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Plantas exóticas e invasoras en el Parque Nacional de Doñana

La uña de león (Carpobrotus edulis) una planta procedente de Sudáfrica, exótica invasora en nuestro país. En el Parque Nacional de Doñana se encuentra en las dunas móviles próximas a Matalascañas, asociada a las antiguas casetas de pescadores donde fue plantada para fijar la arena

Pablo García Murillo
Universidad de Sevilla
M.D. Cobo
Parque Nacional de Doñana
E. Sánchez-Gullón
Paraje Natural Marismas del Odiel

H. Garrido
Estación Biológica de Doñana, CSIC

Las invasiones biológicas por especies exóticas son ampliamente reconocidas como una de las causas del Cambio Global debido a la acción humana. Sus efectos se pueden reconocer en la pérdida de biodiversidad y funcionalidad que ocasionan en los ecosistemas, los cuales repercuten de manera muy importante en la economía de las regiones donde ocurren. Así, según diversos cálculos (PIMENTEL et al., 1997; PIMENTEL et al. 1999; SCHRADER-FRECHETTE, 2001) el coste de las invasiones biológicas en USA se estima entre 97-138 billones de dólares por año.

Este fenómeno global también afecta a los espacios naturales protegidos, áreas muy sensibles a este tipo de procesos. De tal manera, que la aparición de especies exóticas e invasoras se está convirtiendo en la actualidad en uno de los principales problemas con que se enfrentan los estos espacios. Debido a sus características, estas especies pueden alterar en poco tiempo los procesos ecológicos de los lugares donde se establecen. disminuyendo así el valor del espacio protegido.

La región Mediterránea es una zona excepcionalmente susceptible a las invasiones biológicas. Los Espacios Naturales Protegidos existentes en esta región del Viejo Mundo se encuentran rodeados por zonas civilizadas que ejercen una fuerte presión antrópica, por lo que su entorno ha sido alterado desde hace siglos. Sin embargo, en la bibliografía publicada no aparecen demasiados datos relativos a especies exóticas e invasoras en los espacios naturales protegidos de la región mediterránea.

La aparición de especies exóticas e invasoras no es un proceso remoto propio de lugares tan lejanos como: Australia, Nueva Zelanda, Madagascar o los Everglades, se trata de algo cotidiano en nuestro mundo. La intención de este artículo es llamar la atención del lector sobre este proceso que en la actualidad afecta a muchos de nuestros espacios protegidos. Para ello hemos escogido un espacio natural paradigmático, El Parque Nacional de Doñana, hemos analizado la presencia de especies exóticas en su flora vascular, los problemas que originan y las medidas de control que se están ejerciendo. El estudio se ha realizado a partir de una revisión de los artículos científicos concernientes al tema y del examen de los documentos técnicos elaborados por el equipo de Conservación del Parque Nacional y las correspondientes Memorias Anuales de Actividades.

¿Exótica, invasora, naturalizada ...?

Cuando se examina la bibliografía relativa a especies exóticas se aprecia rápidamente la gran cantidad de términos distintos que son utilizados para designarlas, muchas veces con un mismo significado, y que pueden llegar a confundirnos. Por tanto parece obligado, antes de seguir, aclarar el sentido de estos términos.

Se denominan exóticos o alóctonos a los organismos no nativos de la región donde aparecen. Se trata de organismos que proceden de otros territorios biogeográficos. En este sentido, a los vegetales con estas características también se les llama xenófitos.

El término contrapuesto a exótico es autóctono. Así Carpobrotus edulis, la uña de león, es una planta exótica en las costas de Huelva, pero es autóctona de Sudáfrica. Dentro del grupo de las especies exóticas pueden distinguirse a su vez diferentes categorías.

Especies exóticas invasoras son las que se establecen en una nueva zona donde producen poblaciones autoperdurables que se expanden en detrimento de los ecositemas invadidos

Así, dependiendo del grado de adaptación a los nuevos ecosistemas donde han aparecido, se puede hablar de especies vegetales efemerófitas [en el sentido de FONT QUER (1989)], que son aquellas que pueden encontrarse de forma ocasional en un ecosistema fuera de su lugar de origen o cultivo. Se trata de la categoría de especies exóticas más abundantes, ya que están representadas por todos aquellos organismos escapados de cultivos, granjas, jardines, etc. Estas plantas llegan a ecosistemas extraños y, en general, permanecen poco tiempo, bien porque no pueden producir descendientes o bien porque si los producen mueren pronto. En cambio, las especies exoticas invasoras [de acuerdo con SANZ ELORZA et al. (2000)] son aquellas que se establecen en una nueva zona donde producen poblaciones autoperdurables, que se expanden y persisten, en detrimento de la estabilidad de los ecosistemas invadidos. La uña de león (Carpobrotus edulis), se comporta de esta manera en muchos lugares de las costas andaluzas. Finalmente, se denominan especies exóticas naturalizadas a las que ya están completamente integradas en los ecosistemas invadidos. FONT QUER (1989) las definió como: "Plantas que no siendo oriundas de un país, medran y se propagan como si fuera autóctonas". La compuesta Cotula coronupifolia es una planta naturalizada y abundante en pastizales sobre suelos húmedos de Doñana. El proceso de naturalización puede conllevar para el medio receptor un tránsito traumático en el que pueden verse perjudicadas o desaparecer especies autóctonas.

Todas las especies exóticas comienzan como efemerófitas, algunas de estas se hacen invasoras y tan sólo unas pocas se naturalizan.

Otro matiz importante lo introduce el término plaga. Según RAMOS et al. (1995) se trata de "animales o plantas prolijos más allá del control natural". También bajo este término se hace referencia a especies invasoras que causan importantes daños en la economía. Normalmente los gobiernos, por razones obvias, suelen estar pendientes de este tipo de especies, desarrollando normativas para su manejo y listas negras en las que se incluyen las principales especies que causan plagas. Eichornia crassipes, el jacinto de agua, es una plaga en muchos lugares del mundo y debido a ello está recogida en listas negras como la lista de las 100 peores especies invasoras (LOWE et al., 2000)

El área de estudio. Su problemática

El Parque Nacional de Doñana es uno de los espacios naturales protegidos más relevantes de Europa y del ámbito Mediterráneo. En él encuentran refugio las últimas poblaciones de especies tan singulares como el Lince Ibérico (Lynx pardinus), Águila Imperial ibérica (Aquila adalberti), Cerceta Pardilla (Marmaronetta angustirostris) o Focha moruna (Fulica cristata). También es el lugar de invernada para enormes cantidades de aves acuáticas (en torno a 500.000 individuos cada año). Doñana cuenta además con numerosas figuras de reconocimiento internacional. En 1981 fue declarada RESERVA DE LA BIOSFERA dentro del programa "Man and Biosphere" de la UNESCO. En 1982 fue incluida como zona RAMSAR. Desde 1985 ostenta el Diploma del Consejo de Europa a la Conservación, que ha renovado en tres ocasiones: 1990, 1995 y 2000. Finalmente en 1994 la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.

El interés científico por las especies invasoras está marcado por la aparición del cangrejo rojo americano introducido a mediados de los 70 en el límite norte del Parque

En el ámbito comunitario, forma parte de la red de ZEPAS (Zonas de especial protección para las aves) desde 1998 y está designado como zona LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), que formará parte de la Red Natura 2000 (según establece la Directiva 92/43/CEE relativa a conservación de fauna y flora silvestres).
Pese a ello, el Parque Nacional de Doñana no es un territorio remoto o aislado, a salvo de presiones externas. Si trazamos un círculo con un radio de 100 Km, con centro en el Palacio de Doñana, podremos observar que engloba un territorio con más de dos millones de habitantes (LARRAMENDI, 2002), con grandes ciudades (como Sevilla, Jerez o Huelva), importantes cultivos agrícolas (arrozales en el norte y fresales en el oeste), muy cercano a los más importantes lugares de veraneo del SW de España (Matalascañas, Chipiona), rodeado de una densa red de carreteras y vecino del único río navegable de España, el Guadalquivir.

¿Cómo, entonces, han podido mantenerse estas poblaciones y ecosistemas con un altísimo valor desde el punto de vista ambiental?. La respuesta nos remite a las especiales condiciones de aislamiento de este espacio natural.

Hasta bien entrado el siglo XX, el acceso a la región fue difícil. El tener buena parte de su territorio cubierto por agua durante gran parte del año, la esterilidad de sus suelos y la presencia de paludismo endémico en la zona, impidieron los asentamientos de gentes en estos lugares y, por consiguiente, el desarrollo de poblados e infraestructuras. El uso que se destinó a estas tierras fue fundamentalmente el de cazadero, limitado a la aristocracia y alta burguesía (DUQUE, 1977) Fueron, por tanto, estas condiciones las que hicieron posible la conservación de estos singulares ecosistemas.

Dichos ecosistemas comenzaron a protegerse a partir de la creación de la Reserva Biológica en 1964, como resultado de los esfuerzos de un grupo de científicos y naturalistas. En 1969 se creó el Parque Nacional, incrementándose su superficie en 1978, hasta llegar a las 50720 Ha con que cuenta en la actualidad. A las que habría que añadir, desde 1989, las 54250 de Parque Natural que lo rodean a modo de cinturón protector.

Las especies invasoras en Doñana. Antecedentes

Próximo a Doñana se han encontrado una serie de especies exóticas invasoras potenciales o reales cuya presencia debe controlarse por suponer una amenaza para el Parque

Si se revisa la abundante bibliografía relativa a este espacio protegido (PRIETO et al, 1998) puede apreciarse que hasta los años 80 no existen referencias a especies invasoras. El comienzo del interés científico por este tema está marcado por la aparición del Cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), introducido a mediados de los 70 en un lugar cercano al límite norte del Parque. Su rápida expansión y adaptación al nuevo ambiente llenaron de inquietud a gestores y científicos, quienes observaron como este organismo exótico modificaba seriamente los ecosistemas acuáticos de Doñana. Posteriormente se detectaron más especies invasoras animales, especialmente de peces como el black bass (Micropterus salmoides), el fúndulo (Fundulus heteroclitus) o la gambusia (Gambusia holbroocki), reptiles como la tortuga de Florida (Trachemys scripta) o aves, como la malvasía canela (Oxyura jamaicensis), que si bien no se han encontrado dentro del Parque Nacional, ha sido observada muy cerca de sus límites (Laguna de Tarelo, en Sanlúcar de Barrameda y Veta la Palma, en Puebla del Río). Todos ellos han producido y producen diversos y graves perjuicios a los organismos y ecosistemas autóctonos, muchos de ellos aún no evaluados.

Desde el inicio de los trabajos de los gestores del parque se han detectado numerosas especies exóticasRespecto a los vegetales, hay que hacer notar que entre las publicaciones referidas a la flora y vegetación de Doñana resultan muy escasas las referencias a especies exóticas e invasoras. No obstante, desde las primeras investigaciones sobre la flora de este espacio natural puede apreciarse una cierta sensibilidad hacia la presencia de este tipo de especies. Así, en el primer catálogo florístico de este territorio, FERNÁNDEZ GALIANO & CABEZUDO (1976: 118) mostraron su preocupación por la aparición de "especies nitrófilas", como consecuencia de la construcción de la pista de acceso al Palacio de Doñana. Con todo, no se encuentran referencias a especies vegetales calificadas expresamente como invasoras en los trabajos clásicos de flora de Doñana (ver COBO et al., 2002), ni tan siquiera en trabajos tan exhaustivos como el de CASTROVIEJO et al. (1980), quienes recogieron más de 200 novedades florísticas para el Parque Nacional.

La primera noticia sobre plantas exóticas invasoras y su problemática en este espacio protegido apareció en el artículo de GRANADOS & GARCÍA NOVO (1983). en él se advirtió por primera vez sobre la presencia de Gomphocarpus fruticosus en Doñana y del riesgo que conllevaba la presencia de este tipo de plantas en el Parque Nacional. A partir de aquí, los gestores tomaron conciencia del problema que representaban las plantas invasoras en dicho espacio e incluyeron entre sus actuaciones el control y erradicación de Gomphocarpus, primero, y de otras especies con posterioridad.

Las plantas exóticas e invasoras de Doñana en la actualidad

La presencia de especies naturalizadas en algunos ecosistemas del Parque es constante y se comportan como un elemento más de dichos ecosistemas, de tal manera que su erradicación traería serias consecuencias al funcionamiento de estos. Por otra parte, desde el inicio de los trabajos llevados a cabo por los gestores del Parque Nacional para el control y erradicación de especies exóticas, mencionados en el apartado anterior, se han detectado numerosas especies, muchas de ellas comportándose como "efemerófitas" y sólo unas pocas con un comportamiento propiamente invasor.

Algunas de estas especies que aquí se incluyen (Datura stramonium, Nicotiana glauca, Riccinus communis, y Xanthium strumarium), aún estando naturalizadas en otros lugares, se encuentran en Doñana, según nuestras noticias, desde tiempos relativamente recientes y su comportamiento corresponde al calificativo de invasoras.

Por último, en los territorios próximos a Doñana (como las Marismas del Odiel, del Piedras, Andévalo, Marismas del Guadalquivir, etc) se han encontrado una serie de poblaciones de especies exóticas invasoras potenciales o reales, cuya presencia debe controlarse y que suponen una amenaza para la vegetación de Doñana y del litoral onubense en general.

El jacinto de agua se utiliza como especie ornamental y es la plaga más terrible dentro de las plantas acuáticasA la vista de estos datos cabe hacer una serie de consideraciones. En primer lugar, la instalación de la mayoría de las especies exóticas e invasoras ha sido posible por alteraciones en el medio natural. Muchas de las poblaciones de plantas exóticas aparecen en lugares con una riqueza significativa en nutrientes en suelo y agua, y situadas, en la mayoría de los casos, en lugares periféricos, donde se produce la mayor interacción con los organismos invasores. Los asentamientos humanos y sus infraestructuras están vinculados con algunas de estas especies que muestran un carácter ruderal, como Nicotiana glauca, Datura stramonium o Riccinus communis, u ornamental, como Yucca gloriosa, Asclepias curassavica o fijador, como Carpobrotus edulis. En otros casos la presencia de especies exóticas fue causada por la utilización de sus semillas como alimentos para aves, como es el caso de Guizotia abbysinica o por tratarse de árboles utilizados en antiguos cultivos forestales, como Acacia o Eucalyptus. Modificaciones en la red de drenaje de un arroyo al norte de la zona fueron las causantes del espectacular aumento de Xanthium strumarium. Oenothera drummondii se encuentra en arenas litorales relativamente ricas en nutrientes y cercanas a la costa de Cádiz, donde está naturalizada. Respecto al origen de Azolla filiculoides, aunque aún incierto, podría estar relacionado con ciertas prácticas agrícolas en los arrozales del entorno o bien con su uso como ornamental o alimento para aves acuáticas en ciertas lagunas artificiales próximas a Doñana. De todas las especies mencionadas, sólo Gomphocarpus fruticosus parecen estar vinculada a una alteración no producida por el hombre: los ciclos de sequía.

Los resultados obtenidos en el Parque Nacional de Doñana son esperanzadores, atribuidos a la estabilidad del ecosistema y a la rápida detección y control de las especies

Asimismo, la eutrofización de los suelos producida por una excesiva carga ganadera (SORIGUER, 2001) ha contribuido a la estabilización y expansión de algunas de estas poblaciones.

En segundo lugar hay que señalar el riesgo que suponen los núcleos urbanos vecinos (Matalascañas, El Rocío, Sanlúcar de Barrameda). El elevado tránsito entre estas zonas, como ocurre en la masiva Romería del Rocío, así como los terrenos de agricultura intensiva al norte y oeste, y las zonas cercanas de tráfico marítimo y fluvial, están actuando como fuentes generadoras de efectivos invasores que llegan al espacio natural, amenazando con extenderse por los ecosistemas del Parque Nacional más alterados.

Respecto a las tareas de control y erradicación, hay que señalar la extrema dificultad que suponen las tareas de erradicación de las poblaciones de especies exóticas en un Espacio Natural Protegido. La función de conservación a la que se destina este espacio descarta a priori la utilización de métodos de erradicación químicos y biológicos, de manera que estas tareas pueden resultar menos eficaces y más lentas y costosas, por su carácter "artesanal". No obstante, a pesar de todo esto, los resultados obtenidos en el Parque Nacional de Doñana son esperanzadores, en términos generales. Esto cabe atribuirlo a dos circunstancias: la estabilidad de sus ecosistemas y la rápida detección y control de las especies, con la puesta en marcha de tareas de erradicación. Hay que señalar la mención específica en la normativa del Parque Nacional de Doñana de la necesidad de estas tareas, (Planes Rectores de Uso y Gestión), que han posibilitado su desarrollo y su asignación presupuestaria. Sólo existe un caso de especie vegetal invasora para la que aún no se han encontrado métodos de control: Azolla filiculoides, que se trata en el siguiente apartado.

El caso de Azolla filiculoides

Azolla filiculoides es una pteridofita (grupo de vegetales al que pertenecen los helechos) acuática, que vive flotando en aguas tranquilas, dulces y con una significativa cantidad de nutrientes. La taxonomía de esta especie es un tanto compleja; así ALMEIDA (1986) en su revisión para Flora Ibérica indicó dos especies A. caroliniana Willd. y A. filiculoides Lam., muy difíciles de separar. Otros autores (SALVO, 1990), sin embargo, consideran A. caroliniana sinónimo de A. filiculoides Lam. Nosotros seguiremos este último criterio.

Descripción

Hierba acuática flotante. Tallos de 7-15 cm, ramificados, cubiertos totalmente por hojitas bilobadas, densamente imbricadas de 0.5-1 mm, papilosas, verdes o rojizas en condiciones de stress. Raíces simples hasta de 10 mm. Esporangios situados en el lóbulo inferior de la primera hoja de cada ramita, en esporocarpos esferoidales, diferenciados en megaesporocarpos y microesporocarpos. Esporas agrupadas en masas mucilaginosas (másulas). Prótalos producidos por esporas flotantes.La planta de la seda fue la primera especie vegetal que se identificó como invasora en el Parque Nacional de Doñana

Procedente de América del Norte, en la Península Ibérica está naturalizada, extendiéndose, según SALVO (1990) en humedales de Portugal (Baixo Alenteixo, Extremadura y Beira Litoral) y España (Delta del Ebro, y algunas zonas de las cuencas del Guadiana y Guadalquivir). En Andalucía Occidental sólo estaba indicada para Córdoba hasta que SÁNCHEZ GULLÓN & MACÍAS FUENTES (2000) indicaron su presencia en la provincia de Huelva, lo cual puede interpretarse como un síntoma de expansión de esta especie.

Se trata de una especie calificada en muchos lugares como plaga. Forma densos tapices en la superficie del agua, haciendo desaparecer la vegetación sumergida, produciendo anoxia en las zonas más profundas y bloqueando canales y redes de drenaje. Además, debido a su posibilidad para hacer simbiosis con cianofitas (algas verdeazuladas), que aloja en unas cavidades de la cara inferior de sus hojas, es capaz de fijar nitrógeno atmosférico (entre 3-5 Kg de Nitrógeno por Ha en un medio óptimo), por lo que produce una rápida eutrofización de las aguas. Toma los nutrientes del agua mediante absorción, estando normalmente limitado su crecimiento por la concentración de fósforo. Sin embargo, cuando este elemento está disponible en el agua, por ejemplo como consecuencia de lixiviados de cultivos, Azolla crece rápidamente, siendo capaz de duplicar su biomasa en tres días.

Resulta especialmente necesaria la divulgación del peligro que suponen estos organismos para los ecosistemas a conservar, las consecuencias de su aparición y los gastos para la erradicación

Por otra parte es tremendamente fértil, poseyendo la capacidad de multiplicarse vegetativamente mediante fragmentación y se reproduce sexualmente mediante esporas.

Respecto a su control, debido a sus especiales características, los métodos mecánicos no resultan eficaces. El método más eficaz en las tareas de control de esta planta es el uso de herbicidas. También ha sido ensayado con éxito en Sudáfrica el control biológico mediante el insectos.

En la primavera del año 2001 técnicos e investigadores del Parque Nacional de Doñana confirmaron la presencia de poblaciones de la planta exótica Azolla filiculoides en la Marisma de Doñana. Dicha planta había sido observada el año anterior en el centro del Parque Nacional, en Caño Cardales, aunque la especie en cuestión no llegó a ser determinada (F. IBAÑEZ, com. pers.). Desde entonces ha continuado extendiéndose rápidamente por numerosos lugares de la Marisma, creciendo de manera desmesurada en algunos puntos, formando tapices de más de 10 cm de espesor e impresionantes manchas perfectamente visibles desde la avioneta que utiliza la Estación Biológica de Doñana para los censos de aves.

Tras considerar todo lo expuesto, el problema que plantea esta especie invasora en Doñana es de una enorme importancia. Si continúa su expansión puede hacer desaparecer el diverso tapiz de macrófitos de la marisma, eutrofizar las aguas y volver anóxicas las capas más profundas, lo cual transformaría profundamente los ecosistemas marismeños.

Su control es de una gran complejidad, como ya se ha comprobado en Portugal, donde en años recientes (verano de 1993 y 1995) han ocurrido episodios de crecimiento explosivo de esta especie (CARRAPIÇO et al., 1998). La dificultad se incrementa en el caso de Doñana, por situarse la invasión dentro de un espacio natural protegido. Debido a las especiales características de la planta, los métodos mecánicos no resultan eficaces. Son los herbicidas los métodos más eficaces para controlarla. También ha sido ensayado con éxito en Sudáfrica el control biológico mediante insectos.Azolla filiculoides es una pteridófita exótica que ha invadido la marisma y diversos humedales de Doñana

Pero los herbicidas actúan también sobre el resto de la vegetación acuática, eliminándola sin distinción, lo que hace totalmente desaconsejable su uso. En cuanto al control biológico, existe la posibilidad de que en estos ambientes resulten ineficaces o favorezca, a su vez, la aparición de una nueva especie invasora. El riesgo es demasiado alto. Actualmente técnicos y guardería del Parque Nacional y la Estación Biológica de Doñana trabajan en el seguimiento de Azolla filiculoides, y está previsto iniciar estudios específicos que profundicen en las causas de su expansión y en el diseño de métodos de control no impactantes.

Consideraciones finales

De todo lo dicho se desprende que para la gestión de los Espacios Naturales Protegidos resulta imprescindible la puesta en práctica de programas de control y erradicación de especies exóticas e invasoras, especialmente en aquellos lugares como los del Viejo Mundo, rodeados de numerosas "fuentes" de especies exóticas como los núcleos urbanos, zonas de agricultura intensiva, cultivos forestales, explotaciones ganaderas, puertos, etc.
En estos espacios y las poblaciones de su entorno resulta especialmente necesaria la divulgación del peligro que suponen estos organismos para los ecosistemas a conservar, las pérdidas y consecuencias que su aparición trae consigo y el gasto que suponen las tareas de control y erradicación. Por ello es fundamental establecer, además de programas de sensibilización y educación ambiental, la organización de foros donde los gestores de los espacios naturales protegidos puedan informar de sus tareas a otros colectivos sociales, como agricultores, ganaderos, ayuntamientos, autoridades portuarias, ecologistas etc, acerca de sus tareas en este sentido. De esta forma se podrán evitar incongruencias tales como ajardinar, con especies de probada capacidad invasora y dinero público, zonas adyacentes al espacio natural protegido o la existencia en la vecindad de estos espacios de estanques o humedales artificiales donde se cultiven especies con un amplio curriculum invasor (como Eichhornia crassipes).

Se echa de menos la presencia de un qeuipo científico permanente como referencia para las tareas relativas a organismos exóticos o invasores así como una legislación específica

Desde un punto de vista más general, en nuestro país se echa de menos la presencia de un equipo científico-técnico permanente que sirva de referencia para todas las tareas relativas a organismos exóticos e invasores (a este respecto nos parece un éxito la reciente celebración en León del 1er Congreso Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras) , una legislación específica que regule las actividades llevadas a cabo con este tipo de organismos y la presencia de listas negras donde se incluyan las especies exóticas con una capacidad reconocida como invasora.

Respecto a los sistemas de control y erradicación, la práctica imposibilidad de utilizar métodos químicos y biológicos hace que la mejor opción en los espacios naturales protegidos consista en un potente sistema de detección precoz, basado en un sistema regular de prospecciones y en el conocimiento profundo del metabolismo de los ecosistemas del ENP, así como de sus puntos más vulnerables. Estos sistemas pueden servir para evidenciar cambios naturales del medio, por ejemplo aquellos derivados del cambio climático, ya observado en la zona de estudio (SOUSA & GARCÍA MURILLO, 2003) e ir conociendo sus efectos para prevenir la posible llegada de especies exóticas. En este sentido, las técnicas de cartografía moderna, concretamente los SIG (Sistemas de Información Geográfica), pueden resultar de una gran ayuda.

También resultaría de utilidad contar con bases de datos relativos a estas especies, con las cuales elaborar listas negras de las consideradas especialmente dañinas, al igual que ocurre en algunos estados de USA. Igualmente habría que incrementar la investigación sobre las relaciones de estas especies con los ecosistemas autóctonos, estudios de poblaciones y de sus movimientos históricos. Es muy importante tener un buen conocimiento de los procesos que ocurren normalmente en el Espacio Natural Protegido. Solo así será posible realizar con éxito tareas de conservación en regiones donde la presencia de especies exóticas constituyen una amenaza constante para el mantenimiento de su genuina biodiversidad.

Agradecimientos

Al personal del Area de Conservación del Parque Nacional de Doñana, al Equipo de Seguimiento de la Estación Biológica de Doñana, a Juanma Espinar, a José Luis Espinar.

 

 


Medio Ambiente 46

primavera / 2004

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