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III Congreso Forestal Español

Montes para la sociedad del nuevo milenio

Las diversas variedades de pinos han estado injustamente olvidadas en el patrimonio forestal andaluz

stamos asistiendo a un creciente interés por la conservación y el uso sostenible de los montes. Durante el último decenio han sido numerosas las reuniones, conferencias y encuentros, mundiales, europeos y regionales, en las que se ha manifestado la necesidad de mantener una política forestal sostenible como garantía de un futuro más posible y más saludable. Los montes han dejado de ser meros productores de materias primas para convertirse en algo más, en un recurso estratégico con funciones tan complejas y vitales para nuestra supervivencia como la regulación de los procesos climatológicos, la conservación de la biodiversidad o la mejora de la disponibilidad y de la calidad del agua. Los nuevos retos ambientales derivados de la globalización y de los cambios económicos y sociales asociados van a condicionar cada vez más la gestión de los terrenos forestales.

En la actualidad una parte importante de la población mundial vive en zonas urbanas y necesita visitar periódicamente los bosques para sentirse parte integrante e integradora de la naturaleza. Por otro lado, son numerosas las zonas del mundo en las que las aglomeraciones urbanas en expansión y los flujos de emigración campesina van asociados a la deforestación y desertificación de miles de hectáreas de bosques. Estos problemas forestales asociados a los procesos de urbanización no son más que la intensificación del binomio hombre naturaleza, y deben ser abordados mediante lo que se ha venido a denominar selvicultura urbana o selvicultura periférica.

Espectacular colorido otoñal de las masas arbóreas caducifolias en los montes andaluces

La cubierta vegetal influye en el contenido de gas carbónico de la atmósfera y en el ciclo del carbono, y por consiguiente en el efecto invernadero y en el clima. El posible cambio climático va a tener en un futuro importantes repercusiones en la estructura y composición de las cubiertas vegetales de los montes tanto por la posible sustitución de los combustibles fósiles por combustible forestales renovables como por tener en cuenta el balance neto de asimilación de carbono en la ordenación forestal y en la aplicación de los tratamientos selvícolas consiguientes. En este punto es necesario llamar la atención sobre la importancia que en dicho balance del carbono puedan tener los incendios forestales.

La polución y la lluvia ácida siguen siendo un problema en muchas zonas industrializadas del planeta y concretamente en centroeuropa, y está influyendo de modo patente, aunque aun no muy bien conocido, sobre la salud de los bosques.

El desarrollo acelerado de los intercambios mercantiles mundiales y de los desplazamientos está incrementando el riesgo de propagación de plagas y enfermedades y por lo tanto la necesidad de llevar a cabo políticas fitosanitarias que superen el carácter regional y aborden el problema desde un punto de vista ambientalmente correcto.

Los incendios forestales están incidiendo prácticamente sobre todas las masas forestales del planeta siendo sus causas múltiples y complejas y no pocas veces acordes con el grado de desarrollo de la región en donde se producen. En los países mediterráneos la acumulación de biomasa junto con el fuerte incremento de utilización de los montes por los ciudadanos durante la estación seca crea unas condiciones propicias para la propagación de los fuegos aun a pesar de los progresos innegables que en materia de detección y lucha contra incendios ha habido durante los últimos años. Pero no hay que olvidar que estos dispositivos contra incendios son costosos y que por lo tanto deben ser concebidos, desarrollados y mantenidos teniendo en cuenta la colaboración ciudadana, la solidaridad local, regional, nacional e internacional y la integración de los problemas del fuego en la planificación y en la gestión forestal así como en la ordenación del territorio.

La biodiversidad proporciona resistencia, estabilidad, vigor, vitalidad, color y belleza a los ecosistemas además de ser una reserva de recursos ilimitada. El equilibrio entre la gestión forestal, el aprovechamiento sostenido de los recursos y la conservación de la biodiversidad es un desafío que debe solventarse en los planes de ordenación de recursos naturales y en las técnicas selvícolas. Una ordenación forestal moderna debe basarse en los principios de la ordenación de ecosistemas representado por montes ecológicamente estables, saludables, diversos y sostenibles.

La mejor forma de conservar las especies y sus genes es mediante la conservación de sus hábitat naturales, pero para la conservación de algunas especies se hace necesario además desarrollar técnicas de conservación de genes mediante la aplicación de biotecnologías como la conservación de germoplasma o la crioconservación.

La puesta en marcha de una nueva agroselvicultura, como técnica de utilización de terrenos forestales por los agricultores, puede ser uno de los elementos fundamentales en la conservación de la biodiversidad al crear hábitat diferenciados y nichos ecológicos. La rehabilitación de la vegetación de los setos, sotos, humedales, linderos o riberas, nos puede permitir, con muy escaso coste socioeconómico, mejorar la diversidad biológica de los agrosistemas, reconstruir paisajes que forman parte de nuestro legado cultural y diversificar la oferta de agroproductos de alta calidad.

El agua es un recurso escaso sobre el que es de prever un importante crecimiento de la demanda mundial en los próximos años. Los montes son infraestructuras hidráulicas de primera magnitud al favorecer la infiltración del agua, reducir la erosión, regular su descarga y por ende mejorar su disponibilidad y su calidad. Los montes se comportan como grandes almacenes hidráulicos que ponen a disposición del resto de la población el agua que necesitan. Es cada vez más urgente equilibrar este flujo unidireccional de recursos mediante mecanismos innovadores de financiación que restauren el equilibrio global entre las economías de las poblaciones de montaña y las de valle. Es totalmente insolidario e injusto que los esfuerzos por conservar los montes recaigan en solitario en las comunidades serranas.

En el Parque Natural de Los Alcornocales se encuentran los mejores ejemplares de esta especie de Europa

La desertificación afecta a la cuarta parte del globo y es causa de destrucción de riqueza, perdida de recursos genéticos, disminución de la capacidad de disponibilidad de agua y empobrecimiento de la población. Los refugiados ambientales crecen año tras año en los países más desfavorecidos. En los países más desarrollados la desertificación no tiene efectos catastróficos sobre las poblaciones por lo que su control no suele ser considerado como un problema prioritario a pesar de la pérdida de recursos y la influencia que tiene en el empobrecimiento de la biodiversidad.

Los humedales tienen funciones ecológicas fundamentales como reguladores de los regímenes de agua y como hábitat que sostienen una flora y fauna característica. Asimismo son recursos de gran valor económico, cultural, científico y recreativo. La formulación de políticas para la conservación de humedales se considera importante para garantizar su protección, pero puede ser notoriamente insuficiente si no se contempla la cuenca vertiente como reguladora del régimen hidrológico del humedal.

Las funciones económicas de los montes siguen siendo muy importantes para la economía mundial y local. La gestión sostenible debe conciliar todas las funciones y garantizar la satisfacción equitativa de las necesidades y de las aspiraciones aunque sean potencialmente divergentes. Pero a su vez hay que tener en cuenta que el suministro futuro de algunos productos forestales, y en particular de la madera, va a depender cada vez más a nivel mundial de las plantaciones manejadas intensivamente, por lo que la sostenibilidad de la selvicultura intensiva se aumentará y los beneficios de las inversiones se realizarán más plenamente cuando los fines y prácticas de la plantación estén integrados en contextos más amplios de carácter social y económico.

En este contexto mundial los montes españoles albergan, en coincidencia con nuestro legado histórico-cultural, una excepcional variedad y satisfacen muchas de las demandas a las que nos hemos referido anteriormente.

Nuestros montes juegan un papel destacado en la resolución del problema del cambio climático y de la fijación del carbono tanto por la importante reserva de biomasa que almacenan en su conjunto, como por las emisiones por incendios forestales.

Gran parte de nuestros terrenos forestales y agroforestales representan las zonas menos transformadas y contaminadas de Europa y albergan una importante biodiversidad.

Los montes Españoles producen en su conjunto una variedad de productos madereros y no madereros de una importancia aun no suficientemente potenciada pero con unas perspectivas de mercado muy interesantes.

En un país como el nuestro en el que la distribución, cantidad y calidad del agua es uno de los principales problemas de articulación del territorio, es obligado reconocer la función hidrológica de nuestros montes.

Nuestras playas y costas han sido durante años el destino creciente de miles de turistas. Pero esta tendencia está cambiando ya que son muchos los ciudadanos que escogen nuestros montes para disfrutar de sus periodos vacacionales. Ello nos está obligando a canalizar esta oferta para evitar el deterioro de nuestros paisajes a la vez que se ofrece un servicio de calidad que redunda en el bienestar y desarrollo de las poblaciones rurales.

Las crecientes demandas en bienes y servicios forestales no deben ser generadoras de conflictos con la conservación de nuestro entorno. En un mundo donde se plantea seriamente la superación de los cálculos de renta económica para incluir elementos cualitativos como el PIB ambiental, se hace necesario integrar en la estadística forestal todos los beneficios que los recursos forestales aportan a la sociedad como premisa para que obtengan la atención pública que merecen, se redistribuyan adecuadamente las cargas y se repartan justamente los beneficios.

Monte mediterráneo de quercíneas en las laderas del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

El creciente interés social por los montes obliga a las administraciones, europea, estatal, autonómica y local a hacer cada día un mayor esfuerzo por poner en marcha los mecanismos legales, científicos, de planificación y financieros que está demandando la sociedad.

La necesidad de contar con una política Forestal Comunitaria, repetidamente reclamada por el Parlamento Europeo, la puesta en marcha de la Convención Mundial de Bosques, defendida por la Unión Europea y especialmente por España, la concreción del papel de los bosques en el Convenio de Kyoto y una consideración especial hacía el monte mediterráneo, son tareas que deberían abordase a la mayor celeridad.

Asimismo la destacada aportación de España a la Red Natura 2000 otorga a nuestro país una autoridad singular para exigir a la Unión Europea un mayor compromiso por los espacios naturales mejor conservados y a la vez por los más económicamente desfavorecidos, es decir los forestales.

A escala española muchas con las tareas pendientes que requieren urgente atención, como la elaboración y puesta en marcha de las leyes de montes y de incendios forestales, o la concreción y puesta en marcha de la Estrategia Forestal Española, la de Biodiversidad, el Consejo Nacional de Bosques, el Plan Forestal Español o el Plan Nacional de Control de la Desertificación, todo ello con la visión moderna que obliga los tiempos que corren y con la puesta en marcha de una política forestal más integradora, multifucional, intersectorial y comprometida con la sociedad.

La respuesta adecuada a tan complejas demandas sociales requiere de unos medios que distan considerablemente de los actualmente disponibles, haciéndose necesario buscar nuevas e innovadoras formas de financiación y el reconocimiento de una identidad presupuestario-institucional.

La participación social en la política ambiental está ampliamente reconocida como irrenunciable y ha venido siendo defendida por diferentes iniciativas. Sólo desde ésta se podrá abordar el necesario Pacto Social por los montes.



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