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mayo

    El uso del agua en la agricultura

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    La producción agraria consume en España el 80 % de los recursos hídricos. Esto confiere al regadío una posición central en las políticas de agua y medio ambiente. No será posible aumentar la eficiencia del uso del agua, recuperar acuíferos en situación de sobreexplotación, preservar humedales valiosos o mejorar la calidad del agua, sin mejorar el uso agrario del agua. Al mismo tiempo, la gestión del agua y la planificación hidrológica deben permitir ofrecer garantías al regadío, que desempeña un papel fundamental en el equilibrio territorial y el desarrollo socioeconómico de Andalucía.  

    1. La agricultura de regadío
    2. La agricultura de regadío en España
    3. La agricultura de regadío en Andalucía
    4. Prevención de la contaminación por nitratos
    5. La política de modernización de los regadíos
    6. La mejora de la gestión del agua en los regadíos andaluces.

    La agricultura de regadío Subir al contenido anterior

    El regadío ha permitido la existencia de una importante producción agrícola en regiones donde la pluviometría no permitiría un buen desarrollo de los cultivos. Fue la civilización islámica la que difundió por toda la cuenca mediterránea meridional, durante la edad media, las técnicas de irrigación agrícola. Gracias a distintos procedimientos extremadamente ingeniosos, el agua de lluvia recogida en cisternas y aljibes, el agua freática extraída mediante pozos o norias, y el agua fluvial derivada con azudes o elevada con ruedas hidráulicas era, y todavía lo es, conducida hasta los campos.

    Acequia tradicional en Sierra Nevada

    El transporte se efectúa por gravedad, a favor de la pendiente, mediante canales y acequias de estudiadísimo trazado que van perdiendo cota muy suavemente. En el caso de las derivaciones fluviales, las canales suelen discurrir paralelos a los ríos, pero con menos pendiente, lo que permite, a partir del azud de captación, separar los cursos y que las acequias emanadas de los canales atraviesen las terrazas aluviales y acaben desembocando de nuevo en el curso fluvial; el aprovechamiento de la gravedad como fuerza transportadora, de los suelos aluviales interesantes agrícolamente y de la totalidad del agua disponible —la que sobra en cada momento vuelve al río y es capturada en un azud posterior— es, por lo tanto, completo.


    A lo largo de los siglos, los cultivos irrigados mediterráneos se han convertido en un paisaje agrícola singular, al que en los últimos decenios se han incorporado nuevos regadíos instaurados mediante sistemas más contundentes (bombeos y conducciones forzadas, riegos por aspersión, etc.). La importancia de estos regadíos se hace evidente por la distribución porcentual de las aguas captadas en los territorios mediterráneos y en sus vecinos medioeuropeos o atlánticos. De este modo, las aguas para uso agrícola representan entre el 1 y el 5% de las captaciones en países como la República Checa, el Reino Unido o Suecia, se elevan al 11% en Francia —mitad mediterránea, mitad medioeuropea y atlántica—, superan el 65% en Italia —con territorios septentrionales aún medioeuropeos— y llegan al 75-85% en Argelia y España.

    Las aguas necesarias para abarcar estos regadíos son de origen superficial o subterráneo, según los casos. Debido al régimen recurrente de los ríos mediterráneos, sometidos a un estiaje severo justo en las épocas en que los regadíos demandan más agua, es habitual que muchos cultivos irrigados se nutran de aguas freáticas.

    El regadío da origen a un paisaje diversificado, en el que el contraste entre los campos abundantes y de gran productividad y los secanos es muy fuerte, y se agudiza cuanto más meridional y árido es el territorio. Pero sobre todo, ha permitido convertir en zonas prósperas y dinámicas a lugares dedicados hasta entonces a la agricultura de subsistencia y a expulsar población hacia otras zonas más industrializadas. Los ejemplos de las provincias de Almería y de Huelva, ambos en Andalucía, son paradigmáticos de esa capacidad de generación de riqueza y empleo del regadío. 

    La agricultura de regadío en España Subir al contenido anterior

    En España, la superficie regada ascendía en el año 2008 e a 3.374.632 hectáreas, de acuerdo con los datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo (ESYRCE) del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. El Plan Nacional de Regadíos cifraba la superficie de regadíos en el año 2008 en 3.344.637 ha, el 7% de la superficie nacional y el 13% de la Superficie Agrícola Útil (S.A.U.).

    El regadío ha tenido un papel clave en la economía agraria española, especialmente a partir de los años cuarenta. Los cultivos irrigados aportan más del 50 % de la Producción de la Rama Agraria y genera más del 60% del empleo agrario. El regadío ha sido además la punta de lanza de la modernización agraria, ha permitido incrementos muy importantes de la productividad sectorial, y está en el origen del superavit de la balanza comercial agraria, fundamentalmente debido a las exportaciones de frutas y hortalizas. Desde el punto de vista microeconómico, ha permitido la supervivencia de explotaciones agrarias de pequeña y mediana dimensión, al multiplicar por seis la productividad  y por cuatro la renta generada por una hectárea. Desempeña también un papel de primer orden en el equilibrio territorial y en el mantenimiento de la población en el territorio rural.

    Existen tres grandes modalidades técnicas para hacer llegar el agua a los cultivos. El tipo de riego aplicado a los cultivos no es indiferente desde el punto de vista del uso del agua. El riego localizado es considerado el más eficiente de los sistemas de riego, ya que permite aportar a la planta la cantidad exacta de agua que requiere en cada momento. El riego por gravedad sin embargo tiene también sus defensores en determinadas condiciones, ya que desde el punto de visto del sistema hidrológico global, el agua no aprovechada por las plantas se reincorpora al medio natural:

    Riego por aspersión

    • El riego por gravedad, que se  caracteriza por el reparto del agua en la superficie de la parcela aprovechando la fuerza de la gravedad. Son modalidades de este tipo de riego el riego a manta, en surcos, alcorques, etc. La canalización de la acometida del agua hasta la parcela es fija.
    • El riego por aspersión. Se caracteriza por la distribución del agua mediante tuberías a alta presión hasta los mecanismos de aspersión. Este sistema de distribución puele ser de carácter fijo, siendo, generalmente, completo el recubrimiento de la parcela, o portátil, efectuándose el riego de la parcela por sectores. El riego de tipo automotriz es una modalidad del riego por aspersión, en el que la distribución del agua se hace  mediante tuberías a alta presión hasta los mecanismos de aspersión que se desplazan de forma autónoma. Se incluyen en esta modalidad los sistemas basados en mecanismos tipo pívot y automotrices. La diferencia con el tipo fijo radica en la movilidad del aspersor.
    • El riego localizado o riego por goteo. En este caso el agua se distribuye en el suelo a través de orificios emisores o goteros. Suele tener un carácter fijo, pudiendo estar enterrado el sistema  principal de distribución. Se incluye en este tipo la micro aspersión y similares.


    El 46 % de la superficie regada en España -incluida la superficie en invernaderos- corresponde a sistemas “localizado”; el 32% a sistemas por gravedad; el 14% a los tipos correspondientes a Aspersión (14%) y el 7,5% a Automotriz (7,6%).

    Tipo de regadío en España. Año 2009
    Tipos de regadío
    Superficie (ha)
    Superficie (%)
    ha %
    Gravedad 1.082.604 32,1%
    Aspersión 469.868 13,9%
    Automotriz 257.654 7,6%
    Localizado 1.548.043 45,9%
    Sin información 12.299 0,4%
    Otros sistemas 4.164 0,1%
    TOTAL 3.374.632 100,0%

     Fuente: ESYRCE 2008

    Andalucía es la primera comunidad autónoma por la superficie de regadío, con el 28,3% del total. Le siguen Castilla la Mancha, Castilla y León y Aragón.

    CCAA Gravedad Aspersión Automotriz Localizado Otros Sin información Total (ha) Total (%)
    Galicia 12.516 3.155 2 963 16.636 0,5%
    Asturias 71 77 210 358 0,0%
    Cantabria 137 1 138 0,0%
    P. Vasco 1.440 4.158 1.623 403 2 7.626 0,2%
    Navarra 52.583 10.271 276 16.340 130 518 80.119 2,4%
    La Rioja 14.276 16.485 14.723 422 17 45.923 1,4%
    Aragón 225.909 72.147 32.685 43.325 83 175 374.325 11,1%
    Cataluña 132.696 21.597 9.249 78.462 417 415 242.836 7,2%
    Baleares 1.231 6.685 2.161 9.584 16 119 19.795 0,6%
    C.León 156.880 111.833 92.046 15.460 5 473 376.697 11,2%
    Madrid 7.210 3.241 2.032 1.892 12 13 14.400 0,4%
    C.Mancha 21.652 116.114 82.738 260.616 21 1.519 482.660 14,3%
    Valencia 145.597 1.342 985 181.042 227 5.925 335.117 9,9%
    Murcia 36.167 820 146 131.660 87 1.427 170.307 5,0%
    Extremadura 108.290 30.888 18.786 72.224 13 346 230.546 6,8%
    Andalucía 163.826 67.218 16.549 702.557 2.167 1.350 953.667 28,3%
    Canarias 2.258 3.700 17.361 162 23.481 0,7%

    TOTAL

    1.082.604

    469.868

    257.654 1.548.043 4.164 12.299 3.374.632

    100,0%

    Fuente: ESYRCE-2008

    Principales cultivos en regadío

    Los cultivos con mayor superficie en regadío en el conjunto de España son los cereales con el 26,6% de la superficie regada, seguidos del olivar (19,4%), el viñedo (10,1%), los cítricos (9,6%) y los frutales (7,5%). 

    Olivo regado por goteo

    En cuanto al consumo de agua, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (I.N.E.), , en las explotaciones agrarias se utiliza un total de 16.211 hm3 de agua. La agricultura andaluza aparece como la más consumidora, con el 22,9 % del total (3.712 hm3). El mayor consumo corresponde a los cultivos herbáceos, con el 45,3 % del consumo total de agua en la agricultura, seguido del olivar +viñedo, con el 18,6%, y los frutales (18,0%). 

    La agricultura de regadío en Andalucía Subir al contenido anterior

    El 26,8% de la superficie cultivada, un total de 918.000 ha, se riega en Andalucía según los datos del Inventario de Regadíos realizado en el año 2002. La Encuesta ESYRCE del MMAMRM (2008) eleva esa cifra a 953.667 ha. La actualización del inventario de regadíos, realizada en el año 2008, eleva las cifras considerablemente. La superficie regada en los distritos hidrográficos Mediterráneo, Tinto-Odiel-Piedras y Guadalete-Barbate se ha incrementado en 51.154 ha (+23%), pasando de 217.017 ha en 1997 a 268.161 ha en el año 2008. Los datos correspondientes al Distrito Hidrográfico Guadalquivir están siendo revisados actualmente por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. 

    El regadío aporta el 69,8 % del valor de la producción vegetal andaluza y genera el 63 % del empleo agrario registrado. Por provincias,Sevilla es la que concentra la mayor superficie con 243.636 ha, seguida de Jaén con 202.236 ha. En cuanto al valor de la producción, es Almería la que se coloca en primer lugar, muy por delante de las demás.

    El coste del agua varía desde los 11,32 céntimos de €/m3 de Almería a los 2,66 c€/m3 de Sevilla y Córdoba.


    Principales magnitudes provinciales del regadío (2002)
    Provincia Superficie regada (ha) Superficie regada en Comunidades de regantes (ha) Necesidaes hídricas (Hm3) Producción (000€) Coste del agua (c€/m3) Productividad (€/m3) Empleo (Unidad de Trabajo Agrario)
    Almería 74.863 59.824 264 1.4447.000 11,32 3,56 35.710
    Cádiz 53.538 43.944 190 261.000 2,67 0,84 8.007
    Córdoba 99.273 51.701 300 207.000 2,66 0,41 9.463
    Granada 127.846 103.907 461 613.000 3,53 1,15 19.858
    Huelva 37.452 23.402 167 541.000 6,93 2,77 18.289
    Jaén 202.236 137.844 328 560.000 3,67 1,02 21.401
    Málaga 56.002 23.717 214 306.000 3,21 0,99 16.472
    Sevilla 241.799 143.526 1.300 634.000 2,66 0,40 25.391

    Fuente: Inventario de regadíos 2002. Consejería de Agricultura y Pesca
    Inventario de regadíos de Andalucía 2002

    Prevención de la contaminación por nitratos Subir al contenido anterior

    Uno de los principales impactos medioambientales de la actividad agraria es la contaminación de los acuíferos por nitratos. La utilización inadecuada de los diferentes fertilizantes nitrogenados, bien sea por un empleo excesivo o por el inadecuado momento de aplicación, ha causado en ocasiones un aumento considerable de estas sustancias en las aguas, superando los límites establecidos para su utilización como agua potable.

    Para tratar de evitar este tipo de problemas, la Unión Europea ha establecido una serie de normas que regulan la aplicación de fertilizantes nitrogenados. Uno de los aspectos más relevantes de esta normativa ha sido el establecimiento de código de buenas prácticas y de zonas vulnerables, definidos como aquellas superficies donde las escorrentías o filtraciones puedan contaminar el agua que allí se halla. Una vez identificadas las zonas vulnerables, la Unión Europea obliga a la aprobación de un Programa de Actuación destinado a reducir los riesgos de contaminación por nitratos en esas zonas.

    En Andalucía, las zonas vulnerables a los nitratos fueron definidas por primera vez mediante el Decreto 261/1998, de 15 de diciembre, por el que se designan las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias en la Comunidad Autónoma de Andalucía. Ese decreto ha sido actualizado por el Decreto 36/2008 de 5 de febrero por el que se designan las zonas vulnerables y se establecen medidas contra la contaminación por nitratos de origen agrario, a su vez completado por la Orden del 7 de julio del 2009.


    Ver mapa de zonas vulnerables en Andalucía

    A partir de la reforma de la Política Agrícola Común del año 2003, que entró en aplicación en España en el año 2006, se introduce la llamada "condicionalidad", que obliga a cumplir determinados requisitos de "buenas prácticas agrarias" para el cobro íntegro de las ayudas agrarias. Entre esos requisitos se recoge para las zonas vulnerables el cumplimiento del programa de actuación. El programa de actuación actualmente vigente se recoge en la Orden de 18 de noviembre de 2008 y sus correcciones de 14 de enero de 2009 y de 27 de febrero del 2009.

    La política de modernización de los regadíos Subir al contenido anterior

    La modernización de los regadíos, con el objetivo de racionalizar y controlar el consumo de agua en el principal sector demandante de recursos hídricos, reducir las pérdidas e introducir criterios de eficiencia en el gasto de agua, es hoy el eje de las políticas de las administraciones públicas en relación con el regadío.

    La modernización de los regadíos tiene además como objetivo mejorar la rentabilidad del regadío -fundamentalmente mediante la reducción de la mano de obra necesaria en el manejo del riego y la reducción del consumo de agua- y permitir la adaptación de las explotaciones a nuevas alternativas de cultivos. Posibilita también una reducción importante de la contaminación difusa por nitratos, al acompañarse de un mayor control sobre el uso de fertilizantes, muchas veces mediante la aplicación de técnicas de fertirrigación que asocian el aporte de nutrientes al riego.

    El diagnóstico elaborado con ocasión de la elaboración del Plan Nacional de Regadíos (PNR) puso en evidencia que "los casi 3,5 millones de ha que se riegan actualmente en España, presentan, en términos relativos, un panorama de deficiencias y obsolescencias de las infraestructuras de distribución del agua y de los sistemas de riego. Este panorama viene determinado por el hecho de que un tercio de la superficie regada está servida por acequias de tierra o de fábrica en mal estado que dan lugar a grandes pérdidas de agua en las conducciones y por el predominio del riego por gravedad que representa todavía las tres quintas partes de la superficie total, frente a una escasa sexta parte en la que se utiliza el riego localizado".

    El diagnóstico también permitió detectar que "aproximadamente un tercio de la superficie regada tiene un suministro bruto de agua que no alcanza el 75% de sus necesidades".

    Por todo ello, el PNR definió como prioritarias las actuaciones dirigidas a resolver estos problemas, en su doble vertiente de mejora de los regadíos en los que, partiendo de las infraestructuras de cabecera y hasta la aplicación del agua en las parcelas, es necesario reducir las perdidas y ahorrar agua renovando las conducciones y adaptando los sistemas de riego hacía un menor consumo del agua; y en la de consolidación y mejora de aquellas otras cuyas dotaciones puedan ser completadas dentro de las previsiones de la planificación hidrológica o de los que se derivan de este Plan de Regadíos.

    Riego a goteo

     

    En Andalucía, la Consejería de Agricultura y Pesca, competente en la materia, ha llevado a cabo conjuntamente con las Comunidades de Regantes proyectos de modernización en un total de 498.000 hectáreas entre 1997 y 2008, el 55,8 % de toda la superficie de riego del año 2002. La inversión total se ha elevado durante ese periodo a 1.694 millones de euros, de los que 1.115,7 millones de euros en subvenciones públicas y 578,3 millones de euros de inversión privada de los propios regantes, con una tasa media de subvención del 65,9%.

    Ese esfuerzo conjunto de las administraciones y del sector privado es reconocido en el punto 50 del Acuerdo Andaluz por el Agua, que establece "el horizonte 2015 para la culminación del proceso de modernización de regadíos que actualmente avanza con buen ritmo en Andalucía gracias a la confluencia de esfuerzos públicos y privados".

    La nueva Orden de Regadíos 2009-2013 de la Consejería de Agricultura y Pesca , en el marco del Programa de Desarrollo Rural PDR 2009-2013, eleva la ayuda pública hasta el 75% de la inversión, diversifica los conceptos subvencionables e introduce mejoras en la financiación, posibilitando anticipos de hasta el 50% de la ayuda.

    Los objetivos que se marca la Consejería de Agricultura y Pesca se cifran en modernizar un promedio de 49.000 hectáreas al año, de manera a alcanzar en el periodo 2009-2016 un total de 395.000 hectáreas modernizadas, con un presupuesto total de 1.608 millones de euros.

    La mejora de la gestión del agua en los regadíos andaluces. Subir al contenido anterior

    Más allá de la modernización de las infraestructuras, existen importantes márgenes de ahorro de agua en los regadíos andaluces a través de la mejora y la racionalización de la gestión del riego, para lo cual es imprescindible un importante esfuerzo en el asesoramiento y la formación de los regantes.

    Banner de recomendaciones de riego

    El Sistema de Asistencia al Regante (SAR), integrado en el Instituto de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), adscrito a la Consejería de Agricultura y Pesca, desarrolla actividades de asesoramiento a las Comunidades de Regantes y directamente a los agricultores (recomendaciones de riego); de formación y de transferencia de tecnología con el objetivo de mejorar la gestión del riego por parte de los regantes, reducir el consumo de agua y elevar la eficiencia del riego.

    A través de su página web se accede a la Red de Información Agroclimática, que cuenta con 108 estaciones agroclimáticas automáticas que facilitan información fundamental para la determinación de las necesidades de agua de los cultivos en función de la pluviometría y de la evapotranspiración en cada momento del año.

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