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En la oficina

Buenas prácticas genéricas en las oficinas

Buenas prácticas genéricas en las oficinas

En las Oficinas o locales donde lleves a cabo tu actividad, puedes aplicar sencillos consejos o buenas prácticas que te permitirán ahorrar energía, agua y gestionar eficientemente los recursos y residuos.

Difúndelas entre tus trabajadores para lograr un compromiso común en la lucha contra el cambio climático.

Ahorro de energía - Iluminación
La iluminación puede ser un punto muy importante de ahorro energético en una oficina. Las Nuevas Tecnologías nos brindan distintas alternativas mucho más eficaces y rentables que las opciones tradicionales. Siguiendo estas simples pautas podrías ahorrar hasta en un 80% tu factura en iluminación.
  • Opta por una iluminación localizada con interruptores independientes para iluminar zonas diferenciadas. Si el espacio de trabajo es diáfano, instala sistemas de iluminación que lo compartimenten, para que sólo se ilumine la zona necesaria. Se reducirá notablemente el consumo al no tener todas las luces encendidas.

  • En zonas de paso que requieren constantes encendidos y apagados como los pasillos y zonas comunes es recomendable usar controladores de presencia que se activen únicamente cuando haya alguien de paso o cuando dichos espacios sean usados.

  • Aprovecha al máximo la luz natural, planifica la distribución de los puestos de trabajo teniendo en cuenta la orientación del sol para optimizar la iluminación natural. Instala cortinas orientables o stores y persianas fácilmente ajustables a las necesidades. Procura que las persianas se mantengan subidas mientras haya luz natural y que los cristales estén limpios. Se necesitará menos luz artificial y la vista se fatigará menos.

  • Evita la mala costumbre de mantener las luces encendidas en salas y despachos cuando no se están usando. Apagar 5 luces cuando no se necesitan puede suponer un ahorro de 60 € al año y puede evitar unas emisiones anuales de 400 kg de CO2. Del mismo modo incentiva que sólo se enciendan las luces necesarias. Muchas veces, por rutina se activan todos los interruptores sin pararnos a pensar si son precisas.

  • Programa la limpieza periódica de las lámparas, a menudo el polvo que se acumula en ellas disminuye su efectividad y hace necesario encender más bombillas para alcanzar la misma intensidad lumínica.

  • Utiliza bombillas de bajo consumo (lámparas fluorescentes compactas), por dos factores fundamentales: Reducirás hasta en un 70 - 80% el consumo de electricidad y las emisiones de CO2 en comparación con las bombillas comunes (las incandescentes). Y por otro lado, su larga duración: 8 veces más, de 8.000 a 15.000h en algunos modelos, frente a las 1.000 horas de las bombillas incandescentes tradicionales.

  • Si utilizas tubos fluorescentes, plantéate el cambio a tubos de LED. Ofrecen la misma iluminación y puedes ahorrar hasta un 80% en el consumo de electricidad. No emiten radiación UV, no parpadean y duran 5 veces más que un tubo fluorescente tradicional. Pese a que son más caros, la inversión inicial queda amortizada al cabo de los 7 u 8 meses.