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Dentro
del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla predomina el
paisaje kárstico, en el que podemos encontrar numerosas
cavidades de pequeño y mediano orden. Entre éstas
destaca, en el término municipal de Almadén
de la Plata, la Cueva de los Covachos. Este cavernamiento,
de mediano desarrollo en relación con las pocas cavidades
que tenemos en la provincia de Sevilla, posee un relevante
interés tanto geomorfológico como prehistórico,
así como en otras áreas de contenido científico
o cultural (biología, rellenos cuaternarios, geología,
prehistória,etc.). Unas características suficientemente
conocidas por nuestra entidad (Sociedad Espeleológica
Geos) que había realizado diversas exploraciones
ya desde los años sesenta, por lo que creímos
necesario desarrollar un estudio serio y sistemático,
hasta entonces inexistente, que fuese capaz de aportar posibles
fines y usos (culturales, científicos...) de esta
cavidad y su entorno. Dentro de ellos se contemplaba, de
forma prioritaria, su investigación y posterior conservación
de cara a la difusión de los descubrimientos más
interesantes. Estas investigaciones fuerón financiadas
por la Diputación de Sevilla (área de Cultura
y Ecología). Posteriormente la Consejería
de Medio Ambiente, financio parte los trabajos de regeneración
ambiental (año 2000).
Junto
con el Grupo de Investigación "Geomorfología
Ambiental y Aplicada" de la Universidad de Huelva conformamos
un equipo de exploración e investigación capaz
de iniciar y llevar a buen puerto este primer proyecto de
estudio sistemático de cavidades en la provincia
de Sevilla.
Las
primeras noticias científicas que tenemos son de
D. Antonio Collantes de Terán que realizó
dos catas en 1964, fruto de las cuales se conserva hoy un
conjunto de piezas en el Museo Arqueológico de Sevilla.,
. Hay otras dos referencias claras hacia dicha cueva, una
en Carriazo, J. de Mata (1980, pg. 142): "...Así
la Cueva de los Cobachos, en Almadén de la Plata,
que un día pudimos (Carriazo,S.E.Geos) salvar de
ser dinamitada como cantera y en la que se han efectuado
exploraciones iniciales, cuyos materiales están,
también en el Museo de Sevilla". Otra en Pellicer,
M. (1986, pg. 168), cuando habla de las bases cónicas
del Neolítico Reciente dice "...prosiguen en
el Calcolítico sevillano... de Almadén de
la Plata..."
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La
cueva de Los Covachos es conocida desde antiguo por
los habitantes de la zona como atestiguan las inscripciones
encontradas en el interior, algunas de las cuales
datan del siglo XIV
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Con
posterioridad, Miguel Ángel Vargas realizó
un estudio fundamentado en el análisis de las piezas
exhumadas en los sondeos realizados por Collantes y otras
piezas recogidas por él mismo en niveles superficiales,
así como en base a la memoria del grupo citada más
arriba. Sus conclusiones se resumen en una valoración
cronológica del yacimiento, entre el Calcolítico
inicial (3.000 a. de J.C. apr.) hasta el Bronce inicial
(1.800 a. de J. C.), así como otras de carácter
económico derivadas de los restos encontrados.
Estos
materiales, junto con otros entregados por Genaro Álvarez,
en nombre de la Sociedad Espeleológíca Geos,
tras una exploración de la cueva en 1978, han sido
consultados por nosotros con el permiso de la dirección
del Museo Arqueológico Provincial y de la Delegación
de Cultura de Sevilla. Este primer contacto con los restos
arqueológicos nos sirvió para tener una idea
general de su magnitud, procedencia, características
generales, cultura, cronología, etc.
Localización
y entorno
La
Cueva de los Covachos, conocida desde tiempos muy remotos
por los habitantes de la zona, como atestiguan la gran cantidad
de inscripciones encontradas en su interior y alguna de
las cuales data del siglo XIV, se ubica en el cerro del
mismo nombre en el término municipal de Almadén
de la Plata. Se puede acceder a este paraje tras recorrer
los 2 kms., aproximados, que la separan de la población,
tomando el camino del Coso hasta llegar al lado de una cantera
de mármol hoy abandonada. Las entradas a la cavidad
se localizan en el extremo W de la montaña, orientadas
hacia el Norte.
 |
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El
cerro de los Covachos está formado por mármoles
calizos de edad Cámbrico inferior. Originalmente
no fueron calizas puras, sino que tenían intercalaciones
de material arcilloso y enriquecimientos ferruginosos y
otras impurezas que, tras los procesos de metamorfismo,
dieron lugar a mármoles coloreados (variedades azuladas,
rosáceas y con bandeados o vetas oscuras), que han
sido muy apetecidos por el hombre desde antiguo.
Todo
este relieve antiguo, de la Sierra Norte sevillana, está
compartimentado por las redes fluviales de los ríos
serranos, que son capaces de entallar profundos valles y
dividir estas montañas en varias plataformas elevadas
interfluviales. Una de estas plataformas es la de Almadén
de la Plata, individualizada entre los valles de la rivera
de Cala y del río Viar, con altitudes máximas
entre 500 y 600 m.
La
historia geológica del entorno de Almadén
es muy compleja, como lo es la de todo el Macizo Ibérico,
que forma la mitad occidental peninsular.
Tras
una minuciosa exploración y una topografía
sistemática la distancia totall cartografíada
en el interior de la cueva es de 593,48 m., siendo el recorrido
proyectado de 550,34, con un desnivel positivo de +4,25
m. y negativo de -24,53 m. Estos datos colocan a Los Covachos
en la segunda cavidad en recorrido de nuestra provincia
hasta el momento.
Actuaciones
ambientales y de investigación
La
regeneración y protección de los valores naturales,
ecológicos, culturales y paisajísticos de
la Cueva de los Covachos y su entorno resultan imprescindibles
para su correcta conservación, no sólo por
el carácter de fragilidad de los sistemas kársticos,
sino también por el continuo peligro de destrucción
al que se ve sometido todo el conjunto a causa de las visitas
incontroladas y, muchas veces, mal intencionadas. Es por
ello que en el Proyecto de actuación se contemplaron
diversas líneas de acción encaminadas, principalmente,
a cumplir este objetivo de recuperación y mejora
del estado ambiental que permitiera, además, un correcto
disfrute de este extraordinario representante de nuestro
Patrimonio Natural y Cultural.
No
en vano, la Cueva de los Covachos, a propuesta de la Sociedad
Espeleológica Geos, entró a formar parte del
inventario de candidatos a ser declarados Monumento Natural
de Andalucía.
Las
afecciones de origen antrópico: Estudio
y medidas compensatorias
Una
de las primeras observaciones, de especial relevancia para
el desarrollo general del Proyecto, en los momentos iniciales
del trabajo fue comprobar, que el gran número de
visitas recibidas por la cavidad había dejado una
ingente cantidad de restos materiales a lo largo de todo
su recorrido. Se trataba de distintos elementos ajenos al
cavernamiento que, por consiguiente, incidían negativamente
tanto en su aspecto paisajístico, como en el estado
de conservación de los diferentes elementos del sistema
kárstico, por lo que nos hizo plantearnos una primera
recuperación y análisis de los mismos. Con
ello conseguiríamos, al tiempo que una limpieza exhaustiva,
una buena cantidad de información que, sistemáticamente
estudiada, nos permitiría hacer un balance interpretativo
de la cantidad, tipos, componentes, etc., de estos restos.
Una
vez realizada la limpieza de todo el espacio subterráneo.se
estudiarón todos los restos (peso,decripción,localización,fotos,etc).Con
todos estos resultados nos hicimos una idea de la dispersión
de los restos encontrados y también de las distintas
funciones posibles de los mismos; quedando todo ello, finalmente
reflejado en una serie de tablas y gráficos estadísticos.
En
general, debemos reconocer que la actividad espeleológica
se encuentra con un grave problema de masificación
puntual en algunos sistemas y cavidades. La práctica
espeleológica con más o menos interés
por la protección del medio.
Por
lo tanto, abogamos por la creación de unas normas
rígidas para proteger estos ecosistemas frágiles,
controlando a todo tipo de visitante. Sobre todo en cavidades
con facil acceso y recorrido y diversidad de intereses naturales
y culturales.Una de las posibles vías para ello podría
ser la declaración efectiva de estos espacios, y
muy especialmente de la Cueva de los Covachos, como monumento
natural, pues en este reconocimiento van implícitas
toda una serie de medidas de conservación y protección,
además de permitir su puesta en valor, para el disfrute
de toda la sociedad (cartelería,publicaciones,etc.).
Pintadas
y gráficos, una história
en las paredes
Son
pocas las cavidades existentes en nuestro país (y
aún mucho menos en Andalucía), que presenten
un número de inscripciones y pintadas semejante al
existente en la cueva de Los Covachos. Un recuento somero
de las mismas, indica que al menos se han dejado en las
paredes de la cavidad más de mil pintadas o inscripciones.
Aún con bastantes reparos a la hora de dar una cifra
exacta, en un somero conteo sobre las pintadas existentes,
hemos podido registrar una cifra de 1.286, de las cuales
el 19% -246-, tienen escrita la fecha al lado del nombre
o de las iniciales del autor o autores.
Las
primeras inscripciones que conocemos con su fecha correspondiente
se remontan a la segunda mitad del siglo XVII. Parece bastante
probable que algunas de las existentes sean anteriores a
éstas, aunque no exista constancia fehaciente de
este hecho.
Dado
que el número de pintadas es muy elevado, se ha optado
por recoger solamente o bien aquellas que por su antigüedad
pudiera tener un cierto interés su estudio, o bien
todas las que aparecen con una fecha; el resto sólo
se han tenido en cuenta para la estadística general.
La
recogida de datos se ha completado con un reportaje fotográfico
sobre las pintadas que hemos considerado de mayor interés,
algunas de las cuales, además, presentaban ciertas
dificultades para su estudio directo sobre las paredes de
la cavidad, y ha sido conveniente recurrir a otros sistemas
de investigación, como es en este caso la fotografía,
para completar la información allí donde la
vista o la luminosidad artificial no nos daban suficiente
exactitud.
Los
Covachos posee una amplia gama de tipologías en cuanto
a motivos de las pintadas. De esta forma podemos encontrar
los siguientes: fechas, ciudades, frases, palabras, letras
o iniciales en general; existiendo también frecuentes
motivos pictóricos de otro tipo como signos, dibujos
o inscripciones de diversa naturaleza.
Como
curiosidad baste decir que uno de los nombres que más
se repite es: Antonio Apolinar, cura beneficiario de la
iglesia de Almadén de la Plata durante la segunda
mitad del siglo XVIII. El cura Apolinar dejó su nombre
escrito en las paredes de Covachos hasta ocho veces, siete
de ellas en 1769, y una en 1764.
Evolución
geológica de la cavidad
Los
primeros estudios geológicos y geomorfológicos
realizados en el cerro y cueva de los Covachos, nos permiten
esbozar una aproximación cronológica relativa
de la historia de este hábitat subterráneo:
-
Debieron de existir inicialmente
un conjunto de estrechas galerías, a favor de
la estratificacion, pequeñas de tamaño
y, a veces, desconectadas entre sí. No parece
que queden evidencias morfológicas originales
de esta fase inicial, aunque sí galerías
ampliadas.
-
La ampliación de estos conductos
generó la actual cueva de los Covachos, con su
directriz y galerías principales. Sí existen
evidencias morfológicas de esta fase en la casi
totalidad de las galerías y, sobre todo, en las
zonas altas de la cueva.
-
Trás estas dos fases erosivas
continúa un periodo de reconstrucción
química dominante que, por correlación
regional, se extendería entre 270 y 230
ka BP. Forma un porcentaje importante de los espeleotemas
de la cavidad y se diferencia de la siguiente fase química
en que la primera está intensamente erosionada
por una posterior circulación de agua a presión.
|
La
apertura de la cueva al exterior tal vez se produjo
hace algunos milenios debido a la erosión de la ladera, del cerro, y tal vez a algunos desplomes originados por
terremotos, momento en que el hombre
empieza a usarla como hábitat natural
|
-
Ascenso del nivel freático
del macizo, posiblemente relacionado con un cambio del
régimen hidrogeológico y/o un aumento
de las precipitaciones (clima húmedo). Esto motiva
que el acuífero kárstico entre en carga
durante un tiempo prolongado y se active la erosión
mecánica a presión, pasando de un régimen
vadoso a otro freático o epifreático.
Se generan modelados de tipo pendants en los techos,
tanto en la roca marmórea como en los espeleotemas
previos, erosionando intensamente planos de fallas y
diaclasas; tambien se forman pilancones en techos y
paredes, y algunas diaclasas transversales al eje de
la cueva amplían su sección y forman pequeñas
galerías con marmitas que enlazan galerías
contiguas formadas a favor de estratos, creando un trazado
de galerías en enrejado. La sala de los Grabados
parece haber sido formada por una intensa erosión
turbillonar, resultado de una "mezcla de aguas"
procedente de dos flujos, uno que venía del este
(según el eje de la cueva) y otro del sur (de
las galerías superiores o del exterior).
Los modelados de esta fase erosiva ocupan una gran extensión
de la cueva. La edad de este importante evento puede
precisarse por las dos fases de espeleotemas, la primera
afectada por la erosión y la segunda no afectada,
entre 230 y 140 ka BP.
-
Nuevo descenso del nivel freático,
posterior a 140 ka BP, que genera profundización
de la cueva y encajamiento de las galerías hacia
el norte y oeste, formando secciones con morfología
en "ojo de cerradura". Este descenso de la
red kárstica debió relacionarse con un
descenso de la red fluvial superficial.
-
Fase de reconstrucción química
más reciente (140-30 ka BP), que posiblemente
comenzó en la fase anterior. Este largo lapso
de tiempo se interrumpe con un episodio no deposicional
entre 78 y 36 ka BP.
-
En tiempos más recientes se
observan algunos desplomes del techo de las galerías.
Son importantes los que pueden tener un origen de paleosismicidad
y afectan a coladas, ya que pueden marcar la época
sísmica. La apertura de la cueva al exterior
tal vez se produjo hace algunos milenios, debido a la
erosión de la ladera del cerro y, tal vez, a
algunos desplomes originados por terremotos. A partir
de ese momento, el hombre comenzó a hacer de
la cueva su hábitat natural.
-
Una última fase de espeleotemas
(4 ka BP a la actualidad) sella los suelos arqueológicos
y forma abundantes estalactitas y estalagmitas, aún
funcionales. También son recientes los procesos
de desecación y corrosión subaérea
de rocas y espeleotemas, que no deben ser confundidos
con las erosiones freáticas más antiguas.
Resultados
polínicos
El
paisaje de la zona de estudio en el momento de formación
de la toba calcárea (travertino), entorno a 5000
BP, sería el de un alcornocal relativamente abierto,
que ocuparía los suelos más húmedos
y profundos. En las zonas más secas, de tendencia
rupícola, se desarrollaría un encinar, al
que acompañaría un matorral termófilo
formado por mirto, acebuche, lentisco/cornicabra y torvisco,
que formaría parte tanto del cortejo florístico
de estas formaciones como de sus etapas de sustitución.
En cualquier caso, en las zonas aclaradas del bosque se
desarrollarían pastizales herbáceos dominados
por las gramíneas y ciertos elementos de apetencias
más xéricas. Este paisaje descrito, muy posiblemente,
se desarrollaría en los inicios del periodo paleoclimático
del Subboreal, bajo unas condiciones climáticas relativamente
térmicas y secas, aunque la presencia notable de
alcornoque nos permite deducir cierta humedad, al menos
edáfica, que no sería en todo caso demasiado
alta en base a la escasa representatividad de los elementos
hidro-higrófilos así como del bosque ripario.
A
partir de la primera mitad del Subboreal se mantendría
este mismo paisaje, con un nivel de antropización
del entorno muy bajo, enriqueciéndose en madroño
y efedra como demuestran los espectros de las estaciones
topográficas 20 y 52 de la Cueva de los Covachos.
Estos momentos cronológicos corresponderían
al inicio de la ocupación calcolítica del
entorno, en que se cultivó el cereal.
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Parte
de los depósitos de carácter antrópico
estudiados en la cueva está constituido por
carbones, restos óseos, cerámica y fragmentos
de roca de carácter alóctono
|
Los
datos procedentes de la Estación Collantes, en la
Cueva de los Covachos, nos han permitido conocer la vegetación
del entorno durante un periodo intermedio del Subboreal
en el Calcolítico, en cierta manera como una continuación
de la secuencia estudiada en la toba calcárea, como
lo atestiguan las dataciones disponibles. El paisaje sigue
correspondiendo a un alcornocal relativamente abierto, aunque
la ocupación calcolítica produjo un efecto
más negativo en el bosque, dando lugar a formaciones
menos densas, a un desarrollo mayoritario de las comunidades
arbustivas seriales y termófilas (mirto, acebuche,
lentisco, cornicabra) y, sobre todo, a un desarrollo desmesurado
de pastizales nitrófilos favorecidos por la alta
antropización del entorno.El clima seguiría
siendo igualmente seco y relativamente térmico, con
una escasísima representación de los elementos
florísticos propios de medios húmedos. Un
hecho significativo es la presencia de polen de cereal en
la muestra inferior calcolítica, contemporánea
de las de las dos estaciones topográficas antes citadas.
Durante
el Subboreal final, representado en la secuencia de la Estación
Collantes por la muestra del Bronce Final, la vegetación
no difiere de la comentada con anterioridad para las muestras
calcolíticas, aunque no pudo detectarse la presencia
de polen de cereal.
Resultados
análisis de suelos
Han
sido detectadas distintas situaciones edafosedimentarias
tanto en la propia cueva de Los Covachos como en su entorno.
Éstas han sido denominadas como sedimentos antrópicos,
sedimentos de murcielaguina, sedimentos de descarbonatación
y una última, propia del exterior de la cavidad,
llamada terras rossas.
Los
depósitos de carácter antrópico estudiados
en la cueva presentan pHs básicos, colores oscuros
y elevados contenidos de M.O. y fósforo asimilable.
La textura se caracteriza por el predominio de la fracción
limosa así como por presentar en la mayoría
de los casos porcentajes de gravas superiores al 20 %. Parte
de esta fracción gruesa está constituida por
carbones, restos óseos, cerámica y fragmentos
de roca de carácter alóctono.
En
aquellas salas donde se producen concentraciones diarias
de murciélagos se ha detectado la influencia de sus
excrementos (murcielaguina) sobre las características
de los sedimentos localizados en el fondo de aquéllas.
Destacan sus pHs bajos, mayor proporción de M.O.
y fósforo así como un incremento de la conductividad
eléctrica con respecto a los sedimentos de carácter
antrópico. Es importante señalar que estas
propiedades pueden sobreimponerse sobre otras relacionadas
tanto con la presencia humana en la cueva como con procesos
genéticos de la misma.
Junto
a estos sedimentos de carácter orgánico aparecen
otros directamente relacionados con la dinámica natural
de la cavidad. Así encontramos depósitos de
colores rojos (5YR5/8(s)), pHs ácidos (5.7) y unas
propiedades granulométricas marcadas por el predominio
de la fracción limosa.
El
estudio de los suelos propios del exokarst muestra un predominio
de las formaciones terras-rossas, actualmente relegadas
a pozas y piedemontes de estos conjuntos kársticos.
Dichas formaciones pueden tener un carácter coluvionar
(CV-12 clasificado como Regosol éutrico) o in situ
(CV-13 y CV-14 como Luvisoles crómicos).
Estos
suelos, producto de la edafogénesis sufrida por los
restos insolubles de las rocas carbonatadas de la zona,
presentan colores rojos, pHs entre ligeramente ácidos
y básicos, presencia moderada de carbonatos (en torno
al 10 %) así como unos contenidos bajos en fósforo
asimilable.
La
distribución prácticamente constante de la
M.O. a lo largo del perfil CV-12 así como los altos
porcentajes de M.O. por ignición apuntan al carácter
reciente del coluvio. Por otro lado los perfiles CV-13 y
CV-14 sufren estos procesos de arrastre y sedimentación
en su sección más superficial, conservando
sus horizontes argílicos infrayacentes. El predominio
de la arcilla en estos horizontes (con valores superiores
al 60 %) da una idea de la intensidad de los procesos edafológicos
(iluviación, alteración, rubefacción)
que estos restos insolubles de carácter limoso han
sufrido a la intemperie.
La
ocupación histórica de la cueva:
cronología y contexto cultural
|
Parece
significativa la presencia de una laminita truncada
y dos raspadores como únicos utensilios de
importancia en el Neolítico medio y que perdurarán
hasta el Calcolítico
|
Entre los
trabajos llevados a cabo en el desarrollo del Proyecto (Caro
y Álvarez, 2000; Caro et al. 2000) se ha incluido
la toma de muestras significativas para su análisis
radiométrico por medio de 14C (Tabla I) (Rodríguez
Vidal et al., 2000). Estas muestras se han recogido en los
perfiles de algunas catas realizadas en trabajos anteriores,
puesto que nosotros no hemos realizado ningún sondeo,
son procedentes de carbón de hogar, y se han completado
con las dataciones de Th/U de las coladas que sellan estas
series estratigráficas.
|
Localización
|
Muestra
|
Edad
14C
(años B.P.)
|
Edad
calibrada
(años B.P.)
|
Edad
calibrada
(años B.C.)
|
| Cueva
de los Covachos |
|
Estratigrafía
arqueológica de la estación nº18
|
AP9908
|
3780+4
|
4260
a 4070
|
2310
a 2120
|
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Techo
de la serie del corte de Collantes
|
AP9909
|
3670+80
|
4235
a 3825
|
2285
a 1875
|
|
Estratigrafía
arqueológica de la estación nº21
|
AP9910
|
4090+50
|
4820
a 4430
|
2870
a 2480
|
Tabla
I. Muestras
de carbón de hogar y sus dataciones radiométricas
de 14C, en la cueva de los Covachos. Análisis efectuados
en el Laboratorio Beta Analytic, Florida, USA.
Entre
los elementos culturales recuperados se encuentra una corta
serie de industria lítica que posee unas características
poco definitorias por lo que su valoración debe ser
tomada con toda precaución ya que podría ser
asignada a cualquier momento postpaleolítico (Neolítico,
Calcolítico o Bronce). Sin embargo, y aún
con las reservas expresadas, parece significativa la presencia
de una laminita truncada y dos raspadores como únicos
utensilios, elementos de tradición epipaleolítica,
con gran importancia en el Neolítico medio y que
perdurarán hasta el Calcolítico.
Por
el contrario, la amplia colección de restos cerámicos
nos proporciona una información significativa relativa
a sus diferentes aspectos de elaboración, formas,
decoración, etc. Entre estos detalles podemos destacar
el predominio de la cerámica elaborada a mano sobre
la realizada a torno y, en aquella, los tratamientos más
toscos sobre los alisados y bruñidos. Respecto a
las formas prevalecen ampliamente los vasos abiertos, y
sobre todo los platos de borde engrosado o calcolíticos,
con representación también de las formas de
tipo hemiesférico y semiesférico.
La
escasa decoración existente se limita a dos fragmentos
de cerámica con una fina capa de almagra y otros
temas decorativos de triángulos incisos rellenos
de puntillado y campos de puntos no delimitados en su contorno.
|
El
fenómeno artístico más representado
en la cavidad está constituido por grupos de
signos de trazo simple y dimensiones variables, paralelos
y entrelazados con otros aislados
|
Pero,
sin duda alguna, son los grabados y pinturas rupestres localizados
en gran parte de las paredes de la cavidad, los elementos
más novedosos e interesantes de la investigación,
ya que suponen la primera noticia de estas manifestaciones
prehistóricas en cueva en la provincia de Sevilla.
En el estudio de prospección realizado se ha podido
constatar la presencia de signos (grabados) o pintura en
181 puntos situados a lo largo de gran parte del recorrido
de la cueva; tanto en salas, corredores, como en lugares
de difícil acceso. Igualmente, se han detectado pinturas
esquemáticas en el abrigo rocoso de la entrada de
Los Covachos.El fenómeno artístico más
representado en la cavidad, lo constituyen localizaciones
de grupos de signos grabados. Son conjuntos formados por
signos de trazo simple y dimensiones variables, generalmente
paralelos, y con frecuencia enlazados o cruzados por otros
aislados. Los más abundantes son grupos de trazos
orientados en todas direcciones, formando "marañas"
de trazos de difícil y desconocida definición
e interpretación.
Fue
durante una visita de estudio cuando intentando ver e interpretar
unas marcas en las paredes desde distintos ángulos
José Molina Rodríguez y Genaro Alvarez García,
realizan el descubrimiento de los primeros grabados en un
espeleotema en la parte central de la que posteriormente
denominaríamos Sala de los Grabados (Julio de 1997).
En
definitiva, creemos que los datos expuestos anteriormente
nos remiten a un momento de ocupación máxima
de la cueva que coincidiría con el piso actual y
el nivel inmediatamente anterior, desmantelado en parte
por la actuación de los clandestinos, que debe ser
situado, según las dataciones de 14C, en torno a
mediados o finales del III milenio a.C., en una fase de
Calcolítico avanzado, con elementos que indicarían
una tradición neolítica e incluso la probable
posibilidad de la existencia de niveles inferiores que aportarían
los elementos atribuibles claramente al Neolítico.
Igualmente la existencia de formas cerámicas más
evolucionadas, en menor cuantía, debe ser relacionada
con un estadio final del Calcolítico y fases posteriores
hasta el Bronce final que, en algunos lugares, se encuentran
sepultadas por derrumbes naturales que nos estarían
indicando el momento final de la ocupación más
o menos continuada del hábitat.
Con
posterioridad, sólo tenemos mínimas referencias
sobre ocupaciones posteriores (romanas o medievales) que
no debieron ser muy prolíficas pues la presencia
de restos de estas culturas son mínimas, todo lo
contrario que las huellas de las visitas más modernas
de los expoliadores que han ido saqueando este singular
espacio natural y hábitat prehistórico, enclavado
en la Sierra Norte sevillana, al que tenemos la obligación
de proteger y conservar entre todos.
|
Instituciones,Organismos,Universidades,
Grupos de Investigación,relacionados con
el proyecto
|
- Diputación
Provincial de Sevilla (Área de Cultura y
Ecología)
- Consejeria
de Cultura de la Junta de Andalucia. Dirección
General de Bienes Culturales
- Departamento
de Geología de la Universidad de Huelva
- Departamento
de Ecología Vegetal de la Universidad de
Córdoba
- Departamento
de Prehistória de la Universidad de Sevilla
- Museo
Arqueológico Provincial de Sevilla
|
- Laboratorio
de Arqueobotánica,Departamento de Prehistória,Instituto
de História del C.S.I.C.(Madrid)
- Grupo
de Investigación Ecología Aplicada
de la J.Andalucia
- Grupo
de Investigación Geomorfología Ambiental
y Aplicada de la J.A.
- Ayuntamiento
de Almadén de la Plata (1997,98,99)
- Sociedad
Espeleológica Geos (Exploraciones e Investigaciones
Subterráneas) Sevilla
- Sociedad
Española de Espeleología y Ciencias
del Karst
- Consejería
de Medio Ambiente , Parque Natural de la Sierra
Norte
|
(*)
Autores del artículo:
Genaro Alvarez Garcia, José Antonio Caro Gómez,
Joaquin Rodriguez Vidal, José Molina Rodriguez, José
Luis Cáceres, Arancha Martínez Aguirre,José
Antonio López Sáez, Pilar López García,Carlos
Algora Alba, Angel Luis Vera Aranda, Antonio Faustino Buendia
Moreno, José Manuel Recio Espejo, Miguel Angel Nuñez
Granados, José Bernabé González, José
María Rodrigo Cámara.
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