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Medio Ambiente y Ordenación del Territorio

Ley de Responsabilidad Ambiental

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La Ley 26/2007, de 23 de octubre, de responsabilidad medioambiental, por medio de la cual se incorpora al ordenamiento jurídico interno la Directiva comunitaria 2004/35/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de abril de 2004, sobre responsabilidad medioambiental en relación con la prevención y reparación de daños medioambientales, establece un nuevo régimen jurídico de reparación de daños medioambientales de acuerdo con el cual los operadores que ocasionen daños al medio ambiente o amenacen con ocasionarlo deben adoptar las medidas necesarias para prevenir su causación o, cuando el daño se haya producido, para devolver los recursos naturales dañados al estado en el que se encontraban antes de la causación del daño.

La Ley ha sido desarrollada parcialmente por el Real Decreto 2090/2008, de 22 de diciembre, respecto a los métodos de evaluación de riesgos para el cálculo de la cuantía de la garantía financiera y a la forma en el que se debe realizar la reparación de los daños medioambientales producidos.

Objeto de la Ley Subir al contenido anterior

El objeto de la Ley 26/2007, de 23 de octubre de responsabilidad medioambiental es regular la responsabilidad de los operadores de prevenir, evitar y reparar los daños medioambientales, de conformidad con el artículo 45 de la Constitución española y con los principios de prevención y de “quién contamina, paga”.

Ámbito de aplicación y régimen de responsabilidad Subir al contenido anterior

A los efectos de la Ley, se entiende por daños medioambientales:

  • Los daños directos o indirectos causados a las especies silvestres y a los hábitat;
  • Los daños directos o indirectos a las aguas;
  • Los daños directos o indirectos a la ribera del mar y de las rías;
  • Los daños al suelo, es decir la contaminación directa o indirecta del suelo que suponga un riesgo significativo de que se produzcan efectos adversos para la salud humana o el medio ambiente.

El principio de responsabilidad se aplica a los daños medioambientales y a las amenazas inminentes de tales daños cuando se produzcan a causa de actividades económicas o profesionales.

 

La Ley distingue dos tipos de responsabilidad distintos.

El primer régimen de responsabilidad se aplica a las actividades profesionales peligrosas o potencialmente peligrosas contempladas en su Anexo III. Se trata principalmente de las actividades industriales sujetas a un permiso de conformidad con la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación, las actividades por las que se liberen metales pesados en el agua o la atmósfera, las instalaciones que produzcan sustancias químicas peligrosas, las actividades de gestión de residuos (en especial, los vertederos y las plantas de incineración) y las actividades relacionadas con los organismos modificados genéticamente y los microorganismos modificados genéticamente. Según este primer régimen, el operador puede ser considerado responsable aun sin haber cometido ninguna falta.

El segundo régimen de responsabilidad se aplica a todas las actividades económicas o profesionales distintas de las contempladas en el anexo III de la Ley, aunque únicamente cuando causen daños o supongan una amenaza inminente. En este caso, el operador sólo será responsable si ha cometido una falta o ha incurrido en negligencia.

La Ley prevé una serie de excepciones a la responsabilidad medioambiental. Así, el régimen de responsabilidad no se aplica en caso de daños o amenaza inminente de daños a causa de conflictos armados, catástrofes naturales, actividades reguladas por el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, actividades de defensa nacional o seguridad internacional y actividades contempladas en algunos convenios internacionales enumerados en los anexo IV y V.

Ámbito temporal Subir al contenido anterior

La Ley no será de aplicación a los daños medioambientales si han transcurrido más de 30 años desde que tuvo lugar la emisión, el suceso o el incidente. Este plazo se computa desde el día en el que haya terminado por completo o se haya producido por última vez la emisión, el suceso o el incidente.

Igualmente, los daños causados por una emisión, un suceso o un incidente producido antes del 30 de abril de 2007 quedan excluidos del ámbito de aplicación de la Ley. Tampoco se regirán por esta norma los daños medioambientales causados por una emisión, un suceso o un incidente que se haya producido después del 30 de abril de 2007, cuando éstos se deriven de una actividad específica realizada y concluida antes de dicha fecha.

Obligación de comunicación Subir al contenido anterior

Los operadores de cualesquiera actividades económicas o profesionales incluidas en la Ley están obligados a comunicar de forma inmediata a la autoridad competente la existencia de daños medioambientales o la amenaza inminente de dichos daños, que hayan ocasionado o que puedan ocasionar.

Prevención, evitación y reparación de daños Subir al contenido anterior

Cuando surja una amenaza inminente de daño medioambiental, la autoridad competente (la Consejería competente en materia de medio ambiente) obligará al operador (responsable potencial de la contaminación) a adoptar las medidas preventivas necesarias, o las tomará ella misma y recuperará más adelante los gastos derivados de tales medidas.

Cuando se produzca un daño medioambiental, la autoridad competente obligará al operador interesado a adoptar las medidas de evitación y reparación necesarias (determinadas basándose en las normas y principios que figuran en el anexo II de la Ley) o adoptará ella misma dichas medidas y recuperará más tarde los gastos consiguientes. Cuando se hayan producido varios casos de daños ambientales, la autoridad competente podrá fijar las prioridades de reparación de los daños.

La reparación de los daños medioambientales toma distintas formas según el tipo de daño:

  • para los daños que afectan a los suelos, la Ley exige que los suelos en cuestión estén descontaminados de forma que deje de suponer una amenaza significativa de que se produzcan efectos adversos para la salud humana o el medio ambiente;
  • para los daños que afectan a las aguas, a las especies y hábitats naturales protegidos y a la ribera del mar y de las rías, la Ley contempla la restitución del medio ambiente a su estado anterior al daño. A este efecto, los recursos naturales y los servicios dañados deben ser restituidos o sustituidos por elementos naturales idénticos, similares o equivalentes, sean en el lugar del incidente, sea en un lugar alternativo, de ser necesario.

 En el anexo II de la Ley figura más información sobre el método que hay que considerar para reparar los daños medioambientales

Costes de prevención, evitación y reparación Subir al contenido anterior

Los operadores de las actividades económicas o profesionales incluidas en esta Ley están obligados a sufragar los costes de adopción y ejecución de las medidas de prevención, evitación y reparación, cualquiera que sea su cuantía, cuando sean responsables de los daños medioambientales

Garantía financiera obligatoria Subir al contenido anterior

La Ley obliga a los operadores de las actividades del Anexo III a constituir una garantía financiera que les permita hacer frente específica y exclusivamente a la responsabilidad medioambiental inherente a la actividad.

La fecha a partir de la cual será exigible la constitución de la garantía financiera obligatoria para cada una de las actividades del Anexo III se determinará por Orden del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino.

La cuantía de la garantía financiera se calculará a partir de la realización de un análisis de riesgos, de acuerdo con el procedimiento establecido en el Real Decreto 2090/2008, de 22 de diciembre, que deberá someterse a un procedimiento de verificación.

No tienen obligación de constituir garantía financiera obligatoria los operadores de actividades susceptibles de ocasionar daños cuya reparación se evalúe en menos de 300.000 euros, o, si se evalúa en una cantidad comprendida entre 300.000 euros y 2.000.000 euros, si acreditan, mediante la presentación de certificados expedidos por organismos independientes, que están adheridos con carácter permanente y continuado, bien al sistema comunitario de gestión y auditoría medioambiental (EMAS), bien al sistema de gestión medioambiental UNE-EN-ISO 14001:2004.

Análisis de riesgos Subir al contenido anterior

El análisis de riesgos medioambientales será realizado por el operador o un tercero contratado por éste, siguiendo el esquema establecido por la norma UNE 150.008 u otras normas equivalentes.

Para facilitar la evaluación de los escenarios de riesgos así como para reducir el coste de su realización, el reglamento prevé distintos instrumentos de carácter voluntario, tales como los análisis de riesgos medioambientales sectoriales y las tablas de baremos.

Los análisis sectoriales pueden consistir bien en modelos de informe de riesgos ambientales tipo –los denominados MIRAT–, bien en guías metodológicas cuando la heterogeneidad de las actividades que integren un mismo sector así lo requiera.

Las tablas de baremos están previstas para los sectores o pequeñas y medianas empresas que, por su alto grado de homogeneidad, permitan la estandarización de sus riesgos ambientales.

La realización de los análisis de los riesgos medioambientales necesarios para el cálculo de la cuantía de la garantía financiera no deberá llevarse a cabo con carácter obligatorio hasta que se publiquen las órdenes ministeriales que determinen las fechas de constitución de las garantías financieras.

Solicitud de acción Subir al contenido anterior

Las personas físicas o jurídicas que puedan verse adversamente afectadas por daños medioambientales o las organizaciones cuyo objetivo es la protección del medio ambiente podrán pedir a las autoridades competentes actuar ante un daño. Las personas y entidades que presenten una solicitud de acción podrán emprender acciones legales ante un tribunal o cualquier otro órgano ad hoc para controlar la legalidad de las decisiones, actos u omisiones de la autoridad competente.

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