Informe Anual, Medio Ambiente en Andalucía

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El patrimonio geológico como recurso natural y económico para el desarrollo sostenible de los espacios naturales protegidos

En nuestra Comunidad, la Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible (2004) establece el desarrollo sostenible como un objetivo común y solidario que debe ser atendido como un derecho y un deber de las personas. En el área temática de Desarrollo rural, alienta además la diversificación económica de las zonas rurales mediante la puesta en valor de los recursos naturales, paisajísticos, culturales y patrimoniales.

 

El Estatuto de Autonomía para Andalucía (2007) ha adoptado para sí este marco teórico de referencia internacional al incorporar en su articulado los postulados del desarrollo sostenible. Así, en su artículo 196 proclama:

 

Cascadas del Huesna

Cascadas del Huesna

 

Por su parte, las políticas y estrategias de desarrollo rural de la Unión Europea (con la Estrategia Rural Europea 2007- 2013 como documento de referencia) incluyen instrumentos financieros específicos para las áreas rurales (LEADER) y programas de desarrollo rural (PRODER y FEDER), además de otras convocatorias y líneas de actuación. En la Comunidad Autónoma andaluza existen en torno al medio centenar de Grupos de Desarrollo Rural que funcionan como agentes responsables de la dinamización y ejecución de los diferentes programas e iniciativas comunitarias. La Estrategia Andaluza para la Conservación de la Geodiversidad considera a estos instrumentos financieros esenciales a la hora de impulsar iniciativas de incorporación de los georrecursos a las estrategias de desarrollo sostenible. Así, dentro de la última convocatoria LEADER se consideraron como aspecto aglutinante la valorización de los recursos naturales y culturales, dejando así la puerta abierta al acceso a recursos económicos para iniciativas de puesta en valor de georrecursos, y reforzando el papel dinamizador e impulsor de iniciativas de incorporación de los georrecursos en el marco de estrategias integradas de desarrollo sostenible en los ámbitos rurales.

El uso público de la geodiversidad

Logo Federación Europarques


El patrimonio geológico constituye un recurso natural de extraordinaria importancia en las estrategias de desarrollo endógeno de las zonas rurales. Al igual que otros patrimonios –como el cultural, etnográfico o histórico-artístico-, se trata de un activo con una alta potencialidad para ser utilizado y gestionado con el objetivo de aumentar la capacidad de atracción global del territorio en el que se ubica.

 

Para la puesta en valor del patrimonio geológico es fundamental la implementación de programas adecuados de uso público. Éstos deben acercar a los visitantes sus valores naturales y culturales de un modo que posibilite su conservación y comprensión, contribuyendo a introducir la geología y la geoconservación en la sociedad. Dentro de las diferentes actividades que comprende el uso público (lúdico, educativo, interpretativo, etc.), el turismo se ha convertido en uno de los vehículos más importantes para el intercambio cultural, habiéndose erigido por derecho propio en el motor principal de la conservación del patrimonio.

 

En este sentido, la Carta Internacional sobre Turismo Cultural, elaborada en 1999 por el Comité Científico Internacional de Turismo Cultural del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), pone el acento en la importancia de integrar el turismo y otros aprovechamientos de uso y disfrute en las políticas de gestión y conservación del patrimonio desde parámetros de sostenibilidad.

 

La Carta Europea del Turismo Sostenible en Espacios Naturales Protegidos (1998), por su parte, se inserta dentro de las recomendaciones expresadas en la Agenda 21 (Cumbre de la Tierra, 1992) y el Quinto Programa de Acciones Comunitarias para el Desarrollo Sostenible. Supone la continuación lógica de los principios establecidos en la Carta Mundial del Turismo Sostenible (1995), en un proceso iniciado en 1991 por la Federación EUROPARC.

 

Constituye además una de las prioridades del programa de acciones Parques para la vida de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En la misma se afirma que el desarrollo turístico de un territorio determinado ha de basarse en la valorización del patrimonio natural, cultural e histórico.

 

España es el segundo país europeo en números de espacios naturales protegidos adheridos a esta singular iniciativa de calidad turística. En Andalucía seis parques naturales (Los Alcornocales, Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, Sierra Nevada, Sierra de Grazalema y Doñana –los únicos en España junto a La Garrotxa-) gozan ya de este distintivo de calidad, que reconoce las acciones emprendidas para compatibilizar el desarrollo turístico con la preservación del patrimonio natural y cultural.

 

Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

 

En breve, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía implantará la Carta en otros seis parques naturales (Sierra Norte de Sevilla, Sierra Mágina, Sierra de las Nieves, Sierra María-Los Vélez, Sierra de Cardeña y Montoso y La Breña y Marismas del Barbate), por lo que nuestra Comunidad Autónoma se convertirá en una de las regiones europeas con mayor número de espacios naturales protegidos galardonados con este distintivo.

La interpretación del patrimonio geológico

Una gestión adecuada del patrimonio implica necesariamente conocer y comunicar su significado, posibilitando el acceso físico, intelectual y emotivo de los bienes que lo componen. Según Hose (1997), la interpretación geológica puede definirse como el carácter revelador del significado y valor de un lugar o yacimiento que actúa como traductor del lenguaje geológico científico y técnico, de los datos y conceptos, en hechos, términos e ideas evidentes y con significado, basados en las experiencias, conocimiento y comprensión de personas no especialistas.

 

En este sentido, la Carta Europea de Turismo Sostenible sostiene que la educación medioambiental y la interpretación del patrimonio han de constituir una prioridad en las políticas y estrategias turísticas, en las que habrán de proponerse actividades y equipamientos relacionados con el patrimonio y el medio ambiente a los visitantes y la población local. Esta demanda se hace si cabe más patente en el caso de los espacios naturales protegidos, donde el substrato geológico es la base de todo proceso interpretativo, pues es la responsable última de los colores, texturas, formas, modelados o entornos que rodean al visitante.

 

La geología y la geomorfología son, junto con el clima, los elementos configuradores de la vegetación potencial, la agricultura o la arquitectura tradicional. Ambas determinan además las actividades antrópicas sobre el medio y los distintos usos del territorio, al condicionar las diferentes posibilidades de intervención humana al relieve, el clima, las características edáficas y litológicas, etc., poniendo de manifiesto así la profunda vinculación entre la etnografía y la geología.

 

Es por ello que se suele afirmar que el paisaje, probablemente el elemento más fácilmente perceptible y valorado de un espacio natural, comienza a entenderse, valorarse y ser apreciado a través de la geología. Ésta permite además, mediante su integración con el resto del patrimonio natural y cultural, reconstruir la historia, la economía y la sociedad de un territorio determinado. No obstante, condicionantes emotivos y culturales hacen que, para el público en general, los elementos inertes del medio natural sean menos atractivos que los seres vivos.

 

Así, con el objetivo de paliar el déficit crónico de la presencia de la geología en los niveles educativos, el Proyecto GRECEL nació en 1997 en el seno del Programa Sócrates/Comenius dirigido al profesorado de enseñanzas medias y universitarias. En el transcurso de este proyecto se elaboró un plan rector sobre la política europea en materia educativa para la preservación y puesta en valor del patrimonio geológico.

El Proyecto Geoparque Europeo

La Red de Geoparques Europeos fue creada en 2000 en la isla griega de Lesbos con el objetivo de definir herramientas comunes para la protección, revalorización y promoción del patrimonio geológico de Europa. Probablemente se trate de la estrategia más avanzada de utilización turística de georrecursos culturales en el ámbito internacional. Esta Red, que en sus orígenes fue financiada por el Programa LEADER II, pretende la estructuración de una serie de territorios con patrimonios geológicos singulares que utilizan el geoturismo como herramienta principal de desarrollo sostenible.

 

Un Geoparque es un territorio que comprende uno o más sitios de gran importancia científica, no sólo por motivos geológicos, sino porque su puesta en valor supone una apuesta firme por el desarrollo sostenible de la comarca, que utiliza precisamente su riqueza geológica como elemento dinamizador. Pero, sin duda, el principal compromiso de estas zonas es el apoyo decidido a la educación ambiental y a la promoción de la investigación y el intercambio de experiencias en el diseño de estrategias de desarrollo sostenible centrados en el geoturismo.

 

Logo Geoparques

 

En 2001 se firmó un acuerdo de colaboración con la UNESCO, lo que en pocos años ha supuesto para no pocas comarcas del viejo continente una proyección internacional en absoluto desdeñable. Podrían definirse como las Reservas de la Geosfera, pretendiendo emular y complementar a la ya existente Red de Reservas de la Biosfera del Programa MaB (Hombre y Biosfera) de la propia UNESCO. De hecho, el objetivo principal de este programa es promover una red mundial de territorios con características geológicas singulares para asignarles distinción que garantice la protección ambiental y el desarrollo económico sostenible de los territorios donde se ubican.

 

El Parque Cultural del Maestrazgo (Teruel) fue el primero de su categoría declarado en Europa junto con el Bosque Petrificado de Lesbos (Grecia), la Reserva Geológica de la Alta Provenza (Francia) y el Vulkaneifel/Gerolstein (Alemania). En Andalucía, los parques naturales Cabo de Gata-Níjar y Sierras Subbéticas forman parte de esta Red, que se ha extendido a más de una docena de enclaves y ha trascendido el ámbito europeo.

Experiencias en España

En la comarca gerundense de La Garrotxa se ha desarrollado toda una infraestructura de uso público que gira en torno a la intensa actividad volcánica que en este parque natural tuvo lugar 11.000 años atrás. La oferta está compuesta por, entre otros equipamientos, La Casa de los Volcanes y por toda una red de senderos señalizados que introducen al visitante en el interior de cráteres como el del Volcán de Santa Margarida.

 

En La Rioja, los más de un centenar de yacimientos de icnitas o huellas de dinosaurios se han traducido en un colosal proyecto de puesta en valor de georrecursos culturales. En la actualidad, numerosas localidades tradicionalmente deprimidas económicamente centran sus expectativas de desarrollo turístico en una serie de iniciativas en torno a las huellas de dinosaurios, en las que itinerarios, centros de interpretación y comercialización de productos, entre otros, son la cara visible de este proyecto geoturístico dirigido científicamente por el Centro Paleontológico de Enciso.

 

Centro paleontológico de Enciso (La Rioja)

Centro paleontológico de Enciso (La Rioja)

En la Comunidad Autónoma de Aragón, el parque temático de carácter paleontológico Dinópolis cimenta su oferta turística en torno a los ricos restos de dinosaurios y otros vertebrados que, diseminados por la provincia de Teruel, sirven de hilo conductor para introducirnos en el pasado geológico de la región. La iniciativa está asesorada por la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel, y en ella participan la Universidad de Zaragoza, la Sociedad Española de Paleontología y el Gobierno de Aragón. Por su parte, el yacimiento del Cámbrico Medio de la Rambla de Valdemiedes (provincia de Zaragoza) cuenta con un centro de interpretación dirigido por la Universidad de Zaragoza. También en esta Comunidad Autónoma, el Parque Geológico de Aliaga, el Parque Cultural del Maestrazgo, el Centro de Interpretación de la Minería de Santa Bárbara, el Museo Paleontológico de Galve o los centros promovidos por el Parque Cultural del Río San Martín constituyen en conjunto uno de los mejores ejemplos a nivel nacional de revalorización y dinamización turística asociados a georrecursos culturales.

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