La Estrategia Andaluza ante el Cambio Climático se puso en marcha en 2002 para mejorar el conocimiento sobre el cambio climático en la comunidad, garantizar la adecuada coordinación institucional, analizar la vulnerabilidad e impactos del cambio climático en los diferentes sectores socioeconómicos y ámbitos territoriales y establecer medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.