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El calderón común suele habitar en las aguas más profundas a partir del talud continentalLas aguas costeras de Andalucía son el centro de atención de científicos de todo el mundo por su relevancia en el marco de la conservación de estos animales en Europa y la región biogeográfica mediterránea. Andalucía cuenta actualmente con una de las mejores redes costeras de recuperación de especies marinas amenazadas así como con varios equipos de monitorización de poblaciones que trabajan bajo la coordinación de la sociedad andaluza para el estudio y la conservación de cetáceos, ESPARTE y la Sociedad Española de Cetáceos, SEC.

Relevancia de Andalucía en la conservación de los cetáceos

Antonio Segura Solano / Noelia Villalba Ramírez
Sociedad Andaluza para la Conservación y el Estudio de los Cetáceos (ESPARTE). Proyecto CETUS

Ricardo Sagarminaga Van Buiten
Sociedad Española de Cetáceos

En el verano de 1990, empezaron a llegar a las costas del levante español los primeros delfines listados víctimas de una epidemia que afectaría a la población de esta especie a lo largo de dos años extendiéndose desde la cuenca occidental hasta la cuenca oriental del Mar Mediterráneo. Las causas y la magnitud de esta epizootia fueron analizadas por diversos equipos de investigación así como por la organización ecologista internacional Greenpeace. Los resultados de las investigaciones realizadas por los equipos de las universidades de Valencia y Barcelona mostraron el origen vírico de la epidemia destacando no obstante también una preocupante acumulación de metales pesados y compuestos organohalogenados en estos animales que podría haber jugado un papel importante agravando el alcance de la epidemia. Asimismo, se apunto al deficiente estado nutricional de los delfines muestreados durante la epidemia.

Esta epidemia constituyó un importante impulso para la investigación de las poblaciones de cetáceos en el Mar Mediterráneo. En Andalucía, la organización no gubernamental Alnitak, que había realizado hasta entonces varias campañas de investigación de cetáceos relacionadas con la epidemia para Greenpeace, inicio un programa de monitorización de las poblaciones de cetáceos en la zona noreste del Mar de Alborán. El principal objetivo de Alnitak era el estudio de la aparente regresión del delfín común y del delfín mular del Mediterráneo.

Del Mar de Alborán se había destacado ya su interés oceanográfico como "motor hidrológico" del Mediterráneo. Las campañas de oceanografía se habían centrado en los giros anticiclónicos de la masa oceanográfica atlántica y los efectos de su colisión con las masas oceanográficas mediterráneas. A partir de 1991, el Instituto Español de Oceanografía así como varias universidades españolas realizaban varias campañas de oceanografía biológica destacando la importante biodiversidad y productividad de la región como consecuencia directa de su función como "antesala de transición" del Mediterráneo.

En relación a los cetáceos, los principales datos históricos eran diversos trabajos sobre animales varados realizados por el Profesor J.A.Valverde así como algunos datos estadísticos de las capturas realizadas por la estación ballenera de Getares a principios del siglo XX, que en apenas un par de décadas acabo con mas de 8000 rorcuales y cachalotes en la zona marítima del Estrecho. Los demás datos disponibles eran escasos y en su mayoría no publicados.

Esta carencia de información histórica ha sido un problema común para los numerosos grupos de investigación de cetáceos que han surgido a lo largo de las últimas décadas tanto en España como en otras regiones mediterráneas. La trascendencia del esfuerzo investigador se ve reflejada de forma sorprendente también en el caso de los varamientos de cetáceos. Hasta 1995, los registros acerca de animales varados a lo largo de la costa andaluza eran bastante escasos. En 1995, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía creaba mediante un convenio con el Aula del Mar de Málaga el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA). En la actualidad el CREMA junto con otros centros de recuperación de especies marinas amenazadas (PROMAR, GRAMPUS) atienden anualmente a mas de 250 avisos de varamientos de cetáceos vivos y muertos. Aunque para el público quizás lo que mas destaque del CREMA sean sus actuaciones de asistencia a animales vivos, para la ciencia y la conservación, el desarrollo de una red de varamientos resultaba sobretodo interesante para el adecuado seguimiento de los varamientos de animales muertos.

En 1996 durante la "Primeras Jornadas del Mar" organizadas por el CREMA, el Profesor José Antonio Valverde impulso la creación de la Sociedad Andaluza para el Estudio de los Cetáceos (ESPARTE). ESPARTE surgió rápidamente por la necesidad de coordinar los esfuerzos de investigación y conservación que estaban naciendo en Andalucía como resultado del creciente interés por los cetáceos. La utilidad de una cooperación coordinada para el fomento de la investigación y su aplicación a la conservación constituyeron a su vez un importante impulso para la creación de la Sociedad Española de Cetáceos, cuyo fin era el de dar un mayor alcance a los programas de investigación regionales con el fin de integrarlos en las estrategias nacionales e internacionales de conservación de la Biodiversidad.

En la actualidad, ESPARTE cuenta con 120 miembros individuales y 3 organizaciones que realizan diversas líneas de investigación que van desde el censo de las poblaciones en aguas andaluzas hasta el análisis molecular de ADN mitocondrial y microsatélites.

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Cetáceos en aguas andaluzas

Once especies de cetáceos pueden ser observadas habitualmente en aguas costeras de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Otras cinco especies han sido observadas en la región o han varado en sus costas, considerándose como "raras". Cuatro de estas especies están actualmente consideradas en peligro, estando catalogadas en el Anexo I de la Directiva Hábitats, el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas o la Lista Roja de la UICN. Posiblemente la mas amenazada de estas especies sea la marsopa común, una especie que ha sufrido a lo largo de las últimas décadas una importante fragmentación, desapareciendo prácticamente por completo de la cuenca mediterránea. Actualmente, subsiste únicamente un núcleode población en el Mar Negro y otro en el Golfo de Cádiz.

El delfín mular, aunque en menor medida, ha conocido igualmente una importante fragmentación de sus poblaciones. De esta especie cosmopolita se conocen dos tipos, mulares costeros y mulares de aguas profundas. En el Mar Mediterráneo, salvo en la región de Alborán, el delfín mular se distribuye principalmente en las aguas costeras de la plataforma continental y su talud, donde se alimenta de peces demersales. Otro delfínido que muestra indicios de regresión a presente es el delfín común. Esta especie, de hábitos alimenticios muy oportunistas se distribuye tanto por aguas de la plataforma continental como en aguas profundas, aunque parece preferir las zonas más costeras donde se alimenta de pequeños peces pelágicos.

Las demás especies residentes y transeúntes en aguas andaluzas se distribuyen principalmente y en algunos casos exclusivamente en aguas profundas a partir del talud continental. La mayoría de estas especies se alimenta de cefalópodos de las profundidades. Los grandes buceadores de los abismos como el cachalote, los zifios, el calderón gris y el calderón negro alcanzan sus presas en profundidades entorno a los mil metros, mientras los odontocetos mas pequeños como el delfín listado o el delfín común tienen que aguardar la noche cuando estos cefalópodos migrar a profundidades menores entorno a la superficie y profundidades de unos 200 metros.

Otro delfínido que frecuenta las aguas andaluzas es la orca. Esta especie se acerca a la región marítima del Estrecho y en ocasiones se adentra en el Mediterráneo en busca del atún, su principal presa objetivo. En lo que respecta el orden de los misticetos, o ballenas filtradoras, la especie más observada en Andalucía es el rorcual común, aunque hay citas también de otras especies, como el rorcual aliblanco o incluso la yubarta y el rorcual azul. El rorcual común, que parece estar regresando a las aguas andaluzas había desaparecido prácticamente por completo a consecuencia de las operaciones de caza comercial de la factoría de Getares.

Los cetáceos constituyen un eslabón importante en los ecosistemas de nuestros mares. Como depredadores situados en la cima de sus redes tróficas, estas especies representan una herramienta muy útil para la investigación y gestión del medio marino. Nuestros mares, y desgraciadamente la practica totalidad de los mares del mundo, sufren de una importante sobreexplotación pesquera. Aquellos caladeros que se suponían inagotables se han quedado ya prácticamente vacíos. En este panorama, los cetáceos juegan un papel importante como amortiguadores de los efectos de una pesquería no sostenible. Por una parte, mediante la regulación de poblaciones de especies no comerciales como la alacha que podrían competir con las especies comerciales, y por otro regulando las poblaciones de cefalópodos que se alimentan de estas especies de interés comercial. La mayoría de las especies de cetáceos en nuestras aguas se alimentan de cefalópodos de aguas profundas que no son aprovechables por el Hombre por su contenido en amoniaco.

Los estudios de población realizados en aguas andaluzas a lo largo de los últimos diez años han suscitado un importante interés por parte de la comunidad científica. Las peculiares características fisiográficas y oceanográficas de la región parecen ofrecer a varias especies de cetáceos unos hábitats de migración, alimentación y reproducción que podrían ser hoy vitales para la conservación y regeneración de las poblaciones de cetáceos vulnerables en Europa y la región biogeográfica mediterránea.

Calderones, rorcuales y delfines encuentran en la cuenca de Alborán un importante corredor Calderones, rorcuales y delfines encuentran en la cuenca de Alborán un importante corredor Calderones, rorcuales y delfines encuentran en la cuenca de Alborán un importante corredor

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Corredor de migración

La primera clave en la importancia de Alborán reside en su condición de vía de comunicación entre las cuencas del Atlántico y del Mediterráneo. Es este hábitat de migración fundamental para el mantenimiento de un flujo genético entre las poblaciones de ambas cuencas. Actualmente, la regresión de varias especies en el Mediterráneo nos ha conducido a una fragmentación de las poblaciones con una reducción de la tasa migratoria que podría llevarnos a un problema de aislamiento genético. Los estudios de filogeografía realizados en delfín común muestran la gran influencia genética atlántica en toda la cuenca de Alborán que coincide con la circulación de la masa de agua atlántica. En estos estudios se puede apreciar la importancia del denominado "Frente Almería-Orán" como limite actual de la influencia genética atlántica en la población del delfín común en el Mediterráneo. Estos resultados muestran la importancia de la región de Alborán para asegurar el mantenimiento del flujo genético entre las poblaciones de delfines mediterráneos con el "banco" genético el Atlántico

Si Alborán representa un corredor de migración importante para evitar el aislamiento genético de las poblaciones de delfínidos del Mediterráneo, su importancia como hábitat e migración resulta incluso mas evidente cuando hablamos de aquellos cetáceos que realizan migración de escala oceánica. Nos referimos principalmente al rorcual común y el cachalote, que fueron diezmados a mediados del siglo XX por la factoría ballenera de Getares. Los estudios de genética realizados para el esclarecimiento del origen de la población de rorcual común que se alimenta cada verano en las productivas aguas del actual "Santuario de Cetáceos de Liguria", mostraban un distanciamiento entre esta población y los rorcuales Atlánticos. Estos resultados hacían por tanto pensar que estos rorcuales "mediterráneos" ya no salían al Atlántico y que permanecían en esta cuenca realizando migraciones cortas desde su principal zona de alimentación en Liguria hasta sus supuestas pero desconocidas zonas de cría a lo largo de las costas del norte de Africa. Sin embargo, desde 1997, los diversos equipos de investigación andaluces han podido comprobar una migración de esta especie hacía el océano Atlántico después de casi medio siglo. Que se trate de un restablecimiento de una migración interrumpida por la intensa caza de ballenas en Getares durante el siglo XX o simplemente de una migración que había pasado desapercibida por la falta cetólogos en la región no lo podemos saber aún. Varios equipos de investigación basados en aguas del Estrecho centran su atención en la distribución y dinámica de esta especie utilizando métodos de bioacústica y seguimiento por satélite.

Los resultados de los estudios de dinámica y distribución de los cetáceos en la región de Alborán han mostrado además la singular importancia de algunos hábitats de alimentación relacionados con la peculiar fisiografía de la cuenca de Alborán y su extraordinaria oceanografía.

Utilizando un SIG común en el que las aguas interiores, aguas territoriales y la zona de exclusión económica, han sido divididas en rangos de profundidad y cuadriculas de dos minutos de latitud por dos minutos de longitud. Para cada una de estas cuadriculas se han obtenido los valores de profundidad mínima y máxima, la pendiente, el índice de contorno y el tipo de substrato. Los resultados de los análisis efectuados demuestran la importancia de la fisiografía para los cetáceos. En primer lugar, la profundidad y la pendiente nos aparecen como marcadores para la navegación de los cetáceos. Pero la fisiografía también juega un papel importante en la agregación de las presas de los cetáceos, bien directamente ofreciendo los hábitats para especies bentónicas o demersales o en indirectamente mediante la inducción de afloramientos donde se inicia la cadena alimenticia marina. Así lo reflejan los análisis de distribución que muestran por ejemplo como el delfín mular prefiere el rango de profundidades entre 100 y 150 metros donde encuentra una sus principales presas, la merluzilla. Así como el delfín mular, la profundidad aparece para todas las especies de odontocetos como muy significativa.

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Oceanografía

Esta claro que la identificación de hábitats para cetáceos no puede basarse exclusivamente en la fisiografía. Los estudios realizados por los equipos de investigación analizan igualmente diversas variables oceanográficas como la temperatura, salinidad, oxigeno disuelto y clorofila en superficie. Con respecto al delfín mular, una de las especies consideradas como prioritarias en el marco de las políticas nacionales y comunitarias de conservación, se resaltan datos como la abundancia de la especie en Alborán o su singular tamaño de grupo que muestra un estado de conservación muy significativamente mayor al de otras regiones mediterráneas. Si en otras regiones la media de grupo de esta especie oscila entre 2 y 10 individuos, en Alborán es de 33.

En diferentes zonas del Mar de Alborán se observan en ocasiones manadas de mas de cien delfines, algo actualmente impensable en otras regiones del Mediterráneo. Esta especie se alimenta en aguas andaluzas principalmente de peces demersales, teniendo una clara preferencia por algunas especies de alto interés comercial. Es posiblemente por esta competición directa que la especie se ve en gran medida afectada por las pesquerías que se especializan en este tipo de presa, como el trasmallo. La existencia en la cuenca de Alborán de amplias regiones donde este tipo de pesca no es la mas habitual, los fondos marinos de la plataforma y el talud de la isla de Alborán y la importante productividad de la región podrían ser las claves del aparente buen estado de conservación de esta
especie en aguas andaluzas.

Es por esta razón precisamente que la Sociedad Española de Cetáceos presentó en 2000 a las CC.AA de Andalucía y Murcia así como a la Dirección General de Conservación de la Naturaleza una propuesta de Lugares de Interés Comunitario (LIC) para la conservación de esta especie.

En el caso del delfín común, si los principales núcleos de población subsistentes en el Mediterráneo no sobrepasan los 50 individuos, en Alboran no son poco frecuentes las observaciones de mas de trescientos individuos. Una de las principales regiones que destaca por su importancia para esta especie es la zona marítima que se extiende desde la Bahía de Almería hasta la Isla de Alborán, una región conocida por su importancia para la reproducción de diversas especies de pequeños pelágicos como la alacha (Sardinella aurita) o la aguja (Belone belone). Según las investigaciones de Alnitak, en la abundancia de este tipo de presas podría encontrarse gran parte de la importancia del Mar de Alborán para esta especie.

Pero la relevancia de esta región marítima no solo resulta especialmente importante para las especies amenazadas o vulnerables, también para las demás especies de cetáceos la diferencia entre el Mar de Alborán y otras regiones mediterráneas y europeas. Un estudio sobre el comportamiento social del calderón negro realizado entre 1992 y 1997 mostró la singular importancia de determinadas regiones en el Mar de Alborán como hábitat de reproducción. Hasta la realización de este estudio no se habían descrito agrupaciones de manadas de calderón con fines reproductivos.

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Amenazas

La critica situación de algunas especies de cetáceos en el Mediterráneo no es mas que el reflejo de una gestión insostenible de un mar situado en una de las regiones del planeta más estratégicas para el Hombre. Quizás la primera amenaza que aparece como más evidente cuando estudiamos los cetáceos, sea la sobre explotación de los recursos pesqueros. Hasta hace algunos años, las actividades pesqueras en el Mediterráneo se limitaban prácticamente a explotaciones artesanales muy costeras. No es por tanto sorprendente que los cetáceos mas afectados sean aquellos cuyos principales hábitats de alimentación se encuentran en la plataforma continental. La competición directa por especies presa se reduce prácticamente a dos especies que son el delfín mular y la marsopa. El delfín mular se alimenta en nuestras regiones principalmente de peces demersales que resultan ser en muchos casos de valor comercial para el hombre. La esquilmación de los recursos resulta en una mayor dificultad para esta especie en encontrar sus presas, por lo que ha adaptado sus estrategias de alimentación aprovechándose de artes de pesca como el trasmallo o el arrastre de fondo.

A lo largo de los últimos años, parte de la flota de cerco de pequeños pelágicos ha iniciado la pesca de especies de bajo valor comercial, como la alacha con el fin de venderla a las plantas de engorde de atún y piscifactorías. Esta nueva forma de explotación representa hoy una nueva amenaza para el delfín común. Los biólogos de Alnitak, piensan que la abundancia de estas especies en determinadas regiones de Alborán podía ser la clave del estado de conservación favorable de la especie en esta agua.

Cuando hablamos de artes de pesca no selectivas como el arrastre, la red de deriva o el cerco de atunes, hablamos también de descartes. Los descartes son todas aquellas especies que no interesan al pesquero bien por el bajo valor comercial de la especie o simplemente porque esta preparado para empaquetar un tipo de pescado en particular. El volumen de especies "sin interés" arrojadas muertas al mar es impresionante, y refleja claramente la filosofía de la pesca moderna, "pan para hoy, hambre para mañana". En algunas ocasiones, los descartes llegan a sensibilizar al público, no porque afectan mas al ecosistema, sino porque afectan a especies carismáticas como delfines y ballenas.

El Mar de Alborán muestra su importancia como hábitat de reproducción de los calderones

La contaminación de las redes tróficas es otra de las grandes amenazas para los cetáceos tanto en el Mar Mediterráneo como en otros mares y océanos del planeta. Para los odontocetos, situados en la cima de sus cadenas alimenticias, la amenaza mas directa proviene de aquellas substancias bioacumuladoras como metales pesados o compuestos organohalogenados. Estos contaminantes provenientes principalmente de la minería, agricultura e industria llegan al mar a través de rios y ramblas. Otra fuente importante de este tipo de contaminación es la utilización de pinturas antiadherentes para barcos con tributylestaño. Los residuos sólidos y especialmente las bolsas de plástico son otra de las principales preocupaciones de los cetólogos. Estas bolsas, omnipresentes en el mar desde su superficie hasta el fondo, constituyen una grave amenaza para cetáceos y tortugas marinas. La ingestión de estos plásticos puede ocasionar la muerte de estos animales tal y como muestran cada vez con mayor frecuencia las necropsias de cetáceos varados a lo largo de nuestras costas.

Otro tipo de amenaza a menudo olvidada es la contaminación acústica. Estudios realizados sobre los efectos de la contaminación acústica en el Mar de Alborán muestran que la mayoría de las especies parecen haberse acostumbrado a la contaminación de los motores y las hélices de los barcos que transitan por esta agua en gran numero. Sin embargo, estudios realizados analizando los daños de una exposición continuada de sonidos antropogénicos muestran los efectos de erosión que afectan a la recepción de determinadas frecuencias. Por la zona marítima del Estrecho transita un 30% del trafico marítimo internacional, y esta claro que los niveles de ruido antropogénico deben afectar la capacidad de orientación, alimentación y comunicación de los cetáceos. Sin embargo, la principal preocupación de los cetólogos se centra hoy en el desarrollo de nuevos sonares con fines militares como el LFA (Low Frequency Active Sonar) cuya utilización se ha relacionado con varios varamientos masivos de zifios en Grecia, Islas Canarias y Bahamas. En este caso, los efectos de las ondas sonoras podrían estar afectando a estos animales haciendo que ciertos órganos vitales entren en resonancia hasta el punto de estallar.

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Programas de Conservación e Investigación

En diciembre del 2002 los equipos de investigación entregaran al Ministerio de Medio Ambiente el informe final del Proyecto Mediterráneo. En la elaboración de los estudios del sector Sur, han participado varios grupos miembros de la SEC y ESPARTE (Alnitak, Aula del Mar de Málaga, Cethus, Circe, Grampus, Promar). Con el fin de evitar que estas investigaciones queden simplemente archivadas en una biblioteca, la Sociedad Española de Cetáceos inicia en Julio del 2002 un proyecto de cuatro años en Andalucía y Murcia con el apoyo de las Consejerías de Medio Ambiente y Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía y el Gobierno de Murcia, el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Agricultura y Pesca, el Instituto Español de Oceanografía, el servicio CREPAD del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial, la UICN, WWF-Adena y la Comisión Europea. El proyecto se centra en la puesta en marcha de una gestión sostenible del Mar de Alborán y sus zonas adyacentes basada en la ciencia e implicando directamente a todos los colectivos que basan sus economías en la explotación del medio marino.

Una de las principales metodologías utilizadas en esta monitorización es la fotoidentificación. Se trata de una de las metodologías menos "invasivas" para los cetáceos que consiste en el fotografiado de las aletas dorsales y caudales de los animales. Aprovechando las formas, coloraciones y cicatrices como huellas dactilares, estas fotos permiten realizar un seguimiento cada delfín o ballena, pudiéndose analizar tamaños de población, estructura social, migraciones, etc.

El estado de conservación de los cetáceos en el Mar Mediterráneo es un reflejo directo del estado de salud de este mar casi cerrado expuesto a importantes presiones ambientales antropogénicas. Asimismo, la importancia de las poblaciones de estas especies en aguas andaluzas es el reflejo de la gran relevancia de esta región marítima en el marco de la conservación de esta zona biogeográfica.

Los cetáceos andaluces eran hasta hace poco sólo conocidos por los pescadores, pero desde hace una década han captado la atención de la comunidad científica nacional e internacional así como la del público. Estos carismáticos animales pueden y deben jugar en los próximos años un papel importante en la conservación del medio marino, por una parte ayudándonos a comprender como funciona este ecosistema y por otro implicando al público en una conservación de la Biodiversidad que permita sentar las bases para un desarrollo económico sostenible a largo plazo.

Medio Ambiente 42
primavera / 2003

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