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Inicio > Boletín de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos. Abril 2018. Nº 10 > Caza y pesca

La gestión de los ungulados en Parques Nacionales de montaña

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Cabra montésCabra montés

Los ungulados son herbívoros primordiales en el funcionamiento de los ecosistemas ya que afectan directa e indirectamente a otras especies animales a través de la cadena alimenticia como presa, son además dispersantes de semillas, transmisores y reservorios de enfermedades, y tienen la facultad de moldear y erosionar el paisaje. Asimismo se trata de especies cinegéticas por lo que poseen un valor añadido.

En nuestro país, con carácter general durante el siglo XX, se implementaron una serie de medidas legislativas para mitigar la pérdida de efectivos de estas especies a consecuencia de la persecución que estaban sufriendo. Por otro lado se estaba produciendo una transformación en el medio rural, con una masiva despoblación, que trajo consigo el abandono de los cultivos y la puesta en marcha de grandes repoblaciones forestales con el objetivo de fijar la gente al territorio. En muchas zonas rurales había ausencia de depredadores a la vez que se efectuaban introducciones dado el carácter cinegético de las especies.

Esta conjugación de medidas legislativas proteccionistas, abandono de tierras, sensibilización social, protección y conservación de flora y fauna, han contribuido a que en el siglo XXI las poblaciones de ungulados hayan aumentado de manera significativa, incrementándose no solo sus efectivos poblacionales, sino también su área de distribución.

Este aumento de las densidades (silvestres y domésticas) conlleva una mayor presión de herbivorismo que impide la regeneración de la vegetación poniendo en riesgo la viabilidad de determinadas especies vegetales y hábitats, favoreciendo además la aparición y mayor propagación de enfermedades infeciosas.Todo esto se ve potenciado, en algunos casos, por la ausencia de depredadores. Ante estas situaciones la caza controlada se perfila como una herramienta de gestión necesaria para regular estas poblaciones. Esta situación que se registra a nivel nacional, es extrapolable a nivel europeo y mundial.

Según la normativa española, los parques nacionales españoles deben constituir un referente no sólo en su forma de hacer conservación sino también en su manera de gestionarse y de implicar a la sociedad en sus actividades. Con carácter general, la caza como actividad recreativa o como aprovechamiento de animales silvestres es incompatible con los objetivos y finalidades de un parque nacional, por las repercusiones que tienen sobre los procesos naturales y por su impacto sobre el uso público (Ley 30/2014, de 3 de diciembre de Parques Nacionales y Real Decreto 389/2016, de 22 de octubre, por el que se aprueba el Plan Director de la Red de Parques Nacionales). Por motivos de gestión y de acuerdo al mejor conocimiento científico, la administración del parque podrá programar actividades de control de poblaciones y de restauración de hábitats.

Con estos precedentes y con el fin de poner en común los problemas asociados a la gestión de estas especies en espacios donde la caza está prohibida, se organizó dentro del Congreso CIMAS una mesa redonda en la que intervinieron el profesor Pier Guiseppe Meneguz de la Universidad de Turín, el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona Santiago Lavín, el científico titular del CSIC en la Estación Biológica de Doñana Ramón C. Soriguer, Pablo Sanjuanbenito codirector del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y actuando como moderador José Enrique Granados, responsable de los planes de gestión de ungulados en el Parque Nacional de Sierra Nevada. Todos ellos con numerosos  años de experiencia en el estudio, conocimiento y gestión de diferentes poblaciones de ungulados en áreas conservadas.

Tanto el codirector de Guadarrama como el moderador expusieron las actuaciones que se llevan a cabo en los parques nacionales de montaña de Guadarrama y Sierra Nevada, espacios naturales donde están presentes importantes poblaciones de cabra montés y jabalí. El primero de ellos puso de manifiesto la elevada densidad que alcanza actualmente la población de cabra montés en la sierra de Guadarrama, superior a los 20 ind /km2, lo que arroja una población cercana a los 5.500 ejemplares. Hay que tener en cuenta que esta población se fundó durante la década de los noventa del siglo pasado con ejemplares procedentes de Batuecas, Riaño y Gredos, en definitiva todos del mismo núcleo original. Debido a una sentencia judicial, a instancias de una denuncia formulada por un partido animalista, que ha paralizado la puesta en marcha del plan de gestión aprobado por la administración medioambiental de la comunidad de Madrid, en la actualidad para reducir la densidad solo se efectúan capturas en vivo. Existe una moratoria de la actividad cinegética, que vence en 2013, en aquellos cotos que se vieron afectados por la declaración del espacio como parque nacional. Los animales capturados en vivo están siendo trasladados a otros macizos montañosos, entre ellos los Pirineos franceses. Los animales capturados, son sometidos a un riguroso control sanitario del cual se concluye que a pesar de la elevada densidad, la salud de la población es buena. Paralelamente a estas actuaciones, y mientras se resuelve el contencioso, se están desarrollando métodos de captura más eficaces y prototipos de cajones de manejo aplicables a la captura en vivo.

El moderador de la mesa expuso someramente los objetivos contenidos en los planes de gestión de ciervo, jabalí y cabra montés en el macizo nevadense. El ciervo está considerado por el Decreto 238/2011 de 12 de julio, por el que se establece la ordenación y gestión en Sierra Nevada, como especie alóctona por lo que se tiende a su eliminación. Por su parte la población de jabalí, está siendo controlada a través del aumento de la presión cinegética en los cotos que conforman el parque natural (planificación a través de los planes técnicos de caza) y con las batidas de gestión con participación local que coorganiza el centro administrativo del parque nacional con ayuntamientos y sociedades de cazadores locales. Con esta herramienta, se llegan a ejecutar del orden de 25 actuaciones anuales obteniéndose de los animales abatidos medidas biométricas y muestras biológicas que informan del estado sanitario y biológico de la población. Tras más de 15 años y a la vista de las estimas poblacionales observadas y del análisis de los datos se han extraído una serie de conclusiones, entre la que se recomienda mantener esta fórmula de gestión, tanto por su eficacia y viabilidad en el control poblacional del jabalí como por estar las batidas de control aceptadas socialmente.

El plan de gestión de la cabra montés persigue tres objetivos fundamentales: el seguimiento de la población, la monitorización de las enfermedades infectocontagiosas y el mantenimiento de un cercado reservorio, como herramienta de conservación "ex situ" en donde se encuentran representada toda la variabilidad genética existente en la población. En la actualidad, la densidad es de 9 ind/km2. Para reducirla y adecuar los parámetros poblacionales a valores biológicamente recomendables, se interviene en los planes técnicos de caza, incrementándose los cupos de captura en los cotos del parque natural. Esta medida ha provocado que en estas últimas temporadas se haya incrementado en un 500% el número de capturas. De igual forma, el rendimiento calculado como capturas por cada cien hectáreas, en el área de Sierra Nevada es cuatro veces mayor que el obtenido en la Serranía de Ronda o Cazorla y el doble del calculado para Tejeda-Almijara. El seguimiento de animales sarnosos, marcados con collares (GPS-GSM) ha permitido poner de manifiesto la existencia de animales resistentes a la sarcoptidosis. Estas evidencias de resistencia junto a las obtenidas tras una infestación experimental realizada en animales de esta población, nos han demostrado las bondades de los efectos de una mayor variabilidad genética, tanto a nivel nuclear (MHC) como mitocondrial. La transmisión del conocimiento a la gestión, interfaz ciencia-gestión, es evidente y, aun mas, imprescindible, en este plan de gestión de la cabra montés en Sierra Nevada, en los que los protocolos de manejo se han ido modificando conforme se ha ido avanzando en un mayor conocimiento. Se recomendó la necesidad de ahondar en las interrelaciones entre ganado doméstico y silvestre y en situar la cabra montés y sus patobiocenosis, en un escenario de cambio global, siempre bajo un enfoque ecológico en el manejo de poblaciones con enfermedades infectocontagiosas

El profesor Meneguz expuso la situación en Italia, donde en cerca de un 30% del territorio nacional está prohibida la caza ya que son áreas protegidas (Parques Nacionales o Parques Regionales) o "zonas de repoblación y de capturas", terrenos de los cotos de caza en donde por ley, se prohíbe la actividad cinegética. Las altas densidades tanto en áreas protegidas como en cotos pueden producir problemas de manejo. Esto lleva consigo el aumento de daños y la cada vez más frecuente aparición de estas especies (jabalíes principalmente) en espacios urbanos. La legislación transalpina permite reducir la densidad poblacional y por lo tanto limitar el crecimiento de las poblaciones, con medios ecológicos, sin especificar, y si no funcionan, el control se llevará a cabo con métodos cruentos. Sin embargo, los métodos alternativos propuestos (captura y traslocación, control de la natalidad, entre otros) han sido siempre teóricos y nunca se han utilizado con éxito.

En su intervención el doctor Lavín se preguntaba sobre la relación entre densidad y aparición de enfermedades en ungulados silvestres. A menudo se argumenta que altas densidades llevan a la aparición de enfermedades y esto no es cierto. A mayor densidad existe un mayor riesgo de contagio y propagación de procesos infecciosos. Durante su alocución expuso varios factores asociados con la aparición de enfermedades, relacionados principalmente con la capacidad de carga del territorio y con la cohabitación con especies domésticas. Estas últimas además de competir por los recursos alimenticios son portadores de agentes patógenos. Puso tres ejemplos (la sarna sarcóptica en diferentes poblaciones de cabra montés e íbice alpino, la queratoconjuntivitis infecciosa en el rebeco y el pestevirus también en el rebeco), en los que la aparición de la enfermedad en las especies silvestres está relacionada con la presencia previa de ganado doméstico enfermo. Propone, para detectar desequilibrios en la población, la monitorización de parámetros individuales (peso corporal e índices de grasa) y un seguimiento sanitario estricto tanto en el ganado doméstico como en las especies salvajes evitando si es posible, el contacto entre ellas. Confirmó, la viabilidad de controlar las enfermedades infectocontagiosas en las poblaciones de animales domésticos pero una vez que pasan a la fauna  silvestre, su control es prácticamente inviable.

Ramón Soriguer abordó el asunto de la herbivoría y la compleja relación entre animales y plantas. Analizó los principales factores en la determinación de la dieta de los grandes herbívoros en diferentes situaciones, poniendo de manifiesto consecuencias que se ven y otras que están ahí pero pasan desapercibidas (no se ven), en situaciones de sobrepastoreo. Los herbívoros a través de su diversidad, densidad, alimentación y forrajeo tienen capacidad suficiente para determinar la composición y estructura de la vegetación, modificando el microclima del suelo a través de la alimentación y el pisoteo, en definitiva alterando los hábitats significativamente.

Tras un intenso y constructivo debate entre los miembros de la mesa y el público asistente (49 personas, pico de máxima audiencia según cálculos del profesor Meneguz) podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • 1. En la actualidad, en España y en Italia, las medidas legislativas desarrolladas junto al despoblamiento humano y abandono de los cultivos que ha sufrido el medio rural, las repoblaciones forestales de la segunda mitad del siglo XX, ausencia de depredadores (en algunos casos) y las introducciones efectuadas en determinadas zonas, dado el carácter cinegético de las especies, han provocado que las poblaciones de ungulados hayan aumentado de manera significativa en estos últimos años, incrementándose no solo sus efectivos poblacionales, sino también su área de distribución.
  • 2. Este aumento de densidad en zonas donde la caza está prohibida, como son los parques nacionales y donde además están ausentes los depredadores o su presencia es muy reciente (caso de los parques nacionales de Sierra Nevada y Guadarrama, respectivamente), lleva consigo la implementación de planes de gestión que persigan entre otros objetivos la disminución de la densidad para reducir la probabilidad de propagación de enfermedades densodependientes y la presión herbívora sobre determinadas especies vegetales, algunas de las cuales son endémicas del lugar y objeto de protección.
  • 3. En la mayoría de los casos estudiados la aparición de brotes de enfermedades infectocontagiosas está relacionada con la presencia de ganado doméstico, por lo que se hace necesario implementar estudios que ahonden en el conocimiento de las relaciones doméstico-salvaje en hábitats compartidos por ambos y se preste particular vigilancia de las cabañas ganaderas que vayan a interaccionar con la fauna silvestre como consecuencia de la extraordinaria dificultad en controlar las enfermedades en la fauna silvestre. Asimismo se hace necesaria una vigilancia activa y pasiva de los procesos infectocontagiosos con el fin de evitar el contacto entre ganado doméstico y especies salvajes en general y para prevenir la entrada de cepas de sarcoptidosis más virulentas, en particular en el caso de Sierra Nevada.
  • 4. Para la detección de desequilibrios poblacionales, es primordial:la implementación de parámetros poblacionales sencillos como son el peso y la condición corporal de los individuos que se manejen tanto en vivo como post mortem. La incorporación de criterios e indices de sobrepastoreo y sobreramoneo que nos informen objetivamente del estado de los ecosistemas y de su capacidad de recuperación. El seguimiento de parámetros poblacionales tales como densidad, relación de sexos, índice reproductor, entre otros.
  • 5. Es necesario un esfuerzo por parte de las administraciones para transmitir a la sociedad la necesidad de intervenir en las poblaciones cuando las densidades son elevadas, con todos los medios posibles. Las corrientes animalistas y proteccionistas deben convertirse en aliadas para la consecución de esos fines.
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