Web de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio

Herramientas de ayuda para el usuario

Navegación principal

Navegación secundaria

Inicio > Información Ambiental > Vías pecuarias y corredores verdes > Vías pecuarias

Vías pecuarias y corredores verdes

El Reglamento andaluz de Vías Pecuarias

Facebook Twitter MySpace Meneame Delicious Google+  Enviar Imprimir ¿Te interesa? Sin interés Poco interesante De interés Muy interesante Imprescindible Resultado  1 voto
  1. Introducción
  2. Estructura
  3. Finalidad

Introducción Subir al contenido anterior

La Junta de Andalucía profundizando en los criterios de la Ley 3/1995 elaboró y aprobó el Reglamento autonómico de Vías Pecuarias, aprobado por el Decreto 155/1998, de 21 de julio. El Reglamento pretende establecer los mecanismos necesarios para lograr la defensa y protección de un patrimonio público idóneo para satisfacer los intereses generales. Para ello se pretende cubrir la aludida disminución de la primitiva funcionalidad mediante la actualización del papel de las vías pecuarias, llenándolas para ello de un contenido funcional actual y dotarlas de una dimensión de utilidad pública donde destaquen el valor de la continuidad, la funcionalidad ambiental y el carácter de dominio público.

Se parte del principio de que las vías pecuarias son un elemento más en la estrategia diseñada de política de conservación de la naturaleza, sin olvidar, de otro lado, que las mismas son un tipo específico de dominio público y que, por tanto, están afectadas por la Ley autonómica 4/1986, de 5 de mayo, de Patrimonio de la Comunidad Autónoma andaluza y por el Reglamento para la aplicación de la misma (Decreto 276/1987, de 11 de noviembre).

Estructura Subir al contenido anterior

El Reglamento andaluz se estructura en cuatro títulos, de los que el preliminar se dedica a las disposiciones generales, en el que se incluyen el objeto del Reglamento, la definición y el destino de las vías pecuarias combinando los que son tradicionales con los compatibles y complementarios, la naturaleza jurídica y fines de las mismas, los tipos de vías pecuarias existentes, incluyendo la toponimia andaluza. Son de destacar las dos novedades introducidas por el Reglamento andaluz: elaboración de un Plan de Ordenación y Recuperación de Vías Pecuarias de Andalucía, y la creación del Fondo Documental de Vías Pecuarias de Esta Comunidad Autónoma, figuras ambas que mejorarán el conocimiento y la gestión de esta materia en nuestra comunidad.

El Título I del Reglamento está dedicado a la creación, determinación y administración de las vías pecuarias, y se establece la adscripción de las vías pecuarias a la Consejería de Medio Ambiente.

Este Título queda dividido en tres capítulos; el primero recoge las potestades administrativas sobre la materia, el segundo las potestades administrativas de clasificación, deslinde, amojonamiento y recuperación de vías pecuarias. Es importante reseñar que, para el conjunto de los procedimientos, se establecen las máximas garantías en cuanto a su publicidad, con el objetivo básico de lograr la máxima participación de todos los agentes implicados (organizaciones, colectivos y particulares interesados) y, con ello, conseguir el mayor respaldo social para la conservación y utilización de este tipo de dominio público, patrimonio de todos.

Es importante, a la vez, poner de manifiesto la exhaustiva regulación que en el texto se realiza del procedimiento de deslinde, principal escollo para la aplicación reglamentaria.

Finalmente, se regula el procedimiento de recuperación, escasamente detallado hasta ahora y que conforma uno de los objetivos que marca la nueva Ley estatal.

Nuevamente ahora se establece la posibilidad de adoptar importantes medidas cautelares en orden a defender el dominio público y evitar determinadas actuaciones tendentes a hacer un uso o disfrute ilegal de aquél.

El Capítulo III se dedica a la modificación del trazado, y en él se regula un procedimiento único sin distinguir entre variación, permuta o desviación. Aquí cobra especial importancia el procedimiento que se establece para la modificación del trazado como consecuencia de una nueva ordenación territorial. En este sentido, el órgano competente está obligado a consultar a la Consejería de Medio Ambiente, sobre cualquier actuación, al objeto de que se tenga en cuenta en la elaboración del planeamiento urbanístico al conjunto de vías pecuarias existentes que puedan verse afectadas por una ocupación. Así, en el futuro diseño de instrumentos de planificación urbanística, será obligatorio clasificar las vías pecuarias existentes en su ámbito de aplicación, como suelo no urbanizable de protección especial. Este procedimiento es similar en el caso de modificaciones en el trazado de vías pecuarias por afectación de obras de carácter múltiple.

En el Capítulo IV se desarrollan los procedimientos que se refieren a las ocupaciones y aprovechamientos.

 

El Título II dedica dos capítulos a los usos compatibles y complementarios, que potencian la labor de recuperación de este importante dominio público, proporcionando una orientación que posibilita al máximo toda una amplia gama de usos compatibles con el respeto al medio natural y a las características intrínsecas de las vías pecuarias.

El Título III, por último, se dedica a las infracciones y sanciones administrativas.

 

 

Finalidad Subir al contenido anterior

El proceso de redacción y elaboración del Proyecto de Reglamento ha sido muy participativo, puesto que en todo momento se han mantenido consultas con todos los agentes sociales e institucionales implicados en el tema.

En definitiva, a la hora de abordar los trabajos de deslinde y fijación de usos alternativos de la red de vías pecuarias, la principal dificultad está en disponer de un aparato administrativo y técnico suficiente, no sólo para la realización del deslinde, sino, lo que es especialmente importante, para el control ulterior de la superficie deslindada, que en su conjunto, supone, en Andalucía, una extensión superior a 33.000 kilómetros. El Reglamento establece unos criterios administrativos que permiten la actuación inmediata en el caso de ocupación de vías pecuarias; es el usuario, si considera lesionados sus derechos, el que establece la reclamación. Esta fórmula de compromiso social pretende garantizar la persistencia del dominio público, y por ende, del deslinde una vez efectuado. El usuario que precisa de una vía pecuaria para acceder a su finca, para el tránsito ganadero, o como recurso económico y/o de ocio (recorridos turísticos) va a ser el primer garante de mantenimiento de la vía pecuaria.

La normativa no exime de reglamentación a los tramos urbanos de vías pecuarias. La solución ha ido orientada en el sentido de proponer trazados alternativos a los que les correspondería en el deslinde e incluso otras fórmulas que permitan resolver determinados problemas concretos.

Sin embargo, el proceso de recuperación del patrimonio natural y cualquier criterio establecido para elaborar planes de actuación concretos debe estar basado en esta primera adecuación normativa que supone el reglamento.

Las prioridades establecidas para ello giran en torno a las vías pecuarias vinculadas a espacios naturales protegidos y las vías de entornos urbanos. En el primer caso, la vía pecuaria puede jugar un papel esencial en la restauración del paisaje forestal alterado (destrucción de los linderos, deterioro de bosques de ribera, etc.) a través de la repoblación de sus márgenes contribuyendo a la preservación del suelo y lucha contra la erosión.

En el segundo, la recuperación de las vías pecuarias en ciudades grandes y de carácter medio contribuirá a proporcionar a las mismas espacios destinados a acercar la naturaleza a sus habitantes, por medio de usos alternativos de ocio.

Sin duda, junto a elementos que pudieran considerarse estrictamente normativos, el interés de la Consejería de Medio Ambiente en la recuperación de las vías pecuarias se fundamenta en la necesidad de mantener estas vías como factor determinante del desarrollo del mundo rural, de forma que, respetando en todo caso la función primordial que les dio origen, el tránsito ganadero, su aprovechamiento se ajuste a los criterios de desarrollo sostenible y de conservación del medio ambiente, el paisaje y el patrimonio natural y cultural. La existencia de una fuerte demanda de espacios verdes y de zonas que acerquen al hombre a la naturaleza impone la recuperación de estos espacios.

Las vías pecuarias poseen intrínsecamente una riqueza tanto natural como cultural y recreativa, con grandes posibilidades de ser gestionadas como fuente generadora de empleo, conciliando su uso específico y secular con nuevos usos alternativos y complementarios. Al poner en contacto al mundo urbano con el medio rural y, dentro de éste, conectar diversas áreas naturales, las vías pecuarias se configuran como una importante infraestructura para el desarrollo de actividades enfocadas hacia un turismo ecológico respetuoso con el entorno, en la línea propuesta e impulsada por los programas e iniciativas de desarrollo rural.

El paseo, el senderismo, la cabalgada y otras formas de desplazamiento deportivo, con restricción de las prácticas deportivas motorizadas, son algunos de los usos complementarios contemplados en la nueva Ley y el reglamento de desarrollo de la Comunidad Autónoma. En las áreas metropolitanas pueden, además, servir de viario alternativo para desplazamientos no motorizados (a pie, en bicicleta o a caballo).

Los paisajes peculiares originados por las vías pecuarias, a los que se ha asociado una fauna y una flora características que actúan como soportes de biodiversidad entre hábitats separados geográficamente, son razón más que suficiente para que la Consejería de Medio Ambiente tenga una preocupación especial en la recuperación, mantenimiento y conservación de las vías pecuarias. A ello han de añadirse todos aquellos elementos culturales y recreativos originados por el entorno en que se han desenvuelto las actividades ganaderas y de trashumancia, que aumentan las posibilidades de desarrollo en las vías pecuarias de ese turismo rural respetuoso con el medio.

Finalmente, romerías y festejos populares, elementos arquitectónicos que reflejan las diversas labores del ganado, abrevaderos, ermitas, casas de esquilo, chozos de pastores, lavaderos de lana, puentes contaderos, mojones, puertos reales, etc. son parte de un patrimonio histórico y cultural, digno de conservar y dar a conocer, que no debe ser abandonado hasta su desaparición o degradación irreversible.

 

El desarrollo de este servidor WEB
ha sido cofinanciado por la Unión Europea