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En el transporte

Buenas prácticas en el transporte

Buenas prácticas en el transporte

En España, el sector del transporte es el mayor consumidor de energía final (en torno al 40% total), y el mayor emisor de CO2 (por encima del 30% de las emisiones totales). Además, la práctica totalidad de esta energía proviene de combustibles derivados del petróleo. Las administraciones tienen el deber de promover el uso de combustibles y vehículos alternativos, así como el ahorro y la eficiencia energética en el sector. Sin embargo, los ciudadanos tenemos la responsabilidad de añadir los criterios de eficiencia energética y sostenibilidad a la elección de los modos de transporte y al uso que hacemos de los mismos.

 

Por ello, utiliza menos el coche o la moto en tu ciudad sustituyéndolos por la bicicleta, el tren, el metro, el autobús o el tranvía y cuando ello no sea posible, aprende a conducir eficientemente y a realizar un mantenimiento periódico del vehículo. Ahorrarás mucho combustible. Aunque los coches actuales son mucho más eficientes que los de hace 20 años, sus ventajas quedan anuladas por la tendencia a comprar coches de mayor tamaño y potencia y recorrer cada vez mayores distancias.

Conducción ecoeficiente
  • Para ventilar el coche es recomendable utilizar la circulación forzada de aire. Conducir con las ventanillas bajadas a más de 100 km/h supone un aumento del consumo del 5% porque genera mayor resistencia.

  • El uso del aire acondicionado incrementa hasta un 20% el consumo de carburante. Es recomendable utilizarlo con moderación, sabiendo que para conseguir una sensación de bienestar en el coche, se aconseja mantener la temperatura interior en torno a 23-24ºC.

  • En el arranque no pises el acelerador. Si el motor es de gasolina, inicia la marcha inmediatamente después y si es diesel, espera unos segundos antes de comenzar la marcha. Tras arrancar, no fuerces el motor y hazlo trabajar suavemente hasta que alcance su temperatura normal de funcionamiento. Si aceleras en exceso con el motor frío, produce un elevado desgaste del motor y un gran consumo de combustible.

  • Modera la velocidad: además de ser clave para mejorar la seguridad en las carreteras, conducir a una velocidad aproximada de 120 km/h aumenta un 30% el consumo de combustible, frente a una velocidad de 80km/h. Intenta mantenerla lo más uniforme posible, evitando los frenazos y acelerones bruscos y cambios de marcha innecesarios.

  • En paradas prolongadas de más de dos minutos (retenciones, parada en carretera por obra o accidentes, en la cola del parking, etc.) es recomendable apagar el motor y el aire acondicionado. A la hora de aparcar piensa que por lo general vas a tardar más en esperar por una plaza libre, que en buscar un aparcamiento algo más retirado y llegar caminando.

  • Conduce siempre con el motor poco revolucionado y con las marchas más largas posibles, siempre y cuando las condiciones de la circulación lo permitan. En los motores de gasolina la aceleración y el cambio de marcha se debe realizar cuando se han alcanzado las 2.000 - 2.500 rpm y en los motores diesel, cuando se está entre las 1.500 y 2.000 rpm. Después de cambiar, es importante acelerar ligeramente.

  • ¡Circulando a más de 20 km/h con una marcha engranada, si no pisa el acelerador, el consumo de carburante es nulo! En cambio, al ralentí, el coche consume entre 0,4 y 0,9 litros/hora.

  • Para desacelerar, levanta el pie del acelerador y deja rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante. No lo hagas en punto muerto, pues se incrementa el consumo de combustible. (Recuerda que circulando a más de 20 km/h con una marcha engranada, si no pisa el acelerador, el consumo de carburante es nulo, en cambio, al ralentí, el coche consume entre 0,4 y 0,9 litros/hora). Si fuera necesario, frena de forma suave y progresiva con el pedal de freno, reduciendo la marcha lo más tarde posible. Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detén el coche sin reducir previamente de marcha.

  • Evita la sobrecarga del vehículo tanto en el interior como en la baca y una mala distribución de la misma, pues puede ofrecer mayor resistencia al aire e inestabilidad. Por cada 100kg de peso adicional se incrementa el consumo un 5%. Y el uso de la baca, vacía o no, aumenta el consumo del carburante entre un 7,5 y un 39% (a 120km/h). Es aconsejable retirarla si no se está usando.