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Buenas prácticas en casa

Buenas prácticas en casa

Los electrodomésticos son los aparatos electrónicos de mayor extensión y se estima que suponen el 20% del consumo total de energía de una vivienda. Es tal la proliferación de modelos y marcas que para un mismo producto se pueden encontrar literalmente cientos de posibilidades. Por ello es crucial prestar especial atención a las propiedades técnicas de los productos que vayamos a comprar y realizar un uso adecuado y responsable de los mismos. En este apartado encontrarás consejos útiles para reducir el consumo de tus electrodomésticos.

Ahorro de energía - Electrodomésticos
Los electrodomésticos son los aparatos electrónicos de mayor extensión y se estima que suponen el 20% del consumo total de energía de una vivienda. Por ello es crucial prestar especial atención a las propiedades técnicas de los productos que vayamos a comprar y realizar un uso adecuado y responsable de los mismos. En este apartado encontrarás consejos útiles para reducir el consumo de tus electrodomésticos
  • Consejos Generales

    Desenchufa el cargador del móvil cuando no lo uses. El cargador consume aunque no esté conectado al teléfono. Se estima que, si el cargador se deja siempre enchufado, se desperdicia el 95 % de la energía necesaria para cargar el teléfono.

  • Una buena idea es conectar algunos equipos (televisor, cadena musical, vídeo y DVD, decodificador digital, amplificador de antena) a "ladrones" o bases de conexión múltiple con interruptor. Al desconectar el ladrón, apagaremos todos los aparatos a él conectados y podemos conseguir ahorros superiores a 40 euros anuales.

  • Desconecta completamente los aparatos eléctricos cuando no vayan a ser utilizados durante largos períodos de tiempo y, especialmente, durante los viajes de fin de semana o en vacaciones. Cuando se quedan en stand by (con el piloto rojo encendido) siguen consumiendo energía inútilmente, llegando a suponer hasta el 10% de la factura de la electricidad, como el vídeo, el DVD, la televisión, los decodificadores y los cargadores de móviles. Por ejemplo, un televisor en stand-by utiliza un 15% de la energía que se consumiría estando encendido.

  • Optimiza el uso de tus aparatos eléctricos. Ten siempre presente que, salvo las aspiradoras, aquellos electrodomésticos que se limitan a realizar alguna acción mecánica son los que menos energía gastan. Sin embargo, aquellos que requieren de un aporte o disminución del calor son los que requieren de mayor energía para su uso.

  • Plantea la posibilidad de instalar placas solares para la obtención de agua caliente sanitaria. Estos colectores solares pueden suministrar entre el 60 y el 70% del agua caliente que necesita un hogar medio. A la larga te será mucho más rentable y amortizarás tu inversión. Infórmate.

  • Compra

    Compra preferentemente electrodomésticos que se conectan a la red frente a los que funcionan con pilas, estos últimos consumen mucha más energía. Si sólo tienes acceso a los que funcionan con pilas, al menos cárgalos correctamente (preferiblemente utiliza pilas recargables) y desenchúfalos tan pronto se recarguen. Deséchalos en un punto limpio cuando dejen de funcionar.

  • A la hora de comprar un electrodoméstico, elige uno que tenga etiqueta energética de clase A. La etiqueta energética nos permite saber cuánta energía va a consumir un electrodoméstico a lo largo de su vida útil. Un aparato de clase A+ llega a consumir un 70% menos de energía que otro de clase G. No elijas aparatos más grandes y potentes de lo que realmente necesitas, estarás tirando el dinero y malgastando energía.

  • Frigorífico

    Comprueba que las puertas del frigorífico cierran correctamente y ábrelas tan sólo el tiempo necesario, sobre todo en verano. Unos pocos segundos bastan para perder todo el frío acumulado.

  • La eficiencia energética del frigorífico depende en gran medida de dónde lo coloques. Por un lado mantenlo unos 15cm separado de la pared para que la parte de atrás esté bien ventilada. Por otro lado, si lo colocas en un lugar fresco alejado de fuentes de calor como el horno, la cocina o los rayos de sol directos, se puede evitar la emisión de hasta 150 kg de CO2/año. Cuando están expuestos a una temperatura de 30-35 ºC trabajan más tiempo para mantener la temperatura baja y el consumo de energía se multiplica casi por dos y determina unas emisiones extra de 150 kg de CO2 al año en el caso de una nevera y de 320 kg en el de un congelador, comparado a su traslado a un lugar situado a 20 °C.

  • La limpieza exterior del frigorífico también importa. Limpia el serpentín una vez al año siguiendo las especificaciones del fabricante. De esta forma facilitarás el intercambio de calor y necesitará menos energía para enfriar lo mismo.

  • Nunca metas los alimentos calientes directamente en el frigorífico, déjalos que se enfríen primero. Ahorrarás energía. Y si tienes que sacar comida del congelador para el día siguiente, mételo en el compartimento de refrigerados, en lugar de hacerlo en el exterior. Así tendrás ganancias de frío gratuitas.

  • Ajusta el termostato para mantener una temperatura de 6ºC en el compartimento de refrigeración y de -18ºC en el de congelación. Cada grado que reduzcas la temperatura, aumentará, innecesariamente, un 5% el consumo de energía.

  • Si se forma escarcha en el congelador, descongela antes de que la capa de hielo alcance 3 mm de espesor: podrás conseguir ahorros de hasta el 30%.

    Si te ausentas de casa por más de dos semanas, sería buen momento para realizar la limpieza de la nevera y el congelador, de esta manera puedes dejarlos desconectados y evitar el consumo y la emisión innecesaria de CO2. Recuerda que este electrodoméstico supone el 21% del consumo eléctrico del hogar

  • Cocina

    Las placas de vitrocerámica que no son de inducción pueden ser apagadas antes del tiempo previsto y terminar de cocinar con el calor residual. Acostúmbrate a apagarla un poco antes de terminar y ahorrarás energía.

  • No desperdicies el calor; utiliza cacerolas y sartenes con una base ligeramente superior a la de la placa o el fogón. Habitúate a poner la tapa a los recipientes que utilices para cocinar y utiliza sólo el agua justa para hervir los alimentos. Aprovecharás mejor la energía empleada y cocinarás más rápido.

  • Es fundamental que los materiales de los que están hechas las ollas o sartenes sean buenos conductores del calor y que lo acumulen, como el acero o el hierro. Una muy buena opción son las ollas rápidas y las ollas a presión, al no dejar escapar el vapor de agua te permiten cocinar más rápido, ahorrando tiempo y energía

  • Recuerda que no es necesario precalentar el horno para cocciones superiores a una hora. Aprovecha su capacidad al máximo y cocina el mayor número de alimentos posible de una vez.

  • Ten en cuenta que utilizar el microondas en lugar del horno puede suponer un ahorro de entre el 60 y 70% de energía y, por supuesto, un ahorro considerable de tiempo.

  • Evita abrir la puerta del horno innecesariamente. Cada vez que la abre se pierde, como mínimo, el 20% del calor acumulado en su interior. Y no olvides apagar el horno un poco antes de finalizar su cocción, el calor residual será suficiente para acabar el proceso.

  • Lavaplatos

    Lavar a mano con agua caliente puede resultar hasta un 60% más caro que hacerlo con un lavaplatos moderno a plena carga. Pero no pongas el lavavajillas en marcha hasta que no esté totalmente lleno, ni lo cargue en exceso, porque si no probablemente tendrás que volver a lavar.

  • Utiliza los programas cortos o económicos si necesitas lavar la vajilla con el lavavajillas a media carga. Y si has de aclarar la vajilla antes de meterla en el lavaplatos, utiliza agua fría.

  • Lavadora

    La mayor parte de la energía que consumen (entre el 80 y el 90%) se utiliza para calentar el agua, por lo que es muy importante lavar la ropa, siempre que se pueda, con los programas de baja temperatura o en frío. El ciclo de lavado a 90ºC consume casi el doble de energía que el de 60ºC. Si quieres lavar con agua caliente, puedes optar por lavadoras de modelo bitérmico, que presentan dos tomas de agua, una de ellas conectada directamente al circuito de agua caliente sanitaria, evitando de esta manera el gasto de energía en calentar el agua de lavado.

  • Procura poner la lavadora sólo a plena carga y con programas económicos. Recuerda que un lavado a carga completa consume menos energía y agua que dos lavados a media carga. Limpia periódicamente su filtro para que trabaje mejor.

  • Secadora

    Si tienes opción, tiende la ropa para que se seque. Las secadoras tienen un consumo elevado de energía. Un hogar de cuatro personas que no utilice la secadora ahorrará 480 kilovatios hora – y 300 kilos de CO2 – anualmente. Se estima que cada ciclo de secado produce unos 3 kg de emisiones de CO2.

  • Si utilizas la secadora, centrifuga la colada previamente y, hazla trabajar a plena carga. Aprovecha al máximo la energía que empleas.

  • A la hora de utilizar la secadora ten en cuenta que la ropa pesada se secará mucho antes que las prendas de algodón, no las metas juntas en la secadora. Y sobre todo utiliza el sensor de humedad para evitar que se seque la ropa excesivamente. Ahorrarás tiempo y energía.

  • Una forma de mejorar el rendimiento de tu secadora y evitar averías es limpiar el filtro periódicamente y revisar el orificio de ventilación procurando que no esté obstruido.