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Sesión del 04/12/2004

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL CON MOTIVO DEL XXVI ANIVERSARIO DEL ‘PACTO DE ANTEQUERA’ 

Consejo de Gobierno, 04/12/2004

El 4 de diciembre de 1978, los grupos políticos andaluces suscribieron el Pacto Autonómico Andaluz, el conocido Pacto de Antequera. Lo hicieron en un momento difícil desde el punto de vista social, político y económico pero no por ello menos ilusionante: justo un año después de las masivas movilizaciones ciudadanas en pro de la autonomía de Andalucía y prácticamente en las vísperas del referéndum mediante el que una abrumadora mayoría de españoles respaldaron la Constitución de la democracia.

Veintiséis años después de aquel acuerdo, los andaluces debemos buscar un nuevo y amplio pacto para acometer la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía. La Junta de Andalucía, expresión institucional del derecho al autogobierno de los andaluces, ha querido conmemorar este nuevo aniversario con una sesión extraordinaria del Consejo de Gobierno en la ciudad de Antequera para reivindicar aquel Pacto y ponerlo en relación con el nuevo consenso que los andaluces debemos alcanzar en torno a la reforma estatutaria.

En primer lugar, el Gobierno de Andalucía desea expresar sincero y merecido tributo a los hombres y mujeres que suscribieron aquel acuerdo. Todos, desde distintas posiciones políticas, supieron orillar las discrepancias para contribuir a lo esencial: el supremo interés de Andalucía para acceder a la autonomía plena en régimen de igualdad con el resto de territorios de España. En justo reconocimiento a todos ellos, deseamos destacar la figura del principal impulsor del Pacto y primer Presidente de la Junta de Andalucía, Plácido Fernández Viagas, quien aportó la mayor determinación, esfuerzo y generosidad para alcanzar el Pacto de Antequera, antecedente político directo del referéndum del 28 de Febrero de 1980, que permitió a Andalucía acceder a la autonomía plena.

Aquella apuesta supo vencer las incomprensiones y los recelos de quienes no creían en la autonomía plena para Andalucía o de quienes simplemente no la querían para una Comunidad durante mucho tiempo condenada al ostracismo, la marginación y el olvido. El Pacto de Antequera selló la voluntad de los andaluces por ocupar un lugar ambicioso y relevante en España, Europa y el mundo.

Fue una apuesta clarividente, que dejó una impronta sin la cual no se entendería el modelo avanzado y equilibrado del Estado de las autonomías que hoy conocemos en España. Aquel acuerdo fue una apuesta, en fin, unitaria pero al mismo tiempo ambiciosa y valiente. La Andalucía que hoy conocemos, el decoro de sus instituciones de autogobierno y los innegables avances experimentados por la sociedad andaluza en estos años hunde sus raíces en aquella firmeza y aquella determinación por avanzar hacia la autonomía plena. Y nos da idea, igualmente, de la enorme fuerza de Andalucía cuando se plantea, desde la unidad y el acuerdo entre todos, los retos de los nuevos tiempos.

El reconocimiento de aquel esfuerzo y de sus resultados posteriores no puede, en modo alguno, travestirse de autocomplacencia. Antes al contrario, si el esfuerzo de todos los andaluces y todas las instituciones en el camino de la autonomía se ha saldado con un éxito notable, ello debe significar un estímulo para perfilar un nuevo y más ambicioso horizonte de bienestar, progreso y autogobierno para Andalucía.

Este largo cuarto de siglo hemos avanzado en todos los órdenes y son perceptibles las muestras de crecimiento económico sostenido; de maduración social; de consolidación cultural, educativa y de creciente proyección política y económica hacia el exterior. Pero es necesario redoblar los esfuerzos y nunca perder la perspectiva: la vida aún se hace muy difícil para muchas familias andaluzas y la autonomía tiene que continuar sirviendo para profundizar en las soluciones.

Es necesario un esfuerzo especial para solucionar los problemas de los muchos jóvenes que hallan grandes dificultades para acceder a una vivienda o a un empleo de calidad que les permita encauzar su proyecto vital. También para aquellas personas a las que resulta tremendamente complejo conciliar la vida laboral con la familiar y para todas aquellas que sufren alguna suerte de exclusión social por razones económicas o de cualquier otra índole. En este sentido, toda sociedad avanzada debe declararse radicalmente incompatible con la persistencia de fenómenos tan degradantes e inhumanos como la llamada violencia de género, producto execrable de la cultura de la desigualdad que debemos desterrar de nuestras conciencias y de los usos sociales.

El proceso ya en marcha de la Segunda Modernización de Andalucía responde, precisamente, a la convicción de que Andalucía se adelante al futuro para que sea realmente nuestro y para que sea mejor. Andalucía tiene que multiplicar sin desmayo los rasgos de modernidad que ya son perceptibles en nuestra sociedad porque a su vez este esfuerzo estimulará otros. Y resulta especialmente importante sostener el impulso a los sectores industriales y de investigación más avanzados, como el de la aeronáutica o el agroalimentario; el de la vanguardia en las investigaciones básicas como las líneas celulares; en los modernos sistemas de financiación de iniciativas empresariales como el capital riesgo o el capital semilla; en la introducción y aplicación masiva de tecnologías de la información y la comunicación en sistema educativo, la sanidad, los servicios sociales o la propia Administración de la Junta de Andalucía; en el tendido y potenciación de redes de transporte avanzado con altas prestaciones y gran capacidad.

Entre esos rasgos de modernidad perceptibles en la sociedad andaluza también se inserta tanto la modernización y mejora de nuestra principal herramienta de autogobierno, actualmente en fase de discusión social y en sede parlamentaria, como los inminentes acuerdos entre todos los grupos para otorgar un impulso democrático a nuestro sistema político, fortaleciendo la transparencia y la calidad del mismo.

La capacidad para crear espacios de entendimiento es un síntoma de normalidad y madurez democráticas. Estos acuerdos, en consecuencia, deben constituir un acicate para ensanchar el diálogo y lograr que fructifique en un amplio consenso sobre el papel que Andalucía debe jugar en el actual proceso de modernización y profundización del Estado de las autonomías, así como la reforma del Estatuto andaluz.
Si con el Pacto de Antequera y el referéndum del 28 de febrero de 1980 Andalucía logró encauzar el proceso autonómico hacia el equilibrio y la igualdad básica de todos los ciudadanos, ahora contamos con una nueva oportunidad para que Andalucía deje su huella, y lo haga para bien, en la mejora del Estado de las Autonomías.

Andalucía fue pionera en plantearse la reforma del Estatuto de Autonomía, hace ya más de tres años. La oportunidad y conveniencia de aquella iniciativa, que entonces también fue recibida con recelos e incomprensión por parte de algunos, ya no es puesta en discusión por nadie y todos los grupos políticos y agentes sociales se sienten llamados al debate, que la Junta de Andalucía inauguró con la remisión al Parlamento de las Bases para la Reforma del Estatuto de Autonomía, en las que se apunta la elaboración de una Carta de Derechos de los Andaluces, en el sentido más amplio e incluyendo, pues, los llamados derechos de nueva generación, en el ámbito del consumo; la comunicación social; las nuevas tecnologías; las Administraciones públicas; nuevos derechos políticos y todos aquellos que tienden a proteger a la juventud y a la infancia.

Una reforma que debe contar con al menos el mismo respaldo que logró concitar el actual texto estatutario y cuyo punto de referencia esencial debe ser Andalucía y los andaluces, en el marco de una España plural y cohesionada, que garantice el equilibrio y la igualdad de los ciudadanos. Andalucía no puede ni debe afrontar con complejos este proceso de reforma y debemos señalar, con rotundidad, que todas las comunidades autónomas tienen el mismo derecho a ejercer las mismas competencias, y ninguna puede aspirar para sí lo que le niega a las demás. En ningún caso, este proceso puede desembocar en una competición entre CC.AA. que termine por desvirtuar a la Constitución Española y su objetivo de garantizar la unidad política de España y la solidaridad entre todos los territorios y ciudadanos.

Finalmente, Andalucía celebra este XXVI aniversario del Pacto de Antequera a las puertas de un importante referéndum para ratificar el Tratado constitutivo de la Unión Europea. No es necesario resaltar la trascendencia que la incorporación a Europa ha tenido para Andalucía en los últimos 20 años porque sencillamente la Andalucía que hoy vivimos resultaría irreconocible sin la aportación de Europa a nuestro proyecto como comunidad. Y paralelamente, Andalucía también ha sido capaz de realizar una aportación significativa a la Unión, abriendo nuestros mercados, aprovechando el importante caudal de ayudas recibido y participando activamente en el proceso de construcción de la Unión. El referéndum que tendrá lugar el 20 de febrero es el momento idóneo para fortalecer nuestro compromiso y nuestra vocación europea, el momento adecuado para redoblar la apuesta que Europa ha hecho todos estos años por Andalucía.

Un balance, siquiera somero, de lo que Europa ha significado para Andalucía desde el ingreso de España en la Comunidad, nos demuestra que, pese a las dificultades inherentes a todo proyecto de esta envergadura, más Europa puede y debe significar más progreso y también más y mejor Andalucía. La construcción del gran proyecto europeo pasa ahora por la ratificación de la Constitución de la UE y sería bueno para Andalucía que los andaluces nos volcáramos en las urnas cuando seamos llamados a votar dentro de algunas semanas.






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EL CONSEJO DE GOBIERNO DECLARA MONUMENTO EL ARCO DE LOS GIGANTES DE ANTEQUERA 

Consejo de Gobierno, 04/12/2004

El Consejo de Gobierno ha acordado declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, el Arco de los Gigantes de Antequera (Málaga), construcción tardorrenacentista de 1585 que evoca los arcos de triunfo del mundo clásico. Su edificación se inscribe en el periodo de reformas urbanísticas que esta localidad registró durante el siglo XVI, cuando se convirtió en una de las ciudades andaluzas más dinámicas como foco de actividad agrícola, industrial y comercial.

El Arco de los Gigantes, también conocido como Puerta de Hércules, se construyó en sustitución de un acceso en recodo de la antigua cerca musulmana. El monumento, cuya traza fue obra del arquitecto Francisco de Azurriola, se abre en un muro de más de dos metros de grosor realizado en mampostería y presenta una altura de siete metros.

Sobre el muro se sitúan inscripciones latinas relativas a Anticaria (Antequera) y a otras ciudades romanas que existieron en sus inmediaciones (como Singilia, Nescania y Osqua, entre otras), además de cuatro grandes lápidas en las que se desarrolla una dedicatoria al rey Felipe II.

El vano del arco, en forma de medio punto, está compuesto por dovelas alargadas de piedra arenisca. Su clave se resalta con el relieve de un jarrón de azucenas, que junto con el castillo y el león de la cornisa superior conforman el escudo de la ciudad. Sobre la cornisa se conservan también los restos de una escultura romana de Hércules.

Originariamente el conjunto conservaba otros elementos de época romana, pero en 1909 fueron trasladados al recién creado Museo Municipal. Parte de ellos fueron repuestos con posterioridad o sustituidos por copias en los años 80, con motivo de la celebración del IV centenario de la construcción del arco.
La declaración como Bien de Interés Cultural aprobada hoy establece un entorno de protección que incluye los espacios públicos y privados que rodean el monumento hasta las calles del Rastro y del Colegio por el norte, calle Herradores por el oeste, jardines de la Alcazaba y Plaza de los Escribanos por el sur y conjunto de viviendas que lindan con la calle Santa María por el este.









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LA JUNTA INVERTIRÁ 27,8 MILLONES DE EUROS EN EL SEGUNDO TRAMO DE LA LÍNEA FÉRREA DE ALTA VELOCIDAD ENTRE SEVILLA Y BOBADILLA 

Las obras darán comienzo en el primer semestre de 2005 y tendrán un plazo de ejecución de 30 meses

Consejo de Gobierno, 04/12/2004

El Consejo de Gobierno ha autorizado una inversión de 27,8 millones de euros con destino a la construcción del tramo Aguadulce-Pedrera de la línea férrea de alta velocidad entre Sevilla y Bobadilla. El proyecto, que será gestionado por el Ente Público de Gestión de Ferrocarriles Andaluces, se incluye en el plan de la Junta y el Ministerio de Fomento para adaptar a la alta velocidad el denominado Eje Ferroviario Transversal Sevilla-Almería.

Las obras de este segundo tramo consistirán básicamente en la construcción de un nuevo trazado de 7,8 kilómetros de doble vía electrificada, con traviesas polivalentes (adaptadas para anchos nacional e internacional) y con capacidad para permitir velocidades de hasta 250 kilómetros por hora. También se edificará la nueva estación de Pedrera, que contará con andenes de 160 metros de longitud. El inicio de los trabajos está previsto para el primer semestre de 2005, con un plazo de ejecución de 30 meses.

La adaptación del eje ferroviario Sevilla-Almería a la alta velocidad parte de un acuerdo alcanzado el pasado mes de mayo por la Junta y el Ministerio de Fomento. En virtud del mismo, la Administración autonómica destinará 500 millones de euros para las obras entre Utrera y Bobadilla (con circulación exclusivamente regional), mientras que Fomento se encargará de construir una doble vía electrificada de ancho internacional entre Bobadilla y Granada, así como de electrificar el tramo Granada-Almería.

La intervención de la Junta en la línea Utrera-Bobadilla, que incluye el proyecto autorizado hoy, permitirá enlazar por tren Sevilla y Málaga en un tiempo de una hora y quince minutos, toda vez que también concluyan las obras del AVE Córdoba-Málaga actualmente en curso. Asimismo, cuando las administraciones autonómica y central hayan finalizado sus proyectos, la conexión ferroviaria entre Sevilla y Granada tendrá un tiempo de viaje de una hora y media.

El pasado mes de noviembre la Junta ya adjudicó las obras correspondientes al tramo Osuna–Aguadulce, por un importe de 20,8 millones de euros. Por su parte, la variante de Osuna, que será adjudicada en los primeros meses de 2005, cuenta con un presupuesto de licitación de 52,9 millones de euros.

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AUTORIZADA UNA INVERSIÓN DE 17,4 MILLONES DE EUROS PARA EL TERCER TRAMO DE LA AUTOVÍA DEL GUADALHORCE 

Consejo de Gobierno, 04/12/2004

El Consejo de Gobierno ha autorizado una inversión de 17,4 millones de euros para la construcción del tercer tramo de la Autovía del Guadalhorce, en la provincia de Málaga. El proyecto se llevará a cabo a lo largo de los 4,44 kilómetros que conforman la variante de Cártama en la carretera A-357 (Campillos-Málaga), entre el enlace oeste de esta población y el enlace de Casapalma. Las obras, que comenzarán en el primer semestre del próximo año, cuentan con un plazo de ejecución de 22 meses.

El nuevo tramo de autovía tendrá dos carriles de 3,5 metros en cada sentido de la marcha, con arcenes exteriores de 2,5 metros e interiores de un metro. Su construcción dará continuidad al desdoblamiento ya realizado entre el Parque Tecnológico de Andalucía y el enlace oeste de Cártama.

Las obras proyectadas incluyen un enlace con la carretera A-355 (Cártama-Marbella), un paso superior para el camino de Villafranco de Guadalhorce y un paso inferior para las vías pecuarias de la Vereda de la Alquería y El Judío. Los trabajos se completarán con la construcción de un viaducto de 77 metros de longitud sobre el río Fahala, así como con 6,8 kilómetros de caminos y vías de servicio para facilitar el acceso a las fincas colindantes.

La inversión aprobada hoy se incluye en los planes de la Consejería de Obras Públicas y Transportes destinados a mejorar las comunicaciones en el Valle del Guadalhorce y aumentar la capacidad de la carretera A-357.

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LA JUNTA RESPALDA CON NUEVE MILLONES DE EUROS EL PROYECTO DEL PALACIO DE FERIAS Y EXPOSICIONES DE MÁLAGA 

Consejo de Gobierno, 04/12/2004

El Consejo de Gobierno ha autorizado hoy una subvención de nueve millones de euros al Ayuntamiento de Málaga con el objetivo de hacer frente a las necesidades financieras surgidas respecto al proyecto inicial de construcción del Palacio de Ferias y Exposiciones de esta ciudad. La ayuda aprobada respaldará una inversión superior a los 69 millones de euros.

Para concretar este apoyo, la Junta y el Ayuntamiento de Málaga suscribirán próximamente una adenda al convenio de colaboración firmado por ambas instituciones en diciembre de 2000. Ese mismo año, el Gobierno andaluz ya destinó una primera ayuda de 4,8 millones de euros al proyecto, cuyo presupuesto inicial era de 42,8 millones.

Con la subvención autorizada hoy, la financiación total aportada por el Gobierno andaluz al recinto congresual malagueño sumará los 13,8 millones de euros, lo que representa el 19,9% del coste final del proyecto.

El Palacio de Ferias y Exposiciones de Málaga, inaugurado en marzo de 2003, cuenta con más de 60.000 metros cuadrados construidos, dos pabellones, cuatro salas de conferencias y congresos y casi 1.300 plazas de aparcamiento.

El apoyo de la Junta a los palacios de congresos se enmarca en el II Plan Integral del Comercio Interior de Andalucía y se concreta a través de convenios con las entidades locales. La Administración autonómica destinó hasta el año 2003 un total de 115,6 millones de euros a la mejora, modernización y ampliación de los recintos congresuales de la comunidad autónoma. En 2004 el Gobierno andaluz aportará otros 21,7 millones de euros para el mismo fin.

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