Inicio > Actúa > Ciudadanía > En casa

En casa

Buenas prácticas en casa

Buenas prácticas en casa

Los electrodomésticos son los aparatos electrónicos de mayor extensión y se estima que suponen el 20% del consumo total de energía de una vivienda. Es tal la proliferación de modelos y marcas que para un mismo producto se pueden encontrar literalmente cientos de posibilidades. Por ello es crucial prestar especial atención a las propiedades técnicas de los productos que vayamos a comprar y realizar un uso adecuado y responsable de los mismos. En este apartado encontrarás consejos útiles para reducir el consumo de tus electrodomésticos.

Ahorro de energía - Climatización
Un buen sistema de aislamiento en las viviendas y la elección adecuada de sistemas y aparatos han de tenerse en cuenta para garantizar un rendimiento óptimo y un consiguiente ahorro de energía en la climatización del hogar.
  • Aislamiento

    Para tapar las rendijas de los marcos de las ventanas y puertas o del cajetín de la persiana, y con ello disminuir las filtraciones de aire, puedes emplear medios sencillos y baratos como la silicona, la masilla o el burlete. Ahorrarás entre un 5% y un 10% de energía. Si quieres saber dónde se producen filtraciones de aire, haz el siguiente experimento: en un día de mucho viento, acerca una vela encendida junto a ventanas, puertas, conductos, o a cualquier otro lugar por donde pueda pasar aire del exterior y cuando la llama oscile habrás localizado un punto donde se producen filtraciones de aire.

  • Utiliza láminas adhesivas de material plástico transparente para pegarlas a marcos y acristalamientos. Así disminuyes de forma considerable las pérdidas de calor (si se colocan en el interior) o las ganancias (si se colocan en el exterior).

  • Si tienes chimenea, cierra el tiro de la misma cuando no la estés usando.

  • Haz buen uso de sistemas pasivos de protección frente a la radiación solar: toldos, persianas, cortinas y ventanas. Si cierras las persianas y corres las cortinas por la noche evitarás importantes pérdidas de calor en invierno. Y en verano, instalando un toldo o cerrando las persianas lograrás reducir el calentamiento de la vivienda. Bloquear la entrada de rayos solares permite ahorrar hasta un 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el uso de equipos de aire acondicionado.

  • El calor que se va por las paredes, el tejado y el suelo suele suponer más del 50% del calor perdido en todo el espacio;

    Una capa de 3 cm de corcho, fibra de vidrio o poliuretano tiene la misma capacidad aislante que un muro de piedra de un metro de espesor. Si lo instalas, evitarás las pérdidas de calor por las paredes y a la vez actúa como pantalla insonorizadora.

    Si vives en una casa particular, ten en cuenta que la cubierta supone la mayor superficie de intercambio de calor entre el interior y el exterior: es por donde se pierde o gana más calor, si no está bien aislada.

    Respecto al suelo, si colocas alfombras en invierno puedes evitar hasta un 30% de pérdidas de calor.

  • Aísla los focos indirectos de calor para evitar pérdidas: la caldera de agua caliente mediante una funda, y las tuberías de la calefacción central.

    El aislamiento térmico de una ventana depende de la calidad del vidrio y del tipo de marco.

    Durante el invierno, a través de un cristal simple se pierde, por cada metro cuadrado de superficie, la energía contenida en 12 kg. de gasóleo. Sin embargo, si colocas sistemas de doble cristal o doble ventana puedes reducir prácticamente a la mitad la pérdida de calor con respecto al acristalamiento sencillo y, además, disminuyen las corrientes de aire, la condensación de agua y la formación de escarcha.

    En cuanto al tipo de marco, son de destacar los de perfiles de aluminio con rotura de puente térmico, que contienen material aislante entre la parte interna y externa del marco. Será necesario realizar una inversión inicial, pero reducirá notablemente la energía perdida y te compensará a largo plazo.

  • Ventilación

    Ventilar la habitación durante 10 minutos es suficiente para renovar el aire del interior. En invierno no las dejes abiertas más tiempo, pues estarás malgastando energía y se enfriarán las paredes. En verano procura hacerlo cuando la temperatura exterior sea más fresca, primeras horas de la mañana y por la noche. Además de ventilar, estarás refrescando la habitación.

  • En ocasiones, puedes evitar el uso del ventilador con corrientes cruzadas de ventilación natural.

  • La función de ventilación del aparato de aire acondicionado por sí sola, o el uso de ventiladores preferentemente de techo, puede ser suficiente para mantener un adecuado confort y para mantener el frío, siendo capaces de reducir hasta 3 grados la sensación térmica. Ten en cuenta que los aparatos de aire acondicionado consumen mucha energía: un aparato de aire acondicionado en una habitación de tamaño mediano funciona a 1.000 vatios, generando emisiones de unos 650 g de CO2; y, además, supone un coste de 0,10€ por hora. Los ventiladores son una buena alternativa. Considéralo.

  • Refrigeración

    Ajusta la temperatura del acondicionador al valor más alto posible que sea compatible con el bienestar. No abuses de él porque cada grado más frío supone entre un 6 y un 8% más de consumo de energía.

  • Al encender el aire acondicionado, no ajustes el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no enfriarás antes, pero sí consumirá más energía. Desconecta el aire acondicionado cuando no haya nadie en la casa o en la habitación que esté refrigerando.

  • Coloca la unidad exterior del aparato de aire acondicionado (el condensador) protegido del sol directo mediante un sistema de ensombramiento. Si está a nivel de calle, puedes plantar árboles o arbustos a su alrededor, siempre que no obstaculicen el flujo de aire. Ahorrarás hasta un 10 % en el consumo. Si está en un piso o azotea, puedes colocar unos paneles. De esta manera, la entrada de aire a los condensadores lo hará a menor temperatura y se requerirá menos energía para su enfriamiento.

  • Si tienes intención de cambiar el color de la pintura, considera que los colores claros en techos y paredes exteriores reflejan el sol y, por tanto, evitan el calentamiento de los espacios interiores.

  • Calefacción

    Cuando ventiles la habitación, apaga la calefacción o ventila únicamente cuando ésta esté apagada. No dejes nunca una ventana abierta, aunque sólo sea una rendija, cuando esté encendida. Si dejas una pequeña abertura todo el día, la energía adicional necesaria para mantener el interior caliente durante los seis meses de más frío (temperatura exterior de 10° C o menos) será de casi una tonelada de emisiones de CO2.

  • Procura no cubrir los radiadores ni colocar ningún objeto a su lado que obstaculice la difusión del aire caliente. Para compensar las pérdidas por el enfriamiento de la pared, coloca elementos reflectantes como láminas de aluminio detrás de los mismos.

  • Al comienzo de la temporada de frío, debes purgar los radiadores para retirar el aire contenido en el interior. Los radiadores acumulan aire en su interior tras estar varios meses parados, este aire dificulta la transmisión de calor en el radiador e impide que se caliente de forma homogénea. El purgado se realiza mediante una espita lateral que tienen todos los radiadores, se abre y se deja salir el aire hasta que empiece a salir agua. También existen purgadores automáticos recomendados para los radiadores de aluminio que aseguran la expulsión del aire sobrante de forma automática y el correcto funcionamiento de los radiadores. Para saber si se ha purgado de manera conveniente se ha de mirar la presión, que ha de ser de 1 Bar.

  • La temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción, de tal modo que por cada grado que se aumenta ésta, se incrementa el consumo de energía un 5 - 10 % y se emiten 300 kg de CO2 por casa y año. Una temperatura de 20 - 21º es suficiente en invierno para mantener el confort en una vivienda.

    Ajusta el termostato a 20 °C o menos, y bájalo varios grados por la noche. Así pues, salvo en zonas muy frías, es suficiente con encender la calefacción por la mañana o por la tarde y apagarla por la noche, ya que el calor acumulado en la vivienda suele ser más que suficiente (sobre todo si se cierran persianas y cortinas) para mantener en los dormitorios una temperatura entre 15 y 17 °C, unos 3 - 5º C inferior al resto de la vivienda.

  • Si estás fuera de casa más de un día o te ausentas varias horas, apaga la calefacción o reduce el termostato a 15ºC (la posición "economía" de algunos modelos corresponde a esta temperatura). En el caso de disponer de un sistema centralizado de radiadores, cierra la válvula del radiador. Aplica el mismo consejo si en tu vivienda hay habitaciones vacías o que se usan poco.

  • La calefacción central colectiva, con medición y regulación individualizadas para cada una de las viviendas es, desde el punto de vista energético y económico, un sistema mucho más eficiente y barato que los sistemas individuales o independientes para cada vivienda. El coste de una caldera y sistema de distribución colectiva es inferior a la suma de las instalaciones individuales, y además se puede acceder a tarifas más económicas para los combustibles.

  • De la misma manera, dentro de una misma vivienda, el sistema centralizado (bomba de calor, acumulación de calor con tarifa nocturna o radiadores de agua), es más adecuado desde el punto de vista energético que los elementos individuales (estufas, convectores y radiadores eléctricos, calefactores, etc.) distribuidos por las habitaciones.

    La ventaja de la bomba de calor con respecto a otros sistemas eléctricos es su alta eficiencia: por cada kWh de energía consumida se transfiere entre 2 y 4 kWh de calor. Además, la bomba de calor no sólo permite calentar la vivienda sino también enfriarla.

  • Sistema de Regulación y Control

    El termostato es la mejor manera de controlar la calefacción o refrigeración y por tanto el consumo energético. Permite ajustar la temperatura deseada según las necesidades específicas. Por ejemplo, puedes regular la temperatura de los dormitorios y cuarto de baño a 16º C y el salón a 22º C. Además, cuando el termostato es programable puedes ajustar temperaturas diferentes para franjas horarias, fines de semana o días determinados; por ejemplo, bajando todos los radiadores a 14ºC cuando te ausentes por unas horas de la vivienda.

  • Para los sistemas de radiadores de agua caliente, puedes sustituir la válvula corriente por válvulas termostáticas, que regulan la temperatura deseada.