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    Proyecto EREMITA: Estudio de diferentes métodos de liberación del Ibis Eremita (Geronticus eremita) en la comarca de La Janda (Cádiz, SO España)

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    El Ibis Eremita

    El Ibis eremita (Geronticus eremita) está incluido en el Orden Ciconiformes y la Familia Threskiornithidae que engloba a especies más conocidas como son la espátula o el morito. Es una especie colonial, que habita en zonas áridas o semiáridas de estepas, pastizales y campos de cultivo. Nidifica y encuentra refugio adecuado en cortados y acantilados. Se alimenta principalmente de insectos así como de pequeños vertebrados.

    Tienen una altura media entre 70 a 80 cm y una envergadura alar de 125 a 135 cm. Los machos son algo mayores que las hembras. El color de su plumaje es negro con brillo metálico. La cabeza no tiene plumas, y la cara y cuello son rojos. El pico es curvado y de color rojo al igual que las patas, y presenta al lado y detrás del cuello un collar de plumas de color negro y algo alargadas, lo que lo distingue del resto de los ibis. No existen diferencias de plumaje entre los sexos a lo largo de todo el año y los jóvenes se distinguen bien de los individuos adultos. Los juveniles son menos iridiscentes, con matices cobrizos en la espalda. La cabeza y el cuello están cubiertos de plumas grises, que pierden al segundo año de edad. Los ojos son amarillos grisáceos y cambian a rojo en el tercer año de edad.

    En vuelo son parecidos a las gaviotas, con aleteo seguido por planeamiento. Cuando vuelan en bandos lo hacen en formaciones en V y se distinguen muy bien porque las patas quedan escondidas detrás de la cola.

    En el pasado lejano el ibis eremita presentaba poblaciones por toda la cuenca mediterránea, incluida la península ibérica donde se han hallado restos fósiles en cuevas del sureste y Gibraltar. Hasta hace aproximadamente un centenar de años presentaba poblaciones distribuidas por diferentes puntos de Europa central, norte de Africa y zona este del Mediterráneo, pero ya a finales de los años 80 se conocía únicamente la existencia de dos poblaciones disyuntas, una de carácter residente distribuida por Marruecos y Argelia y otra, de carácter migrador, en Turquía. Ésta última se consideró extinta en estado silvestre en 1989.

    En la actualidad se conoce la existencia de dos poblaciones naturales, una localizada en el suroeste de Marruecos formada por dos colonias reproductoras y que con unos 300 ejemplares constituye la población más estable en libertad, y otra de reciente descubrimiento, localizada en la región de Palmyra en Siria, y que cuenta con tan sólo media docena de individuos.

    Al contrario que el resto de ibis, su hábitat se localiza entre las zonas tropicales y templadas, normalmente en regiones áridas con zonas escarpadas, fisuras, abrigos y repisas en las rocas. Su dieta es variada dependiendo del hábitat que exploten. Las presas más típicas son ortópteros (grillos, saltamontes, langostas), dermápteros (tijeretas), coleópteros (escarabajos), formícidos (hormigas y sus huevos), isópodos, arañas, escorpiones, moluscos y pequeños reptiles.

    Suele alimentarse durante todo el día en pequeños grupos, raras veces solitarios, caminando sobre el terreno sondeando con su pico el suelo, matorrales y huecos o grietas entre las piedras y rocas.

    La nidificación es en escarpes y acantilados verticales o subverticales con repisas. El tamaño de la puesta es usualmente de 2 a 4 huevos. La puesta se realiza a finales de marzo principio de abril. La incubación dura 24-25 días y es realizada por ambos sexos. El cuidado y la alimentación son realizados por ambos padres. Los jóvenes comienzan su independencia 1 a 4 semanas después del periodo de volantón que lo alcanzan al cabo de 40 a 50 días.

    Dado su carácter social y gregario suele moverse y descansar en grupo presentando patrones de comportamiento que en gran parte proceden de aprendizaje por observación de los propios padres y el resto del grupo. Así por ejemplo adquieren sus hábitos alimentarios y aprenden las rutas migratorias.

     

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