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De compras

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Los electrodomésticos, la cocina, la iluminación, el aire acondicionado y el coche son, entre otros muchos, equipamientos y bienes de consumo comunes a todos. Desde nuestro papel de consumidores podemos ejercer una gran influencia, pues la decisión de compra de todos y cada uno de ellos depende, exclusivamente, de nosotros.

Por este motivo, es muy importante que no sólo nos fijemos en el precio sino que también tengamos en cuenta por ejemplo que un electrodoméstico, a lo largo de su vida útil, puede producir un gasto en la factura eléctrica varias veces superior a su precio de adquisición. O que la elección de un determinado modelo y motor de coche determinará nuestro gasto en combustible durante muchos años. Por ello es fundamental tener en cuenta este y otros factores que nos permitan reducir nuestro consumo energético y amortizar su posible mayor coste inicial.

Con los consejos de esta sección y la ayuda de la etiqueta energética, los consumidores tenemos información suficiente para poder tomar decisiones acertadas que tendrán una gran repercusión positiva tanto en nuestro consumo energético como en el medio ambiente.

El caso de los Electrodomésticos
  • El frigorífico consume aproximadamente el 18% del consumo eléctrico doméstico. A la hora de comprarlo puedes tener en cuenta los siguientes consejos:

    • Si compras aparatos con etiquetado energético de clase A o A+, ahorrarás energía y dinero. Por ejemplo, un frigorífico de clase A+ puede consumir un 53% menos de energía que uno de clase D. Esto supone un ahorro de unos 400 euros y se evitan las emisiones de 1 tonelada y media de CO2.
    • No compres un equipo más grande del que necesitas. El tamaño y el modelo más adecuado puedes decidirlo analizando tus necesidades en función del número de habitantes de la casa, los hábitos de compra y las comidas.
    • El hielo y la escarcha dificultan el enfriamiento del interior del frigorífico. Existen modelos "no-frost" o sin escarcha, que tienen una circulación continua de aire en el interior que evita su formación.
  • Selecciona la cocina con fundamento. Según la energía que utilizan cabe distinguir dos tipos de cocinas: a gas y eléctricas. Las eléctricas a su vez pueden ser de resistencias convencionales, de vitrocerámica o de inducción. Considerando únicamente criterios energéticos, en general se puede afirmar que las cocinas más eficientes son las de gas. Dentro de las eléctricas las de inducción son mucho más rápidas y eficientes, pueden llegar a gastar un 30% menos de electricidad.

  • Respecto a los hornos, recuerda que los hornos de convección favorecen la distribución uniforme de calor, ahorran tiempo y por tanto gastan menos energía. Al adquirir un horno eléctrico, sea del tipo que sea, procura que sea de clase A. Un horno de clase G consumirá más del doble de energía que uno de clase A.

  • Las tostadoras de pan de tipo cerrado pueden consumir hasta un 50% menos de energía que las que son abiertas.

  • Para elegir la lavadora recuerda que el consumo se puede reducir de forma apreciable si consideras que:

    • Hay programas que permiten seleccionar la temperatura de lavado y ciclos más cortos y económicos cuando la suciedad es menor y programas de media carga, cuando el tambor no está lleno.
    • Las lavadoras bitérmicas tienen dos tomas de agua independientes, una para el agua fría y para el agua caliente. De este modo, el agua caliente se toma del circuito del calentador o caldera, reduciendo un 25% el tiempo de lavado y ahorrando energía. Ten en cuenta que entre el 80 y el 90% de la energía consumida se emplea en calentar el agua de lavado (lo mismo sucede en los lavavajillas).
    • Las lavadoras de carga frontal gastan, generalmente, menos energía y agua que las de carga superior.
    • Las lavadoras con sonda de agua, que miden la suciedad del agua y no la cambian hasta que es necesario, reducen de manera importante el consumo de agua y de energía.
  • Elige el tamaño del lavavajillas en función de las necesidades; si tienes poca vajilla no es recomendable un lavaplatos grande a plena carga, derrocharás dinero y energía. Además puedes tener en cuenta estos aspectos cuando adquieras uno:

    • Un 90% del consumo del lavavajillas se destina al calentamiento de agua. Elige un lavavajillas que disponga de un selector de temperatura y de programas económicos que reaprovechan el calor del lavado para el aclarado o el secado, sin tener que consumir más energía.
    • Los lavavajillas bitérmicos tienen dos tomas independientes para el agua caliente y otra para el agua fría. Emplean el agua caliente del circuito procedente del calentador o caldera, reduciendo un 25% el tiempo de lavado y ahorrando energía.
  • La secadora es el electrodoméstico que más energía consume en proporción al tiempo de uso. Considera otras alternativas de secado antes de comprar una (tender al aire, tendederos interiores, colgada en radiadores, etc). Dependiendo del sistema de calentamiento del aire, podemos encontrar secadoras eléctricas y de gas. En las secadoras de gas, el secado es hasta un 60% más barato y energéticamente más eficiente que en las eléctricas. Además, hay secadoras con ciclos de enfriamiento progresivo que permiten terminar de secar la ropa con el calor residual. 

  • Antes de comprar un equipo de aire acondicionado consulta a un técnico. Te asesorará sobre el sistema más adecuado a tus necesidades dependiendo de los datos de la vivienda: la zona climática, las dimensiones, la orientación de las paredes, el número de habitantes, etc. Si eliges un aparato más grande y más potente de lo que necesitas, estarás tirando dinero y malgastando energía. Un modelo con lectura numérica de temperatura es muy útil, ya que un grado más de frío puede implicar un 8% más de consumo.

  • Acerca de la iluminación, considera sustituir las bombillas incandescentes tradicionales por bombillas de bajo consumo o lámparas compactas fluorescentes. La inversión inicial será compensada rápidamente, pues consumen un 80% menos que las convencionales y duran entre 6 y 8 veces más, ahorrando así dinero en la factura eléctrica. Por ejemplo, si cambias una bombilla incandescente de 40W por una de bajo consumo de 9w (asumiendo una duración de 8.000 horas y un precio del kWh en el hogar en torno a 0,17€), el ahorro en el coste de electricidad es de 42€, llegando hasta 109€ si sustituyes una de 100W por una de 20W.