CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD:
protección de la flora, la fauna y sus hábitats
imprimir | enviar
Eliminadas doce toneladas de carpas en la Reserva Natural Laguna de Zóñar

Sevilla (septiembre de 2006). La Consejería de Medio Ambiente ha llevado a cabo una medida pionera en España, junto a la Universidad de Córdoba, para la eliminación de la especie invasora Cyprinus carpio en la Reserva Natural Laguna de Zóñar, así como para la recuperación ecológica de esta laguna.

En total se recogieron doce toneladas, por lo que desde el grupo de investigación sospechan que aún podrían permanecer en la laguna hasta dos toneladas más. Sin embargo, una semana después de la actuación, la capa fótica había aumentado 15 cm.

La zona suficientemente iluminada como para albergar vida vegetal es lo que se conoce como capa fótica. Corresponde a la porción más superficial y se define como el espacio hasta donde penetra la luz solar y donde se puede realizar la fotosíntesis. La capa fótica tiene un espesor variable que depende de la turbidez del agua. Toda la columna de agua por debajo de ella es la llamada zona afótica.

El problema que se derivó en la Laguna de Zóñar desde la introducción de la carpa fue que la comunidad de aves varió y pasó de una dominada por buceadoras (porro común y malvasía) a otra en la que abundaban las piscívoras (cormorán grande y garza real).

Por ello, técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y personal adscrito al grupo de investigación Alphanius de la Universidad de Córdoba iniciaron estas acciones de erradicación de las poblaciones de carpa en la Reserva Natural de Laguna de Zóñar, dentro del Plan Andaluz para el Control de Especies Exóticas Invasoras. La novedad de esta actuación radica en que se ha llevado a cabo mediante el uso de un compuesto natural altamente biodegradable.

Como medida previa a esta técnica de control, la Consejería Medio Ambiente capturó unos 800 ejemplares de pejerry (Atherina boyeri), que habitaban en la laguna, para conservarlos en cautividad hasta su liberación en este espacio natural protegido durante el mes de agosto, una vez se habían degradado completamente los compuestos químicos empleados.

Tras la eliminación de las carpas, los técnicos tomaron muestras para el análisis genético. De esta forma, en caso de que reaparecieran carpas en la laguna, se sabría si pertenecen a la misma población o si en realidad las han soltado de nuevo.

Las carpas fueron introducidas por el hombre en la Laguna de Zóñar y se considera especie invasora de este ecosistema debido a su capacidad para adaptarse, vivir, competir y reproducirse en este lugar del que no es originaria. La carpa provoca un efecto negativo sobre el medio y sobre la fauna y flora local en todos estos procesos, ya que, por ser animales de fondo, remueven el cieno y enturbian el agua. Esto, unido a su herbivorismo, llega a esquilmar la flora subacuática y semisumergida, fundamental para las aves acuáticas y para la comunidad faunística en general. Además, los efectos de las poblaciones de carpa sobre las de aves han sido estudiados ampliamente en España, determinando que existe una relación directa entre la presencia de la carpa y la degradación de la comunidad de aves en la zona. En cualquier caso, los mismos estudios apuntan que la recuperación de la avifauna es notable tras la eliminación de la especie invasora.

La importancia de este espacio protegido ha sido determinante a la hora de elegir, para el desarrollo de esta erradicación, el uso de ictiocida, frente a la desecación de la laguna. Fue una comisión técnica creada a tal efecto la que se decantó por la primera opción como la más viable para la Laguna de Zóñar, basándose en los trabajos desarrollados por administraciones públicas de otros países en gestión de especies exóticas invasoras en ecosistemas acuáticos; y después de realizar estudios previos, ensayos en laboratorio y de campo a pequeña escala, bajo la coordinación del grupo Alphanius de la Universidad de Córdoba.