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Plan de recuperación y conservación de aves necrófagas

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Estado de conservación

Buitre Negro

 (Aegypius monachus) – Vulnerable

Buitre negro

En Andalucía el buitre negro nidifica exclusivamente en áreas forestales de Sierra Morena y, más concretamente, en Sierra Pelada (Huelva), en el noreste del Parque Natural Sierra Norte y su entorno (Sevilla-Córdoba), en la Sierra de Hornachuelos (Córdoba) y en la Sierra de Andújar (Jaén). De forma puntual también ha nidificado en La Contienda (Huelva) y ha ocupado algunas áreas de la comarca de El Condado, en Jaén, sin que en este último caso se hayan producido intentos de reproducción. A estas poblaciones, conocidas desde la década de 1980, hay que sumar algunas parejas establecidas a partir de 2006 en el suroeste del Parque Natural Sierra Norte (Sevilla).

Las áreas de campeo de las distintas poblaciones reproductoras incluyen zonas donde abunda el ganado, la caza mayor y el conejo, tanto al norte de la Comunidad Autónoma como al sur de las provincias de Badajoz y Ciudad Real y al sur de Portugal. El tamaño de cada zona de campeo puede alcanzar las 600.000 ha. Si bien la especie puede considerarse como característica de Sierra Morena, no son raros los avistamientos de individuos en dispersión fuera de este ámbito geográfico.

Quebrantahuesos

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es una especie que llegó a desaparecer por completo de Andalucía a medidas de la década de los 80 del siglo pasado y cuya presencia hoy en Andalucía, se debe a los esfuerzos realizados para su reintroducción por la Junta de Andalucía. El área de distribución histórica del quebrantahuesos comprende casi todas las montañas de Eurasia y el norte de África. En Andalucía, fue un ave muy común hasta finales del siglo XIX, siendo las Sierras Béticas (desde Cádiz hasta Jaén y Almería) las áreas preferentes para su nidificación. La última reproducción documentada se produjo en 1983. El último quebrantahuesos dejó de avistarse en Cazorla a finales de 1986. Tras la desaparición de la población andaluza, los quebrantahuesos ibéricos quedaron relegados a los Pirineos, donde han permanecido presentes hasta la actualidad.

En la actualidad, el principal problema para la conservación de la especie radica en la falta de conexión entre las distintas poblaciones existentes. Una población de quebrantahuesos, viable y autónoma a largo plazo en el sur de la Península Ibérica, permitiría restituir el flujo genético entre los quebrantahuesos pirenaicos y norteafricanos, contribuyendo, con ello, a la conservación global de la especie. La principal causa de la extinción del quebrantahuesos fue la presión humana, directa o indirecta. Factores como la utilización de cebos envenenados, el furtivismo o el expolio de nidos fueron las principales causas que condujeron a la crítica situación de especie en el pasado.

Las cumbres de la sierra de Cazorla constituyeron el último bastión de los quebrantahuesos andaluces. Apenas dos años después de su extinción, en 1988, la Junta de Andalucía inició los primeros trabajos para evaluar la viabilidad de un futuro proyecto de reintroducción. En 1991, investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) concluyeron que el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén, reunía las condiciones adecuadas para albergar hasta quince parejas reproductoras.

En 1996 arranca el programa de reintroducción con la construcción, en la Sierra de Cazorla, del Centro de Cría “Guadalentín”, hoy Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla. A principios de 2000, la luz verde internacional para el inicio de las liberaciones en Andalucía sólo dependía de que se pudiera asegurar los mínimos niveles de mortalidad post-suelta para los ejemplares reintroducidos. Con este objetivo, en 2001, se inician estudios de viabilidad en ocho espacios naturales seleccionados como posibles lugares de nidificación según un modelo matemático diseñado por la EBD. De forma paralela, en estos años, la Consejería de Medio Ambiente impulsa la creación de la Fundación Gypaetus (FG), entidad sin ánimo de lucro que tutelaría legalmente los ejemplares cedidos a Andalucía y serviría de apoyo técnico y social al proyecto de reintroducción.

El 13 de mayo de 2006, ‘Tono’, ‘Faust’ y ‘Libertad’ se convirtieron en los tres primeros quebrantahuesos liberados en Andalucía. Así, el programa de reintroducción nace en Andalucía con el objetivo final de establecer una población de quebrantahuesos viable y autónoma a largo plazo. Diseñado con un enfoque multidisciplinar, el programa de reintroducción es un meta-proyecto que cuenta con la participación de diversas entidades con probada experiencia en el manejo y estudio de la especie: la Fundación para la Conservación de los Buitres, como coordinadora del programa europeo de cría del quebrantahuesos, la Estación Biológica de Doñana como asesora científica y la Fundación Gypaetus, como organización encargada de su ejecución, bajo la dirección de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

Alimoche

El alimoche (Neophron percnopterus) es la más pequeña de las rapaces carroñeras europeas y una de las más oportunistas, pues se alimenta tanto de carroñas como de basuras domésticas, excrementos, insectos y huevos. Andalucía es una de las regiones españolas donde la especie ha sufrido una mayor regresión en las últimas décadas. En el pasado, el alimoche fue un ave relativamente común en toda la región y así lo atestiguan los relatos de ornitólogos y cazadores que lo citan como abundante en las serranías de Cádiz y Málaga. En el oriente andaluz la situación era parecida, considerándose común en todas las sierras calizas de la cordillera Bética. Sin embargo, la situación actual de la especie en la Comunidad Autónoma y su tendencia pueden considerarse como críticas, hecho que evidencian las cifras de censos del número de parejas y la evolución reciente de su área de distribución en el territorio andaluz.

Milano Real

(Milvus milvus) - En peligro de extinción

Pareja de Milano Real

Desde 1994 la especie muestra una tendencia decreciente, si bien dicha tendencia parece haberse estabilizado durante los últimos años, en los que la especie es seguida intensivamente dentro de las labores de censo realizadas por la Junta de Andalucía. Tal estabilidad parece estar motivada por las buenas condiciones de refugio ofrecidas por el Espacio Natural de Doñana en este último periodo de tiempo.

Así, las parejas reproductoras situadas fuera de Doñana podrían haber estado sometidas a unas tasas de mortalidad no natural relativamente altas que han conducido al declive de la especie fuera de la desembocadura del Guadalquivir. El hecho de que el 95% de las parejas reproductoras se encuentren dentro de Doñana apoya esta hipótesis. En cualquier caso, la mera protección de los espacios no permite explicar el patrón actual de distribución de la especie, dado que también se han perdido parejas que nidificaban dentro de otros espacios protegidos. Cabe pensar que la necesidad de los milanos negros de salir de las zonas protegidas hacia otros territorios, donde los factores de amenaza son mayores, en busca de alimento, introduce un riesgo añadido que incide de forma significativa en la mortalidad no natural de la especie.

El estado de la especie en Andalucía resulta consecuente con la situación y evolución crítica que ha evidenciado también a nivel nacional, donde se ha registrado un descenso de casi el 50 % de efectivos en los últimos 10 años. Dicha situación resulta especialmente alarmante si se valora que el milano negro encuentra en la península Ibérica el límite meridional de su área de distribución y que es previsible, que factores como el calentamiento global repercutan en gran medida en la pérdida de hábitats y condiciones ambientales favorables para la especie. La reducción de los niveles de amenaza fuera de los límites de los espacios naturales protegido se antoja como un factor clave para la mejora del estado de conservación de una especie, especialmente vulnerable por sus particularidades ecológicas y como consecuencia de su necesidad de utilizar territorios amplios para completar sus ciclos biológicos.

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