La adaptación de la actividad industrial a los requisitos de la normativa medioambiental implica el diseño de una nueva estrategia empresarial, que compatibilice el desarrollo tecnológico, la mejora continua de la calidad de vida y la protección del medio ambiente. Estos objetivos son requeridos por la sociedad, las administraciones autonómicas y nacionales y la Unión Europea (U.E.). El medio ambiente se convierte así en un factor esencial para la toma de decisiones empresariales.
La antigua idea de que la conservación de la calidad ambiental era una carga improductiva y generadora de gastos, se ha transformado en un compromiso de responsabilidad social, que conlleva una gestión de programas y recursos, y se ha convertido en un factor de crecimiento y rentabilidad económica. Por otro lado, la forma más eficaz de llevar a cabo una buena gestión medioambiental consiste en la autorregulación mediante normas internas de conducta de carácter medioambiental, lo que implica mejora de procesos, reciclado de subproductos, uso de los recursos y de tecnologías menos contaminantes, renovación de equipos, etc.
La necesidad de contemplar la problemática medioambiental como un aspecto más de la planificación empresarial requiere que la Dirección disponga de información suficiente y sistemática, que le sirva de soporte para la toma de decisiones. Los instrumentos mediante los cuales esta información se obtiene y se procesa son los Programas y Sistemas de Gestión Medioambiental (Ecogestión) a nivel estratégico, organizativo y operativo y las Auditorías Medioambientales (Ecoauditorías) a nivel de seguimiento y control.
Con el objetivo de homogeneizar el contenido de estos instrumentos de gestión, la Unión Europea publicó en julio de 1993 el "Reglamento 1836/93 " por el que se permite que las empresas del sector industrial se adhieran con carácter voluntario a un sistema comunitario de ecogestión y ecoauditoría, cuya transposición queda reflejada a nivel andaluz con el Decreto 53/1999, de 2 de marzo, por el que se establecen normas para la aplicación del Reglamento 1836/93/CEE.
Adicionalmente, AENOR publicó en 1993 dos Normas UNE, relativas a Sistemas de Gestión Medioambiental y Auditoría de los Sistemas de Gestión Medioambiental y que pasaron a ser definitivas en 1994. Por último, desde el punto de vista de la normalización internacional, deben señalarse las normas ISO de la serie 14.000.