Precisamente el colectivo de cuidadores es uno de los que más beneficiados se ve con esta medida, dado que se trata de personas que suelen centrar sus esfuerzos en el familiar al que atienden, desatendiendo en ocasiones su propia salud.
Es el caso Rafael Castañeda, de 79 años, que, desde hace cuatro meses, vive dedicado a su mujer, a la que una trombosis condujo a la amputación de un brazo. Los días de Rafael se reparten entre el cuidado de la casa, la compra y la atención a su mujer en todo momento. “Ahora tengo que estar para todo, desde que mi esposa tuvo este problema me ha cambiado la vida por completo”, afirma.
En este sentido, el examen de salud facilita también la valoración del estado en que se encuentran las personas mayores de 65 años que tienen a otras a su cargo, determinando también cuáles son sus principales necesidades y en qué aspectos requieren una atención prioritaria.