Instituto Andaluz de la Mujer

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La Junta insta a la ciudadanía a no contribuir a través del consumo al negocio de la explotación sexual

 

 

 

 

 

El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha destacado con motivo del 2 de diciembre, Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, la importancia de que la sociedad tome conciencia de que la prostitución es uno de los principales fines de la trata y explotación de personas, un negocio definido por la ONU como un tipo de esclavitud que, a pesar de vulnerar los Derechos Humanos universales, mueve más de 32.000 millones de dólares al año en el mundo, y en el que el 80% de las víctimas son mujeres y niñas. Por ello, el IAM instó a la ciudadanía andaluza, especialmente a la masculina, a no contribuir a dicho negocio a través del consumo, ya que es la “única vía eficaz para erradicar esa forma de esclavitud”.

 

 

Aunque no existen datos oficiales al respecto, fuerzas de seguridad y organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional calculan que más del 90% de las mujeres en situación de prostitución son extranjeras en situación irregular y son víctimas de las redes de trata, aunque no se reconozcan como tales. En este sentido, el IAM recuerda el reciente estudio sobre “Las Mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual en Andalucía”, elaborado en colaboración con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear), y según el cual el 89% de las víctimas no se reconocen como tales, lo que refleja la necesidad de una actuación informativa inmediata en los puntos de entrada masiva para dificultar el contacto con la red en España y de un trabajo de concienciación desde el primer momento.

 

Según dicho estudio, el perfil de la víctima de trata con fines de explotación sexual en Andalucía es el de una mujer joven, con bajo nivel educativo (el 58% no tiene estudios o sólo primarios) y con cargas familiares (el 68% tiene hijos propios). Por país de origen, el 36% de las víctimas de trata proviene de Europa del Este, seguido por un 32% de Latinoamérica (sobre todo Brasil) y el 32% de África Subsahariana (sobre todo Nigeria). Llegan a España a través de diferentes medios, según la procedencia: desde Europa del Este, las redes utilizan transporte terrestre (autocar, furgoneta o tren); desde Latinoamérica el avión (con un prestamista con el que se adquiere una deuda de 15.000 a 20.000 euros); y desde África en autobús o patera (con una deuda de 20.000 a 40.000 euros). El 65% de las víctimas han sido captadas en sus países de origen por las redes mafiosas a través de amigos, familiares o conocidos, lo que desvela que la principal forma de captación es el entorno familiar de la mujer.

 

Respecto a los modos de control por parte de las redes, existe un control estrecho a través de amenazas y violencia física en los clubes. El 48% de las víctimas reside en zonas rurales, cerca de explotaciones agrarias (sobre todo en Almería y Huelva) y el 52% restante repartido entre zonas suburbanas y urbanas. Los lugares donde son forzadas a prostituirse son, en un 53% de los casos, los clubes, seguido de un 31% en pisos y el 16% en la calle. Salvo la atención sanitaria (el 69% la ha recibido), las mujeres no acceden a los recursos sociales y, si lo hacen, es a través de ONGs, por la confidencialidad que éstas les proporcionan.