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Conscientes del reto civilizatorio que se avecina, los organizadores de la Convención de cambio climático y medio urbano, presentan un encuentro para el intercambio de información e ideas.
La Consejería de Medio Ambiente y el CEI CamBio proponemos una convención diferente. No se trata tanto de transmitir información, sino de discutir ideas y de contribuir a un proceso de aprendizaje social colectivo. Queremos que los asistentes a esta Convención recuerden lo que en ella se dijo y se discutió y para ello proponemos un programa que dé cabida a personas que trabajan diariamente en estos campos, sean o no conocidos.
Así pues, los organizadores proponemos una Convención que atienda a los siguientes objetivos:
Los procesos económicos clásicos no tienen en cuenta la limitación natural de los recursos físicos, idea que se ha trasladado al acervo ético de la sociedad y, por consiguiente, ha generado un modo de vida despilfarrador. Paradójicamente, este elevado ritmo de consumo no ha generado mayores cotas de felicidad. El cambio global genera una responsabilidad, pero también una oportunidad para configurar una sociedad mejor. Ejercer nuestra responsabilidad histórica como colectivo significa, en este momento, acometer con éxito estos retos globales que inexorablemente se avecinan. La escasez de recursos energéticos, los efectos del cambio climático, los cambios en los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad o de fertilidad de los suelos, todos estos aspectos son dinámicas globales consecuencia de un modo desenfocado de aprovechamiento y explotación de los recursos naturales. No obstante, los organizadores pensamos que bien manejado, e inteligentemente aplicado, el proceso de cambio puede ser una oportunidad manifiesta para llevar a cabo dinámicas de evolución social en positivo. Tenemos la oportunidad de transmitir que la respuesta al cambio climático es y debe ser un argumento ilusionante que proponga una mejora sustancial de las condiciones de vida de la mayoría de la población en general y en el ámbito urbano en particular.
Juan Jiménez. Rector de la Universidad Pablo de Olavide
José Juan Díaz Trillo. Consejero de Medio Ambiente
El cambio climático no sólo es un problema ambiental de extremada gravedad, sino que pone de manifiesto la existencia de procesos de cambio de escala planetaria. Estos cambios globales suponen un reto que no tiene precedentes en la historia de la humanidad, ya que, por un lado, es la propia humanidad, con su acción sobre la base física y biológica de los recursos naturales, la principal causante de este cambio, y, por otro, porque además será la más perjudicada por las consecuencias en la modificación de las características de estabilidad de los procesos biofísicos terrestres o en la disponibilidad de suficientes recursos para mantener la organización de la sociedad tal y como hoy la conocemos. Estamos, en definitiva, ante un reto civilizatorio.
Por lo tanto, la Convención se fija dos objetivos esenciales en este ámbito: actualizar el conocimiento disponible y discutir su efecto en el caso español, tanto en lo concerniente a la modificación de los parámetros climáticos, físicos y biológicos como en la repercusión política y social de los procesos de cambio que será necesario acometer en el futuro próximo.
Las políticas de mitigación proponen un cambio, a veces radical, de la manera en que producimos y vivimos. En términos de cambio climático, es esencial acometer reducciones en el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero. El problema fundamental radica en que la escala de la reducción necesaria es enorme: las emisiones habrán de descender al menos en un 80% en el horizonte del 2050.
Ello obligará a replanteamientos relevantes de la manera en que funciona nuestro aparato productivo y en el modo en el que vive la población, lo cuál tiene una repercusión directa sobre la configuración de nuestras ciudades, pues es allí donde se consume el grueso de los recursos y donde se producen la inmensa mayoría de los residuos.
En el presente bloque se trataron los siguientes temas:
Existen multitud de datos e indicios que constatan un hecho incontrovertible: el cambio global, en toda su repercusión, está teniendo ya lugar. Debido a la inercia de los procesos biofísicos afectados, incluso en escenarios más exitosos de mitigación, será necesario afrontar ya algunos cambios en las pautas habituales de multitud de equilibrios dinámicos terrestres. Para hacer frente a esta realidad, es necesario poder acometer medidas de reorganización paliativas que ayuden a minimizar su efecto en las vidas de los ciudadanos.
Las políticas de adaptación poseen dos vertientes que es imprescindible considerar: por un lado, adaptar nuestros sistemas a los cambios que se avecinan con medidas de respuesta en el corto plazo, y, por otro, dotar a nuestros sistemas productivos, territoriales y sociales de altos grados de resiliencia, para que éstos tengan capacidad de respuesta al cambio y mantengan, en lo posible, su estabilidad, al mismo tiempo que encajan las perturbaciones producidas por la aplicación de políticas de mitigación relevantes.
En este bloque se abordaron las siguientes temáticas:
El cambio climático no es el único proceso que debe obligarnos a replantearnos nuestra forma de vida. El exceso de consumo de recursos naturales y el constante trasiego al que los sometemos, valga decir, a modo de ejemplo, que la Humanidad transporta y mueve hoy más materiales que todos los ríos y torrentes del mundo, están provocando un miríada de procesos adversos de cambio que afectarán, principalmente, a la estabilidad futura de las mismas sociedades. Es por ello que se adoptó el término de sostenibilidad, que implica un replanteamiento notable de la manera en que consumimos y manejamos los recursos.
Dado que la mayoría de la población vive en ciudades, especialmente en los países enriquecidos cuyo modelo de vida es el responsable de la situación ambiental global, es imprescindible acometer procesos que mejoren los grados de sostenibilidad urbana, proponiendo nuevos paradigmas de organización, producción y vida. Por ello, el cambio para ser viables, sostenibles, en el tiempo, es un proceso esencialmente social, al que las innovaciones en el campo de la técnica, la ingeniería, la gestión y la economía deberán ayudar. No debemos olvidar que estamos pidiendo que la sociedad cambie y que lo haga rápido, algo que obliga a diseñar, especialmente en el ámbito de la vida en las ciudades, procesos económicos, institucionales y educativos que produzcan los necesarios incentivos y que reflejen nuevos presupuestos éticos hacia los hechos más relevantes en lo que respecta a un cambio global que ya tenemos aquí.
En este bloque se trataron las siguientes temáticas:
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