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La futura declaración del Paisaje Protegido Río Tinto, localizado en la subcuenca de este río en la provincia de Huelva, permitirá conservar y proteger este paisaje tan peculiar, conformado por el manejo del territorio en el que han alternado actividades agrícolas y mineras, así como las características de un río vinculado a su industria que ha generado incluso la protección como Bien de Interés Cultural de algunos de los elementos de la zona

Paisaje Protegido Río Tinto
El origen de la vida

Debido a la orografía peculiar del terreno el curso medio del río se aparece como un cauce meandriforme

Manuel Rodríguez de los Santos
Cristina González Castillo
Educardo Gómez-Uribarri Serrano
Ismael Rodríguez Pérez

D.G. de la RENPA y Servicios Ambientales

La cuenca minera del río Tinto, localizada en la provincia de Huelva, forma parte de la cuenca del río Guadiana. Muy transformada desde la antigüedad por las actividades agrícola y minera, se ha ido conformando como un paisaje de un alto valor cultural por su singularidad y exclusividad en el territorio andaluz.

La zona pertenece a la región Mediterránea, con una altitud media de 244 m., una zona importante, sobre todo para la conservación del lince ibérico, ya que supone la conexión de Doñana con el pie de Sierra Morena.

Desde el punto de vista geológico, la comarca del río Tinto forma parte de la denominada Franja Pirítica del Suroeste Ibérico, compuesta por materiales del Paleozoico. En ella se realizan tres tipos de explotaciones:

  1. Sulfuros, en los que predominan la pirita, calcopirita, blenda y galena
  2. Filones irregulares de pirita y calcopirita encajados en rocas volcánicas
  3. Mineral llamado "gossan", que producido por una oxidación de las formaciones anteriores, genera una alta concentración de oro y plata
    A los hábitats y especies que alberga la zona se suma la presencia de vida bajo unas condiciones extremas y adversas para la mayoría de los organismos vivientes de nuestro planeta

En cuanto a la topografía, la Cuenca Minera está constituida por una penillanura enmarcada por los cursos de los ríos Tinto y Odiel, con una extensión de 640 km2, en la que se diferencian tres unidades ambientales:

  1. Parte norte y curso alto del Odiel; zonas de Sierra (700 m de altitud) con mayores pendiente y encajonamiento de los cauces (Campofrío y La Granada de Río Tinto)
  2. Zona central; de relieve más suave y con un paisaje homogéneo donde alternan los aprovechamientos agropecuarios con la actividad minera (Nerva y El Campillo de Río Tinto)
  3. Zona Sur; coincidente con el tramo medio del Tinto y del Odiel de relieve muy suave (Berrocal y Zalamea la Real)

Las características litológicas del terreno, la impermeabilidad de los suelos y las necesidades de la industria minera han propiciado la creación de embalses en la cuenca minera.

En la actualidad se pueden observar grandes extensiones de pinar y eucaliptal de repoblación. Destacan las zonas de la Sierra del Berrocal y el Coto Nacional de La Pata del Caballo como importante reserva de especies animales (jabalí, ciervo, turón, gato montés, jineta, águila, etc.) y vegetales (encina, alcornoque, quejigo, madroño, jara, brezo, etc.)

Es también destacable la presencia de la especie endémica Erica andevalensis (brezo de las minas), característica de suelos ácidos con una composición anormal de minerales cobrizos en su composición.

En la zona de Campofrío, Granada de Río Tinto y Riberas del Odiel destaca la existencia de zonas de dehesa.

El río Tinto, con casi 100 kilómetros de longitud, nace en la Sierra de Padre Caro y llega hasta la ría de Huelva donde se funde con el Odiel, atravesando la cuenca minera en su extremo más oriental, de norte a sur.

Respecto al cauce del río, hay que destacar las singulares estructuras que aparecen en las orillas como consecuencia del enfriamiento de la escoria y residuos mineros, así como la singularidad de sus aguas, sus colores característicos y pH ácido, debidos a la actividad minera desde Peña del Hierro, que resaltan a lo largo de todo el curso del río.

Se trata de un cauce meandriforme en algún tramo de su curso medio, debido a la orografía del terreno. Se caracteriza por el color rojizo de su cauce y amarillo-ocre de sus orillas, originado por la actividad minera desde Peña del Hierro.

Cabe destacar entre sus valores estéticos las estructuras geomorfológicas fruto de la actividad minera siendo los primeros restos de presencia humana del Calcolítico

El cauce toma envergadura por los aportes recibidos desde el embalse de las Marismillas (Nerva). Posteriormente recibe aportes del Rivera del Jarrama y otros afluentes, pero su alto grado de concentración mineral en el tramo superior hace que mantenga la singularidad de sus aguas.

Los márgenes se caracterizan por la ausencia de una vegetación de ribera, dada la acusada acidez del medio.

Hábitats y especies

Los hábitats y especies que alberga, contemplados en las Directivas Comunitarias de Hábitats y Aves, además de la importancia de la zona como corredor ecológico y vía comunicación entre Doñana y el pie de Sierra Morena, se suman a la presencia de vida bajo unas condiciones extremas, adversas para la mayoría de organismos vivientes de nuestro planeta. Las aguas del río Tinto, el río rojo, mantienen una importante biodiversidad de organismos, en unas condiciones extremas y únicas.

Existen tres zonas propuestas como Lugares de Interés Comunitario (LIC) en torno al río Tinto: el Corredor ecológico del río Tinto; el Estuario del río Tinto y; las Marismas y riberas del Tinto.

Los LIC forman parte de la Red Natura 2000, que se configura como una red ecológica europea de Zonas Especiales de Conservación (ZEC's), y su creación viene establecida en la Directiva 92/43/CEE del Consejo, relativa a la conservación de hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, conocida como Directiva Hábitats.

El objeto de esta Directiva es contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres calificados de interés comunitario, en el territorio europeo de los Estados Miembros, mediante el mantenimiento o reestablecimiento de los mismos en un estado de conservación favorable.

La Directiva 92/43/CEE se traspuso al ordenamiento jurídico interno mediante el Real Decreto 1997/1995, en el que se atribuye a las Comunidades Autónomas la designación de los lugares y la declaración de las ZEC's.

La selección de un área como Lugares de Interés Comunitario (LIC) se realiza en función, tanto de la presencia de hábitats naturales como de taxones de fauna y flora, ya que en ambos casos se debe asegurar, en el conjunto del territorio, la conservación favorable de los mismos.

De las tres propuestas de zonas LIC que existen en la Comarca del Río Tinto, el "Corredor Ecológico del Río Tinto", solapa parte de su superficie con el área propuesta como Paisaje Protegido. La propuesta de Lugar de Interés Comunitario, con un superficie de más de 21.000 hectáreas, es un corredor ecológico de elementos lineales (ríos y arroyos) y zonas amplias como descansaderos. La zona es importante para la conservación del lince ibérico en Doñana y supone la conexión con el pie de Sierra Morena. Se localizan Hábitats de Interés Comunitario como bosques de galería de Salix alba y Populus alba, prados húmedos mediterráneos de hierbas altas Molinion-Holoschoenion, dehesas perennifolias de Quercus sp. y brezales secos europeos.Vista aérea de la corta Atalaya próxima al área que abarcará el futuro Paisaje Protegido Río Tinto

Entre los hábitat que alberga, se localizan bosques decíduos de hoja ancha, de coníferas y esclerófilos, entre otros.

Cabe destacar, entre sus valores estéticos, las estructuras geomorfológicas fruto de la actividad minera de la zona. Los primeros restos de presencia del hombre en la comarca datan del período Calcolítico (Conjunto Dolménico de El Pozuelo). El periodo romano es el más importante en cuanto a restos encontrados (más de 50 yacimientos catalogados) y representa una época de intensa actividad minera. Durante la recesión de este período la actividad minera se reduce drásticamente al igual que la población que se dedica a una economía de autoabastecimiento basada en la agricultura y ganadería, que continúa durante la época árabe, permaneciendo latente la actividad minera.

Ya en los siglos XVIII y XIX la minería recobra importancia en forma de pequeñas explotaciones hasta la introducción, tras la Guerra de la Independencia, de nuevas técnicas de extracción de minerales. La puesta en marcha de estas técnicas en manos de capital inglés (teleras con sus humos sulfurosos) desembocó en la masacre de 1888 (El Año de Los Tiros).

En la historia reciente destacan dos hechos: la creación de la Fundación de Río Tinto (1988) con el objeto de fomentar el uso científico y turístico del patrimonio arqueometalúrgico; y la integración administrativa de los sietes pueblos que conforman la comarca a través de la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca Minera (1991), con el objeto de fomentar la actividad económica de la zona.

El Paisaje Protegido Río Tinto

La ley estatal 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, en su artículo 17, define Paisaje Protegido como "Aquellos lugares concretos del medio natural que, por sus valores estéticos y culturales, sean merecedores de una protección especial".

Para la declaración del espacio como paisaje protegido se ha contado con la participación de los ayuntamientos correspondientes de los diez municipios implicados

La Convención Europea del Paisaje lo define como "cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones".

En resumen, el paisaje es el resultado de la integración entre todos los elementos del medio y las interrelaciones con las actividades y usos que el hombre hace del territorio. En los paisajes, cada componente no se valora de forma individual, sino que adquiere su sentido como un todo, de forma igual y conjunta.

El futuro Paisaje Protegido del Río Tinto, localizado en la subcuenca del río Tinto, en la provincia de Huelva, formando parte de la cuenca del Guadiana, abarca una superficie de casi 17.000 hectáreas, englobando diez términos municipales: Zalamea la Real, El Campillo, Nerva, Berrocal, Paterna del Campo, Niebla, Palma del Condado, Valverde del Camino y Villarasa de la provincia de Huelva y El Madroño de Sevilla. En el interior del Paisaje Protegido se localiza un único núcleo de población, Berrocal.

Para la declaración como Paisaje Protegido de la zona minera del río Tinto se ha tenido en cuenta la necesidad de conservar y proteger este paisaje tan peculiar debido al manejo del territorio en el que han alternado actividades agrícolas y mineras, y las características que ofrece el río, vinculadas a su industria, un pH muy ácido y un alto contenido en sales ferruginosas que permite la vida de especies ligadas a estos parámetros extremos. A este interés hay que añadir la importancia de la zona como corredor ecológico y vía de comunicación entre Doñana y Sierra Morena.

La singularidad de las aguas y los colores característicos son debidos al alto nivel ácido del ríoLa flora y fauna característica de la zona (especial referencia a las especies catalogadas, como es el caso del brezo de las minas) y las numerosas estructuras de arquitectura asociada al funcionamiento de la industria minera, que representan un potencial de uso educativo o turístico tras su restauración o rehabilitación, y un relevante patrimonio etnográfico, son valores añadidos a los que ya aporta el Río Tinto por sí mismo.

Con la declaración del Río Tinto como Paisaje Protegido se han querido alcanzar varios objetivos, entre los que destacan la conservación de su riqueza geomorfológica, ocasionada por las actividades mineras en la zona, la peculiaridad de las aguas del río Tinto, los sistemas naturales que alberga y favorecer las conexiones funcionales con los espacios naturales del entorno, como vía de comunicación ecológica entre Doñana y Sierra Morena. La investigación científica, con el objeto de conocer aspectos relacionados con la conservación, ordenación y gestión de este espacio natural y la sensibilización y participación de la población local, para su implicación en la conservación de este espacio, son otros puntos importantes en la declaración.

Para la declaración de este espacio como Paisaje Protegido se ha contado con la participación de los Ayuntamientos de los diez municipios implicados, a los que se les han facilitado, además de diversos estudios e informes realizados para la propuesta del río Tinto, un folleto informativo editado desde la Consejería, en el que se recogen las implicaciones que conlleva, tanto para los propietarios de terrenos como para las administraciones afectadas, su declaración como Paisaje Protegido e incorporación a la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA).

A los valores que aporta el río Tinto se unen los de la flora y la fauna características de la zona, las estructuras arquitectónicas mineras y un relevante patrimonio etnográfico

Así, tras varias reuniones informativas en las que la Consejería de Medio Ambiente ha presentado las propuestas de declaración, teniendo en cuenta para la delimitación los valores paisajísticos, naturales y culturales, los alcaldes y técnicos implicados han podido resolver sus dudas y variar los límites propuestos de una forma coherente con las implicaciones de un Paisaje Protegido. Así, se engloba desde Peña del Hierro hasta el cruce del río con la carretera de la Palma del Condado a Valverde del Camino, agrupando terrenos que comprenden el cauce del río Tinto y el Dominio Público Hidráulico, los montes públicos próximos al cauce, los terrenos de la Fundación Minas de Río Tinto en la zona Peña del Hierro y aquellos predios privados de alto valor ecológico que han querido adherirse a esta propuesta.

La declaración del Paisaje Protegido Río Tinto supone un esfuerzo por parte de las Administraciones Públicas para fomentar la conservación de las especies de flora y fauna autóctonas y la preservación de sus hábitats, así como del patrimonio histórico y cultural y su puesta en valor. La participación ciudadana en la planificación y ejecución de programas en la zona; el desarrollo sostenible y actividades turísticas; el uso público y; las ayudas y subvenciones que tengan como finalidad la conservación, son objetivos que también se pretenden fomentar.

Con la aprobación del Paisaje Protegido, no se pretende introducir más trabas o limitaciones al territorio, aunque sí se exige el cumplimiento de la normativa sectorial que le afecta. Además, se consigue un mayor conocimiento y difusión de sus valores y un reconocimiento y divulgación a nivel de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, lo que supone otro valor añadido.

Con la declaración del río Tinto como Paisaje Protegido, el segundo de Andalucía después del Corredor Verde del Guadiamar, la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, la más extensa de la Península Ibérica, contará con 145 áreas protegidas, de las cuales serían dos Parques Nacionales, 24 Parques Naturales -sólo éstos abarcan más del 80 por ciento de la superficie protegida de Andalucía-, 32 Parajes Naturales, 28 Reservas Naturales, tres Reservas Naturales Concertadas, 19 Parques Periurbanos, 35 Monumentos Naturales y dos Paisajes Protegidos. A esto hay que sumar las figuras de protección europeas e internacionales y los espacios acogidos a Convenios, Tratados y Acuerdos Internacionales que, en la mayor parte de los casos, se aplican sobre estos espacios: ocho Reservas de la Biosfera, nueve sitios Ramsar, cuatro Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) y 62 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA); además de 191 Lugares de Interés Comunitario (LIC).

Estas figuras de protección implican directamente a más de 300 municipios, además de los que se incorporan por la Red Natura 2000, que acogen en su territorio estas áreas naturales de gran valor ecológico, educativo y científico; zonas especialmente importantes que albergan ecosistemas representativos andaluces y especies animales y vegetales singulares.

 

 


Medio Ambiente 46

primavera / 2004

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