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De compras

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Los electrodomésticos, la cocina, la iluminación, el aire acondicionado y el coche son, entre otros muchos, equipamientos y bienes de consumo comunes a todos. Desde nuestro papel de consumidores podemos ejercer una gran influencia, pues la decisión de compra de todos y cada uno de ellos depende, exclusivamente, de nosotros.

Por este motivo, es muy importante que no sólo nos fijemos en el precio sino que también tengamos en cuenta por ejemplo que un electrodoméstico, a lo largo de su vida útil, puede producir un gasto en la factura eléctrica varias veces superior a su precio de adquisición. O que la elección de un determinado modelo y motor de coche determinará nuestro gasto en combustible durante muchos años. Por ello es fundamental tener en cuenta este y otros factores que nos permitan reducir nuestro consumo energético y amortizar su posible mayor coste inicial.

Con los consejos de esta sección y la ayuda de la etiqueta energética, los consumidores tenemos información suficiente para poder tomar decisiones acertadas que tendrán una gran repercusión positiva tanto en nuestro consumo energético como en el medio ambiente.

Pautas generales
  • A la hora de valorar el coste de un producto no perecedero, hay varios factores que debes tener en cuenta. Uno de ellos es el análisis de su ciclo de vida (los recursos necesarios en su fabricación y utilización, como energía o materias primas, y las consecuencias o repercusiones de su desecho final). No descartes aquellos productos que puedan resultar más caros a corto plazo pero que, a la larga, son más duraderos, garantizan la no toxicidad de sus componentes o consumen menos energía y agua en su funcionamiento. Otros factores son la facilidad de reparación mediante la prestación de un servicio de asistencia técnica y el periodo de garantía más largo. Elige aquellas marcas que ofrezcan la mejor relación de estos factores.

  • Adquiere productos de comercio justo. Actualmente no sólo hay productos de alimentación, sino que es posible encontrar productos textiles, de limpieza, cosmética e higiene naturales y ecológicos. El comercio justo garantiza un proceso de elaboración y comercialización sostenible con el medio ambiente y justo con las personas.

  • Reutiliza tus bolsas de la compra o rechaza las bolsas de plástico y lleva a la compra una bolsa de tela o el carrito. Al rechazar las bolsas de plástico, disminuyes la emisión de gases perjudiciales durante su generación y reduces el volumen de residuos a gestionar. Por ejemplo, haciendo la compra en el supermercado con una frecuencia quincenal empleando siempre las mismas bolsas en lugar de una media de 8 bolsas, habrás evitado el consumo anual de casi 200 bolsas, que a veces no suelen tener más de un uso por la escasa resistencia del material. Estos residuos no solamente liberan CO2 y metano a la atmósfera, sino que pueden contaminar el aire, el agua subterránea y el suelo. Aplica esta misma práctica en otros ámbitos, como en la farmacia, ferretería, droguería, etc.

  • Evita la compra de productos de “usar y tirar”. Siempre que sea posible, adquiere productos habitualmente duraderos en lugar de su versión desechable, por ejemplo cámaras fotográficas, vasos y platos de papel o plástico, trapos o toallitas. La industria de productos de un sólo uso es la que más residuos genera en relación al tiempo de vida.