Los sistemas energéticos están cambiando a nivel mundial. Estos cambios se deben a factores como el empuje del desarrollo, las preocupaciones por la seguridad y otros aspectos externos al medio ambiente. La Iniciativa de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) sobre Energía, Ecosistemas y Medios de Vida tiene como meta influir en este proceso de cambio de forma positiva trasladando los conocimientos más relevantes a los responsables de la toma de las decisiones y reuniendo a todas las partes interesadas. El objetivo de la UICN es apoyar y acelerar la transición hacia sistemas energéticos que son ecológicamente sostenibles, socialmente equitativos y económicamente eficientes haciendo a su vez uso de las mejores tecnologías disponibles y acuerdos sobre su forma de gobierno.
Para alcanzar este objetivo e informar el establecimiento de prioridades para intervenir, es necesario:
Los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de Naciones Unidas para el año 2015, constituyen un plan convenido por todas las naciones del mundo y todas las instituciones de desarrollo más importantes a nivel mundial.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son:
Hoy en día, miles de millones de personas no tienen acceso a la electricidad. Más de dos mil millones de personas dependen de los combustibles de biomasa para cocinar y calentarse. En los países en desarrollo, la falta de combustibles "limpios" afecta directamente a los hogares de las zonas rurales que dependen de la leña, el estiércol, residuos de las cosechas y el carbón para la cocina y la calefacción. La contaminación del aire en lugares cerrados que provocan estos combustibles causa más de 1,6 millones de muertes al año, principalmente entre las mujeres y los niños (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2005). Los pobres de todo el mundo tienen el mismo derecho legítimo a mejores y más servicios energéticos que sean asequibles económicamente, más saludables, más fiables y más sostenibles.
Los servicios que proporcionan los ecosistemas: agua y aire limpios, suelo fértil, caladeros de pesca y un clima estable son indispensables para conseguir estos objetivos, en particular los relacionados con la pobreza, el hambre, la educación, la equidad de género y la mortalidad infantil. Los medios de vida de mil millones de personas que viven en un estado extremo de pobreza están en peligro debido a la degradación del 60% de los servicios ecosistémicos en el mundo.
Los ecosistemas como los bosques son fundamentales para el aprovisionamiento de servicios energéticos como fuente de alimentación para los biocombustibles; o las cuencas hidrográficas, esenciales para la provisión de los caudales de agua para la energía hidroeléctrica. La producción, transmisión y el consumo actual de energía provoca la pérdida de especies y hábitats debido al impacto de la contaminación, la sobreexplotación y las infraestructuras.
Mientras el cambio climático domina como impacto indirecto más significativo sobre la biodiversidad debido a la producción y el consumo de energía, los impactos directos asociados con los sistemas energéticos también son importantes. El hábitat natural de muchas especies se está perdiendo y fragmentando debido a la producción e infraestructura energética así como al impacto en las especies de la contaminación y las colisiones. Los ecosistemas afectados de manera negativa por los cambios en los sistemas energéticos, por ejemplo el cultivo intensivo para biocombustibles frente a la agricultura tradicional, pueden perder la capacidad de ofrecer los bienes y servicios que proporcionan o podrían proporcionar en la actualidad. Y esto afectaría directamente a aquellos que dependen directamente de ellos como medio de vida.
La iniciativa de la UICN sobre energía, ecosistemas y medios de vida reunirá foros de apoyo de todas las partes implicadas en la toma de decisiones junto con gobiernos, la sociedad civil, la comunidad científica, el sector privado y grupos locales implicados que recomendarán opciones energéticas alternativas sostenibles tanto para los ecosistemas como para mantener los medios de vida tradicionales derivados de los bienes y servicios proporcionados por éstos.
La energía más limpia es la que no se usa. Pero la sociedad y el desarrollo necesitan de ella para continuar avanzando. A pesar de que la energía se asocia normalmente al entorno urbano, dónde se concentra el mayor número de usuarios y por tanto dónde más pueden llegar a afectar los efectos negativos de un mal consumo a través de las emisiones de dióxido de carbono, la contaminación o el ruido, la elección de fuentes de energías limpias y renovables así como el ahorro energético, las medidas compensatorias de emisión de gases para paliar los efectos del cambio climático y el consumo responsable son imprescindibles para conseguir un futuro sostenible en los países desarrollados, cuyas prácticas influyen sobremanera en la elección de sistemas energéticos en otros países en vías de desarrollo.
Por eso la UICN quiere implicar con esta iniciativa a todos los sectores de la sociedad en la concienciación y elaboración de medidas y políticas adecuadas para acelerar el proceso hacia aquellas energías que son ecológicamente sostenibles, socialmente equitativas y económicamente eficientes, en beneficio de todos.
Medio Ambiente 56
Primavera / 2007