Informe Anual, Medio Ambiente en Andalucía

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La protección ambiental de la geodiversidad

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Políticas relevantes

Por regla general, las administraciones ambientales han prestado escasa atención a la geodiversidad. Esta circunstancia se ha visto acentuada por la errónea percepción de que el patrimonio biológico es más frágil que el geológico. Con todo, en los últimos años se han producido numerosos avances en la escena internacional.

 

En 1991 se celebró en la ciudad francesa de Digne el Primer Simposio Internacional sobre la Protección del Patrimonio Geológico, patrocinado por la UNESCO. En el transcurso del mismo se aprobó una Declaración Internacional que constituyó un autentico llamamiento a la colaboración internacional para coordinar medidas de conservación de la geo. Bajo su amparo fue creada la Asociación Europea para la Conservación del Patrimonio Geológico (ProGEO), entidad que, en la actualidad, lidera el movimiento científico geoconservacionista en el mundo.

 

Logo UNESCO


 

Posteriormente, la International Union of Geological Sciences (IUGS) constituyó en 1996 con el apoyo nuevamente de la UNESCO un grupo de trabajo específico denominado Global Geosites Working Group (GGWG) para la elaboración de un inventario mundial de sitios de interés geológico. Es el Proyecto Geosites. Geosites pretende realizar un catálogo internacional de Sitios de Interés Geológico desde el punto de vista científico y didáctico a escala mundial en pos de su conservación y puesta en valor.

 

Nuestro país participa en este programa a través del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la Comisión de Patrimonio de la Sociedad Geológica Española (SGE), que son los encargados de seccionar los lugares. En Andalucía se encuentran 11 contextos geológicos de relevancia internacional sobre un total de 20 contextos propuestos para el conjunto nacional. Entre los presentados se encuentran las asociaciones volcánicas ultrapotásicas neógenas del sureste (contextos de carácter petrológico), la geodinámica extensional de las Cordilleras Béticas (carácter geotectónico), o la red fluvial del Macizo Hespérico (carácter geomorfológico).

 

En 1999 se alcanzó un acuerdo de colaboración entre la International Union of Geological Sciences y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) mediante el cual el primer organismo está contribuyendo a las funciones de Patrimonio Mundial de la IUCN a través del mencionado proyecto Geosites. Así, en la actualidad se están desarrollando a escala mundial cuatro programas de conservación del medio natural que pueden proporcionar un marco adecuado para la conservación del patrimonio geológico: el Convenio Ramsar sobre humedales; el Tratado Antártico; el Convenio sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural; y el Programa Hombre y Biosfera. Por su repercusión y relevancia, de todos ellos sobresalen los dos últimos.

 

Sierra Nevada

Sierra Nevada

 

El Convenio sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, impulsado por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en 1992, tiene como objetivo la protección de aquellos bienes culturales y naturales de carácter excepcional, entre los que se encuentran los de carácter geológico. Para ello insta a los países a adoptar políticas activas de conservación, gestión y revalorización de los mismos. La creación del Comité intergubernamental de Protección del Patrimonio Cultural y Natural de Valor Universal Excepcional (Comité del Patrimonio Mundial) y del Fondo para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural Mundial de Valor Universal Excepcional (Fondo del Patrimonio Mundial) fueron algunos de los logros más relevantes.

 

Por su parte, el Proyecto Geoparks (dentro del Programa Hombre y Biosfera de la UNESCO) pretende identificar una serie de parques geológicos globales de especial significación para el desarrollo de fines científicos, educativos y socioeconómicos. Un Geoparque es un área geográfica con unas características significativas representativas de la historia geológica de dicho territorio gestionado desde los parámetros del desarrollo sostenible. Como se expone más adelante, esta figura reconoce la protección del patrimonio geológico y la promoción del desarrollo sostenible en determinados espacios naturales.

El caso de España

Entrada al Tajo de las figuras (P.N. Sierra Mª-Los Vélez)

Entrada al Tajo de las figuras (P.N. Sierra Mª-Los Vélez)

 

La protección del patrimonio geológico en España arranca de la mano del movimiento conservacionista de principios del siglo XX. En la Real Orden, de 15 de julio de 1927, sobre Sitios y Monumentos Naturales de Interés Nacional, se incluían una serie de espacios de gran importancia dentro de la excepcional geodiversidad española. En Andalucía fueron declarados el Picacho de la Virgen de la Sierra de Cabra y el emblemático Torcal de Antequera.

 

No será hasta el Inventario de Paisajes Sobresalientes y el Inventario Abierto de Espacios Naturales de Protección Especial, auspiciados por el antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA); y el Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), ambos en los últimos años de la década de los 70 del siglo XX, cuando aparezca una acción específica de protección del patrimonio geológico.

 

La profusa legislación existente en materia de suelo y ordenación del territorio otorga distintos regímenes de protección urbanística a aquellas superficies que sustentan georrecursos de especial valor. En este sentido, y dentro del ámbito supramunicipal, los instrumentos jurídicos derivados de la legislación urbanística han contribuido decisivamente en la conservación del patrimonio geológico. Los Planes Especiales de Protección del Medio Físico y los Catálogos Provinciales de Espacios y Bienes Protegidos establecen la protección de los yacimientos de interés científico catalogados, considerando como tales los de carácter geológico, paleontológico o arqueológico. Los Catálogos establecen, entre los espacios sujetos a protección, los puntos de interés geológico, seleccionados por sus valores y singularidades geomorfológica, hidrogeológica o simplemente geológica.

 

Al igual que en la mayoría de países de nuestro entorno cultural y geográfico, en la actualidad la conservación y gestión del patrimonio geológico corresponde a departamentos con competencias en materia de medio ambiente. No obstante, la del patrimonio paleontológico y paleoarqueológico se ha articulado también a través del desarrollo legislativo de la Ley de Patrimonio Histórico, gestionándose a través de los correspondientes gabinetes con competencias en materia de cultura de las diferentes comunidades autónomas. Se trata, por tanto, de dos vías, la ambiental y la cultural, para la consecución de un objetivo común: la protección del patrimonio geológico.

 

La Ley de Patrimonio Histórico se ocupa mayoritariamente de los yacimientos paleontológicos y los elementos geológicos relacionados más íntimamente con el ser humano: yacimientos y rasgos geológicos del Cuaternario (o Plioceno) que puedan albergar restos de homínidos. Esta circunstancia ha sido posteriormente paliada en buena medida por el desarrollo legislativo efectuado por las diferentes comunidades autónomas, que optó en su mayoría por considerar todo el patrimonio paleontológico como objeto de consideración.

 

Tornillo del Torcal de Antequera

Tornillo del Torcal de Antequera

 

Por su parte, la Ley 4/1989, de Conservación de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre hacía referencia expresa a los georrecursos en dos artículos, si bien son numerosas las referencias a los mismos al ocuparse de los recursos naturales o los valores ecológicos.

 

El anteproyecto de Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, en fase de aprobación parlamentaria, sustituirá a la Ley 4/1989. En la misma se define el patrimonio natural como el conjunto de bienes y recursos de la naturaleza fuente de biodiversidad biológica y geológica, que tienen un valor relevante medioambiental, científico o cultural.

 

Por su parte, este anteproyecto de Ley considera los Monumentos Naturales como espacios o elementos de la naturaleza constituidos básicamente por formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza, que merecen ser objeto de una protección especial, incluyendo bajo esta figura de protección los árboles singulares y monumentales, las formaciones geológicas, los yacimientos paleontológicos y demás elementos de la gea que reúnan un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, culturales o paisajísticos.

 

Duna de Bolonia

Duna de Bolonia

 

También prevé la creación del Fondo para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Entre los objetivos de este instrumento financiero, en el cual participarán las comunidades autónomas, se encuentran la promoción de la inversión, gestión y ordenación del patrimonio natural, la biodiversidad y la geodiversidad; o la financiación de acciones específicas de investigación aplicada, demostración y experimentación relacionadas con la conservación del patrimonio natural, la biodiversidad y la geodiversidad.

 

La descentralización autonómica ha significado la transferencia por parte del Estado a las comunidades de las competencias en materia de planificación y gestión ambiental. Como resultado, éstas han elaborado sus propias normativas en desarrollo de la legislación estatal, creando figuras de protección específicas y suplementarias a las contempladas a nivel nacional, así como inventarios a diferentes escalas (local, provincial y autonómico). Estas normativas autonómicas, además, se han desvinculado en buena medida del conservacionismo academicista que protagonizó los primeros estadios de la protección del patrimonio geológico español, para ahondar en la estrecha relación que, articulada por el criterio de la sostenibilidad, existe entre desarrollo y conservación. Los diferentes planes y programas de planificación y gestión de los espacios naturales protegidos son una buena prueba de ello.

 

Por su parte, la Ley 22/1973, de Minas y los reglamentos que la desarrollaron, pese a su incidencia directa en la geo, no recogieron alusiones específicas al concepto de patrimonio geológico en materia de conservación. No obstante, el Real Decreto 2994/1982, de Restauración de Espacios Naturales afectados por actividades mineras, sí contemplaba medidas correctoras para evitar la erosión, la conservación del paisaje y el estudio del impacto de las actividades extractivas sobre los recursos naturales, posibilitando así la protección de georrecursos en los planes de restauración minera.

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