|
El
bosque mediterráneo actual es el resultado de las
interacciones de los procesos ecológicos y los acontecimientos
históricos que han tenido lugar en el ámbito
biogeográfico de la Cuenca Mediterránea. En
este artículo se aborda, por una parte, el estudio
de la composición y abundancia de los estratos arbóreo
y arbustivo del bosque y su relación con los factores
del medio físico, mediante técnicas de análisis
multivariante. Por otra, se analizan las principales transformaciones
históricas (desde fines del Antiguo Régimen)
del mismo bosque y se destaca la incidencia de los usos
humanos en la gestión forestal actual.
El
alcornocal (Quercus suber) es una formación
agroforestal que cuenta en Andalucía con una superficie
aproximada de 250.000 ha., de las cuales unas 188.000 corresponden
a masas más o menos homogéneas y el resto
a mezclas fundamentalmente con encinas, acebuches y quejigos.
Las Sierras del Aljibe y del Campo de Gibraltar forman parte
del Parque Natural de Los Alcornocales declarado como espacio
protegido en 1989 por el Gobierno de Andalucía con
una superficie de 1.750 Km2 . En estas Sierras de las provincias
de Cádiz y Málaga, el alcornocal adopta el
aspecto de una formación boscosa exuberante, con
una fisonomía de bosque atlántico. En el siglo
XIX, el científico alemán Wilkomm la llamó
la "selva virgen de Europa", el bosque más
bello e interesante que habían visto sus ojos.
|
Los
alcornocales constituyen la masa forestal más
importante del parque con unas 82.400 hectáreas
y están asociados a los suelos ácidos
derivados de las areniscas silíceas
|
El
clima es mediterráneo, relativamente húmedo
(hasta 1400 mm anuales en las cumbres), los suelos dominantes
son ácidos y pobres en nutrientes, desarrollados
sobre las areniscas silíceas del Aljibe aunque también
abundan los suelos arcillosos sobre margas calizas en las
zonas más bajas. La heterogeneidad de los factores
abióticos (humedad y fertilidad del suelo) combinada
a la acción variada del manejo del territorio, ha
originado un paisaje en mosaico con predominio forestal.
Destaca el extenso dosel arbóreo de alcornoques (Quercus
suber), acompañado por los quejigos morunos (Q.
canariensis) en las zonas más húmedas,
que cubren un denso y variado sotobosque arbustivo.
Estructura
y composición del bosque
El
análisis de correspondencias canónicas (ACC)
detecta un gradiente ambiental principal determinado por
la altitud y la fertilidad edáfica, que ordena las
distintas comunidades arbóreas y arbustivas desde
las zonas de cumbres con melojares (Quercus pyrenaica)
creciendo en suelos ácidos y oligotrofos, zonas intermedias
con alcornocales (Q. suber) y quejigares morunos
(Q. canariensis), hasta las áreas más
bajas con bosques de ribera de alisos (Alnus glutinosa)
y fresnos (Fraxinus angustifolia). Una variante edáfica
son los acebuchares (Olea europaea) sobre suelos
arcillosos, más fértiles y con mayor presión
de pastoreo.
|
La
vegetación de los canutos presenta una gran
variedad florística en el interior de los cuales
predominaun microclima oceánico húmedo
que ha permitido la existencia de especies relictas
|
Los
alcornocales (Quercus suber) constituyen la masa
forestal más importante del Parque (unas 82.400 ha),
aparecen mezclados con otras especies arbóreas y
están asociados a los suelos ácidos derivados
de las areniscas silíceas. La distribución
de las densidades de árboles y los diámetros
de tronco reflejan el manejo y la explotación forestal
a que está sometida esta especie. La densidad máxima
se ha observado en la clase diamétrica de árboles
relativamente jóvenes (20-30 cm), en parte causada
por las prácticas de ordenación del bosque
que resalvean los pies más viejos y favorecen una
mayor densidad de individuos jóvenes y productivos,
que se descorchan mejor. Estos montes alcornocales han sido
explotados intensamente desde finales del siglo XIX y su
gestión ha ido modificando la estructura poblacional
con clareos y cortas, para asegurar esta fuente de riqueza,
aunque en la actualidad existe un problema con el descenso
en la regeneración.
Los
quejigares morunos o andaluces (Quercus canariensis) constituyen
una formación forestal de notable valor botánico
y ecológico, que se desarrolla en las umbrías
y los valles angostos, desplazando al alcornoque de los
sitios más húmedos. En la estructura poblacional
se ha encontrado la densidad máxima en la clase diámetrica
de los árboles más jóvenes (10-20 cm),
que refleja la recuperación que está experimentando
esta especie, tras las intensas talas sufridas en las décadas
pasadas para la obtención de leña y carbón,
y para favorecer al alcornoque. También destaca una
densidad importante de árboles viejos, con diámetros
mayores de 100 cm, todos desmochados, que son testigos de
antiguas podas por los carboneros.
Laurisilva
o bosque de niebla Los bosques riparios o de ribera, denominados
localmente canutos y localizados en los barrancos encajados
en las areniscas del Aljibe, aparecen en sustratos edáficos
con altos valores de potasio y de calcio, que indican suelos
fértiles con abundancia de nutrientes. Su estructura
arbórea está constituida por las especies
Alnus glutinosa y Fraxinus angustifolia principalmente,
a las que hay que añadir avellanillos, laureles y
madroños de porte arbóreo. Los quejigos morunos
se intercalan también en las cercanías de
los cauces, buscando la humedad. En algunos enclaves aparecen
sauces (Salix atrocinerea, Salíx pedicellata entre
otras especies). La vegetación de los canutos presenta
una gran variedad florística. En su interior predomina
un microclima oceánico húmedo que ha permitido
la existencia de especies relictas como Ilex aquifolium
y Rhododendrom ponticum subsp. baeticum, arbusto, este último,
relicto terciario que sólo se conserva fuera de estas
sierras en algunos puntos del sur de Portugal. Los rododendros
u ojaranzos tapizan en muchas ocasiones el cauce dando un
aspecto enmarañado sobrepasando los pies varios metros
de altura. Sorprende la escasez o ausencia de individuos
juveniles de rododendros en estas Sierras a pesar de que
las semillas parece que son viables. La multiplicación
vegetativa parece actuar en el rododendro como un mecanismo
de persistencia según los datos obtenidos de análisis
genéticos recientes. Asimismo hay que destacar en
el interior de los bosques de ribera y cursos de agua, la
presencia de numerosos pteridófitos (hasta 41 taxones
han sido reseñados) como Asplenium obovatum subsp.
ovobatum, Christella dentata, con una única población
conocida, Vandenboschia speciosa de frondes translúcidos,
Culcita macrocarpa, el gigante de los helechos del Parque
Natural y por ello de toda Europa, que puede alcanzar los
tres metros de longitud, y Psilotum nudum, auténtico
fósil viviente que no pertenece al grupo de los helechos
sino al de los Psilófitos, similares a los primeros
cormófitos que colonizaron tierra firme que aparece
en las fisuras de las areniscas. Dryopteris guanchica se
considera extinto puesto que no se ha vuelto a recolectar
desde 1851. Todos ellos confieren al área una riqueza
geobotánica de valor inestimable que relaciona estas
laurisilvas ibéricas con las de las islas Canarias
y la Región Macaronésica en general.
Diversidad
del sotobosque arbustivo
El
sotobosque arbustivo es bastante diverso y tiene una proporción
importante de taxones endémicos. El análisis
multivariante (ACC) detecta el gradiente principal relacionado
con la altitud que diferencia al sotobosque de los melojares,
con especies como Erica australis y Cistus populifolius,
claramente del resto, que se dispone como un continuo.
|
La
vegetación de los cursos de agua tiene una
riqueza geobotánica de valor inestimable que
relaciona estas laurisilvas ibéricas con las
de las Islas Canarias y la Región Macaronésica
|
No
existe una concordancia nítida entre la composición
del estrato arbóreo y del estrato arbustivo, posiblemente
debido al mayor efecto sobre el sotobosque de la presión
del ganado y las tareas selvícolas que tienden a
homogeneizar las comunidades. El sotobosque del alcornocal
ha sido reiteradamente sometido a perturbación por
las rozas llevadas a cabo cada siete años para facilitar
la saca de corcho, también para reducir el riesgo
de incendios o favorecer la producción de forrajes
para el ganado. Sin embargo, estas rozas pueden afectar
de manera negativa la biodiversidad del estrato arbustivo,
diezmando las especies del matorral noble y reduciendo la
producción de frutos, fuente de recursos para las
aves frugívoras invernantes, mientras que favorecen
las especies colonizadoras, heliófilas.
Transformaciones
históricas del bosque
Estos
bosques se han visto sometidos a un intenso grado de explotación
desde hace siglos. Durante la Edad Media, el área
de estudio formaba parte del territorio fronterizo entre
los reinos cristiano y musulmán; la continua tensión
bélica supondría un impacto negativo sobre
el bosque, agravado por las necesidades de maderas y combustibles
de los núcleos de población cercanos, incluso
de la guarnición de Ceuta, al otro lado del Estrecho.
Sin embargo, la ausencia de poblamientos (aún en
la actualidad) en esta "zona de nadie" pudo contribuir
a la persistencia del extenso paisaje arbolado, tan poco
usual en la región mediterránea.
La
explotación de los recursos forestales (corcho, carbón,
leñas y ganado) han estado regulados desde muy antiguo;
primero a través de las Ordenanzas municipales, como
la de Medina Sidonia de 1504, la de Alcalá de los
Gazules de 1526 o la de Tarifa en 1549. Posteriormente,
se promulgaron las Ordenanzas de Marina (en 1748) que supusieron
una legislación y un control de los bosques mediante
los exhaustivos inventarios llevados a cabo en las Visitas
de Montes.
Ya
en el siglo XIX, tiene lugar la promulgación de los
Planes de Ordenación de Montes, que tenían
por objetivo la conservación, regeneración
y explotación del arbolado. Estos Planes constituyeron
un elemento relativamente importante en la tarea de intervención
estatal sobre los aprovechamientos forestales, que se pone
en marcha a mediados del XIX. El precio en aumento del corcho,
debido principalmente a las demandas de la floreciente industria
taponera, le confiere valor económico al alcornoque
(Q. suber) y contribuye de forma decisiva a que se conserve
el arbolado. En los diferentes Planes de Ordenación
analizados se ha comprobado como el alcornocal fue favorecido
en detrimento del quejigar, conviertiéndose la saca
del corcho en el aprovechamiento más rentable, en
detrimento de la montanera, leñas y pastos.
El
alcornoque y el corcho
La
superficie de alcornocal se pretende incrementar en un total
de 52.436 ha durante los próximos 60 años,
dentro de las previsiones del Plan Forestal Andaluz.
El
interés económico del alcornocal reside actualmente
en la pujante demanda de la industria del corcho derivada
de la gran producción de los vinos espumosos (cava/champagne),
ya que no se ha encontrado un sustituto mejor para el cierre
de las botellas, si bien han aparecido tapones sintéticos.
La rentabilidad económica y social del alcornocal
no ha promovido sin embargo su regeneración, demostrando
que el mercado, por sí solo, no conserva el arbolado
del bosque mediterráneo, sino que es necesario que
las administraciones públicas (regional y nacional)
apoyen y subvencionen la repoblación forestal.
En
la actualidad la producción mundial de corcho se
estima en unas 360-380 mil toneladas anuales, de las que
Portugal aporta en torno al 50% y España algo más
del 20%. En España existen 285 empresas suberícolas,
dedicadas a la preparación de planchas y aglomerados
que en total transforman 80 mil toneladas de corcho anuales.
Andalucía dispone del 49 % de la superficie del alcornocal,
produce el 56 % de la materia prima, pero solo aloja el
19 % de las industrias corcheras que ocupan al 15 % del
total de puestos generados por esta industria en España.
|
El
alcornocal fue favorecido en detrimento del quejigar
convirtiendo la saca de corcho en el aprovechamiento
más rentable en detrimento de la montanera,
leñas y pastos
|
La
gestión forestal actual. El subsector forestal supone
en Andalucía sólo el 2% de la producción
final agraria, aunque esta cifra está infravalorada,
ya que algunos productos forestales son difícilmente
cuantificables y otros se incorporan directamente a la cadena
del mercado (sin ser considerados de índole forestal).
Recientemente
la Consejería de Medio Ambiente ha realizado la 1ª
Valoración económica integral de los ecosistemas
forestales en la que el corcho supone el 7,9% del valor
total estimado en unos 24.000 millones de €. El bosque
mediterráneo, a pesar de su relativa inestabilidad
debido al clima impredecible, la pobreza de los suelos y
la alta presión antrópica, alberga una gran
variedad de recursos que, durante siglos, han sido utilizados
por las poblaciones rurales. Estos recursos cubrían
gran parte de sus necesidades alimenticias (caza, ganadería,
bellotas, miel, setas y algarrobas), de combustible (leñas,
picón y carbón), de materiales de construcción
(madera), así como otros productos de usos diversos
como corcho, cepas de brezo y plantas aromáticas
y medicinales.
El
Plan Forestal Andaluz rige la gestión de los espacios
naturales con claro marcado carácter forestal. Aunque
el PFA es mucho más que un plan de inversiones, éstas
constituyen el eje fundamental de las actuaciones y, sobre
todo, el indicador de la marcha del mismo. La propiedad
pública de los montes aumentará del 27,5%
actual al 70%, mediante adquisiciones de fincas en función
de sus valores ecológicos y/o de su importancia en
el control de los fenómenos erosivos. Se hace necesaria
una revisión del mismo que incluya los estudios de
biodiversidad y los relativos a la influencia del cambio
climático sobre las distintas formaciones forestales
andaluzas.
|