Aprender con las Aves



i hay un grupo animal que ha interesado -y fascinado- al hombre es el de las aves; probablemente su capacidad de volar por sí mismas -vedada al ser humano- nos ha llevado a un sinfín de preguntas; pero sin importar la edad, condición o lugar geográfico, la admiración de ver surcar los cielos a las aves, ha llevado al hombre a intentar emularlas. Recibir en primavera a las cigüeñas que llegan a los campanarios, escuchar las bandadas de gansos que vuelven en el otoño o escuchar, al amanecer, el canto de un ruiseñor; son algunas de las cosas que nos ha hecho dedicar nuestro tiempo libre a una de las actividades más gratificantes que existen: ¡Observar aves!

Desde estas páginas queremos animar a toda la comunidad educativa a que -materialmente- se lancen al patio de la escuela, a la orilla del río, al campo o a la montaña para observar a nuestros pájaros.

Lo más importante es que una actividad como la observación de las aves no precisa de complicado instrumental técnico, pudiendo realizarse incluso sin prismáticos. A veces parece que olvidamos uno de los sentidos más importantes que tenemos: el oído. En no pocas ocasiones olvidamos el magnífico regalo que constituyen los cantos de los pájaros, y que podemos disfrutar, incluso en ambientes urbanos, mientras paseamos entre los árboles.

Para tan apasionante tarea no es necesario viajar miles de kilómetros. El parque de nuestra ciudad, pueblo, o el jardín de nuestra casa, es un lugar ideal. Con una serie de medidas sencillas, podemos atraer a las aves hasta nosotros, facilitándoles sus necesidades de alimentación, disfrutando de sus trinos y evoluciones, y ayudando activamente a que sean valoradas, y por ende, protegidas.

Hace muchos años comencé a observar la naturaleza. Recuerdo que sólo podía distinguir tres tipos de aves: las pequeñas -que para mí eran todas gorriones-, las medianas -hábilmente identificadas, todas ellas, como palomas-, y las grandes -que sin duda eran águilas, a secas-. Creo que fue en el año 1979, siendo miembro del grupo local de Adena en Granada, cuando fui de excursión al grandioso Valle del Dílar, en mi querida Sierra Nevada (Granada) y uno de los monitores me indicó un pajarillo sobre la rama de un pino. Yo no tenía prismáticos, pero lo pude ver claramente:

* ¡Un gorrión con el pecho naranja!, -grité sorprendido- aunque el monitor me corrigió inmediatamente.

* “Es un petirrojo”, y me enseñó un dibujo en una guía -desconocida para mí en aquel momento- escrita por un tal ‘Peterson'.

Desde entonces me hice decenas de preguntas, que fui resolviendo poco a poco; conseguí mis primeros prismáticos, las primeras guías, me enteré de la existencia de otros “locos organizados” bajo grupos de aficionados, el colegio, etc.

Junto a estas líneas tenéis un encarte didáctico que os ayudará a acercaros de una forma amena a las aves, un aprendizaje divertido que posibilita relacionarse con mucha otra gente que se preocupa por ellas en toda Andalucía. En sus páginas se proponen actividades y se intentan responder las preguntas más frecuentes que el contacto con las aves genera.

¡Conocer y aprender disfrutando! Una máxima que intentamos enseñar a nuestros hijos, y que en el mundo de la observación de las aves se encuentra aún vigente. No permitamos que tenga fecha de caducidad.

¡Vámonos al campo!




El Halcón nos informa

¿Qué plan tenemos?


El material que tienes en tus manos pretende ayudarte a aprovechar al máximo la presencia de aves comunes en el entorno en el que habitas. No importa donde estés, ya sea un pequeño pueblo del interior, una localidad costera, la gran ciudad o un cortijo en medio del campo, siempre tendrás aves cerca y queremos que aprendas por qué son importantes y cómo nos ayudan. Este encarte nos va a permitir conocerlas desde el aula, el laboratorio o nuestra escuela y centro cultural, posteriormente nos ayudará en el campo a identificarlas y recoger muestras, y una vez que hayamos regresado, desarrollar una serie de actividades complementarias que afiancen nuestro conocimiento sobre ellas.

- ANTES DE SALIR AL CAMPO O LA PLAYA -

Vamos a realizar una asamblea en la clase. Cada uno de nosotros va a escribir en una hoja en blanco el nombre de un ave que conozca y que haya visto en algún momento, ya sea en el entorno de la escuela, en el parque, junto a casa o en la ciudad. En otra columna ponemos una característica de ese ave y por último, en una tercera columna, expresamos un deseo con respecto a las aves, lo que nos gustaría que la gente pensase sobre ellas. Ponemos nuestro nombre.

SE RECOGEN LOS PAPELES, SE LEEN EN COMÚN Y SE FORMA UNA PELOTA DE PAPEL QUE SE GUARDA EN EL AULA.


- EN EL CAMPO O LA PLAYA -


Hemos de tomar notas según nos expliquen y recoger los materiales que necesitaremos para conocer el mundo de las aves. Todos debemos llevar cuaderno de notas, lápices, pequeñas bolsas y prismáticos. Hay que recordar que en la naturaleza no podemos gritar ni hacer mucho ruido, puesto que si nos conducimos así, no podremos observar a la avifauna. Es recomendable separar al alumnado en pequeños grupos asistidos por un monitor o un responsable, lo que redunda en una atención más cercana y directa.

REVISAR BIEN EL CALZADO Y NO LLEVAR APARATOS ELECTRÓNICOS O MÓVILES.


- AL VOLVER A CLASE -


Ahora es tiempo para recopilar, en los mismos grupos que estuvimos en el campo, el material que recogimos o anotamos en nuestros cuadernos. Hemos de realizar las puestas en común y aprender a organizar el trabajo. Nuestro objetivo es afianzar los conocimientos adquiridos y mostrárselos a los compañeros. Finalmente se le devuelve a cada alumno o alumna la hoja de papel que escribió al principio y se repiten las tres cuestiones en otra hoja de papel, poniendo en común los resultados con respecto a los primeros que se expresaron.

HAY QUE REALIZAR UNA PUESTA EN COMÚN POSTERIOR PARA EMITIR UNAS CONCLUSIONES: ¿Qué hemos aprendido de las aves?


 

 



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