Durante este
periodo, en 2007, acaba el plazo que da la directiva europea
IPPC para que pase una 'reválida' ambiental el grueso
del sector industrial andaluz. Los métodos productivos
de unas 600 empresas de la Comunidad deberán adaptarse
a nuevos requisitos y, por ello, la Consejería quiere
seguir facilitando, en coordinación con la CEA, que
ese tránsito no sea en absoluto traumático,
mediante chequeos gratuitos y subvenciones.
También
es primordial la mejora de los territorios con mayores déficits
ambientales: las ciudades. El programa Ciudad 21 se ha revelado
en los años precedentes como una herramienta de gran
éxito que debe ver su culminación en esta
legislatura siempre en colaboración con los ayuntamientos;
a la par, la aplicación del decreto sobre contaminación
acústica se sitúa como instrumento útil
para ayudar a los municipios a poner fin al principal problema
de sus ciudadanos.
Pero
la Comunidad Autónoma se ha comprometido a dar nuevos
pasos. Por un lado, la creación de 'puertas verdes'
en las ciudades mayores de 50.000 habitantes, que serán
puntos de partida desde los cascos urbanos hacia entornos
forestales o espacios protegidos para paseantes y ciclistas,
sin interferencias de carreteras; y, por otro, la dotación
con un parque periurbano a las localidades mayores de 100.000
residentes que no lo tengan aún.
Y,
sin duda, la gran novedad es la asunción por parte
de la Consejería de Medio Ambiente de las citadas
competencias sobre aguas. Además de las que ya residían
en la Administración autonómica, en breve
también se asumirán responsabilidades en las
confederaciones hidrográficas. El agua, un recurso
natural vital y escaso, renovable pero no ilimitado, necesita
de una gestión cercana, convencida de su carácter
de bien público, que prime la reutilización,
y capaz de dar soluciones realistas, asequibles económicamente
y con el mayor respeto ambiental a la necesidad de aumentar
el volumen disponible en Andalucía, y en particular
en Almería.
Los
compromisos acordados entre esta Consejería y el
Ministerio de Medio Ambiente suponen la solución
rápida, económica y de menor impacto para
solucionar el déficit hídrico de Almería
y Málaga. Y sobre todo destaca el compromiso de reutilizar
este recurso, de gestionarlo mejor desde las cabeceras a
los grifos.
Por
supuesto que estos retos arriba apuntados no difuminan otras
tareas fundamentales. Y, por encima de todo, la Consejería
de Medio Ambiente, como el nuevo Gobierno andaluz, es más
que consciente de que el diálogo seguirá siendo
consustancial a cualquier actuación. De esta filosofía
política deriva en buena parte la nitidez de la decisión
expresada en las urnas por los andaluces y andaluzas.
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