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Boletín de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos. Septiembre 2017. Nº 3

Plan estratégico del castañar en Andalucía

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La presencia del castaño en Andalucía constituye una fuente de riqueza en las comarcas donde se encuentra. El castaño es una especie de importancia, desde el punto de vista cultural y medioambiental en Andalucía.


Andalucía es la tercera comunidad autónoma en producción de castaña, por detrás de Galicia y Castilla y León y, aunque la distancia es grande, posee ventajas sobre dichas regiones, como son el hecho de poder colocar en el mercado sus productos antes o poseer variedades con unas cualidades excepcionales.


La superficie que ocupa el castaño en Andalucía ronda las 13.000 ha y el 50% de la superficie se encuentra en espacios protegidos. Aunque el grueso de los castañares productivos se encuentra en las provincias de Huelva y Málaga, con 5.182 y 5.681 hectáreas respectivamente, aparecen castañares en las provincias de Sevilla, Granada y Almería con importancia  y valor paisajístico.

castanar


El sector del castaño presenta algunos problemas acuciantes en Andalucía. En algunos casos comunes con otras regiones, como la presencia de la avispilla del castaño, o el cambio climático y en otros casos debido a la pequeña superficie que ocupa, que conlleva dificultad de explotación y trae consigo el progresivo abandono de las explotaciones y, por ende, de sus cuidados, la falta de regeneración de las masas y la deficiencia de una estructura productiva optimizada

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El plan estratégico del castañar pretende abordar, de forma coordinada y contando con la activa participación de los agentes del sector, una serie de acciones encaminadas a mejorar el estado actual en el que se encuentran las masas de castaño en Andalucía y dinamizar el sector de la castaña, como elemento esencial de desarrollo socioeconómico en las comarcas tradicionales de castaño.


Es una especie con unos requerimientos climatológicos propios de un clima templado frío, soportando mal las temperaturas altas y requiriendo un régimen de lluvias entre 400 - 900 mm anuales y, a ser posible, uniformemente distribuidas a lo largo del año. Es importante la humedad de final de verano, agosto-septiembre, ya que es el periodo en el cual los frutos se desarrollan más.


Se analiza en el plan los posibles escenarios de cambio climático y la respuesta de la especie. Para el periodo 2011-2040, todos los escenarios coinciden en una reducción de la distribución potencial del castaño en Andalucía, reduciéndose significativamente su superficie en las dos grandes zonas productoras, Málaga y Huelva. En el periodo 2041-2070, las previsiones para el hábitat del castaño son, como cabría esperar, bastante más negativas que en el periodo anterior, siendo la provincia de Huelva la que presenta una situación más desfavorable. El 93% de la superficie actual de castañar quedaría en una situación extramarginal y su área potencial quedaría drásticamente reducida a un núcleo central de la sierra de Aracena. En Málaga la situación es bien distinta, si bien su área potencial se reduce, en este caso tan sólo un 43% de los castañares actuales quedaría en una situación extramarginal.


Respecto al estado fitosanitario las principales plagas que atacan al castaño son los perforadores de castaña, y actualmente resulta preocupante la aparición en la provincia de Málaga de la avispilla del castaño, que provoca la pérdida masiva de la producción de castaña. Contra esta plaga se está probando a modo experimental la suelta de parasitoides para controlar el avance y se han establecido medidas de control para evitar los movimientos de plantas que puedan estar contagiadas. En la provincia de Huelva no ha aparecido la avispilla del castaño, y los patógenos más preocupantes son el chancro del castaño y la tinta, cuya situación se vigila con la ayuda de los propietarios.


La castaña es el fruto seco más rico en hidratos de carbono complejos de lenta absorción y, en especial, en almidón. Al contrario de lo que sucede con las avellanas y las nueces, por ejemplo, aporta pocas grasas y una dosis moderada de energía. En concreto, es tres veces menos calórica que la avellana o la almendra (100 g de almendras aportan unas 600 kcal frente a las 196 kcal de la misma cantidad de castañas) y en cuanto a su aporte de grasas, éste no sólo es bajo (un 2% frente al 54% de la almendra, por ejemplo) sino que en su mayoría se trata de grasas poliinsaturadas. Vale la pena destacar el aporte de fibra de la castaña, con buena tolerancia pues su fibra no tiene efectos irritantes. Además la castaña no tiene gluten, por lo que sus harinas están indicadas para celíacos.

Gran parte de la castaña que se produce a nivel nacional se exporta, mayormente a Italia y Francia, en su mayoría para la transformación en harinas, o productos de alta calidad como el marron glacé. También existe un volumen de consumo nacional, en fresco. En relación a este volumen, la mayor parte de la producción, viene de Galicia, y Extremadura, que está incrementando su producción, seguidas por Andalucía y Castilla y León, con un volumen relativamente estable.


La situación de la industria en Andalucía


En lo que se refiere a primera transformación para venta de castaña en fresco, hay cuatro cooperativas que agrupan la mayoría de la producción. Respecto a la segunda transformación, las empresas se centran en la obtención de diversos productos con certificación ecológica, como mermelada de castaña, castañas en almíbar o puré de castaña.


Es destacable que las dos zonas de mayor abundancia de castaños en Andalucía, el Valle del Genal y la Sierra de Aracena, muy alejadas entre sí, presentan características muy diferentes tanto en la edad de los castaños, producción, variedades y desarrollo de la industria de la castaña. En la provincia de Huelva, los castaños son de mayor edad y hay una amplia colección de variedades locales, que son menos productivas, pero que se encuentran muy bien adaptadas al terreno. En Málaga, los castañares son más jóvenes, pues ha habido una firme apuesta por su cuidado y explotación, con una amplia implantación de la variedad pilonga, más productiva. Esta diferente situación, también ha llevado a un mayor desarrollo de la industria asociada en la provincia de Málaga y, por consiguiente, a una mayor rentabilidad del castañar.


Estas diferencias hacen que la problemática en cada zona sea diferente y por ello el plan recoge ambas situaciones y plantea líneas de trabajo adecuadas a cada zona.


Tras el análisis de la situación, el plan estratégico del castañar, plantea el reto de “mejora de la cadena de valor mediante la potenciación de la producción de castaña y fomento de la diversificación de los productos del castañar, así como la mejora de la masa como generador de bienes y servicios ecosistémicos identificativos de los territorios donde se encuentra”. Y establece cinco objetivos generales, dos dirigidos a los castañares: mantenimiento y mejora de los castañares andaluces y mejora del sistema productivo castañar, asegurando la persistencia y adaptación de las masas al cambio climático. Otros dos objetivos van dirigidos a la industria de la castaña: dinamización del sector de transformación de la castaña y mejora de las estrategias de comercialización de la castaña. Y un último objetivo transversal es el impulso a acciones de liderazgo, seguimiento, comunicación y difusión entorno al sector andaluz de la castaña. Para alcanzar estos objetivos, se definen 14 líneas estrategicas y 55 acciones específicas.

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