocando la desaparición de su poblado, y en el Cerro Colorado, uniéndose el Filón Norte con el Filón Sur, con una nueva corta de 1,5 kilómetros de longitud. Pese al interés de las sucesivas compañías en realizar la transformación y aprovechamiento de las piritas, la mayoría de instalaciones ya se ubican en el Puerto de Huelva, y el material se traslada en camiones, por lo que buena parte del complejo de La Naya-Zarandas se desmantela, así como casi toda la compleja red de ramales e hijuelas del ferrocarril, y en 1984 circuló el último tren hasta el Puerto. La fundición se desmanteló y se trasladó al Polo Industrial de Huelva en los años 60. Por el contrario se construye una planta de acido sulfúrico.

El declive minero se traslada demográficamente a las dos poblaciones, que pierden peso poblacional: Minas de Riotinto 6.099 habitantes y Nerva 7.715 habitantes en el censo de 1981, ya muy lejos de sus techos poblacionales. Sin embargo, por su aspecto ambas poblaciones dejan de ser meros campamentos mineros y se configuran con una estructura de ciudad, más compleja. Un poco más al Norte, fuera de la orto, se instala un nuevo complejo industrial de La Dehesa destinado al aprovechamiento de las líneas de plata y oro, y las grandes presas con aguas acidas y color esmeralda, conocidas como del Gossán y del Cobre.

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2011: el cierre y las nuevas perspectivas

La crisis minera se agudizó en 1986 y origina el cierre de la línea de cobre, continuando la de plata y oro. En 1995, el abandono de la explotación por la empresa que la gestionaba hizo que ésta pasara a manos de los propios trabajadores y en el 2001 cesó definitivamente la actividad minera y se desarrollaron diversos planes económicos alternativos para paliar el impacto del cierre, planes que no han conseguido detener el declive demográfico de Minas de Riotinto y Nerva (4.090 y 5.654 habitantes respectivamente en 2013), y del que queda constancia visual en la aparición de nuevos polígonos industriales en torno a las dos poblaciones.

En la ortofoto de 2011 se aprecian notables evidencias del abandono de la actividad minera: la Corta Atalaya ha sufrido tras su abandono un derrumbe parcial y su inundación, y la corta de Cerro Colorado también aparece inundada. El embalse de La Marismilla ha sido vaciado y prácticamente todas las instalaciones de Zarandas-La Naya abandonadas, permaneciendo en uso turístico el ferrocarril en Zarandas preservado por la Fundación Río Tinto, junto con otros elementos del territorio que deben ser mantenidos como testimonios históricos de la apropiación de los recursos neocolonial y por su valor patrimonial. Precisamente estos valores han sido reconocidos con las declaraciones en el 2005 de 18.000 hectáreas como Paisaje Protegido del Río Tinto por la Consejería de Medio Ambiente, y en el 2012 como Bien de Interés Cultural de la Zona Minera Riotinto-Nerva por la Consejería de Cultura.

Buena parte de los terrenos mineros sin uso han sido reforestados y en los terrenos más propicios la empresa Río Tinto Fruit ha plantado 3.000 hectáreas de cítricos, convirtiéndose paradójicamente en la empresa más importante de la comarca, como se observa al Sur de Minas de Riotinto y al Este de Nerva. Antiguas escombreras y depósitos de estériles han encontrado nuevos usos: al Sur de Nerva se encuentra un controvertido depósito de residuos tóxicos y peligrosos.

Sin embargo, la actividad minera se resiste a abandonar la comarca una vez que el precio del cobre ha subido impulsado por la demanda de materias primas procedente de las economías emergentes: la empresa chipriota EMED Tartessus ha conseguido los derechos mineros sobre 1.300 hectáreas y prevé explotar 9 millones de toneladas/año de los históricos filones de Cerro Colorado y Salomón. Solo hace unos días (20/02/2014) la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha emitido un dictamen por el que considera viable este proyecto, siempre que el promotor cumpla 300 condiciones de carácter ambiental.

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Las imágenes de este artículo pertenecen a los fondos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Buena parte de este material documental más reciente está disponible en la Fototeca Aérea  Digital de Andalucía, servicio puesto en marcha por el IECA para la consulta y descarga de fotografías aéreas del territorio andaluz, y que cuenta  con más de 120.000 imágenes tomadas desde los años 80 hasta la actualidad. El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía también cuenta con un importante fondo documental con negativos de vuelos del periodo comprendido entre la década de los cuarenta del pasado siglo hasta la actualidad, que poco a poco se irán integrando en la Fototeca.

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