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A
través de la fotointerpretación de las imágenes
proporcionadas por los satélites Landsat y IRS-PAN,
fotografías aéreas y técnicas de manejo
de cartografía digital, se desarrolla desde 1991
el Mapa de Usos y Coberturas Vegetales del Suelo en Andalucía.
Este mapa de 1999 que ahora se representa y que recoge de
forma conjunta la evolución de las formas de ocupación
del territorio regional suministra además información
sobre estructura y densidad de las formaciones de vegetación
natural que no se da de forma continua en ningún
otro programa de seguimiento de la vegetación natural
El
Mapa de Usos y Coberturas Vegetales del Suelo de Andalucía
surge en el año 1991 como continuación del
programa europeo CORINE Land Cover. Este programa europeo
se desarrolló a fines de los años 80 con el
objetivo de realizar un mapa de usos del suelo por medio
de la información proporcionada por los sensores
remotos.
Continuando
la metodología desarrollada para el programa CORINE,
primero la Agencia del Medio Ambiente y posteriormente la
Consejería de Medio Ambiente desarrollaron el Mapa
de Usos y Coberturas Vegetales del Suelo de Andalucía.
El sistema de trabajo consiste en la fotointerpretación
de imágenes proporcionadas por los satélites
Landsat y satélite IRS-PAN, complementadas con fotografías
aéreas y trabajadas de forma individualizada por
hojas a escala 1:50.000 coincidentes con el mapa topográfico
nacional.
La
fuente principal de datos son imágenes Landsat TM
con resolución espacial de 30 metros. En la actualización
del año 1999 fueron imágenes obtenidas por
el sensor Landsat T.M. del año 1999, fusionadas con
imágenes IRS-PAN (resolución espacial 5 metros).
Se utilizan los meses estivales por presentar menor índice
de nubosidad, así como por ser visibles las superficies
de regadío. Otro avance desarrollado para la actualización
del año 1999 es el empleo de índices normalizados
de vegetación de imágenes IRS-WIFS, que, con
una cadencia mensual, permiten discriminar clases de vegetación,
según su comportamiento temporal.
Según
la metodología antes enunciada, los objetivos establecidos
para los diferentes mapas de Usos y Coberturas vegetales
son recoger de forma conjunta y genérica la evolución
de las formas de ocupación del territorio regional
con una cadencia cuatrienal, pudiéndose desarrollar
este análisis a distintos niveles espaciales. Asimismo,
suministra información sobre la estructura y densidad
de las formaciones de vegetación natural, que, pese
a su importancia para múltiples temáticas
de interés ambiental (paisaje, riesgo de erosión,
riesgo de incendios forestales, etc.), no aparece reflejada,
de forma continua, por ningún otro programa de seguimiento
e inventario de la vegetación natural.
Usos
y coberturas vegetales del suelo en 1999
Es
importante resaltar que el mapa de Usos y Coberturas Vegetales
de Andalucía, pese a que recoge las diversas tipologías
de ocupación del suelo que se suceden en el territorio,
no constituye un catálogo exhaustivo de la totalidad
de estos usos. De hecho, las categorías que la integran
responden a zonas donde el uso o la cobertura vegetal que
se le asigna es el uso dominante en ese polígono
o unidad espacial de información, lo que no implica
que la totalidad de su superficie esté ocupada por
esa clase. Igualmente, y ante la necesidad de clasificar
el 100% del territorio, aparecen clases de usos mixtos (mosaicos),
en áreas donde se entremezclan diferentes formas
de ocupación del suelo conformando un patrón
complejo (secanos, regadíos, vegetación natural,
etc.).
En
el proceso de generación del Mapa de usos y coberturas
vegetales del suelo se establecen 162 clases o usos del
suelo. Sin embargo para facilitar los estudios y la comprensión
de los datos, estas 162 clases se agrupan de forma jerárquica
en diferentes niveles de leyenda. Igualmente, el carácter
digital de la información, permite realizar de manera
inmediata consultas cartográficas y estadísticas
para distintos ámbitos espaciales (región,
provincia, municipios, unidades hidrológicas, etc.)
y extraer datos básicos de cara a la gestión
ambiental como pueden ser la densidad de la cubierta vegetal,
tipología de especies o la superficie total arbolada.
Analizando
los datos agregados en grandes grupos para el conjunto de
la región y por provincias destaca lo siguiente:
Las superficies forestales y naturales representan en
Andalucía casi la mitad de su superficie (49 %),
correspondiendo un 10% a terrenos arbolados densos (terrenos
con densidad de arbolado superior a un 50% de cobertura
del suelo) y un 47 % a terrenos arbolados asociados con
matorral o pastizal (densidad de arbolado entre el 5 y
el 50%). Algo más de un tercio (35 %) están
cubiertos con arbolado de quercíneas, alcanzando
casi un 20% el arbolado de coníferas.
En el ámbito provincial la mayor presencia de
este tipo de espacios se da en Huelva con el 77 % del
territorio provincial y Almería con el 65 %. Sin
embargo los porcentajes arbolados son bien diferentes,
49 % en Huelva, frente al 14 % de Almería, que
debido a lo extremo de sus características climáticas,
presenta las tasas más bajas de superficie arbolada,
estando tres cuartas partes de sus espacios naturales
ocupados por xeroestepa subdesértica
El resto de provincias de Andalucía se mueven en
valores medios, en torno al 45 % de la superficie provincial
de superficies forestales y naturales, a excepción
de la provincia de Sevilla que presenta valores cercanos
al 30 %, debido a la importancia de las superficies agrícolas.
Las superficies construidas y alteradas superan el 1,9
% en el contexto regional y se componen porcentualmente
de un 35% de núcleos urbanos consolidados, 25,6
% urbanizaciones residenciales y áreas recreativas,
17 % de zonas industriales y de servicios y un 22 % del
total de las superficies construidas y alteradas como
vertederos, minas y zonas en construcción.
En la casuística provincial destacan las provincias
de Cádiz y Málaga con algo más del
3 % de la superficie provincial para este tipo de usos,
frente al 0,93 % de Jaén o el 1,18 % de Granada.
En las superficies agrícolas, que agrupan un
47,1 % regional, más del 65 % de su superficie
se reparte entre los herbáceos en secano y los
olivares, con especial incidencia en las provincias de
Jaén y Sevilla con más del 46 % de la superficie
provincial dedicada a estos usos. A partir de estos, un
segundo grupo de actividades agrícolas presentan
porcentajes en torno al 7 %, caso de los herbáceos
en regadío, mosaicos de cultivos herbáceos
y leñosos o los mosaicos de cultivos con espacios
de vegetación natural. Finalmente otras actividades
agrícolas (viñedos, invernaderos, arrozales,
etc.) representan menos del 1 % de la superficie total
agrícola de la región, aunque en determinadas
localizaciones llegan a representar la actividad más
importante.
Por último, las zonas húmedas y superficies
de agua, que abarcan 1,8 % (158.832 ha) del total regional,
presentan un 28 % en forma de embalses y balsas, 31 %
de marismas y formaciones mareales, 29 % de ríos
y cauces y el 9 % restante en forma de salinas y zonas
de acuicultura.

Evolución
regional de los usos del suelo entre 1991 y 1999
Entre las
principales aportaciones que presenta el Mapa de Usos y
Coberturas Vegetales destaca la posibilidad de efectuar
estudios temporales, profundizando en los usos existentes
en el año 1991 y 1999 y lo que es más importante,
la dinámica temporal de los fenómenos y evolución
concreta de los diferentes usos en una localización
determinada del territorio andaluz.
El
primer dato que destaca según este tipo de estudios
son los cambios en los usos del suelo en el territorio andaluz,
en el que entre 1991 y 1999 un total de 1.586.779 ha (18,1%
de la región) registran algún tipo de cambio.
Estos territorios que presentan cambios de uso lo pueden
ser según una doble vertiente: un 15,1 % de la superficie
regional sufre transformaciones internas dentro de cada
grupo establecido, mientras que el 2,9% (258.428 ha) del
territorio pasa de un grupo a otro.Una
descripción somera de la evolución por grandes
grupos de usos del suelo es la siguiente:
-
Las
Superficies Construidas y Alteradas presentan como principal
característica el incremento del 14,5 % entre
el año 1991 y el año 1999. En el desglose
interno de esta clase, de los 15 grupos que la componen
destaca el crecimiento de las urbanizaciones exentas,
15% entre 1991 y 1999, y de las Zonas industriales y
comerciales del 24,2 %. Como tipologías con evolución
regresiva tenemos las escombreras y vertederos, que
pasan de un crecimiento del 4 % entre el 91-99 a un
retroceso de -13 % entre los años 1995-99 (381,8
ha), lo que se puede explicar por la reconversión
y reforestación de algunos espacios, como las
balsas de fosfoyesos de la Ría del Tinto en Huelva.
-
Las
Superficies Agrícolas presentan una evolución
entre 1991 y 1999 con crecimiento de 37.923 ha lo que
supone una expansión próxima al 1% en
este periodo. Por tipologías de cultivos tenemos:
-
En
los cultivos en secano el descenso general fue de 121.492
ha, de las que 49.991 ha corresponden al periodo 95-99.
Los cultivos herbáceos han experimentado en conjunto
un descenso de 202.357 ha. Habría que destacar
que la clase correspondiente a cultivos herbáceos
con quercíneas, no contabilizado en la anterior
cifra, creció unas 31.553 ha entre 1991 y 1999.
-
Por
el contrario, los cultivos de olivar en secano, han
mantenido un crecimiento continuado desde 1991, sumando
un incremento de 85.448 ha. En total la superficie de
olivar en Andalucía en el año 1999, se
sitúa en 1.270.800 ha (más de un 14 de
la superficie regional, un tercio de la superficie total
cultivada), ello sin incluir una buena proporción
de olivares integrados en las categorías de "áreas
agrícolas heterogéneas".
-
Los
cultivos en riego experimentan un crecimiento continuo
desde 1991, pasando de 581.917 ha, a 629.024 ha en 1999.
Esta superficie representa un 7,2% de la superficie
regional y 15,2 % del total del área dedicada
a la agricultura. El principal incremento es de 30.307
ha, en concreto en los cultivos herbáceos en
riego (incluyendo arrozales) para los ocho años
de referencia. En ese sentido cabe destacar que este
incremento se produjo de forma algo más acusada
en el último cuatrienio (18.619 ha), que en el
periodo 1991-1995 (11.688 ha).
-
Como
reflejo de la variabilidad temporal de este tipo de
usos, mencionamos el leve incremento de los arrozales
entre 1991 y 1999 (+280 ha), y el descenso espectacular
en el año 1999 de los cultivos herbáceos
en riego no regados, debido al contraste entre un año
con extrema sequía como 1995 (258.000 ha en riego
que no se regaron) frente a un año sin problema
de disponibilidad de recursos hídricos como 1999
con sólo 88.912 ha de superficie en riego que
no aparecen regadas.
-
Finalmente,
en los cultivos leñosos en riego, se detecta
en 1999 un incremento cercano al 13% respecto a la superficie
existente en 1991, lo que representa un total de 9.663
ha.
En
lo que se refiere a las Zonas húmedas y Superficies
de agua ocupan el 1,81% de la superficie de la comunidad
Autónoma. En este grupo se recogen clases de características
muy diversas: embalses, láminas de agua de los ríos,
lagunas, distintas formaciones mareales, salinas y zonas
de acuicultura, etc.
En
superficie respecto al total regional esta clase experimenta
un incremento del 9 % entre 1991 y 1999. Las principales
características de las diferentes clases que incluye
son las siguientes: la lámina de agua de los embalses
se ve reducida en un 50% en 1995 respecto a 1991, y en un
70% en 1995 respecto al año 1999. Sin embargo, el
cómputo general entre los años 1991-99 tiene
un incremento de 12.504 ha, lo que se explica por el cambio
de situación hidrológica, además de
a la entrada en funcionamiento de nuevos embalses, especialmente
en la provincia de Cádiz y Huelva. De hecho en la
serie del Mapa de Usos y Coberturas Vegetales del Suelo
de Andalucía encontramos tres estados coyunturales
desde el punto de vista de recursos hídricos superficiales:
ciclo normal (año 91), ciclo de sequía (año
95) y ciclo húmedo (año 99).
Respecto
a las Marismas y Formaciones Intermareales se aprecia una
reducción de 2.590 ha entre 1991 y 1999. En buena
medida este descenso se explica por el aumento de la superficie
de salinas y zonas de acuicultura en 2.640 ha para este
mismo periodo de 8 años.
En
el grupo de Superficies Forestales y Naturales se incluyen
las categorías correspondientes a áreas de
vegetación arbolada, matorrales, pastizales, junto
con las zonas con escasa vegetación, incluyendo áreas
incendiadas, talas, roquedos, dunas y playas.
La
categoría de superficies forestales y naturales en
Andalucía ocupa para el año 1999 un total
de 4.300.762 ha. (49 % de la superficie regional). Esta
cifra refleja un descenso del total de superficies forestales
y naturales de 75.998 ha en 8 años.
La distribución
del total de superficie del grupo "forestal y natural",
para el año 1999, refleja los siguientes datos:
-
Algo más de un tercio de las
superficies de este grupo, 1.442.046 ha, corresponde
a espacios con cobertura vegetal escasa: matorrales
dispersos (1.035.247 ha), pastizales (204.417 ha), zonas
de talas y plantaciones recientes (91.947 ha), y el
resto se reparte en clases de espacios con vegetación
rala o inexistente (zonas incendiadas, roquedos, dunas
y playas, etc.)
-
Por el contrario, los espacios ocupados
por formaciones de vegetación densa (cabida cubierta
superior al 50%) ocupan un total de 1.675.716 has Este
subgrupo, que incluye a las formaciones vegetales arboladas
y de matorral de mayor relevancia ambiental es el que
ha sufrido un descenso más acusado entre 1991
y 1999, próximo al 10% (163.282 ha). La mayor
parte del retroceso de estas formaciones tuvo lugar
entre 1991 y 1995 (112.087 ha), siendo mucho menos patente
en el último cuatrienio (51.195 ha). Es preciso
matizar, que la mayor parte de los cambios se produce
dentro del contexto de las superficies forestales, incrementando
este descenso a otras clases del grupo.
-
Finalmente, las clases correspondientes
a zonas con vegetación de mediana densidad (entre
25% y 50% de cobertura) han mantenido un comportamiento
relativamente estable, cubriendo un total de 1.522.579
ha en 1999, lo que supone un aumento de 12.236 has respecto
a 1991.
A través del Mapa de Usos y Coberturas
Naturales se pueden analizar el origen y el destino de todos
los cambios, por lo que se puede hacer un seguimiento de
los trasvases entre unas clases y otras, en el periodo de
estudio (1991-1999).
De las 146.265 ha de vegetación
forestal y natural que se transformaron entre 1991 y 1999,
pasaron a ser terrenos agrícolas un total de 120.868
ha, frente a las 12.067 ha que se convirtieron en superficies
construidas y alteradas. Por lo que respecta a las 13.329
ha que eran zonas naturales en 1991 y que se incorporan
al grupo de zonas húmedas y superficies de agua ocho
años después, con la salvedad de la construcción
de nuevos embalses (Guadalcacín en Cádiz,
Chanza en Huelva), la mayor parte de estos cambios responde
a diferencias en las superficies de las láminas del
agua embalsada en cada año. Por tanto, la actividad
agrícola es el principal destino de las zonas naturales
transformadas.
Desagregando la incidencia de la actividad
agrícola según distintos sectores, se comprueba
que los cultivos en secano (con exclusión del olivar)
es el sector que más superficies naturales y forestales
ha transformado (83.529 ha). El segundo sector agrícola
en incidencia sobre las áreas naturales son los cultivos
en riego, que afectaron un total de 20.137 ha de superficies
forestales entre 1991 y 1999. De parecida relevancia es
el papel jugado por el olivar, tanto en riego como en secano.
Este sector totalizó una expansión de 17.200
ha sobre superficies naturales en los ocho años de
referencia.

Densidad
de la vegetación natural

La
vegetación natural es considerada en el Mapa de Usos
y Coberturas Vegetales, según tres clases de densidad:
Formaciones
de Vegetación Densa, con una cobertura
mayor del 50 %. Dentro de este grupo, el arbolado denso
está representada en un 63% por coníferas
(237.807 ha), seguida del 28,5% de quercíneas (124.458
ha), el 5,5% de eucaliptos (24.028 ha) y el 3% de otras
especies y mezclas (13.500 ha). Las formaciones de arbolado
denso han pasado de 486.229 ha en 1991 a 435.794 ha en 1999,
lo que supone un descenso de 50.435 ha de las que algo más
de la mitad (28.620 ha) corresponde a las extracciones de
arbolado denso de eucaliptos.
Igualmente
importante ha sido la disminución de la superficie
de arbolado denso de coníferas (19.088 ha), debido
posiblemente al efecto de los incendios forestales, pues
se detecta en la evolución de este descenso que la
mayor parte se produce en el cuatrienio 91-95 (17.530 ha),
en el que éstos tuvieron especial incidencia.
Respecto
a las formaciones densas de quercíneas, cabe resaltar
su relativa estabilidad, siendo sus pérdidas de 4.094
ha en la totalidad del periodo de estudio, pero significativamente
reducidas en el último cuatrienio (775 ha). La mayor
parte de estos cambios se explican por las actividades de
construcción de infraestructuras, y de expansión
urbana que, aunque en muy escasa proporción, se producen
sobre este tipo de terrenos y, en menor medida por los incendios
forestales que han afectado a este tipo de vegetación.
En
lo que respecta a las formaciones de matorral denso con
arbolado ocupaban una superficie de 1.003.951 ha en 1999,
representando casi el 60% del grupo de vegetación
densa. Su evolución muestra un retroceso de 78.902
ha.
A
diferencia de las formaciones arboladas densas, en las que
las coníferas eran mayoritarias, los matorrales arbolados
tienen como especies más abundante a las quercíneas
(570.570 ha) suponiendo más del 50% de esta categoría.
Por lo que respecta a las formaciones de matorral con coníferas,
cubren un área de 355.021 ha. Por su parte, los matorrales
densos ven reducida su superficie a 211.888 ha en 1999,
frente a las 245.282 ha que ocupaba al principio de la década.
Finalmente,
en la evolución de la vegetación natural densa,
149.843 ha, calificadas en 1991 en este grupo, fueron a
parar a otras categorías de vegetación natural
y forestal en 1999. Esta superficie corresponde a un balance
entre las 252.809 ha que pasaron a categorías de
menor densidad y las 102.965 ha que se incorporaron a este
grupo desde clases de menor densidad.
Las
Formaciones de Vegetación de Densidad Media
engloban superficies de matorral disperso y de pastizales
con arbolado, cultivos herbáceos con quercíneas
-dehesas- y matorrales disperso con pastizales en las cuales
la cobertura del matorral y/o el arbolado oscila entre el
25 y el 50 %. La superficie total de estas formaciones se
ha incrementado en 74.498 ha en el periodo 91-99, alcanzando
1.522.580 ha en ese último año, lo que supone
algo más de un tercio del total de las áreas
forestales y naturales.
Las
formaciones de matorral disperso con arbolado constituyen
un tercio de la superficie de las clases de vegetación
de densidad media, habiendo experimentado un crecimiento
de 49.298 ha en el periodo 91-99. De las 583.420 ha ocupadas
por estas formaciones, la mayor parte, 241.302 ha, corresponden
a arbolados de quercíneas. Esta clase ha mantenido
una considerable estabilidad a lo largo de los ocho años
de análisis, presentando un aumento de 1.800 ha con
relación a 1991.
Los
pastizales arbolados ocupan 474.295 ha sufriendo un ligero
retroceso de 6.000 ha en 1999 respecto a 1991.
Los
pastizales con cobertura arbórea de quercíneas,
sufren un retroceso entre 1991 y 1999, cuantificable en
8.500 ha. Frente a este descenso, si sumamos a estas superficies
las correspondientes a cultivos herbáceos con arbolado
de quercíneas, descubrimos que el área total
de quercíneas sobre pastizal o cultivo herbáceo
ha pasado de 578.150 ha en 1991 a 601.084 ha en el último
año de la serie. Todo lo anterior parece indicar
un continuo aclarado de los matorrales bajo quercíneas
lo que conlleva a una intensificación del uso de
las dehesas como espacios para cultivos y para el aprovechamiento
ganadero, denotándose una posible incidencia de la
aplicación de la Política Agraria Comunitaria
-PAC-.
Por
último las Zonas de Escasa o Nula Vegetación
se corresponden con las zonas cuya cobertura vegetal es
inferior al 25%. Estas son básicamente aquellas zonas
donde la vegetación se reduce a pastizales, matorrales
muy dispersos, espartales, roquedos, talas y cortas recientes,
áreas recientemente incendiadas, playas, etc.
Dada
las características físicas de la Comunidad
Autónoma de Andalucía destaca la extensión
de este tipo de cubiertas que alcanzan la cifra de 1.126.549
ha, lo que representa un 12,86% de la región y el
25,35% del total de la superficie forestal y natural. De
las clases que integran este grupo, casi un 70% corresponde
a "matorrales dispersos con pasto y roca o suelo desnudo",
con distribución preferente en Andalucía Oriental,
y la zona del Levante, donde los pastizales son muy escasos,
y tanto las condiciones ambientales extremas como la degradación
(natural o antrópica) existente, hace que el matorral
alcance muy poca densidad. Su evolución ha pasado
de 738.000 ha en 1991 a 719.749 ha en 1999.
La
segunda clase en importancia superficial, con casi el 21%
de este subgrupo, son los pastizales continuos. Su evolución
ha sido igualmente cambiante, con una tendencia hacia el
descenso. Otras clases dentro de este grupo, que han experimentado
un cierto crecimiento son las correspondientes a "zonas
sin vegetación por roturación" y
las de "talas y plantaciones forestales recientes".
La primera ha pasado de 12.347 ha en 1991 a 47.036 ha en
1999, mientras la segunda de 69.000 ha a 91.000 ha en el
mismo periodo. La principal causa del crecimiento de la
clase talas y plantaciones forestales recientes,
se encuentra en la eliminación de superficies de
eucaliptal llevadas a cabo en la provincia de Huelva entre
1995 y 1999.

Tipología
del arbolado forestal
Un
análisis del Mapa de Usos y Coberturas Vegetales
desde el punto de vista de los grandes grupos de formaciones
arboladas, muestra que, en general, las superficies con
arbolado han disminuido en 59.893 ha, lo que significa una
tasa de retroceso de 2,21%. De esta cifra, 39.859 ha corresponden
cortas y talas de eucaliptos, que en buena proporción
han sido o están en proceso de ser reforestados con
especies autóctonas.
Las
superficies de quercíneas, integradas por
bosques densos, matorral arbolado con quercíneas,
y dehesas (pastizales y cultivos herbáceos con quercíneas),
han experimentado un descenso cuantificado en 5.689 ha.
Esta cifra en porcentaje se traduce en una disminución
del 0,37% respecto a las superficies de quercíneas
existentes en 1991.
En
lo concerniente a arbolados de coníferas,
su descenso ha sido de 24.499 ha. (2,83%). Este retroceso
pudiera deberse a la mayor vulnerabilidad de las coníferas
a los incendios forestales, y la menor capacidad de regeneración
de sus efectos, si se compara con las especies de quercíneas.
Frente
a estas pérdidas, habría que precisar que
el plazo de tiempo de 8 años no permite apreciar
aún los efectos compensatorios de las políticas
de reforestación, apareciendo la mayoría de
las nuevas plantaciones catalogadas en una clase mixta,
talas y plantaciones recientes, las cuales se han incrementado
de 69.000 ha en 1991 a 91.000 ha en 1999 o como superficies
de matorral disperso o pastizal, cuando aparezcan recubiertas
de este tipo de vegetación.
Los
grupos restantes, otras frondosas y bosques mixtos,
tienen una representación territorial mucho más
reducida, habiendo experimentado un crecimiento en el caso
de los bosques mixtos.

Superficies
construidas y sellado de suelos
La
evolución de los usos del suelo, con independencia
de las utilidades explicadas con anterioridad, resulta de
especial importancia para la elaboración de índices
e indicadores sintéticos. Gracias a estos se pueden
establecer análisis temporales y de diferentes ámbitos
territoriales entre sí.
El
Mapa de Usos y Coberturas vegetales del suelo de Andalucía
permite analizar la evolución de usos del suelo,
apoyándonos en indicadores sintéticos. Entre
ellos cabe resaltar el indicador de evolución
de los suelos sellados (tanto en el ámbito
regional y provincial, como en diferentes agrupaciones territoriales;
área metropolitana de Sevilla, municipios costeros
de Andalucía, etc.)
Este
indicador agrupa los usos urbanos, industriales y de servicios,
así como las zonas alteradas vinculadas a grandes
infraestructuras. Agregando todas las zonas vinculadas al
uso construido del espacio, más las zonas mineras
y embalses, nos permite hacer un diagnóstico de la
pérdida de suelos por urbanización y construcción
de infraestructuras en Andalucía. Es decir, usos
del suelo cuya transformación tiene carácter
permanente y donde predominan los materiales artificiales.
La
superficie construida en Andalucía era en 1991 del
2,1% (unas 185.000 ha), pasando en 1999 al 2,6% (227.114
ha). Por provincias, este porcentaje es superado por Cádiz,
Málaga y Sevilla, e igualado por Huelva. Almería,
Córdoba, Granada y Jaén, están por
debajo de estas cifras, siendo la provincia de Granada la
que menos superficie construida ofrece en términos
relativos, pasando del 1,1% al 1,5% de 1991 a 1999. En términos
absolutos es Almería la provincia con menos cantidad
de suelo sellado (14.759 ha en 1999), mientras que Sevilla
alcanza el máximo con 46.420 ha en el mismo año.
Relacionando
los suelos sellados con otras variables se pueden establecer
nuevos indicadores ambientales que facilitan la comparación
con otros ámbitos territoriales. El primero de ellos
establece la relación del espacio construido con
los habitantes de la unidad administrativa analizada, relativizando
así el dato de la superficie total construida. Este
indicador del sellado de suelos nos dice que en Andalucía
corresponden a cada habitante 7,3 m2/año, cifra superior
a la de países como Alemania y Francia (5) o los
Países Bajos (2), pero muy por debajo de Bélgica
(18).
Por
provincias, Málaga es la que dispone de un valor
más bajo por habitante y día, 3,9 m2/hab/año
en el periodo 1991-1999. Como contrapunto, Huelva alcanza
los 10,9 m2/hab/año, Jaén 9,6 m2 y Cádiz
9,1 m2. Granada, Sevilla y Almería alcanzan valores
algo superiores a 6 m2/hab/año. Este indicador refleja
una fuerte actividad constructiva, por encima, en general,
de los 5 m2/hab/año de países como Alemania
y Francia para el periodo 1990-1995.
Si
estas cifras de espacio construido se ponen en relación
con el sellado de superficie diaria que se lleva a cabo,
se obtiene un indicador que, expresado en hectáreas
por día, da una idea del ritmo de sellado en cada
territorio analizado. Así, en Alemania el ritmo de
sellado alcanza en este indicador un valor de 122 ha/día,
en Francia 72 ha/día, en Bélgica 18 ha/día
y en Holanda 9 ha/día, en Andalucía este valor
es de 14,4 ha/día, evidenciando que el diferencial
con algunos países de la Unión Europea es
aún grande, ya que países como Bélgica
y Holanda son casi un tercio de la superficie de Andalucía,
mientras la superficie de Alemania, para la que se dispone
de información, es cuatro veces la de Andalucía.
En el ámbito provincial, los valores del indicador
oscilan entre el muy bajo de Almería (0,9 ha/día),
Huelva (1,4 ha/día), Córdoba y Granada (1,5
ha/día). Málaga (2,8 ha/día) y Sevilla
(3,2 ha/día) alcanzan los valores más elevados.

Conclusiones
-
Pese a mantener la misma metodología
desde el año 1991, el Mapa de Usos y Coberturas
Vegetales del Suelo de Andalucía se ha ido adaptando
según las disponibilidades tecnológicas
del momento. Así mientras el mapa de 1991 se
realizó fotointerpretando sobre papel, desde
el año 1995 se realiza la fotointerpretación
directamente sobre pantalla de ordenador, con lo que
se eliminan errores geométricos y temáticos
en la transferencia entre formatos.
Igualmente se adoptan las mejoras
técnicas de las nuevas series de satélites
espaciales, caso del avance en la resolución
espacial de las últimas series del Landsat o
el IRS, o el uso de índices normalizados de vegetación
que facilitan la tarea de detección en los cambios
de usos del suelo.
-
Los dos usos principales presentan
superficies y porcentajes similares en el conjunto regional,
con un 47 % de usos agrícolas (4.134.244 ha)
y 49 % de usos naturales y forestales (4.300.762 ha).
Sin embargo, en la distribución provincial los
valores se tornan en 5 de las 8 provincias andaluzas,
Jaén, Sevilla, Córdoba, Granada y Málaga,
donde los usos agrícolas son superiores a las
superficies forestales. Las tres provincias restantes,
Almería, Cádiz y Huelva presentan superficies
naturales de mayor extensión; 63 % frente a 37
% en Almería, 48 % frente a 44 % en Cádiz
y 77 % frente a 17 % en Almería.
-
Un 18 % de la superficie regional presenta
cambios entre los años 91 y 99, de los cuales
el 15 % se corresponden con ajustes dentro del mismo
grupo, mientras que el 3 % corresponden a usos que cambian
de grupo de usos del suelo. En los usos agrícolas
la tendencia es a la sustitución de las superficies
de herbáceos en secano que incrementan las superficies
de regadío y los olivares. En lo que respecta
a las superficies forestales y naturales, con un incremento
negativo del 1,7 %, el principal uso al que se destinan
estos transformados son las superficies agrícolas,
con un 82 % del total de las superficies.
-
En lo que respecta a la densidad de
la vegetación natural, la principal característica
es la transformación de vegetación densa,
aproximadamente en 50.000 ha. En este dato ha tenido
especial incidencia la política de tala de eucaliptos,
así como la incidencia de los incendios forestales
en el primer periodo de análisis, 1991-1995.
Por el contrario, las zonas de densidad
media han tenido una evolución positiva en 74.498
ha, lo que se relaciona con la degradación y
aclareo de las zonas de vegetación densa que
dejan esa clase y se incluyen como zonas de mediana
densidad.
-
La principal característica
dentro del apartado de tipologías de arbolado
forestal es la estabilidad de las formaciones de quercíneas,
con un retroceso del 0,3 %. Sin embargo, otras formaciones,
caso de los eucaliptos o las coníferas, por las
políticas de eliminación de las primeras
o la incidencia de los incendios forestales en las segundas,
explican el retroceso general de la clase cuantificado
en 59.893 ha en los 8 años analizados.
-
La fuerte expansión de las zonas
urbanas entre las fechas de referencia (más de
42.000 ha) se traslada de forma inmediata al sellado
de suelos y por tanto su pérdida definitiva para
otro tipo de usos.
Analizando por provincias el dato,
Cádiz, Málaga y Sevilla presentan índices
superiores a la media regional, mientras que Granada
es la que presenta porcentajes de sellado inferiores
en el conjunto regional.
|
Evolución
general e índices de cambios de los usos del
suelo
|
| |
1991
|
1995
|
1999
|
Índice
1991=100
|
Índice
1991=100
|
Índice
1995=100
|
|
DESCRIPCIÓN
|
Superficie/Ha
|
%*
|
Superficie/Ha
|
%*
|
Superficie/Ha
|
%*
|
1991-95
|
1995-99
|
1991-99
|
|
SUPERFICIES
CONSTRUIDAS Y ALTERADAS
|
141.008,42
|
1,61
|
161.522,61
|
1,84
|
166.604,74
|
1,90
|
14,55%
|
3,15%
|
18,15%
|
|
SUPERFICIES
AGRÍCOLAS
|
4.096.320,39
|
46,76
|
4.114.463,50
|
46,97
|
4.134.243,99
|
47,19
|
0,44%
|
0,48%
|
0,93%
|
|
SUPERFICIES
FORESTALES Y NATURALES
|
4.376.760,56
|
49,97
|
4.357.404,26
|
49,74
|
4.300.762,75
|
49,09
|
-0,44%
|
-1,30%
|
-1,74%
|
|
ZONAS
HÚMEDAS Y SUPERFICIES DE AGUA
|
145.489,37
|
1,66
|
127.053,89
|
1,45
|
158.832,78
|
1,81
|
-12,67%
|
25,0%1
|
9,17%
|
| |
8.759.578,73
|
|
8.760.444,26
|
|
8.760.444,26
|
|
Nota
la diferencia entre la superficie total del año 91
y los restantes está motivada por el cambio en la
base cartográfica de referencia. A partir del año
95, se utiliza como referencia el Mapa de Andalucía
ICA 100.000.
* % respecto a superficie total de Andalucía
Medio
Ambiente 42
primavera / 2003
|