“El agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal” (primer considerando de la Directiva Marco de Agua).
“El agua es un patrimonio común fundamental para la vida, el bienestar económico y la vertebración del territorio, pero es un recurso finito y vulnerable al que hay que cuidar para poder garantizar el abastecimiento de la población, la prosperidad económica y las necesidades medioambientales” (preámbulo del Acuerdo Andaluz por el Agua).
En la Unión Europea como en Andalucía (ver Ecobarómetro 2011), la calidad del agua de playas, mares y ríos se sitúa entre los problemas medioambientales que más preocupan a la ciudadanía.
Esta constatación dio lugar en el año 2000 a una profunda renovación de la política hídrica europea, que se plasmó en la Directiva Marco de Agua. La DMA vino a integrar las diferentes legislaciones sobre agua que existían desde el año 1975, orientadas en primera instancia a proteger la calidad de las aguas para abastecimiento.
La DMA amplia la protección a todas las aguas: aguas superficiales continentales y costeras y aguas subterráneas, con el objetivo último de alcanzar “un buen estado ecológico y químico” de todas las aguas comunitarias para el año 2015.
En este espacio podrá consultar toda la información relativa a la calidad de las aguas continentales y litorales de las cuencas intracomunitarias andaluzas; las redes de control empleadas, los programas de seguimiento, así como los informes de calidad de las aguas generados.