Las dunas litorales desde la perspectiva de la
Educación Ambiental



Las dunas litorales son formaciones ecológicas muy singulares. Sobre un biotopo difícil en que se desarrollan unos seres vivos no muy abundantes pero bien adaptados, se conforman unos ecosistemas hermosos pero muy frágiles. Las construcciones humanas, el uso recreativo intensivo de las playas o la invasión de plantas exóticas han sido y son algunos de los problemas que han afectado a estas áreas. Para que su supervivencia sea efectiva, se hace necesario que el máximo número de personas conozcan sus valores y su problemática, y lo que es más importante, colaboren en su conservación. En este artículo se dan algunas pistas para trabajar las dunas desde la perspectiva de la educación ambiental.

1. Las dunas en las costas Andaluzas

Andalucía es una de las regiones de la Península Ibérica con más frente de costa: alrededor de 1000 kilómetros. De todo este litoral una parte considerable está constituida por costas arenosas, donde están presentes diferentes tipos de formaciones dunares. Desde la costa de Ayamonte, en los límites con Portugal, hasta el litoral almeriense, podemos encontrarnos con numerosos ejemplos de dunas litorales, de las cuales algunas poseen ciertamente una gran entidad. Vamos a hacer un breve recorrido, provincia a provincia, por algunas de las más singulares dunas de Andalucía.

HUELVA.

Es en esta provincia donde se dan las condiciones geológicas, de dinámica litoral y de tipo climático, más adecuadas para la formación de los complejos de dunas más importantes de Andalucía. La incidencia de los fuertes vientos de sudoeste (foreño) en el golfo de Cádiz, y de las corrientes de deriva sobre una costa baja, así como la presencia de abundantes aportes de materiales arenosos de los acantilados portugueses y de los ríos que jalonan la costa del sudoeste peninsular han permitido la creación de potentes flechas litorales, de amplísimas playas de arena muy clara, y de unos frentes dunares que alcanzan en algunos casos miles de hectáreas de superficie. En muchas ocasiones estas dunas se convierten en el hábitat privilegiado de especies animales (el lince y el camaleón común) o vegetales (enebro marítimo Juniperus oxycedrus subsp. macrocarpa) de gran importancia.

Las formaciones dunares de la comarca de Doñana son las que presentan una personalidad más acusada. Entre Matalascañas y Mazagón se localizan por ejemplo las Dunas Fósiles del Asperillo que desde 1989 forman parte del Parque Natural de Doñana. Se trata de un complejo de antiguas dunas litorales hoy inactivas porque su elevación tectónica impide nuevos aportes de arena. Sobre la playa actual se ha formado un acantilado de hasta 100 metros de cota que, dentro de su tipología, es el más alto de Europa. En las zonas donde la vegetación no ha conseguido una cobertura completa, se han desencadenado procesos erosivos que han abierto barranqueras y cárcavas dando lugar a un curioso perfil de líneas abruptas. Estos ecosistemas albergan plantas en peligro como la Linaria tursica (endémica de Doñana) o vulnerables como la camarina (Corema album).

Pero son sin duda los sistemas de dunas móviles y las dunas estabilizadas del Parque Nacional de Doñana los ejemplos más importantes de complejos dunares de Andalucía. Las dunas móviles son trenes sucesivos de grandes dunas que conforman un paisaje de una belleza espectacular. Se mueven a una velocidad de entre 2 y 6 metros al año, empujadas por el viento de sudoeste, formando depresiones entre los sucesivos frentes donde prosperan los pinos y a veces, cuando aflora el nivel freático, aparecen pequeños humedales que esconden pequeñas joyas botánicas, como por ejemplo la Linaria tursica o la gramínea Vulpia fontquerana.

Las dunas estabilizadas se identifican en Doñana con el monte blanco y monte negro, además de los pinares. Debido a la acción antrópica, en las zonas de antiguo bosque climácico de alcornoques, se ha establecido una fase regresiva de diferentes comunidades de matorral: los cotos. Por otro lado están las amplias zonas de repoblación forestal, los bosques de pino piñonero. Estos pinares y las zonas de monte son el hábitat de grandes herbívoros, de numerosas aves, reptiles y carnívoros, siendo el águila imperial y el lince ibérico, que también campean por estas áreas, los animales más emblemáticos.

CÁDIZ.

En esta provincia existen numerosos ejemplos de formaciones dunares interesantes. Algunas de ellas no se incluyen dentro de ningún espacio natural protegido como es el caso de las playas de las Tres Piedras (Chipiona) ó de Punta Candor (Rota), en la comarca noroeste; o de las playas del Chato y Cortadura (Cádiz).

En El Puerto de Santa María podemos encontrar las Dunas de San Antón, un arenal costero estabilizado con pinos de repoblación. Este espacio tiene máximo interés por tres motivos fundamentales: debido a sus valores ecológicos; por uso recreativo importante, y porque desde 1982 se ha convertido en un eje alrededor del cual han girado toda una serie de actuaciones de gestión ambiental, de educación ambiental y de participación ciudadana, pioneras en Andalucía. En 1996, este área es declarada parque periurbano (BOJA de 22 de febrero).

Incluidos en los límites del Parque Natural Bahía de Cádiz aparecen algunas formaciones dunares de gran valor. La Playa de Camposoto y del Castillo en San Fernando conforman una flecha litoral (“cola de cometa”) modelada entre el mar y la marisma del caño Sancti Petri. Desde comienzos de la década de los 70 hasta hace muy pocos años, este espacio litoral tenía un uso exclusivo para actividades militares, lo que ha impedido su urbanización y ha permitido conservar un espléndido sistema de dunas. El sector final de esta barra arenosa, en la que los montículos adquieren su mayor potencia y donde se extiende un importante retamar (Retama monosperma), se conoce como Punta del Boquerón. Aquí aparecen especies de plantas catalogadas como vulnerables como es el caso del Cynomorium coccineum. Desde 2003, este elemento geográfico está catalogado como monumento natural, por la administración andaluza.

También incluida en este parque natural aparece la Playa de Levante en el término municipal de El Puerto de Santa María y que se sitúa en la península de Los Toruños, una destacada área marismeña. En esta playa existe un importante cordón de dunas embrionarias, que comienza justo en el límite de un área urbanizada conocida como Valdelagrana. Según un proyecto que existía para la zona (ACTUR Río San Pedro, 1972), la urbanización iba a extenderse por toda la zona actualmente protegida. En la actualidad se observa a la perfección este brusco contraste.

Otro de los sectores costeros gaditanos que incluyen formaciones dunares de bastante valor es la zona entre Barbate y Caños de Meca. La mayor parte de este tramo litoral queda incluido desde 1989 dentro de los límites del Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate (4.863 hectáreas). La playa de la Hierbabuena se encuentra sin urbanizar y mantiene bien conservado un cordón de dunas embrionarias. A partir de esta playa se extiende un potente manto arenoso sobre una gran plataforma calcarenítica de origen terciario que se encuentra elevada sobre el nivel del mar y que se extiende desde la costa hasta Vejer. Este manto eólico es resultado de la deflación del propio sustrato. Aquí comienza un importante pinar de repoblación conocido como la Breña. En el sector más occidental se puede observar un talud arenoso de gran pendiente, producto de la disgregación de la roca madre, en cuya cima se encuentra la torre de la Meca. Ya fuera de los límites del parque natural, en la zona del faro de Trafalgar, se localizan formaciones dunares muy interesantes: por un lado, un doble tómbolo asimétrico que dispone de un interesante campo de dunas barjanas; por otro, una serie de dunas fósiles que aparecen en la plataforma en la que se sitúa el faro, que son evidentes por su estratificación cruzada.

Para terminar, vamos a referirnos a dos dunas singulares situadas en el término municipal de Tarifa, cuyo origen hay que buscarlo en el frecuente viento de levante de la zona. La Duna de Bolonia, localizada junto a las magníficas ruinas romanas de Baelo Claudia, es una duna viva de más de 30 metros de altura, recientemente declarada monumento natural por la administración autonómica. La Duna de Valdevaqueros, también de gran tamaño, avanza por la ladera de una sierra cercana sepultando un pinar de pino piñonero. Hace escasos meses, esta duna ha sido objeto por parte del Ministerio de Medio Ambiente, de una serie de actuaciones con el fin de ralentizar su avance: sustracción de arena para rebajar su cota de coronación y suavizar su perfil, colocación de captadores pasivos (barreras de mimbre), y plantación experimental de Ammophila arenaria.

MÁLAGA

La fuerte urbanización experimentada desde los años 70 por una buena parte de la franja litoral malagueña, es la característica más destacada de este tramo costero andaluz. De ahí la importancia de zonas que conserven más o menos intactas sus condiciones naturales, como es el caso de las Dunas de Artola o Cabopino en el término municipal de Marbella. Se trata de un sistema de dunas fósiles y móviles que se desarrolla a lo largo de unas 20 Has. de superficie, y que recientemente ha sido declarado monumento natural por la administración autonómica.

GRANADA

El litoral granadino no es demasiado amplio, aunque incluye numerosas playas de gran valor. Sin embargo no se han desarrollado formaciones dunares importantes. La costa en esta provincia tiene abundancia de acantilados por la cercanía de las grandes montañas béticas, careciendo de amplias llanuras donde puedan desarrollarse estos depósitos eólicos. Por otro lado, la granulometría de los depósitos de numerosas playas es de tipo grosero, lo que impide los procesos de deflación y transporte de los materiales por efecto del viento.

ALMERÍA

En el sector sur del litoral almeriense se sitúa Punta Entinas, Sabinar zona protegida desde 1989 como paraje natural (1960 hectáreas) y reserva natural (785 hectáreas). Además de las dunas vivas de la playa alta, existe un sector de dunas estabilizadas con monte bajo, sin duda el ecosistema más singular de este espacio.

En el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (declarado en 1987), los acantilados de origen volcánico y las calas de arena o grava son las tipologías de costas más abundantes. En este contexto sin embargo, existen algunas formaciones dunares destacadas. Al pie de la Sierra del Cabo de Gata, se extiende una flecha litoral que cierra la albufera, manteniendo un cordón de dunas vivas. Más al interior aparecen dunas fósiles que son indicadores de los cambios producidos en la línea de costa durante el cuaternario. En otra zona del parque natural, al sur del pueblo de San José, se localiza la Duna de Mónsul. Se trata de un enorme montículo arenoso que constituye un elemento paisajísico de gran valor. En este espacio protegido también existen ejemplos de dunas oolíticas fósiles, como por ejemplo la de Los Escullos.

2. Algunas experiencias educativas sobre las dunas costeras de Huelva y Cádiz

Una de las iniciativas pioneras en Andalucía fue la que llevó a cabo el Aula del Mar de Cádiz, ya desde los años 80. Esta entidad dependiente de la Diputación Provincial, desarrolló con numerosos centros escolares programas educativos sobre la playa del Chato de la capital. Se estudiaban las dunas como parte integrante del complejo playa, destacando su importancia. Fruto de esta experiencia fue la edición de materiales didácticos que en la actualidad siguen siendo una referencia. Pero lo más importante de aquella iniciativa fue la creación de un interés progresivo por los valores ecológicos que encerraban estas zonas, poco reconocidas hasta esa fecha.

En Huelva el Aula Marina “El Terrón” gestionada por la Mancomunidad de Islantilla (Huelva) lleva también muchos años dedicada al desarrollo de programas educativos sobre la importancia del litoral y su problemática ambiental. Cabe destacar el trabajo de divulgación realizado con los escolares de la zona, en relación con la singular Flecha Litoral de El Rompido.

También los grupos ecologistas locales han puesto en marcha numerosas acciones informativas, de sensibilización ciudadana y de participación social en relación con los arenales costeros. Como ejemplo mencionaremos dos grupos de la provincia de Cádiz por ser el área que mejor conocemos. La Asociación Ecologista Guadalete-Ecologistas en Acción de El Puerto de Santa María (Cádiz) desde mediados de los años 80 viene realizando múltiples jornadas participativas, itinerarios guiados, campañas de denuncia, edición de publicaciones, etc. todo ello en relación con las playas, dunas y pinares costeros de la localidad.

Este grupo conservacionista participó a finales de los años 80, junto a otros colectivos de la Bahía de Cádiz, en la redacción de un proyecto de parque natural para la comarca que incluía la protección efectiva de numerosas áreas dunares. El Colectivo Ecologista Ortiga de San Fernando (Cádiz) fue otro de los grupos ecologistas que participaron en este proyecto. En 1989 cuando se declara el Parque Natural Bahía de Cádiz, inician la Campaña “Camposoto, dunas y marismas” para el mantenimiento de los valores ambientales integrales de esta franja litoral de San Fernando.

La comarca de Doñana es desde hace más de 20 años el escenario de múltiples experiencias de educación ambiental sobre estos ecosistemas. Como parte del programa de uso público del parque nacional, los recorridos guiados en vehículos todo-terreno son usados cada año por miles de personas. Sin duda, es la parada que se realiza en lo alto de las dunas móviles una de las experiencias más interesantes para los visitantes. Los centros de visitantes de El Acebuche, El Acebrón o La Rocina a través de sus exposiciones han colaborado en gran medida para que los visitantes descubrieran los procesos ecológicos y de tipo humano más importantes que subyacen en la realidad de Doñana y por supuesto los que se refieren a las zonas de dunas, monte y pinar del parque nacional, han ocupado una parte importante de este esfuerzo.

En el Parque Natural de Doñana, la Consejería de Medio Ambiente ha contribuido de forma importante a la divulgación de este rico patrimonio natural asociado a los hábitats dunares a través de diversas iniciativas como por ejemplo: programas de actividades para los escolares de la comarca, exposiciones, programas de voluntariado ambiental, edición de numerosas publicaciones, etc. Para compatibilizar el uso público y la conservación se han construido senderos peatonales, como por ejemplo el de la Cuesta del Maneli en El Asperillo (Huelva), que canaliza el flujo de visitantes favoreciendo la libre circulación por las dunas.

En la playa de Camposoto (San Fernando, Cádiz) también existe un sendero público destinado a peatones y bicicletas que se extiende varios kilómetros por la trasera del cordón dunar, justo por el ecotono existente con la marisma. Se trata del sendero Punta del Boquerón. A lo largo de este camino se sitúan carteles informativos sobre aspectos ecológicos, paisajísticos e históricos de interés que se pueden reconocer durante el recorrido.

Junto al núcleo urbano de Matalascañas (Almonte, Huelva), se ha puesto en marcha el denominado Parque Dunar. Se trata de un proyecto que está desarrollando el Ayuntamiento de Almonte en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente en una zona de aproximadamente 130 hectáreas de dunas estabilizadas. Se ha construido un centro de información y acogida para los visitantes, un museo del mundo marino, y un centro dedicado a foros e investigaciones medioambientales. Además se han realizado diferentes actuaciones de adecuación de la zona: restauración del pinar, del talud y las dunas, creación de senderos para el tránsito de visitantes, ordenación de los accesos y de la circulación.

Algunos ayuntamientos también han llevado a cabo iniciativas de educación ambiental referidas a los ecosistemas dunares. El Ayuntamiento de San Fernando ha comenzado un programa de actividades con escolares que incluye recorridos guiados, entre otros por la playa de Camposoto. La Delegación Municipal de Medio Ambiente de Cádiz, como actuación complementaria de la pasarela construida por la Dirección General de Costas en la playa de Cortadura, colocó una serie de carteles informativos sobre la fauna y la flora presentes en esa franja costera, y ha editado diverso material para los centros educativos.

En El Puerto de Santa María (Cádiz), el Instituto Municipal para la Conservación de la Naturaleza (IMUCONA) viene desarrollando desde 1985 actividades de educación ambiental sobre el pinar “Dunas de San Antón”. A partir de 1989 se pone en marcha el programa de educación ambiental para escolares denominado “Conoce tu ciudad” que incluye visitas guiadas a zonas de interés natural, entre las que destacan las mencionadas Dunas de San Antón y la playa de Levante.

El Centro de Recursos Ambientales (CRA) “Coto de la Isleta” del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, también realiza desde su creación en 1999 numerosas actividades educativas relacionadas con los hábitats dunares litorales. Situado en los límites del Parque Natural Bahía de Cádiz, uno de los principales objetivos del CRA es acercar a los visitantes los valores y la problemática de este espacio. La amplia oferta de actividades del centro incluye algunas propuestas relacionadas directamente con la temática de las dunas como por ejemplo:

a) Visita a la playa de Levante y Marisma de Los Toruños. Precisamente uno de los potenciales educativos que tiene este paraje es la evidencia de un brusco contraste entre el sector urbanizado que tiene construido un paseo marítimo sobre el antiguo cordón de dunas, y la playa virgen. También se puede observar el efecto barrera de los edificios en la zona construida que impiden un balance más o menos equilibrado de la arena entre los vientos de levante y poniente. La aparición de plantas invasoras como la uña de león (Carpobrotus edulis) sobre las dunas más próximas a la urbanización añaden elementos de interés para la educación ambiental.

b) Itinerario por el pinar Coto de La Isleta. Se trata de un manto eólico formado por antiguos frentes de dunas de perfil muy suavizado, cabalgados sobre materiales arcillosos impermeables de antiguas marismas, que están situados a varios kilómetros de distancia de la actual línea de costa. En ellos se han extendido manchas de pino piñonero (Pinus pinea), sabinas moras (Juniperus phoenicea subsp. turbinata) y retamas blancas (Retama monosperma). Entre la fauna destaca una importante población de camaleones (Chamaeleo chamaeleon).

La puesta en marcha en los años 90 de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Cádiz (UCA) ha supuesto la inclusión en un ámbito más científico de los temas referidos a las áreas litorales. Existen asignaturas específicas de geomorfología, de botánica o de ordenación del litoral, por citar solo algunas, que dedican parte de sus contenidos al estudio de los arenales costeros. Es evidente que esta entrada en el mundo de la universidad de los temas referidos a las dunas litorales, ha iniciado un fenómeno de divulgación y de valoración consecuente entre los estudiantes superiores, técnicos que en un futuro próximo deberán tomar decisiones sobre estas áreas. La Oficina Verde de la UCA también viene desarrollando valiosas iniciativas de voluntariado ambiental relacionadas con las dunas costeras como las recientes actuaciones de erradicación de plantas invasoras (Carpobrotus edulis y Galenia secunda).

Por último es importante referirnos a la Campaña “Cuidemos la Costa”. Esta iniciativa se encuadra dentro del Programa ALDEA, cuyos promotores son la Consejería de Medio Ambiente y la Consejería de Educación. Su principal objetivo es potenciar la participación del profesorado y alumnado en el conocimiento y la conservación de los espacios litorales andaluces Los destinatarios son alumnos y alumnas a partir del tercer ciclo de Primaria pertenecientes a centros de zonas costeras o limítrofes. Algunas de las actividades que se realizan en el marco de esta campaña son: la Red Coastwatch Europa (inspección simultánea de tramos costeros previamente asignados), cursos para el profesorado, edición de material didáctico y de consulta, certámenes de trabajos escolares, exposiciones temáticas itinerantes, todos ellos a disposición de los centros escolares. Las dunas litorales son unos de los contenidos de la amplia temática costera, alrededor de los cuales gira el trabajo de profesorado y alumnado participantes.

Algunas ideas para trabajar la temática de las dunas

Algunos de los contenidos que pueden trabajarse en cualquier iniciativa de EA sobre este tema son los siguientes:

* ¿Qué es una duna?.

* Morfología y partes que se distinguen en una duna. Perfil disimétrico, ángulos de ladera.

* Clasificación: tipos de dunas. Dunas borjanas, rampantes, vivas, fósiles, fijas, etc.

* Dinámica de las playas. Características de la arena: mineralogía, granulometría, restos de origen biológico, etc.

* Régimen de vientos.

* Origen de las dunas y dinámica geomorfológica.

* Sistemas de dunas y mantos eólicos.

* Inventario de vegetación y fauna. Adaptaciones más frecuentes.

* Condicionantes para el desarrollo de la vida en las dunas: inestabilidad del sustrato, escasez de nutrientes, porosidad, insolación, abrasión mecánica, efecto spray, etc.

* Funcionamiento de los ecosistemas dunares. ¿Porqué son importantes?

* Las dunas como hábitats de especies de flora y fauna en peligro de extinción o vulnerables.

* Evolución de un área dunar a lo largo del tiempo. Prospección futura.

* Paisaje dunar. Componentes (líneas, tramas, texturas...) y percepción.

* Los usos humanos (extracción de áridos, actividades recreativas, usos urbanísticos...).

* La lucha del hombre ante el avance de las dunas (barreras, repoblaciones pinos, etc.).

* Fragilidad de los sistemas dunares: principales impactos. La problemática que tienen planteada en la actualidad.

* Como cartografiar una zona de dunas. Esquemas, gráficos, etc.

* Las dunas litorales en nuestra región; en la península Ibérica; en Europa; en el mundo.

* Protección normativa de las dunas (Ley de Costas, legislación urbanística, Planes de Protección del Medio Físico, inclusión en Espacios Naturales Protegidos (ENP), etc.

* Actuaciones de la administración para la conservación de las dunas.

* Vocabulario temático básico: deflación, barjana, duna rampante, ammophila, mantos eólicos, sotavento, etc.

* ¿Cómo conocer qué piensa la gente sobre las dunas (encuestas, entrevistas)?.

* La necesidad de la acción divulgativa y la intervención educativa para la protección de los hábitats dunares.

* ¿Qué “mensajes” sobre las dunas debemos seleccionar para llegar hasta diferentes destinatarios?.

* ¿Qué métodos utilizar para llegar a diferentes públicos?

* ¿Cómo diseñar algunos soportes informativos y divulgativos sobre este tema?

* Desarrollo de actuaciones de voluntariado ambiental (repoblaciones, colocación de barreras, información ciudadana, limpieza, vigilancia y control, etc).

* Selección y elaboración de recursos didácticos para trabajar en este campo.

¿Por qué las dunas son espacios de gran valor?. Debemos hacer que los participantes de nuestras actividades y programas valoren las dunas en su justa medida, descubriendo para qué sirven, qué función tienen. Son reservorios que contribuyen al equilibrio del balance de arena, permiten el desarrollo en algunos casos de auténticos bosques litorales, actúan como barreras para evitar la erosión marina durante grandes temporales de invierno, constituyen el hábitat de especies de fauna y flora de gran valor ecológico, son áreas de gran valor paisajístico y recreativo, etc. Es muy útil en este caso comparar zonas donde existen este tipo de depósitos eólicos, con playas donde se han eliminado las dunas y responder a la pregunta ¿qué está ocurriendo en estas últimas?.

Trabajar con situaciones problemáticas reales. La teoría de la educación ambiental ha demostrado que lo más eficaz desde el punto de vista didáctico es el trabajo con problemas cercanos que debemos comprender y solucionar. A los hábitats dunares puede aplicarse este método llamado de “resolución de problemas”: tomando un arenal litoral cercano, deberemos investigar cuáles son los impactos que inciden en su calidad (residuos, circulación de vehículos, extracción de áridos, vegetación invasora, incendios, destrucción de hábitats de especies animales interesantes, arranque de vegetación, etc), en segundo lugar, se analizarán las causas y las interacciones entre estos problemas, estableciendo una clasificación jerárquica, y la búsqueda compartida de soluciones y su priorización. La puesta en marcha de estas soluciones, constituye la fase final de esta secuencia. Habrá que estar muy atentos a los resultados que se vayan obteniendo durante todo el proceso, para ir mejorándolo de forma contínua.

Conocer las ideas previas. La teoría pedagógica constructivista insiste en la necesidad de conocer las ideas preconcebidas de los destinatarios de nuestra intervención educativa para corregir posibles errores conceptuales y asimilar de manera firme los nuevos conocimientos a adquirir. En estas ideas de partida no sólo se incluyen los conocimientos, sino también los valores que manejan las personas y las expectativas que tienen respecto a un tema y a una actividad didáctica. Mediante encuestas, entrevistas, dibujos, reuniones, redacciones o cualquier otro medio, se debe invitar a todos los participantes o a una muestra representativa, a explicitar estas ideas previas. Al final se debería poder responder a cuestiones como éstas: ¿conocen los destinatarios cuál es la génesis de estas formaciones geomorfológicas?, ¿saben cuáles son los valores que encierran, su fragilidad y la problemática que les afecta?, ¿qué puede hacer la ciudadanía para colaborar en la conservación de las dunas?, ¿qué comportamiento tienen los destinatarios habitualmente en un entorno de este tipo?.

Estudiar in situ. La teoría de la educación ambiental dice que se debe trabajar sobre el medio, en el medio, para el medio. Cualquier propuesta que se lleve a cabo en el entorno va a tener una repercusión educativa mucho mayor por su carga experiencial directa. En este grupo entrarían los itinerarios guiados, la observación conducida, las demostraciones, los experimentos a corto o medio plazo, las actividades voluntarias, etc. No hay que olvidar que las zonas de dunas son utilizadas como espacios recreativos por un público diverso en determinadas épocas del año, por lo que muchas de estas actividades podrían tener una cierta incidencia en los usuarios-observadores.

Actuaciones prácticas. No hace falta insistir en la solvencia de los procedimientos didácticos en los que el alumnado son más activos, tomando muestras, medidas, haciendo mapas, haciendo fotos, buscando soluciones a problemas, etc. Si además participan en mejoras concretas del entorno dunar con actuaciones como por ejemplo la colocación de barreras, limpiezas, plantaciones de vegetación ammófila, etc., estamos reforzando el aprendizaje porque aplicamos lo aprendido a situaciones reales y ayudamos a la consecución de uno de los objetivos distintivos de la educación para la sensibilidad ambiental: la participación. Cuando se han realizado tareas de eliminación de uña de león (Carpobrotus edulis) con escolares, se ha manifestado como una actividad altamente motivadora y gratificante.

Contextualizar. Es poco válido estudiar un grupo de dunas de forma aislada, fuera de un esquema general que obtenga una visión global de la dinámica de la playa y de los ecosistemas colindantes. Las playas suponen un recurso didáctico de primer orden por dos motivos principales: son muy atractivas para visitarlas y nos permiten trabajar diversos temas con un enfoque integrador.

Análisis de diferentes variables. El análisis de la problemática se deberá hacer con un enfoque múltiple que además de aspectos ecológicos, tenga en cuenta la normativa aplicable, el contexto territorial, la evolución de la zona a lo largo del tiempo, el comportamiento de los usuarios, el componente espacial de los problemas, la valoración objetiva de la calidad ecológica, el impacto directo sobre el funcionamiento normal del ecosistema, los costes que suponen para el Estado la resolución técnica de los desajustes planteados, etc. La interrelación entre todos estos elementos y factores obliga a una perspectiva sistémica.

Uso del método científico. Observar sistemáticamente los diferentes fenómenos, establecer hipótesis explicativas, realizar todo tipo de experimentaciones y llegar a generalizaciones, es una de las formas más genuinas de aprendizaje. Cuantificar algunos de los datos obtenidos ayuda a sistematizar la información, a hacer comparaciones, a sacar conclusiones que sirvan como leyes, etc.; en la bibliografía existente se pueden encontrar numerosas experiencias prácticas para trabajar con escolares.

Fundamento técnico de los contenidos educativos. Es imprescindible que todas las acciones divulgativas, educativas y participativas tengan un fundamento técnico apropiado porque de lo contrario (y es una exageración), es posible que estemos arrancando con escolares una planta invasora de una duna, sin saber que debajo se cobija con éxito un endemismo muy valioso. Esto obliga a un trabajo de documentación actualizada. Debe existir una cierta complicidad técnicos-educadores, una conexión constante entre los resultados de las operaciones técnicas de conservación de los arenales costeros, los mensajes que se transmiten, y las actuaciones educativas. Esto obliga a una comunicación permanente, en ambas direcciones, entre los técnicos y los educadores.

Métodos diferentes. No todos los participantes en actividades de educación ambiental sobre las dunas tienen que ser escolares. Por eso para cada uno de los públicos objetivos se deberá establecer una propuesta educativa diferente. Programas escolares, cursos de formación para el profesorado, campañas informativas, carteles interpretativos, seminarios para técnicos locales, actividades voluntarias de mejora del entorno, etc., pueden ser algunas de las iniciativas a llevar a cabo. También la publicación de artículos de prensa, cuadernos didácticos, libros, manuales, etc. tiene un gran valor divulgativo y formativo. Dentro de muchos de estos programas, cabe incluir las actividades prácticas participativas como por ejemplo la información a los ciudadanos. Cualquier iniciativa de conservación de arenales costeros debería llevar en paralelo alguna acción informativa que explique a la población qué se está haciendo y por qué. Si no, seguramente las actuaciones no se entenderán de manera adecuada. Por ejemplo, si se construye una pasarela de madera para cruzar una formación de dunas y acceder a una playa, es muy probable que lo que entiendan los usuarios sea que se quiere mejorar la accesibilidad. Aunque en realidad existe otro mensaje desconocido para el gran público: que las dunas se pueden destruir si se pisotean masivamente. Habría que decir: No salgas del camino de madera. Disfruta las dunas, sin dejar tu huella.

Antón Ramírez
Centro de Recursos Ambientales "Coto de la Isleta"
El Puerto de Santa María (Cádiz)
cotoisleta@cotoisleta.com


 



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