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Ecología y conservación del alcornocal en las sierras de Cádiz-Málaga

Vicente Jurado Doña
D.G. de Educación Ambiental y Sostenibilidad. CMA

La uña de león (Carpobrotus edulis) una planta procedente de Sudáfrica, exótica invasora en nuestro país. En el Parque Nacional de Doñana se encuentra en las dunas móviles próximas a Matalascañas, asociada a las antiguas casetas de pescadores donde fue plantada para fijar la arena


La impresionante masa de alcornocal en las sierras de Cádiz-Málaga esconde además auténticos tesoros botánicos procedentes de épocas remotas que confieren una especial singularidad al estudio y gestión adecuado de uno de los espacios protegidos más extensos de España

El bosque mediterráneo actual es el resultado de las interacciones de los procesos ecológicos y los acontecimientos históricos que han tenido lugar en el ámbito biogeográfico de la Cuenca Mediterránea. En este artículo se aborda, por una parte, el estudio de la composición y abundancia de los estratos arbóreo y arbustivo del bosque y su relación con los factores del medio físico, mediante técnicas de análisis multivariante. Por otra, se analizan las principales transformaciones históricas (desde fines del Antiguo Régimen) del mismo bosque y se destaca la incidencia de los usos humanos en la gestión forestal actual.

El alcornocal (Quercus suber) es una formación agroforestal que cuenta en Andalucía con una superficie aproximada de 250.000 ha., de las cuales unas 188.000 corresponden a masas más o menos homogéneas y el resto a mezclas fundamentalmente con encinas, acebuches y quejigos. Las Sierras del Aljibe y del Campo de Gibraltar forman parte del Parque Natural de Los Alcornocales declarado como espacio protegido en 1989 por el Gobierno de Andalucía con una superficie de 1.750 Km2 . En estas Sierras de las provincias de Cádiz y Málaga, el alcornocal adopta el aspecto de una formación boscosa exuberante, con una fisonomía de bosque atlántico. En el siglo XIX, el científico alemán Wilkomm la llamó la "selva virgen de Europa", el bosque más bello e interesante que habían visto sus ojos.

Los alcornocales constituyen la masa forestal más importante del parque con unas 82.400 hectáreas y están asociados a los suelos ácidos derivados de las areniscas silíceas

El clima es mediterráneo, relativamente húmedo (hasta 1400 mm anuales en las cumbres), los suelos dominantes son ácidos y pobres en nutrientes, desarrollados sobre las areniscas silíceas del Aljibe aunque también abundan los suelos arcillosos sobre margas calizas en las zonas más bajas. La heterogeneidad de los factores abióticos (humedad y fertilidad del suelo) combinada a la acción variada del manejo del territorio, ha originado un paisaje en mosaico con predominio forestal. Destaca el extenso dosel arbóreo de alcornoques (Quercus suber), acompañado por los quejigos morunos (Q. canariensis) en las zonas más húmedas, que cubren un denso y variado sotobosque arbustivo.

Estructura y composición del bosque

El análisis de correspondencias canónicas (ACC) detecta un gradiente ambiental principal determinado por la altitud y la fertilidad edáfica, que ordena las distintas comunidades arbóreas y arbustivas desde las zonas de cumbres con melojares (Quercus pyrenaica) creciendo en suelos ácidos y oligotrofos, zonas intermedias con alcornocales (Q. suber) y quejigares morunos (Q. canariensis), hasta las áreas más bajas con bosques de ribera de alisos (Alnus glutinosa) y fresnos (Fraxinus angustifolia). Una variante edáfica son los acebuchares (Olea europaea) sobre suelos arcillosos, más fértiles y con mayor presión de pastoreo.

La vegetación de los canutos presenta una gran variedad florística en el interior de los cuales predominaun microclima oceánico húmedo que ha permitido la existencia de especies relictas

Los alcornocales (Quercus suber) constituyen la masa forestal más importante del Parque (unas 82.400 ha), aparecen mezclados con otras especies arbóreas y están asociados a los suelos ácidos derivados de las areniscas silíceas. La distribución de las densidades de árboles y los diámetros de tronco reflejan el manejo y la explotación forestal a que está sometida esta especie. La densidad máxima se ha observado en la clase diamétrica de árboles relativamente jóvenes (20-30 cm), en parte causada por las prácticas de ordenación del bosque que resalvean los pies más viejos y favorecen una mayor densidad de individuos jóvenes y productivos, que se descorchan mejor. Estos montes alcornocales han sido explotados intensamente desde finales del siglo XIX y su gestión ha ido modificando la estructura poblacional con clareos y cortas, para asegurar esta fuente de riqueza, aunque en la actualidad existe un problema con el descenso en la regeneración.

Los quejigares morunos o andaluces (Quercus canariensis) constituyen una formación forestal de notable valor botánico y ecológico, que se desarrolla en las umbrías y los valles angostos, desplazando al alcornoque de los sitios más húmedos. En la estructura poblacional se ha encontrado la densidad máxima en la clase diámetrica de los árboles más jóvenes (10-20 cm), que refleja la recuperación que está experimentando esta especie, tras las intensas talas sufridas en las décadas pasadas para la obtención de leña y carbón, y para favorecer al alcornoque. También destaca una densidad importante de árboles viejos, con diámetros mayores de 100 cm, todos desmochados, que son testigos de antiguas podas por los carboneros.

Alcornocal denso, aprovechamiento del corcho y rododendro, una de las especies relictas del parque Alcornocal denso, aprovechamiento del corcho y rododendro, una de las especies relictas del parque
Alcornocal denso, aprovechamiento del corcho y rododendro, una de las especies relictas del parque

Laurisilva o bosque de niebla Los bosques riparios o de ribera, denominados localmente canutos y localizados en los barrancos encajados en las areniscas del Aljibe, aparecen en sustratos edáficos con altos valores de potasio y de calcio, que indican suelos fértiles con abundancia de nutrientes. Su estructura arbórea está constituida por las especies Alnus glutinosa y Fraxinus angustifolia principalmente, a las que hay que añadir avellanillos, laureles y madroños de porte arbóreo. Los quejigos morunos se intercalan también en las cercanías de los cauces, buscando la humedad. En algunos enclaves aparecen sauces (Salix atrocinerea, Salíx pedicellata entre otras especies). La vegetación de los canutos presenta una gran variedad florística. En su interior predomina un microclima oceánico húmedo que ha permitido la existencia de especies relictas como Ilex aquifolium y Rhododendrom ponticum subsp. baeticum, arbusto, este último, relicto terciario que sólo se conserva fuera de estas sierras en algunos puntos del sur de Portugal. Los rododendros u ojaranzos tapizan en muchas ocasiones el cauce dando un aspecto enmarañado sobrepasando los pies varios metros de altura. Sorprende la escasez o ausencia de individuos juveniles de rododendros en estas Sierras a pesar de que las semillas parece que son viables. La multiplicación vegetativa parece actuar en el rododendro como un mecanismo de persistencia según los datos obtenidos de análisis genéticos recientes. Asimismo hay que destacar en el interior de los bosques de ribera y cursos de agua, la presencia de numerosos pteridófitos (hasta 41 taxones han sido reseñados) como Asplenium obovatum subsp. ovobatum, Christella dentata, con una única población conocida, Vandenboschia speciosa de frondes translúcidos, Culcita macrocarpa, el gigante de los helechos del Parque Natural y por ello de toda Europa, que puede alcanzar los tres metros de longitud, y Psilotum nudum, auténtico fósil viviente que no pertenece al grupo de los helechos sino al de los Psilófitos, similares a los primeros cormófitos que colonizaron tierra firme que aparece en las fisuras de las areniscas. Dryopteris guanchica se considera extinto puesto que no se ha vuelto a recolectar desde 1851. Todos ellos confieren al área una riqueza geobotánica de valor inestimable que relaciona estas laurisilvas ibéricas con las de las islas Canarias y la Región Macaronésica en general.

Diversidad del sotobosque arbustivo

El sotobosque arbustivo es bastante diverso y tiene una proporción importante de taxones endémicos. El análisis multivariante (ACC) detecta el gradiente principal relacionado con la altitud que diferencia al sotobosque de los melojares, con especies como Erica australis y Cistus populifolius, claramente del resto, que se dispone como un continuo.

La vegetación de los cursos de agua tiene una riqueza geobotánica de valor inestimable que relaciona estas laurisilvas ibéricas con las de las Islas Canarias y la Región Macaronésica

No existe una concordancia nítida entre la composición del estrato arbóreo y del estrato arbustivo, posiblemente debido al mayor efecto sobre el sotobosque de la presión del ganado y las tareas selvícolas que tienden a homogeneizar las comunidades. El sotobosque del alcornocal ha sido reiteradamente sometido a perturbación por las rozas llevadas a cabo cada siete años para facilitar la saca de corcho, también para reducir el riesgo de incendios o favorecer la producción de forrajes para el ganado. Sin embargo, estas rozas pueden afectar de manera negativa la biodiversidad del estrato arbustivo, diezmando las especies del matorral noble y reduciendo la producción de frutos, fuente de recursos para las aves frugívoras invernantes, mientras que favorecen las especies colonizadoras, heliófilas.

Transformaciones históricas del bosque

Estos bosques se han visto sometidos a un intenso grado de explotación desde hace siglos. Durante la Edad Media, el área de estudio formaba parte del territorio fronterizo entre los reinos cristiano y musulmán; la continua tensión bélica supondría un impacto negativo sobre el bosque, agravado por las necesidades de maderas y combustibles de los núcleos de población cercanos, incluso de la guarnición de Ceuta, al otro lado del Estrecho. Sin embargo, la ausencia de poblamientos (aún en la actualidad) en esta "zona de nadie" pudo contribuir a la persistencia del extenso paisaje arbolado, tan poco usual en la región mediterránea.

La explotación de los recursos forestales (corcho, carbón, leñas y ganado) han estado regulados desde muy antiguo; primero a través de las Ordenanzas municipales, como la de Medina Sidonia de 1504, la de Alcalá de los Gazules de 1526 o la de Tarifa en 1549. Posteriormente, se promulgaron las Ordenanzas de Marina (en 1748) que supusieron una legislación y un control de los bosques mediante los exhaustivos inventarios llevados a cabo en las Visitas de Montes.

Las poblaciones de Cristella dentata, pteris incompleta y Psilotum nudum, la más primitiva, son muy escasas Las poblaciones de Cristella dentata, pteris incompleta y Psilotum nudum, la más primitiva, son muy escasas
Las poblaciones de Cristella dentata, pteris incompleta y Psilotum nudum, la más primitiva, son muy escasas

Ya en el siglo XIX, tiene lugar la promulgación de los Planes de Ordenación de Montes, que tenían por objetivo la conservación, regeneración y explotación del arbolado. Estos Planes constituyeron un elemento relativamente importante en la tarea de intervención estatal sobre los aprovechamientos forestales, que se pone en marcha a mediados del XIX. El precio en aumento del corcho, debido principalmente a las demandas de la floreciente industria taponera, le confiere valor económico al alcornoque (Q. suber) y contribuye de forma decisiva a que se conserve el arbolado. En los diferentes Planes de Ordenación analizados se ha comprobado como el alcornocal fue favorecido en detrimento del quejigar, conviertiéndose la saca del corcho en el aprovechamiento más rentable, en detrimento de la montanera, leñas y pastos.

El alcornoque y el corcho

La superficie de alcornocal se pretende incrementar en un total de 52.436 ha durante los próximos 60 años, dentro de las previsiones del Plan Forestal Andaluz.

El interés económico del alcornocal reside actualmente en la pujante demanda de la industria del corcho derivada de la gran producción de los vinos espumosos (cava/champagne), ya que no se ha encontrado un sustituto mejor para el cierre de las botellas, si bien han aparecido tapones sintéticos. La rentabilidad económica y social del alcornocal no ha promovido sin embargo su regeneración, demostrando que el mercado, por sí solo, no conserva el arbolado del bosque mediterráneo, sino que es necesario que las administraciones públicas (regional y nacional) apoyen y subvencionen la repoblación forestal.

En la actualidad la producción mundial de corcho se estima en unas 360-380 mil toneladas anuales, de las que Portugal aporta en torno al 50% y España algo más del 20%. En España existen 285 empresas suberícolas, dedicadas a la preparación de planchas y aglomerados que en total transforman 80 mil toneladas de corcho anuales. Andalucía dispone del 49 % de la superficie del alcornocal, produce el 56 % de la materia prima, pero solo aloja el 19 % de las industrias corcheras que ocupan al 15 % del total de puestos generados por esta industria en España.

El alcornocal fue favorecido en detrimento del quejigar convirtiendo la saca de corcho en el aprovechamiento más rentable en detrimento de la montanera, leñas y pastos

La gestión forestal actual. El subsector forestal supone en Andalucía sólo el 2% de la producción final agraria, aunque esta cifra está infravalorada, ya que algunos productos forestales son difícilmente cuantificables y otros se incorporan directamente a la cadena del mercado (sin ser considerados de índole forestal).

Recientemente la Consejería de Medio Ambiente ha realizado la 1ª Valoración económica integral de los ecosistemas forestales en la que el corcho supone el 7,9% del valor total estimado en unos 24.000 millones de €. El bosque mediterráneo, a pesar de su relativa inestabilidad debido al clima impredecible, la pobreza de los suelos y la alta presión antrópica, alberga una gran variedad de recursos que, durante siglos, han sido utilizados por las poblaciones rurales. Estos recursos cubrían gran parte de sus necesidades alimenticias (caza, ganadería, bellotas, miel, setas y algarrobas), de combustible (leñas, picón y carbón), de materiales de construcción (madera), así como otros productos de usos diversos como corcho, cepas de brezo y plantas aromáticas y medicinales.

El Plan Forestal Andaluz rige la gestión de los espacios naturales con claro marcado carácter forestal. Aunque el PFA es mucho más que un plan de inversiones, éstas constituyen el eje fundamental de las actuaciones y, sobre todo, el indicador de la marcha del mismo. La propiedad pública de los montes aumentará del 27,5% actual al 70%, mediante adquisiciones de fincas en función de sus valores ecológicos y/o de su importancia en el control de los fenómenos erosivos. Se hace necesaria una revisión del mismo que incluya los estudios de biodiversidad y los relativos a la influencia del cambio climático sobre las distintas formaciones forestales andaluzas.

 

 


Medio Ambiente 46

primavera / 2004

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