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En
el verano de 1990, empezaron a llegar a las costas del levante
español los primeros delfines listados víctimas
de una epidemia que afectaría a la población
de esta especie a lo largo de dos años extendiéndose
desde la cuenca occidental hasta la cuenca oriental del
Mar Mediterráneo. Las causas y la magnitud de esta
epizootia fueron analizadas por diversos equipos de investigación
así como por la organización ecologista internacional
Greenpeace. Los resultados de las investigaciones realizadas
por los equipos de las universidades de Valencia y Barcelona
mostraron el origen vírico de la epidemia destacando
no obstante también una preocupante acumulación
de metales pesados y compuestos organohalogenados en estos
animales que podría haber jugado un papel importante
agravando el alcance de la epidemia. Asimismo, se apunto
al deficiente estado nutricional de los delfines muestreados
durante la epidemia.
Esta
epidemia constituyó un importante impulso para la
investigación de las poblaciones de cetáceos
en el Mar Mediterráneo. En Andalucía, la organización
no gubernamental Alnitak, que había realizado hasta
entonces varias campañas de investigación
de cetáceos relacionadas con la epidemia para Greenpeace,
inicio un programa de monitorización de las poblaciones
de cetáceos en la zona noreste del Mar de Alborán.
El principal objetivo de Alnitak era el estudio de la aparente
regresión del delfín común y del delfín
mular del Mediterráneo.
Del
Mar de Alborán se había destacado ya su interés
oceanográfico como "motor hidrológico"
del Mediterráneo. Las campañas de oceanografía
se habían centrado en los giros anticiclónicos
de la masa oceanográfica atlántica y los efectos
de su colisión con las masas oceanográficas
mediterráneas. A partir de 1991, el Instituto Español
de Oceanografía así como varias universidades
españolas realizaban varias campañas de oceanografía
biológica destacando la importante biodiversidad
y productividad de la región como consecuencia directa
de su función como "antesala de transición"
del Mediterráneo.
En
relación a los cetáceos, los principales datos
históricos eran diversos trabajos sobre animales
varados realizados por el Profesor J.A.Valverde así
como algunos datos estadísticos de las capturas realizadas
por la estación ballenera de Getares a principios
del siglo XX, que en apenas un par de décadas acabo
con mas de 8000 rorcuales y cachalotes en la zona marítima
del Estrecho. Los demás datos disponibles eran escasos
y en su mayoría no publicados.
Esta
carencia de información histórica ha sido
un problema común para los numerosos grupos de investigación
de cetáceos que han surgido a lo largo de las últimas
décadas tanto en España como en otras regiones
mediterráneas. La trascendencia del esfuerzo investigador
se ve reflejada de forma sorprendente también en
el caso de los varamientos de cetáceos. Hasta 1995,
los registros acerca de animales varados a lo largo de la
costa andaluza eran bastante escasos. En 1995, la Consejería
de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía creaba
mediante un convenio con el Aula del Mar de Málaga
el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas
(CREMA). En la actualidad el CREMA junto con otros centros
de recuperación de especies marinas amenazadas (PROMAR,
GRAMPUS) atienden anualmente a mas de 250 avisos de varamientos
de cetáceos vivos y muertos. Aunque para el público
quizás lo que mas destaque del CREMA sean sus actuaciones
de asistencia a animales vivos, para la ciencia y la conservación,
el desarrollo de una red de varamientos resultaba sobretodo
interesante para el adecuado seguimiento de los varamientos
de animales muertos.
En
1996 durante la "Primeras Jornadas del Mar" organizadas
por el CREMA, el Profesor José Antonio Valverde impulso
la creación de la Sociedad Andaluza para el Estudio
de los Cetáceos (ESPARTE). ESPARTE surgió
rápidamente por la necesidad de coordinar los esfuerzos
de investigación y conservación que estaban
naciendo en Andalucía como resultado del creciente
interés por los cetáceos. La utilidad de una
cooperación coordinada para el fomento de la investigación
y su aplicación a la conservación constituyeron
a su vez un importante impulso para la creación de
la Sociedad Española de Cetáceos, cuyo fin
era el de dar un mayor alcance a los programas de investigación
regionales con el fin de integrarlos en las estrategias
nacionales e internacionales de conservación de la
Biodiversidad.
En
la actualidad, ESPARTE cuenta con 120 miembros individuales
y 3 organizaciones que realizan diversas líneas de
investigación que van desde el censo de las poblaciones
en aguas andaluzas hasta el análisis molecular de
ADN mitocondrial y microsatélites.

Cetáceos
en aguas andaluzas
Once
especies de cetáceos pueden ser observadas habitualmente
en aguas costeras de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Otras cinco especies han sido observadas en la región
o han varado en sus costas, considerándose como "raras".
Cuatro de estas especies están actualmente consideradas
en peligro, estando catalogadas en el Anexo I de la Directiva
Hábitats, el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas
o la Lista Roja de la UICN. Posiblemente la mas amenazada
de estas especies sea la marsopa común, una especie
que ha sufrido a lo largo de las últimas décadas
una importante fragmentación, desapareciendo prácticamente
por completo de la cuenca mediterránea. Actualmente,
subsiste únicamente un núcleode población
en el Mar Negro y otro en el Golfo de Cádiz.
El
delfín mular, aunque en menor medida, ha conocido
igualmente una importante fragmentación de sus poblaciones.
De esta especie cosmopolita se conocen dos tipos, mulares
costeros y mulares de aguas profundas. En el Mar Mediterráneo,
salvo en la región de Alborán, el delfín
mular se distribuye principalmente en las aguas costeras
de la plataforma continental y su talud, donde se alimenta
de peces demersales. Otro delfínido que muestra indicios
de regresión a presente es el delfín común.
Esta especie, de hábitos alimenticios muy oportunistas
se distribuye tanto por aguas de la plataforma continental
como en aguas profundas, aunque parece preferir las zonas
más costeras donde se alimenta de pequeños
peces pelágicos.
Las
demás especies residentes y transeúntes en
aguas andaluzas se distribuyen principalmente y en algunos
casos exclusivamente en aguas profundas a partir del talud
continental. La mayoría de estas especies se alimenta
de cefalópodos de las profundidades. Los grandes
buceadores de los abismos como el cachalote, los zifios,
el calderón gris y el calderón negro alcanzan
sus presas en profundidades entorno a los mil metros, mientras
los odontocetos mas pequeños como el delfín
listado o el delfín común tienen que aguardar
la noche cuando estos cefalópodos migrar a profundidades
menores entorno a la superficie y profundidades de unos
200 metros.
Otro
delfínido que frecuenta las aguas andaluzas es la
orca. Esta especie se acerca a la región marítima
del Estrecho y en ocasiones se adentra en el Mediterráneo
en busca del atún, su principal presa objetivo. En
lo que respecta el orden de los misticetos, o ballenas filtradoras,
la especie más observada en Andalucía es el
rorcual común, aunque hay citas también de
otras especies, como el rorcual aliblanco o incluso la yubarta
y el rorcual azul. El rorcual común, que parece estar
regresando a las aguas andaluzas había desaparecido
prácticamente por completo a consecuencia de las
operaciones de caza comercial de la factoría de Getares.
Los
cetáceos constituyen un eslabón importante
en los ecosistemas de nuestros mares. Como depredadores
situados en la cima de sus redes tróficas, estas
especies representan una herramienta muy útil para
la investigación y gestión del medio marino.
Nuestros mares, y desgraciadamente la practica totalidad
de los mares del mundo, sufren de una importante sobreexplotación
pesquera. Aquellos caladeros que se suponían inagotables
se han quedado ya prácticamente vacíos. En
este panorama, los cetáceos juegan un papel importante
como amortiguadores de los efectos de una pesquería
no sostenible. Por una parte, mediante la regulación
de poblaciones de especies no comerciales como la alacha
que podrían competir con las especies comerciales,
y por otro regulando las poblaciones de cefalópodos
que se alimentan de estas especies de interés comercial.
La mayoría de las especies de cetáceos en
nuestras aguas se alimentan de cefalópodos de aguas
profundas que no son aprovechables por el Hombre por su
contenido en amoniaco.
Los
estudios de población realizados en aguas andaluzas
a lo largo de los últimos diez años han suscitado
un importante interés por parte de la comunidad científica.
Las peculiares características fisiográficas
y oceanográficas de la región parecen ofrecer
a varias especies de cetáceos unos hábitats
de migración, alimentación y reproducción
que podrían ser hoy vitales para la conservación
y regeneración de las poblaciones de cetáceos
vulnerables en Europa y la región biogeográfica
mediterránea.

Corredor
de migración
La
primera clave en la importancia de Alborán reside
en su condición de vía de comunicación
entre las cuencas del Atlántico y del Mediterráneo.
Es este hábitat de migración fundamental para
el mantenimiento de un flujo genético entre las poblaciones
de ambas cuencas. Actualmente, la regresión de varias
especies en el Mediterráneo nos ha conducido a una
fragmentación de las poblaciones con una reducción
de la tasa migratoria que podría llevarnos a un problema
de aislamiento genético. Los estudios de filogeografía
realizados en delfín común muestran la gran
influencia genética atlántica en toda la cuenca
de Alborán que coincide con la circulación
de la masa de agua atlántica. En estos estudios se
puede apreciar la importancia del denominado "Frente
Almería-Orán" como limite actual de la
influencia genética atlántica en la población
del delfín común en el Mediterráneo.
Estos resultados muestran la importancia de la región
de Alborán para asegurar el mantenimiento del flujo
genético entre las poblaciones de delfines mediterráneos
con el "banco" genético el Atlántico
Si
Alborán representa un corredor de migración
importante para evitar el aislamiento genético de
las poblaciones de delfínidos del Mediterráneo,
su importancia como hábitat e migración resulta
incluso mas evidente cuando hablamos de aquellos cetáceos
que realizan migración de escala oceánica.
Nos referimos principalmente al rorcual común y el
cachalote, que fueron diezmados a mediados del siglo XX
por la factoría ballenera de Getares. Los estudios
de genética realizados para el esclarecimiento del
origen de la población de rorcual común que
se alimenta cada verano en las productivas aguas del actual
"Santuario de Cetáceos de Liguria", mostraban
un distanciamiento entre esta población y los rorcuales
Atlánticos. Estos resultados hacían por tanto
pensar que estos rorcuales "mediterráneos"
ya no salían al Atlántico y que permanecían
en esta cuenca realizando migraciones cortas desde su principal
zona de alimentación en Liguria hasta sus supuestas
pero desconocidas zonas de cría a lo largo de las
costas del norte de Africa. Sin embargo, desde 1997, los
diversos equipos de investigación andaluces han podido
comprobar una migración de esta especie hacía
el océano Atlántico después de casi
medio siglo. Que se trate de un restablecimiento de una
migración interrumpida por la intensa caza de ballenas
en Getares durante el siglo XX o simplemente de una migración
que había pasado desapercibida por la falta cetólogos
en la región no lo podemos saber aún. Varios
equipos de investigación basados en aguas del Estrecho
centran su atención en la distribución y dinámica
de esta especie utilizando métodos de bioacústica
y seguimiento por satélite.
Los
resultados de los estudios de dinámica y distribución
de los cetáceos en la región de Alborán
han mostrado además la singular importancia de algunos
hábitats de alimentación relacionados con
la peculiar fisiografía de la cuenca de Alborán
y su extraordinaria oceanografía.
Utilizando
un SIG común en el que las aguas interiores, aguas
territoriales y la zona de exclusión económica,
han sido divididas en rangos de profundidad y cuadriculas
de dos minutos de latitud por dos minutos de longitud. Para
cada una de estas cuadriculas se han obtenido los valores
de profundidad mínima y máxima, la pendiente,
el índice de contorno y el tipo de substrato. Los
resultados de los análisis efectuados demuestran
la importancia de la fisiografía para los cetáceos.
En primer lugar, la profundidad y la pendiente nos aparecen
como marcadores para la navegación de los cetáceos.
Pero la fisiografía también juega un papel
importante en la agregación de las presas de los
cetáceos, bien directamente ofreciendo los hábitats
para especies bentónicas o demersales o en indirectamente
mediante la inducción de afloramientos donde se inicia
la cadena alimenticia marina. Así lo reflejan los
análisis de distribución que muestran por
ejemplo como el delfín mular prefiere el rango de
profundidades entre 100 y 150 metros donde encuentra una
sus principales presas, la merluzilla. Así como el
delfín mular, la profundidad aparece para todas las
especies de odontocetos como muy significativa.

Oceanografía
Esta claro que la identificación de hábitats
para cetáceos no puede basarse exclusivamente en
la fisiografía. Los estudios realizados por los equipos
de investigación analizan igualmente diversas variables
oceanográficas como la temperatura, salinidad, oxigeno
disuelto y clorofila en superficie. Con respecto al delfín
mular, una de las especies consideradas como prioritarias
en el marco de las políticas nacionales y comunitarias
de conservación, se resaltan datos como la abundancia
de la especie en Alborán o su singular tamaño
de grupo que muestra un estado de conservación muy
significativamente mayor al de otras regiones mediterráneas.
Si en otras regiones la media de grupo de esta especie oscila
entre 2 y 10 individuos, en Alborán es de 33.
En
diferentes zonas del Mar de Alborán se observan en
ocasiones manadas de mas de cien delfines, algo actualmente
impensable en otras regiones del Mediterráneo. Esta
especie se alimenta en aguas andaluzas principalmente de
peces demersales, teniendo una clara preferencia por algunas
especies de alto interés comercial. Es posiblemente
por esta competición directa que la especie se ve
en gran medida afectada por las pesquerías que se
especializan en este tipo de presa, como el trasmallo. La
existencia en la cuenca de Alborán de amplias regiones
donde este tipo de pesca no es la mas habitual, los fondos
marinos de la plataforma y el talud de la isla de Alborán
y la importante productividad de la región podrían
ser las claves del aparente buen estado de conservación
de esta
especie en aguas andaluzas.
Es
por esta razón precisamente que la Sociedad Española
de Cetáceos presentó en 2000 a las CC.AA de
Andalucía y Murcia así como a la Dirección
General de Conservación de la Naturaleza una propuesta
de Lugares de Interés Comunitario (LIC) para la conservación
de esta especie.
En
el caso del delfín común, si los principales
núcleos de población subsistentes en el Mediterráneo
no sobrepasan los 50 individuos, en Alboran no son poco
frecuentes las observaciones de mas de trescientos individuos.
Una de las principales regiones que destaca por su importancia
para esta especie es la zona marítima que se extiende
desde la Bahía de Almería hasta la Isla de
Alborán, una región conocida por su importancia
para la reproducción de diversas especies de pequeños
pelágicos como la alacha (Sardinella aurita) o la
aguja (Belone belone). Según las investigaciones
de Alnitak, en la abundancia de este tipo de presas podría
encontrarse gran parte de la importancia del Mar de Alborán
para esta especie.
Pero
la relevancia de esta región marítima no solo
resulta especialmente importante para las especies amenazadas
o vulnerables, también para las demás especies
de cetáceos la diferencia entre el Mar de Alborán
y otras regiones mediterráneas y europeas. Un estudio
sobre el comportamiento social del calderón negro
realizado entre 1992 y 1997 mostró la singular importancia
de determinadas regiones en el Mar de Alborán como
hábitat de reproducción. Hasta la realización
de este estudio no se habían descrito agrupaciones
de manadas de calderón con fines reproductivos.

Amenazas
La
critica situación de algunas especies de cetáceos
en el Mediterráneo no es mas que el reflejo de una
gestión insostenible de un mar situado en una de
las regiones del planeta más estratégicas
para el Hombre. Quizás la primera amenaza que aparece
como más evidente cuando estudiamos los cetáceos,
sea la sobre explotación de los recursos pesqueros.
Hasta hace algunos años, las actividades pesqueras
en el Mediterráneo se limitaban prácticamente
a explotaciones artesanales muy costeras. No es por tanto
sorprendente que los cetáceos mas afectados sean
aquellos cuyos principales hábitats de alimentación
se encuentran en la plataforma continental. La competición
directa por especies presa se reduce prácticamente
a dos especies que son el delfín mular y la marsopa.
El delfín mular se alimenta en nuestras regiones
principalmente de peces demersales que resultan ser en muchos
casos de valor comercial para el hombre. La esquilmación
de los recursos resulta en una mayor dificultad para esta
especie en encontrar sus presas, por lo que ha adaptado
sus estrategias de alimentación aprovechándose
de artes de pesca como el trasmallo o el arrastre de fondo.
A
lo largo de los últimos años, parte de la
flota de cerco de pequeños pelágicos ha iniciado
la pesca de especies de bajo valor comercial, como la alacha
con el fin de venderla a las plantas de engorde de atún
y piscifactorías. Esta nueva forma de explotación
representa hoy una nueva amenaza para el delfín común.
Los biólogos de Alnitak, piensan que la abundancia
de estas especies en determinadas regiones de Alborán
podía ser la clave del estado de conservación
favorable de la especie en esta agua.
Cuando
hablamos de artes de pesca no selectivas como el arrastre,
la red de deriva o el cerco de atunes, hablamos también
de descartes. Los descartes son todas aquellas especies
que no interesan al pesquero bien por el bajo valor comercial
de la especie o simplemente porque esta preparado para empaquetar
un tipo de pescado en particular. El volumen de especies
"sin interés" arrojadas muertas al mar
es impresionante, y refleja claramente la filosofía
de la pesca moderna, "pan para hoy, hambre para mañana".
En algunas ocasiones, los descartes llegan a sensibilizar
al público, no porque afectan mas al ecosistema,
sino porque afectan a especies carismáticas como
delfines y ballenas.

La contaminación de las redes tróficas es
otra de las grandes amenazas para los cetáceos tanto
en el Mar Mediterráneo como en otros mares y océanos
del planeta. Para los odontocetos, situados en la cima de
sus cadenas alimenticias, la amenaza mas directa proviene
de aquellas substancias bioacumuladoras como metales pesados
o compuestos organohalogenados. Estos contaminantes provenientes
principalmente de la minería, agricultura e industria
llegan al mar a través de rios y ramblas. Otra fuente
importante de este tipo de contaminación es la utilización
de pinturas antiadherentes para barcos con tributylestaño.
Los residuos sólidos y especialmente las bolsas de
plástico son otra de las principales preocupaciones
de los cetólogos. Estas bolsas, omnipresentes en
el mar desde su superficie hasta el fondo, constituyen una
grave amenaza para cetáceos y tortugas marinas. La
ingestión de estos plásticos puede ocasionar
la muerte de estos animales tal y como muestran cada vez
con mayor frecuencia las necropsias de cetáceos varados
a lo largo de nuestras costas.
Otro
tipo de amenaza a menudo olvidada es la contaminación
acústica. Estudios realizados sobre los efectos de
la contaminación acústica en el Mar de Alborán
muestran que la mayoría de las especies parecen haberse
acostumbrado a la contaminación de los motores y
las hélices de los barcos que transitan por esta
agua en gran numero. Sin embargo, estudios realizados analizando
los daños de una exposición continuada de
sonidos antropogénicos muestran los efectos de erosión
que afectan a la recepción de determinadas frecuencias.
Por la zona marítima del Estrecho transita un 30%
del trafico marítimo internacional, y esta claro
que los niveles de ruido antropogénico deben afectar
la capacidad de orientación, alimentación
y comunicación de los cetáceos. Sin embargo,
la principal preocupación de los cetólogos
se centra hoy en el desarrollo de nuevos sonares con fines
militares como el LFA (Low Frequency Active Sonar) cuya
utilización se ha relacionado con varios varamientos
masivos de zifios en Grecia, Islas Canarias y Bahamas. En
este caso, los efectos de las ondas sonoras podrían
estar afectando a estos animales haciendo que ciertos órganos
vitales entren en resonancia hasta el punto de estallar.

Programas
de Conservación e Investigación
En
diciembre del 2002 los equipos de investigación entregaran
al Ministerio de Medio Ambiente el informe final del Proyecto
Mediterráneo. En la elaboración de los estudios
del sector Sur, han participado varios grupos miembros de
la SEC y ESPARTE (Alnitak, Aula del Mar de Málaga,
Cethus, Circe, Grampus, Promar). Con el fin de evitar que
estas investigaciones queden simplemente archivadas en una
biblioteca, la Sociedad Española de Cetáceos
inicia en Julio del 2002 un proyecto de cuatro años
en Andalucía y Murcia con el apoyo de las Consejerías
de Medio Ambiente y Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía
y el Gobierno de Murcia, el Ministerio de Medio Ambiente,
el Ministerio de Agricultura y Pesca, el Instituto Español
de Oceanografía, el servicio CREPAD del Instituto
Nacional de Técnica Aerospacial, la UICN, WWF-Adena
y la Comisión Europea. El proyecto se centra en la
puesta en marcha de una gestión sostenible del Mar
de Alborán y sus zonas adyacentes basada en la ciencia
e implicando directamente a todos los colectivos que basan
sus economías en la explotación del medio
marino.
Una
de las principales metodologías utilizadas en esta
monitorización es la fotoidentificación. Se
trata de una de las metodologías menos "invasivas"
para los cetáceos que consiste en el fotografiado
de las aletas dorsales y caudales de los animales. Aprovechando
las formas, coloraciones y cicatrices como huellas dactilares,
estas fotos permiten realizar un seguimiento cada delfín
o ballena, pudiéndose analizar tamaños de
población, estructura social, migraciones, etc.
El
estado de conservación de los cetáceos en
el Mar Mediterráneo es un reflejo directo del estado
de salud de este mar casi cerrado expuesto a importantes
presiones ambientales antropogénicas. Asimismo, la
importancia de las poblaciones de estas especies en aguas
andaluzas es el reflejo de la gran relevancia de esta región
marítima en el marco de la conservación de
esta zona biogeográfica.
Los
cetáceos andaluces eran hasta hace poco sólo
conocidos por los pescadores, pero desde hace una década
han captado la atención de la comunidad científica
nacional e internacional así como la del público.
Estos carismáticos animales pueden y deben jugar
en los próximos años un papel importante en
la conservación del medio marino, por una parte ayudándonos
a comprender como funciona este ecosistema y por otro implicando
al público en una conservación de la Biodiversidad
que permita sentar las bases para un desarrollo económico
sostenible a largo plazo.
Medio
Ambiente 42
primavera / 2003
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