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Intervención del presidente de la Junta en la inauguración del VII Congreso Andaluz del Voluntariado

12/02/2010
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Quiero que mis primeras palabras sean para agradecer la invitación que se me ha hecho para abrir este encuentro y, también, cómo no, para dar la bienvenida a todas las organizaciones, colectivos y participantes en este Congreso Andaluz del Voluntariado.

Éste es un acto que pone de manifiesto la cohesión que puede llegar a alcanzar una sociedad cuando se compromete con la solidaridad, es decir, cuando se compromete con los otros. Porque la acción del voluntariado es un instrumento fundamental para la cohesión social y también para el fortalecimiento de nuestra democracia.

Cuento en mi proyecto con el voluntariado, podéis contar con mi compromiso; porque, en definitiva, el compromiso con el voluntariado, el compromiso de todos y todas ustedes, es el compromiso con la igualdad de oportunidades.

Yo creo que la crisis que vivimos puede simbolizar muchas cosas, porque ésta es una crisis que nos debería llevar a la mente y al corazón de todos, de toda la humanidad, cómo el egoísmo practicado en la economía arruina expectativas y descompone la sociedad. Porque ésta es una crisis que ha sustituido el modelo productivo por el modelo especulativo, que ha convertido el dinero en una mercancía en vez de un medio de pago.

Ésta es una crisis, en definitiva, en donde, cuando se cae Lehman Brothers, nos enteramos de que su mayor ejecutivo 17.000 dólares a la hora. Es decir, es una crisis de la insolidaridad, de la supremacía del sujeto individual sobre el sujeto colectivo.

Por lo tanto, la crisis nos enseña muchas cosas, pero la principal es que nunca más debemos volver a repetirla, y que hay que poner medios importantes para evitarlo.

Yo creo que el voluntariado, con su trabajo, lo que hace es enviarnos una señal importantísima.

Éste es el séptimo congreso que celebramos con la sociedad civil organizada de Andalucía, y que en esta ocasión va a profundizar en la cooperación, organización y gestión de todo este potencial de participación ciudadana.

El voluntariado es una característica que distingue, sin duda, a las sociedades avanzadas. Resulta un impulso decisivo para hacer más habitable nuestra sociedad y para cumplir con uno de los principios constituyentes de la Unión Europea, y no lo olvidemos, de la Constitución Española, que en su preámbulo habla del camino hacia una sociedad avanzada.

El principio de la Unión Europea de que una sociedad más solidaria es una sociedad mejor nos conviene a todos.

Fomentar una ciudadanía activa es fundamental para que podamos avanzar en un mundo cada vez más complejo y más cambiante. Es la mejor forma de ofrecer también respuestas rápidas, respuestas creativas a situaciones donde son necesarios el apoyo y la colaboración de todos.

Por lo tanto, hay que afirmar que la acción que desarrollan hombres y mujeres de forma voluntaria, pero comprometida, fomenta una sociedad civil más fuerte, más articulada, también más crítica, capaz de contribuir a la igualdad y al progreso de nuestra sociedad. Dicho de otra forma, más voluntariado es más salud democrática, más participación social y más justicia para todos.

Señoras y señores, la libertad es la atmósfera que nos permite desarrollar proyectos vitales, pero creo que no podemos entender la libertad solamente como ausencia de coacción, o como hacer lo que nos da la gana. Libertad es elegir, y cuando elegimos asumimos una responsabilidad. O dicho de otra manera, la libertad no es negativa: es positiva. La libertad es decidir y, por lo tanto, comprometerse. En ese sentido, el compromiso es el de la ciudadanía.

Lo que debe hacer la libertar es más ciudadanía. No es sencillamente un fin en sí mismo, sino un medio sin el cual no sería posible la convivencia. Pero es un medio para tomar decisiones, y esas decisiones se tienen que tomar en sociedad, porque no vivimos de forma aislada, y porque las decisiones que tomamos, cuando son estrictamente individuales, no satisfacen ningún valor de convivencia.

La participación ciudadana que promueve el voluntariado se ha convertido en uno de los pilares esenciales de la convivencia en Andalucía. El Gobierno andaluz ha renovado y fortalecido su compromiso a favor de la participación ciudadana y el voluntariado en el marco de las medidas que contempla el III Plan Andaluz del Voluntariado 2010-2014.

Se trata de un texto que seguro va a tener un protagonismo en estas jornadas. Un plan que, como saben, será resultado de un proceso participativo de la Junta de Andalucía y de todos los sectores, porque se tiene la voluntad de dar cuerpo a un documento que sea fruto del consenso y que integre la globalidad de las actividades. Para ello, sin duda alguna, las instituciones públicas tienen que responder; tienen que estar a la altura de la creatividad y vanguardia que caracteriza a los movimientos sociales. Es decir, no puede enfrentarse voluntariedad, acción voluntaria de la sociedad, con burocracia, sino que tenemos que establecer un marco adecuado de convivencia.

Andalucía es una comunidad solidaria. Somos un pueblo que ama la libertad, pero, al mismo tiempo, un pueblo comprometido. Y contamos con un amplio número de instituciones y colectivos que actúan en este ámbito de la participación ciudadana y del voluntariado. De ahí que se hayan puesto en marcha medidas para alcanzar mayor autonomía y coordinación con otros agentes sociales.

Es necesario profundizar en las relaciones con universidades, organizaciones sindicales, asociaciones empresariales, etcétera; todo ello para reforzar y coordinar las respuestas y los apoyos del movimiento del voluntariado y, sobre todo, en acciones solidarias de urgencia.

Pero también les digo que voluntariado no es voluntarismo. No puede ser voluntarismo, ni tampoco improvisación. Por ello, debemos orientar los recursos públicos y privados hacia principios de transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad. También en este ámbito tenemos que buscar una calidad en la gestión de los programas.

La aplicación de las nuevas tecnologías ha permitido mejorar la gestión de las ONG y ha supuesto también la aparición de una nueva figura del voluntariado on-line, con hombres y mujeres que aportan su tiempo al servicio de los demás; y todavía tenemos que avanzar más y en muchos más campos.

Hay que hacer visible la labor de los voluntarios ante el conjunto de la sociedad. Porque el hecho de que sea un trabajo desinteresado no significa, o no puede significar, que sea un trabajo oculto, un trabajo callado, un trabajo incluso anónimo. Ha de convertirse también en un ejemplo que sirva para estimular la conciencia solidaria de la sociedad andaluza.

Este encuentro, sin duda, constituye una magnífica oportunidad para el intercambio de experiencias en torno al movimiento asociativo, los nuevos desafíos de la sociedad y el papel de la ciudadanía ante esas necesidades emergentes de una sociedad global.

Recientemente, el terremoto de Haití ha puesto de manifiesto que es necesario una coordinación entre las organizaciones, porque sólo así el esfuerzo se canaliza mejor y los efectos siempre son mucho más positivos.

La organización y gestión de todos los recursos humanos y materiales es esencial para extraer todo su potencial, de manera que la ayuda pueda ser más equitativa y, además, se distribuya de forma más adecuada.

El drama de Haití, un mes después de la tragedia, podría ser mayor todavía si no fuéramos capaces de complementar el altruismo y el esfuerzo de muchos con la capacidad de gestión.

El Gobierno andaluz ya trabaja en los instrumentos de coordinación en materia de voluntariado.

La Ley del Voluntariado, que va a cumplir pronto una década, se va a convertir en un punto de referencia para los sucesivos planes, y ahora lo será para los observatorios y el registro general de entidades de voluntariado en Andalucía.

Por su parte, la Agencia Andaluza del Voluntariado, además de ser un instrumento al servicio de éste, y del movimiento asociativo, esa una institución que canaliza la aportación de este importante sector a otros planes intersectoriales de la Junta de Andalucía, como la inclusión social, la salud mental, la sostenibilidad medioambiental, la formación o el desarrollo energético.

Andaluzas y andaluces formamos una sociedad que tenemos unos valores muy enraizados, entre ellos, como decía antes, se encuentra nuestro amor por la libertad y nuestra pasión por la igualdad y la solidaridad. Ésta es una de las causas explicativas del enorme potencial del voluntariado andaluz y esto también nos anima a apoyar iniciativas, como este nuevo congreso, que tiene un indudable interés general; insisto, como decía al principio, más en estos momentos. Porque además el voluntariado no es una moda, es la expresión de una conciencia social madura y, desde luego, un síntoma de salud democrática.

Construir una Andalucía más justa, más sensible a las dificultades de los demás, es también un objetivo que todos hemos de compartir. Y nos queda mucho trabajo para mejorar y también para coordinar todos los esfuerzos y promover sinergias más eficaces. Por eso, termino diciendo que estoy convencido de que este congreso va a ser un buen espacio para conseguir todo ello.

Queda inaugurado el VII Congreso Andaluz del Voluntariado.

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