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Etiquetado ambiental

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Etiquetado ambiental

El etiquetado ambiental es, según la ISO 14020, “un conjunto de herramientas voluntarias que intentan estimular la demanda de productos y servicios con menores cargas ambientales ofreciendo información relevante sobre su ciclo de vida para satisfacer la demanda de información ambiental por parte de los compradores”.

 

En definitiva, las etiquetas ambientales son elementos distintivos dirigidos a aquellos productos que cumplen con una serie de compromisos ambientales y que han nacido ante la creciente exigencia de procesos respetuosos con el Medio Ambiente por parte de los consumidores.

 

Existen tres tipos de etiquetas ecológicas

TIPO I – Ecoetiquetas
  

Logo Ecolabel



A nivel europeo, existe la Etiqueta Ecológica de la Unión Europea (ECOLABEL) siendo ésta un sistema de etiquetado ecológico voluntario, creado por la Unión Europea en 1992, para promover la comercialización de productos y servicios que sean más respetuosos con el medio ambiente. Este modelo coexiste con otros modelos de ámbito nacional aplicables a productos o servicios.

El etiquetado Tipo I ofrece un plus de garantía para el consumidor al estar sometido a verificación por tercera parte en cuanto al cumplimiento de los requisitos exigidos para considerar dicho producto/servicio como ecológico.





TIPO II - autodeclaraciones

 

Símbolo de reciclado

Las etiquetas ecológicas tipo II son autodeclaraciones informativas de aspectos ambientales de los productos que permite considerarlos como ecológicos. Son realizadas por el fabricante en forma de enunciados, símbolos o gráficos de un producto, componente o envase, y que se encuentran presentes en las etiquetas, manuales técnicos o propagandas.

Los requerimientos específicos de estas etiquetas se rigen por la Norma ISO 14021, aunque en ella no se definen símbolos concretos para cada uno de los aspectos ambientales que se pretenden destacar por lo que son difíciles de interpretar para los consumidores. El único símbolo que identifica la norma es el bucle de Möbius. Este símbolo puede utilizarse indistintamente para designar que el envase o el producto reciclable, o contiene material reciclado.

Estas autodeclaraciones ambientales pueden efectuarlas los propios fabricantes de los productos, sin necesidad de una certificación dada por una parte independiente. La ausencia del proceso de certificación le confiere al declarante la total responsabilidad de su declaración, por lo que debe ser responsable de la evaluación y de facilitar los datos necesarios para su verificación de modo que se mantenga la credibilidad de los consumidores.

TIPO III - Declaraciones ambientales de producto

Las declaraciones ambientales son el tercer grupo de etiquetas ecológicas. Es un proceso voluntario, regulado por la norma ISO 14025, mediante el cual un sector industrial desarrolla una “declaración medioambiental”. Es la información ambiental cuantitativa sobre el ciclo de vida de un producto, fundamentada en una verificación independiente, con datos sistemáticos presentada como un conjunto de categorías de parámetros.

Las declaraciones ambientales emplean parámetros basados en la aplicación de etapas de la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), es decir, ofrece información sobre los impactos ambientales potenciales asociados con el ciclo de vida de un producto.

El objetivo global de todas ellas es alentar oferta y demanda de aquellos productos con menos impacto negativo sobre el medio ambiente mediante la comunicación de información verificable, precisa y no engañosa relativa a los aspectos ambientales de los mismos.

 

Etiqueta Energética Europea

Además de estos sistemas voluntarios, existen etiquetas obligatorias que informan del comportamiento ambiental de un producto en una fase del ciclo de vida y su uso está definido por ley. Suponen una herramienta muy útil para el consumidor final dado que permite establecer de modo sencillo una comparación entre diferentes modelos del mercado.

El ejemplo más conocido es la Etiqueta Energética Europea, aplicable en aparatos de uso doméstico, en vehículos o edificios, que obliga a identificar el comportamiento ambiental de un producto en base a una letra que mide la eficiencia energética.

 

Logotipo de la Unión Europea

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