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Cerro y cueva de
Los Covachos

 

Genaro Álvarez García
José Antonio Caro Gómez
Joaquín Rodriguez Vidal
José Molina Rodríguez (*)

Coordinadores del proyecto 1997-2000 (Sociedad Espeleológica Geos y Grupo de Investigación <<Geomorfología Ambiental y Aplicada>> de la U. de Huelva)

Cerro y cueva de Los Covachos

Un enclave del patrimonio natural y cultural de la Sierra Norte de Sevilla

Dentro del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla predomina el paisaje kárstico, en el que podemos encontrar numerosas cavidades de pequeño y mediano orden. Entre éstas destaca, en el término municipal de Almadén de la Plata, la Cueva de los Covachos. Este cavernamiento, de mediano desarrollo en relación con las pocas cavidades que tenemos en la provincia de Sevilla, posee un relevante interés tanto geomorfológico como prehistórico, así como en otras áreas de contenido científico o cultural (biología, rellenos cuaternarios, geología, prehistória,etc.). Unas características suficientemente conocidas por nuestra entidad (Sociedad Espeleológica Geos) que había realizado diversas exploraciones ya desde los años sesenta, por lo que creímos necesario desarrollar un estudio serio y sistemático, hasta entonces inexistente, que fuese capaz de aportar posibles fines y usos (culturales, científicos...) de esta cavidad y su entorno. Dentro de ellos se contemplaba, de forma prioritaria, su investigación y posterior conservación de cara a la difusión de los descubrimientos más interesantes. Estas investigaciones fuerón financiadas por la Diputación de Sevilla (área de Cultura y Ecología). Posteriormente la Consejería de Medio Ambiente, financio parte los trabajos de regeneración ambiental (año 2000).

Junto con el Grupo de Investigación "Geomorfología Ambiental y Aplicada" de la Universidad de Huelva conformamos un equipo de exploración e investigación capaz de iniciar y llevar a buen puerto este primer proyecto de estudio sistemático de cavidades en la provincia de Sevilla.

Las primeras noticias científicas que tenemos son de D. Antonio Collantes de Terán que realizó dos catas en 1964, fruto de las cuales se conserva hoy un conjunto de piezas en el Museo Arqueológico de Sevilla., . Hay otras dos referencias claras hacia dicha cueva, una en Carriazo, J. de Mata (1980, pg. 142): "...Así la Cueva de los Cobachos, en Almadén de la Plata, que un día pudimos (Carriazo,S.E.Geos) salvar de ser dinamitada como cantera y en la que se han efectuado exploraciones iniciales, cuyos materiales están, también en el Museo de Sevilla". Otra en Pellicer, M. (1986, pg. 168), cuando habla de las bases cónicas del Neolítico Reciente dice "...prosiguen en el Calcolítico sevillano... de Almadén de la Plata..."

La cueva de Los Covachos es conocida desde antiguo por los habitantes de la zona como atestiguan las inscripciones encontradas en el interior, algunas de las cuales datan del siglo XIV

Con posterioridad, Miguel Ángel Vargas realizó un estudio fundamentado en el análisis de las piezas exhumadas en los sondeos realizados por Collantes y otras piezas recogidas por él mismo en niveles superficiales, así como en base a la memoria del grupo citada más arriba. Sus conclusiones se resumen en una valoración cronológica del yacimiento, entre el Calcolítico inicial (3.000 a. de J.C. apr.) hasta el Bronce inicial (1.800 a. de J. C.), así como otras de carácter económico derivadas de los restos encontrados.

Estos materiales, junto con otros entregados por Genaro Álvarez, en nombre de la Sociedad Espeleológíca Geos, tras una exploración de la cueva en 1978, han sido consultados por nosotros con el permiso de la dirección del Museo Arqueológico Provincial y de la Delegación de Cultura de Sevilla. Este primer contacto con los restos arqueológicos nos sirvió para tener una idea general de su magnitud, procedencia, características generales, cultura, cronología, etc.

Localización y entorno

La Cueva de los Covachos, conocida desde tiempos muy remotos por los habitantes de la zona, como atestiguan la gran cantidad de inscripciones encontradas en su interior y alguna de las cuales data del siglo XIV, se ubica en el cerro del mismo nombre en el término municipal de Almadén de la Plata. Se puede acceder a este paraje tras recorrer los 2 kms., aproximados, que la separan de la población, tomando el camino del Coso hasta llegar al lado de una cantera de mármol hoy abandonada. Las entradas a la cavidad se localizan en el extremo W de la montaña, orientadas hacia el Norte.

Vista parcial de la Sala de los Grabados que recoge importantes concentración es de grabados rupestres En esta macrofotografía se puede apreciar el crecimiento de cristales de calcita en el interior de una gota

El cerro de los Covachos está formado por mármoles calizos de edad Cámbrico inferior. Originalmente no fueron calizas puras, sino que tenían intercalaciones de material arcilloso y enriquecimientos ferruginosos y otras impurezas que, tras los procesos de metamorfismo, dieron lugar a mármoles coloreados (variedades azuladas, rosáceas y con bandeados o vetas oscuras), que han sido muy apetecidos por el hombre desde antiguo.

Todo este relieve antiguo, de la Sierra Norte sevillana, está compartimentado por las redes fluviales de los ríos serranos, que son capaces de entallar profundos valles y dividir estas montañas en varias plataformas elevadas interfluviales. Una de estas plataformas es la de Almadén de la Plata, individualizada entre los valles de la rivera de Cala y del río Viar, con altitudes máximas entre 500 y 600 m.

La historia geológica del entorno de Almadén es muy compleja, como lo es la de todo el Macizo Ibérico, que forma la mitad occidental peninsular.

Tras una minuciosa exploración y una topografía sistemática la distancia totall cartografíada en el interior de la cueva es de 593,48 m., siendo el recorrido proyectado de 550,34, con un desnivel positivo de +4,25 m. y negativo de -24,53 m. Estos datos colocan a Los Covachos en la segunda cavidad en recorrido de nuestra provincia hasta el momento.

Actuaciones ambientales y de investigación

La regeneración y protección de los valores naturales, ecológicos, culturales y paisajísticos de la Cueva de los Covachos y su entorno resultan imprescindibles para su correcta conservación, no sólo por el carácter de fragilidad de los sistemas kársticos, sino también por el continuo peligro de destrucción al que se ve sometido todo el conjunto a causa de las visitas incontroladas y, muchas veces, mal intencionadas. Es por ello que en el Proyecto de actuación se contemplaron diversas líneas de acción encaminadas, principalmente, a cumplir este objetivo de recuperación y mejora del estado ambiental que permitiera, además, un correcto disfrute de este extraordinario representante de nuestro Patrimonio Natural y Cultural.

No en vano, la Cueva de los Covachos, a propuesta de la Sociedad Espeleológica Geos, entró a formar parte del inventario de candidatos a ser declarados Monumento Natural de Andalucía.

Las afecciones de origen antrópico: Estudio y medidas compensatorias

Una de las primeras observaciones, de especial relevancia para el desarrollo general del Proyecto, en los momentos iniciales del trabajo fue comprobar, que el gran número de visitas recibidas por la cavidad había dejado una ingente cantidad de restos materiales a lo largo de todo su recorrido. Se trataba de distintos elementos ajenos al cavernamiento que, por consiguiente, incidían negativamente tanto en su aspecto paisajístico, como en el estado de conservación de los diferentes elementos del sistema kárstico, por lo que nos hizo plantearnos una primera recuperación y análisis de los mismos. Con ello conseguiríamos, al tiempo que una limpieza exhaustiva, una buena cantidad de información que, sistemáticamente estudiada, nos permitiría hacer un balance interpretativo de la cantidad, tipos, componentes, etc., de estos restos.

Una vez realizada la limpieza de todo el espacio subterráneo.se estudiarón todos los restos (peso,decripción,localización,fotos,etc).Con todos estos resultados nos hicimos una idea de la dispersión de los restos encontrados y también de las distintas funciones posibles de los mismos; quedando todo ello, finalmente reflejado en una serie de tablas y gráficos estadísticos.

En general, debemos reconocer que la actividad espeleológica se encuentra con un grave problema de masificación puntual en algunos sistemas y cavidades. La práctica espeleológica con más o menos interés por la protección del medio.

Por lo tanto, abogamos por la creación de unas normas rígidas para proteger estos ecosistemas frágiles, controlando a todo tipo de visitante. Sobre todo en cavidades con facil acceso y recorrido y diversidad de intereses naturales y culturales.Una de las posibles vías para ello podría ser la declaración efectiva de estos espacios, y muy especialmente de la Cueva de los Covachos, como monumento natural, pues en este reconocimiento van implícitas toda una serie de medidas de conservación y protección, además de permitir su puesta en valor, para el disfrute de toda la sociedad (cartelería,publicaciones,etc.).

Pintadas y gráficos, una história en las paredes

Son pocas las cavidades existentes en nuestro país (y aún mucho menos en Andalucía), que presenten un número de inscripciones y pintadas semejante al existente en la cueva de Los Covachos. Un recuento somero de las mismas, indica que al menos se han dejado en las paredes de la cavidad más de mil pintadas o inscripciones. Aún con bastantes reparos a la hora de dar una cifra exacta, en un somero conteo sobre las pintadas existentes, hemos podido registrar una cifra de 1.286, de las cuales el 19% -246-, tienen escrita la fecha al lado del nombre o de las iniciales del autor o autores.

Las primeras inscripciones que conocemos con su fecha correspondiente se remontan a la segunda mitad del siglo XVII. Parece bastante probable que algunas de las existentes sean anteriores a éstas, aunque no exista constancia fehaciente de este hecho.

Primeros grabados rupestres encontrados en Los Covachos por miembros de S.E. Geos en 1997 Pequeña galería lateral en cuyo interior se encontraron algunas muestras del registro prehistórico

Dado que el número de pintadas es muy elevado, se ha optado por recoger solamente o bien aquellas que por su antigüedad pudiera tener un cierto interés su estudio, o bien todas las que aparecen con una fecha; el resto sólo se han tenido en cuenta para la estadística general.

La recogida de datos se ha completado con un reportaje fotográfico sobre las pintadas que hemos considerado de mayor interés, algunas de las cuales, además, presentaban ciertas dificultades para su estudio directo sobre las paredes de la cavidad, y ha sido conveniente recurrir a otros sistemas de investigación, como es en este caso la fotografía, para completar la información allí donde la vista o la luminosidad artificial no nos daban suficiente exactitud.

Los Covachos posee una amplia gama de tipologías en cuanto a motivos de las pintadas. De esta forma podemos encontrar los siguientes: fechas, ciudades, frases, palabras, letras o iniciales en general; existiendo también frecuentes motivos pictóricos de otro tipo como signos, dibujos o inscripciones de diversa naturaleza.

Como curiosidad baste decir que uno de los nombres que más se repite es: Antonio Apolinar, cura beneficiario de la iglesia de Almadén de la Plata durante la segunda mitad del siglo XVIII. El cura Apolinar dejó su nombre escrito en las paredes de Covachos hasta ocho veces, siete de ellas en 1769, y una en 1764.

Evolución geológica de la cavidad

Los primeros estudios geológicos y geomorfológicos realizados en el cerro y cueva de los Covachos, nos permiten esbozar una aproximación cronológica relativa de la historia de este hábitat subterráneo:

  • Debieron de existir inicialmente un conjunto de estrechas galerías, a favor de la estratificacion, pequeñas de tamaño y, a veces, desconectadas entre sí. No parece que queden evidencias morfológicas originales de esta fase inicial, aunque sí galerías ampliadas.
  • La ampliación de estos conductos generó la actual cueva de los Covachos, con su directriz y galerías principales. Sí existen evidencias morfológicas de esta fase en la casi totalidad de las galerías y, sobre todo, en las zonas altas de la cueva.
  • Trás estas dos fases erosivas continúa un periodo de reconstrucción química dominante que, por correlación regional, se extendería entre 270 y 230 ka BP. Forma un porcentaje importante de los espeleotemas de la cavidad y se diferencia de la siguiente fase química en que la primera está intensamente erosionada por una posterior circulación de agua a presión.
    La apertura de la cueva al exterior tal vez se produjo hace algunos milenios debido a la erosión de la ladera, del cerro, y tal vez a algunos desplomes originados por terremotos, momento en que el hombre empieza a usarla como hábitat natural
  • Ascenso del nivel freático del macizo, posiblemente relacionado con un cambio del régimen hidrogeológico y/o un aumento de las precipitaciones (clima húmedo). Esto motiva que el acuífero kárstico entre en carga durante un tiempo prolongado y se active la erosión mecánica a presión, pasando de un régimen vadoso a otro freático o epifreático. Se generan modelados de tipo pendants en los techos, tanto en la roca marmórea como en los espeleotemas previos, erosionando intensamente planos de fallas y diaclasas; tambien se forman pilancones en techos y paredes, y algunas diaclasas transversales al eje de la cueva amplían su sección y forman pequeñas galerías con marmitas que enlazan galerías contiguas formadas a favor de estratos, creando un trazado de galerías en enrejado. La sala de los Grabados parece haber sido formada por una intensa erosión turbillonar, resultado de una "mezcla de aguas" procedente de dos flujos, uno que venía del este (según el eje de la cueva) y otro del sur (de las galerías superiores o del exterior).
    Los modelados de esta fase erosiva ocupan una gran extensión de la cueva. La edad de este importante evento puede precisarse por las dos fases de espeleotemas, la primera afectada por la erosión y la segunda no afectada, entre 230 y 140 ka BP.
  • Nuevo descenso del nivel freático, posterior a 140 ka BP, que genera profundización de la cueva y encajamiento de las galerías hacia el norte y oeste, formando secciones con morfología en "ojo de cerradura". Este descenso de la red kárstica debió relacionarse con un descenso de la red fluvial superficial.
  • Fase de reconstrucción química más reciente (140-30 ka BP), que posiblemente comenzó en la fase anterior. Este largo lapso de tiempo se interrumpe con un episodio no deposicional entre 78 y 36 ka BP.
  • En tiempos más recientes se observan algunos desplomes del techo de las galerías. Son importantes los que pueden tener un origen de paleosismicidad y afectan a coladas, ya que pueden marcar la época sísmica. La apertura de la cueva al exterior tal vez se produjo hace algunos milenios, debido a la erosión de la ladera del cerro y, tal vez, a algunos desplomes originados por terremotos. A partir de ese momento, el hombre comenzó a hacer de la cueva su hábitat natural.
  • Una última fase de espeleotemas (4 ka BP a la actualidad) sella los suelos arqueológicos y forma abundantes estalactitas y estalagmitas, aún funcionales. También son recientes los procesos de desecación y corrosión subaérea de rocas y espeleotemas, que no deben ser confundidos con las erosiones freáticas más antiguas.

Resultados polínicos

El paisaje de la zona de estudio en el momento de formación de la toba calcárea (travertino), entorno a 5000 BP, sería el de un alcornocal relativamente abierto, que ocuparía los suelos más húmedos y profundos. En las zonas más secas, de tendencia rupícola, se desarrollaría un encinar, al que acompañaría un matorral termófilo formado por mirto, acebuche, lentisco/cornicabra y torvisco, que formaría parte tanto del cortejo florístico de estas formaciones como de sus etapas de sustitución. En cualquier caso, en las zonas aclaradas del bosque se desarrollarían pastizales herbáceos dominados por las gramíneas y ciertos elementos de apetencias más xéricas. Este paisaje descrito, muy posiblemente, se desarrollaría en los inicios del periodo paleoclimático del Subboreal, bajo unas condiciones climáticas relativamente térmicas y secas, aunque la presencia notable de alcornoque nos permite deducir cierta humedad, al menos edáfica, que no sería en todo caso demasiado alta en base a la escasa representatividad de los elementos hidro-higrófilos así como del bosque ripario.

A partir de la primera mitad del Subboreal se mantendría este mismo paisaje, con un nivel de antropización del entorno muy bajo, enriqueciéndose en madroño y efedra como demuestran los espectros de las estaciones topográficas 20 y 52 de la Cueva de los Covachos. Estos momentos cronológicos corresponderían al inicio de la ocupación calcolítica del entorno, en que se cultivó el cereal.

Parte de los depósitos de carácter antrópico estudiados en la cueva está constituido por carbones, restos óseos, cerámica y fragmentos de roca de carácter alóctono

Los datos procedentes de la Estación Collantes, en la Cueva de los Covachos, nos han permitido conocer la vegetación del entorno durante un periodo intermedio del Subboreal en el Calcolítico, en cierta manera como una continuación de la secuencia estudiada en la toba calcárea, como lo atestiguan las dataciones disponibles. El paisaje sigue correspondiendo a un alcornocal relativamente abierto, aunque la ocupación calcolítica produjo un efecto más negativo en el bosque, dando lugar a formaciones menos densas, a un desarrollo mayoritario de las comunidades arbustivas seriales y termófilas (mirto, acebuche, lentisco, cornicabra) y, sobre todo, a un desarrollo desmesurado de pastizales nitrófilos favorecidos por la alta antropización del entorno.El clima seguiría siendo igualmente seco y relativamente térmico, con una escasísima representación de los elementos florísticos propios de medios húmedos. Un hecho significativo es la presencia de polen de cereal en la muestra inferior calcolítica, contemporánea de las de las dos estaciones topográficas antes citadas.

Durante el Subboreal final, representado en la secuencia de la Estación Collantes por la muestra del Bronce Final, la vegetación no difiere de la comentada con anterioridad para las muestras calcolíticas, aunque no pudo detectarse la presencia de polen de cereal.

Resultados análisis de suelos

Han sido detectadas distintas situaciones edafosedimentarias tanto en la propia cueva de Los Covachos como en su entorno. Éstas han sido denominadas como sedimentos antrópicos, sedimentos de murcielaguina, sedimentos de descarbonatación y una última, propia del exterior de la cavidad, llamada terras rossas.

Los depósitos de carácter antrópico estudiados en la cueva presentan pHs básicos, colores oscuros y elevados contenidos de M.O. y fósforo asimilable. La textura se caracteriza por el predominio de la fracción limosa así como por presentar en la mayoría de los casos porcentajes de gravas superiores al 20 %. Parte de esta fracción gruesa está constituida por carbones, restos óseos, cerámica y fragmentos de roca de carácter alóctono.

Vista desde el abrigo cueva de Los Covachos que da idea del espacio facilitado a sus pobladores Miembros del equipo de investigación documentando la cavidad en la zona de tramos medios

En aquellas salas donde se producen concentraciones diarias de murciélagos se ha detectado la influencia de sus excrementos (murcielaguina) sobre las características de los sedimentos localizados en el fondo de aquéllas. Destacan sus pHs bajos, mayor proporción de M.O. y fósforo así como un incremento de la conductividad eléctrica con respecto a los sedimentos de carácter antrópico. Es importante señalar que estas propiedades pueden sobreimponerse sobre otras relacionadas tanto con la presencia humana en la cueva como con procesos genéticos de la misma.

Junto a estos sedimentos de carácter orgánico aparecen otros directamente relacionados con la dinámica natural de la cavidad. Así encontramos depósitos de colores rojos (5YR5/8(s)), pHs ácidos (5.7) y unas propiedades granulométricas marcadas por el predominio de la fracción limosa.

El estudio de los suelos propios del exokarst muestra un predominio de las formaciones terras-rossas, actualmente relegadas a pozas y piedemontes de estos conjuntos kársticos. Dichas formaciones pueden tener un carácter coluvionar (CV-12 clasificado como Regosol éutrico) o in situ (CV-13 y CV-14 como Luvisoles crómicos).

Estos suelos, producto de la edafogénesis sufrida por los restos insolubles de las rocas carbonatadas de la zona, presentan colores rojos, pHs entre ligeramente ácidos y básicos, presencia moderada de carbonatos (en torno al 10 %) así como unos contenidos bajos en fósforo asimilable.

La distribución prácticamente constante de la M.O. a lo largo del perfil CV-12 así como los altos porcentajes de M.O. por ignición apuntan al carácter reciente del coluvio. Por otro lado los perfiles CV-13 y CV-14 sufren estos procesos de arrastre y sedimentación en su sección más superficial, conservando sus horizontes argílicos infrayacentes. El predominio de la arcilla en estos horizontes (con valores superiores al 60 %) da una idea de la intensidad de los procesos edafológicos (iluviación, alteración, rubefacción) que estos restos insolubles de carácter limoso han sufrido a la intemperie.

La ocupación histórica de la cueva: cronología y contexto cultural

Parece significativa la presencia de una laminita truncada y dos raspadores como únicos utensilios de importancia en el Neolítico medio y que perdurarán hasta el Calcolítico

Entre los trabajos llevados a cabo en el desarrollo del Proyecto (Caro y Álvarez, 2000; Caro et al. 2000) se ha incluido la toma de muestras significativas para su análisis radiométrico por medio de 14C (Tabla I) (Rodríguez Vidal et al., 2000). Estas muestras se han recogido en los perfiles de algunas catas realizadas en trabajos anteriores, puesto que nosotros no hemos realizado ningún sondeo, son procedentes de carbón de hogar, y se han completado con las dataciones de Th/U de las coladas que sellan estas series estratigráficas.

Localización
Muestra
Edad 14C
(años B.P.)
Edad calibrada
(años B.P.)
Edad calibrada
(años B.C.)
Cueva de los Covachos
Estratigrafía arqueológica de la estación nº18
AP9908
3780+4
4260 a 4070
2310 a 2120
Techo de la serie del corte de Collantes
AP9909
3670+80
4235 a 3825
2285 a 1875
Estratigrafía arqueológica de la estación nº21
AP9910
4090+50
4820 a 4430
2870 a 2480

Tabla I. Muestras de carbón de hogar y sus dataciones radiométricas de 14C, en la cueva de los Covachos. Análisis efectuados en el Laboratorio Beta Analytic, Florida, USA.

Entre los elementos culturales recuperados se encuentra una corta serie de industria lítica que posee unas características poco definitorias por lo que su valoración debe ser tomada con toda precaución ya que podría ser asignada a cualquier momento postpaleolítico (Neolítico, Calcolítico o Bronce). Sin embargo, y aún con las reservas expresadas, parece significativa la presencia de una laminita truncada y dos raspadores como únicos utensilios, elementos de tradición epipaleolítica, con gran importancia en el Neolítico medio y que perdurarán hasta el Calcolítico.

Por el contrario, la amplia colección de restos cerámicos nos proporciona una información significativa relativa a sus diferentes aspectos de elaboración, formas, decoración, etc. Entre estos detalles podemos destacar el predominio de la cerámica elaborada a mano sobre la realizada a torno y, en aquella, los tratamientos más toscos sobre los alisados y bruñidos. Respecto a las formas prevalecen ampliamente los vasos abiertos, y sobre todo los platos de borde engrosado o calcolíticos, con representación también de las formas de tipo hemiesférico y semiesférico.

La escasa decoración existente se limita a dos fragmentos de cerámica con una fina capa de almagra y otros temas decorativos de triángulos incisos rellenos de puntillado y campos de puntos no delimitados en su contorno.

El fenómeno artístico más representado en la cavidad está constituido por grupos de signos de trazo simple y dimensiones variables, paralelos y entrelazados con otros aislados

Pero, sin duda alguna, son los grabados y pinturas rupestres localizados en gran parte de las paredes de la cavidad, los elementos más novedosos e interesantes de la investigación, ya que suponen la primera noticia de estas manifestaciones prehistóricas en cueva en la provincia de Sevilla. En el estudio de prospección realizado se ha podido constatar la presencia de signos (grabados) o pintura en 181 puntos situados a lo largo de gran parte del recorrido de la cueva; tanto en salas, corredores, como en lugares de difícil acceso. Igualmente, se han detectado pinturas esquemáticas en el abrigo rocoso de la entrada de Los Covachos.El fenómeno artístico más representado en la cavidad, lo constituyen localizaciones de grupos de signos grabados. Son conjuntos formados por signos de trazo simple y dimensiones variables, generalmente paralelos, y con frecuencia enlazados o cruzados por otros aislados. Los más abundantes son grupos de trazos orientados en todas direcciones, formando "marañas" de trazos de difícil y desconocida definición e interpretación.

Fue durante una visita de estudio cuando intentando ver e interpretar unas marcas en las paredes desde distintos ángulos José Molina Rodríguez y Genaro Alvarez García, realizan el descubrimiento de los primeros grabados en un espeleotema en la parte central de la que posteriormente denominaríamos Sala de los Grabados (Julio de 1997).

En definitiva, creemos que los datos expuestos anteriormente nos remiten a un momento de ocupación máxima de la cueva que coincidiría con el piso actual y el nivel inmediatamente anterior, desmantelado en parte por la actuación de los clandestinos, que debe ser situado, según las dataciones de 14C, en torno a mediados o finales del III milenio a.C., en una fase de Calcolítico avanzado, con elementos que indicarían una tradición neolítica e incluso la probable posibilidad de la existencia de niveles inferiores que aportarían los elementos atribuibles claramente al Neolítico. Igualmente la existencia de formas cerámicas más evolucionadas, en menor cuantía, debe ser relacionada con un estadio final del Calcolítico y fases posteriores hasta el Bronce final que, en algunos lugares, se encuentran sepultadas por derrumbes naturales que nos estarían indicando el momento final de la ocupación más o menos continuada del hábitat.

Con posterioridad, sólo tenemos mínimas referencias sobre ocupaciones posteriores (romanas o medievales) que no debieron ser muy prolíficas pues la presencia de restos de estas culturas son mínimas, todo lo contrario que las huellas de las visitas más modernas de los expoliadores que han ido saqueando este singular espacio natural y hábitat prehistórico, enclavado en la Sierra Norte sevillana, al que tenemos la obligación de proteger y conservar entre todos.

Instituciones,Organismos,Universidades, Grupos de Investigación,relacionados con el proyecto

  • Diputación Provincial de Sevilla (Área de Cultura y Ecología)
  • Consejeria de Cultura de la Junta de Andalucia. Dirección General de Bienes Culturales
  • Departamento de Geología de la Universidad de Huelva
  • Departamento de Ecología Vegetal de la Universidad de Córdoba
  • Departamento de Prehistória de la Universidad de Sevilla
  • Museo Arqueológico Provincial de Sevilla
  • Laboratorio de Arqueobotánica,Departamento de Prehistória,Instituto de História del C.S.I.C.(Madrid)
  • Grupo de Investigación Ecología Aplicada de la J.Andalucia
  • Grupo de Investigación Geomorfología Ambiental y Aplicada de la J.A.
  • Ayuntamiento de Almadén de la Plata (1997,98,99)
  • Sociedad Espeleológica Geos (Exploraciones e Investigaciones Subterráneas) Sevilla
  • Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karst
  • Consejería de Medio Ambiente , Parque Natural de la Sierra Norte

(*) Autores del artículo: Genaro Alvarez Garcia, José Antonio Caro Gómez, Joaquin Rodriguez Vidal, José Molina Rodriguez, José Luis Cáceres, Arancha Martínez Aguirre,José Antonio López Sáez, Pilar López García,Carlos Algora Alba, Angel Luis Vera Aranda, Antonio Faustino Buendia Moreno, José Manuel Recio Espejo, Miguel Angel Nuñez Granados, José Bernabé González, José María Rodrigo Cámara.

 

 


Medio Ambiente 46

primavera / 2004

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