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La
cuenca minera del río Tinto, localizada en la provincia
de Huelva, forma parte de la cuenca del río Guadiana.
Muy transformada desde la antigüedad por las actividades
agrícola y minera, se ha ido conformando como un
paisaje de un alto valor cultural por su singularidad y
exclusividad en el territorio andaluz.
La
zona pertenece a la región Mediterránea, con
una altitud media de 244 m., una zona importante, sobre
todo para la conservación del lince ibérico,
ya que supone la conexión de Doñana con el
pie de Sierra Morena.
Desde
el punto de vista geológico, la comarca del río
Tinto forma parte de la denominada Franja Pirítica
del Suroeste Ibérico, compuesta por materiales del
Paleozoico. En ella se realizan tres tipos de explotaciones:
- Sulfuros, en los que predominan la pirita, calcopirita,
blenda y galena
- Filones irregulares de pirita y calcopirita encajados
en rocas volcánicas
- Mineral llamado "gossan", que producido por
una oxidación de las formaciones anteriores, genera
una alta concentración de oro y plata
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A
los hábitats y especies que alberga la
zona se suma la presencia de vida bajo unas condiciones
extremas y adversas para la mayoría de
los organismos vivientes de nuestro planeta
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En
cuanto a la topografía, la Cuenca Minera está
constituida por una penillanura enmarcada por los cursos
de los ríos Tinto y Odiel, con una extensión
de 640 km2, en la que se diferencian tres unidades ambientales:
- Parte norte y curso alto del Odiel; zonas de Sierra
(700 m de altitud) con mayores pendiente y encajonamiento
de los cauces (Campofrío y La Granada de Río
Tinto)
- Zona central; de relieve más suave y con un paisaje
homogéneo donde alternan los aprovechamientos agropecuarios
con la actividad minera (Nerva y El Campillo de Río
Tinto)
- Zona Sur; coincidente con el tramo medio del Tinto y
del Odiel de relieve muy suave (Berrocal y Zalamea la Real)
Las
características litológicas del terreno, la
impermeabilidad de los suelos y las necesidades de la industria
minera han propiciado la creación de embalses en
la cuenca minera.
En
la actualidad se pueden observar grandes extensiones de
pinar y eucaliptal de repoblación. Destacan las zonas
de la Sierra del Berrocal y el Coto Nacional de La Pata
del Caballo como importante reserva de especies animales
(jabalí, ciervo, turón, gato montés,
jineta, águila, etc.) y vegetales (encina, alcornoque,
quejigo, madroño, jara, brezo, etc.)
Es
también destacable la presencia de la especie endémica
Erica andevalensis (brezo de las minas), característica
de suelos ácidos con una composición anormal
de minerales cobrizos en su composición.
En
la zona de Campofrío, Granada de Río Tinto
y Riberas del Odiel destaca la existencia de zonas de dehesa.
El
río Tinto, con casi 100 kilómetros de longitud,
nace en la Sierra de Padre Caro y llega hasta la ría
de Huelva donde se funde con el Odiel, atravesando la cuenca
minera en su extremo más oriental, de norte a sur.
Respecto
al cauce del río, hay que destacar las singulares
estructuras que aparecen en las orillas como consecuencia
del enfriamiento de la escoria y residuos mineros, así
como la singularidad de sus aguas, sus colores característicos
y pH ácido, debidos a la actividad minera desde Peña
del Hierro, que resaltan a lo largo de todo el curso del
río.
Se
trata de un cauce meandriforme en algún tramo de
su curso medio, debido a la orografía del terreno.
Se caracteriza por el color rojizo de su cauce y amarillo-ocre
de sus orillas, originado por la actividad minera desde
Peña del Hierro.
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Cabe
destacar entre sus valores estéticos las estructuras
geomorfológicas fruto de la actividad minera
siendo los primeros restos de presencia humana del
Calcolítico
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El
cauce toma envergadura por los aportes recibidos desde el
embalse de las Marismillas (Nerva). Posteriormente recibe
aportes del Rivera del Jarrama y otros afluentes, pero su
alto grado de concentración mineral en el tramo superior
hace que mantenga la singularidad de sus aguas.
Los
márgenes se caracterizan por la ausencia de una vegetación
de ribera, dada la acusada acidez del medio.
Hábitats
y especies
Los
hábitats y especies que alberga, contemplados en
las Directivas Comunitarias de Hábitats y Aves, además
de la importancia de la zona como corredor ecológico
y vía comunicación entre Doñana y el
pie de Sierra Morena, se suman a la presencia de vida bajo
unas condiciones extremas, adversas para la mayoría
de organismos vivientes de nuestro planeta. Las aguas del
río Tinto, el río rojo, mantienen una importante
biodiversidad de organismos, en unas condiciones extremas
y únicas.
Existen
tres zonas propuestas como Lugares de Interés Comunitario
(LIC) en torno al río Tinto: el Corredor ecológico
del río Tinto; el Estuario del río Tinto y;
las Marismas y riberas del Tinto.
Los
LIC forman parte de la Red Natura 2000, que se configura
como una red ecológica europea de Zonas Especiales
de Conservación (ZEC's), y su creación viene
establecida en la Directiva 92/43/CEE del Consejo, relativa
a la conservación de hábitats naturales y
de la fauna y flora silvestres, conocida como Directiva
Hábitats.
El
objeto de esta Directiva es contribuir a garantizar la biodiversidad
mediante la conservación de los hábitats naturales
y de la fauna y flora silvestres calificados de interés
comunitario, en el territorio europeo de los Estados Miembros,
mediante el mantenimiento o reestablecimiento de los mismos
en un estado de conservación favorable.
La
Directiva 92/43/CEE se traspuso al ordenamiento jurídico
interno mediante el Real Decreto 1997/1995, en el que se
atribuye a las Comunidades Autónomas la designación
de los lugares y la declaración de las ZEC's.
La
selección de un área como Lugares de Interés
Comunitario (LIC) se realiza en función, tanto de
la presencia de hábitats naturales como de taxones
de fauna y flora, ya que en ambos casos se debe asegurar,
en el conjunto del territorio, la conservación favorable
de los mismos.
De
las tres propuestas de zonas LIC que existen en la Comarca
del Río Tinto, el "Corredor Ecológico
del Río Tinto", solapa parte de su superficie
con el área propuesta como Paisaje Protegido. La
propuesta de Lugar de Interés Comunitario, con un
superficie de más de 21.000 hectáreas, es
un corredor ecológico de elementos lineales (ríos
y arroyos) y zonas amplias como descansaderos. La zona es
importante para la conservación del lince ibérico
en Doñana y supone la conexión con el pie
de Sierra Morena. Se localizan Hábitats de Interés
Comunitario como bosques de galería de Salix alba
y Populus alba, prados húmedos mediterráneos
de hierbas altas Molinion-Holoschoenion, dehesas perennifolias
de Quercus sp. y brezales secos europeos.
Entre
los hábitat que alberga, se localizan bosques decíduos
de hoja ancha, de coníferas y esclerófilos,
entre otros.
Cabe
destacar, entre sus valores estéticos, las estructuras
geomorfológicas fruto de la actividad minera de la
zona. Los primeros restos de presencia del hombre en la
comarca datan del período Calcolítico (Conjunto
Dolménico de El Pozuelo). El periodo romano es el
más importante en cuanto a restos encontrados (más
de 50 yacimientos catalogados) y representa una época
de intensa actividad minera. Durante la recesión
de este período la actividad minera se reduce drásticamente
al igual que la población que se dedica a una economía
de autoabastecimiento basada en la agricultura y ganadería,
que continúa durante la época árabe,
permaneciendo latente la actividad minera.
Ya
en los siglos XVIII y XIX la minería recobra importancia
en forma de pequeñas explotaciones hasta la introducción,
tras la Guerra de la Independencia, de nuevas técnicas
de extracción de minerales. La puesta en marcha de
estas técnicas en manos de capital inglés
(teleras con sus humos sulfurosos) desembocó en la
masacre de 1888 (El Año de Los Tiros).
En
la historia reciente destacan dos hechos: la creación
de la Fundación de Río Tinto (1988) con el
objeto de fomentar el uso científico y turístico
del patrimonio arqueometalúrgico; y la integración
administrativa de los sietes pueblos que conforman la comarca
a través de la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca
Minera (1991), con el objeto de fomentar la actividad económica
de la zona.
El
Paisaje Protegido Río Tinto
La
ley estatal 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación
de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre,
en su artículo 17, define Paisaje Protegido como
"Aquellos lugares concretos del medio natural que,
por sus valores estéticos y culturales, sean merecedores
de una protección especial".
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Para
la declaración del espacio como paisaje protegido
se ha contado con la participación de los ayuntamientos
correspondientes de los diez municipios implicados
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La
Convención Europea del Paisaje lo define como "cualquier
parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones,
cuyo carácter resulta de la acción de factores
naturales y/o humanos y de sus interrelaciones".
En
resumen, el paisaje es el resultado de la integración
entre todos los elementos del medio y las interrelaciones
con las actividades y usos que el hombre hace del territorio.
En los paisajes, cada componente no se valora de forma individual,
sino que adquiere su sentido como un todo, de forma igual
y conjunta.
El
futuro Paisaje Protegido del Río Tinto, localizado
en la subcuenca del río Tinto, en la provincia de
Huelva, formando parte de la cuenca del Guadiana, abarca
una superficie de casi 17.000 hectáreas, englobando
diez términos municipales: Zalamea la Real, El Campillo,
Nerva, Berrocal, Paterna del Campo, Niebla, Palma del Condado,
Valverde del Camino y Villarasa de la provincia de Huelva
y El Madroño de Sevilla. En el interior del Paisaje
Protegido se localiza un único núcleo de población,
Berrocal.
Para
la declaración como Paisaje Protegido de la zona
minera del río Tinto se ha tenido en cuenta la necesidad
de conservar y proteger este paisaje tan peculiar debido
al manejo del territorio en el que han alternado actividades
agrícolas y mineras, y las características
que ofrece el río, vinculadas a su industria, un
pH muy ácido y un alto contenido en sales ferruginosas
que permite la vida de especies ligadas a estos parámetros
extremos. A este interés hay que añadir la
importancia de la zona como corredor ecológico y
vía de comunicación entre Doñana y
Sierra Morena.
La
flora y fauna característica de la zona (especial
referencia a las especies catalogadas, como es el caso del
brezo de las minas) y las numerosas estructuras de arquitectura
asociada al funcionamiento de la industria minera, que representan
un potencial de uso educativo o turístico tras su
restauración o rehabilitación, y un relevante
patrimonio etnográfico, son valores añadidos
a los que ya aporta el Río Tinto por sí mismo.
Con
la declaración del Río Tinto como Paisaje
Protegido se han querido alcanzar varios objetivos, entre
los que destacan la conservación de su riqueza geomorfológica,
ocasionada por las actividades mineras en la zona, la peculiaridad
de las aguas del río Tinto, los sistemas naturales
que alberga y favorecer las conexiones funcionales con los
espacios naturales del entorno, como vía de comunicación
ecológica entre Doñana y Sierra Morena. La
investigación científica, con el objeto de
conocer aspectos relacionados con la conservación,
ordenación y gestión de este espacio natural
y la sensibilización y participación de la
población local, para su implicación en la
conservación de este espacio, son otros puntos importantes
en la declaración.
Para
la declaración de este espacio como Paisaje Protegido
se ha contado con la participación de los Ayuntamientos
de los diez municipios implicados, a los que se les han
facilitado, además de diversos estudios e informes
realizados para la propuesta del río Tinto, un folleto
informativo editado desde la Consejería, en el que
se recogen las implicaciones que conlleva, tanto para los
propietarios de terrenos como para las administraciones
afectadas, su declaración como Paisaje Protegido
e incorporación a la Red de Espacios Naturales Protegidos
de Andalucía (RENPA).
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A
los valores que aporta el río Tinto se unen
los de la flora y la fauna características
de la zona, las estructuras arquitectónicas
mineras y un relevante patrimonio etnográfico
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Así,
tras varias reuniones informativas en las que la Consejería
de Medio Ambiente ha presentado las propuestas de declaración,
teniendo en cuenta para la delimitación los valores
paisajísticos, naturales y culturales, los alcaldes
y técnicos implicados han podido resolver sus dudas
y variar los límites propuestos de una forma coherente
con las implicaciones de un Paisaje Protegido. Así,
se engloba desde Peña del Hierro hasta el cruce del
río con la carretera de la Palma del Condado a Valverde
del Camino, agrupando terrenos que comprenden el cauce del
río Tinto y el Dominio Público Hidráulico,
los montes públicos próximos al cauce, los
terrenos de la Fundación Minas de Río Tinto
en la zona Peña del Hierro y aquellos predios privados
de alto valor ecológico que han querido adherirse
a esta propuesta.
La
declaración del Paisaje Protegido Río Tinto
supone un esfuerzo por parte de las Administraciones Públicas
para fomentar la conservación de las especies de
flora y fauna autóctonas y la preservación
de sus hábitats, así como del patrimonio histórico
y cultural y su puesta en valor. La participación
ciudadana en la planificación y ejecución
de programas en la zona; el desarrollo sostenible y actividades
turísticas; el uso público y; las ayudas y
subvenciones que tengan como finalidad la conservación,
son objetivos que también se pretenden fomentar.
Con
la aprobación del Paisaje Protegido, no se pretende
introducir más trabas o limitaciones al territorio,
aunque sí se exige el cumplimiento de la normativa
sectorial que le afecta. Además, se consigue un mayor
conocimiento y difusión de sus valores y un reconocimiento
y divulgación a nivel de la Red de Espacios Naturales
Protegidos de Andalucía, lo que supone otro valor
añadido.
Con
la declaración del río Tinto como Paisaje
Protegido, el segundo de Andalucía después
del Corredor Verde del Guadiamar, la Red de Espacios Naturales
Protegidos de Andalucía, la más extensa de
la Península Ibérica, contará con 145
áreas protegidas, de las cuales serían dos
Parques Nacionales, 24 Parques Naturales -sólo éstos
abarcan más del 80 por ciento de la superficie protegida
de Andalucía-, 32 Parajes Naturales, 28 Reservas
Naturales, tres Reservas Naturales Concertadas, 19 Parques
Periurbanos, 35 Monumentos Naturales y dos Paisajes Protegidos.
A esto hay que sumar las figuras de protección europeas
e internacionales y los espacios acogidos a Convenios, Tratados
y Acuerdos Internacionales que, en la mayor parte de los
casos, se aplican sobre estos espacios: ocho Reservas de
la Biosfera, nueve sitios Ramsar, cuatro Zonas Especialmente
Protegidas de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM)
y 62 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA);
además de 191 Lugares de Interés Comunitario
(LIC).
Estas
figuras de protección implican directamente a más
de 300 municipios, además de los que se incorporan
por la Red Natura 2000, que acogen en su territorio estas
áreas naturales de gran valor ecológico, educativo
y científico; zonas especialmente importantes que
albergan ecosistemas representativos andaluces y especies
animales y vegetales singulares.
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