
La información climatológica y de calidad ambiental, entre otras, se genera a partir de redes de observación, la mayoría automáticas, que permiten la captura, procesado y difusión de la misma en tiempo real. Esta información se produce desde la propia Consejería de Medio Ambiente (redes de vigilancia de la calidad del aire o de las aguas litorales) y desde otros organismos con convenios de colaboración (Consejería de Agricultura y Pesca, Instituto Nacional de Meteorología, grupos de investigación de universidades...).