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Intervención del presidente de la Junta en la presentación del Anuario Joly Andalucía 2010

23/03/2010
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Tengo la satisfacción de volver a presentar el Anuario Andalucía. No sólo porque sea una tradición, sino porque es bueno resaltar los méritos de un trabajo que aúna información, conocimiento y rigor en la exposición de las claves más relevantes del momento actual.

En todo caso, empiezo por felicitar al Grupo Joly, porque estamos ante una publicación que tiene una mirada específicamente andaluza, pero que no pierde de vista el mundo que nos rodea.

Yo creo que eso es bueno, porque, por fortuna, esta perspectiva propiamente nuestra es cada vez más frecuente en el ámbito editorial y en algunas facetas de la vida andaluza. Puede tratarse de una consecuencia quizá lógica de un proceso de modernización que, curiosamente, se establece desde lo global en lo local, pero que también ha sido fruto o consecuencia de un proceso de recuperación de una identidad y de integración en el mundo.

Andalucía mira y habla por sí misma, pero no desde el ensimismamiento, sino desde el compromiso. A nadie extraña, por lo tanto, que hoy tengamos este grupo de comunicación andaluza, que tengamos entidades financieras andaluzas que buscan dimensión andaluza, que tengamos empresas multinacionales desde Andalucía, o incluso la marca Andalucía, que puede identificar con claridad nuestro potencial exportador y turístico.

Podemos ser también referentes en sectores por los que hemos apostado conforme a nuestros intereses, también a nuestras oportunidades y nuestras mayores posibilidades, y no como ocurrió en el pasado, desempeñando papeles que nos había asignado desde fuera. Porque es verdad que la autonomía política también ha tenido consecuencias en esa mirada y un modo de hacer propios. Estamos hablando de la voluntad de un pueblo, del andaluz, con la que se contribuyó también a apuntalar la construcción del Estado español sobre las bases constitucionales de la economía social de mercado y la cohesión territorial.

Es evidente que Andalucía cambió el rumbo de España, de una España de las autonomías que inicialmente estaba concebida de otra manera y que, efectivamente, a partir de la conquista de la autonomía andaluza se hizo de manera diferente, de modo que se caminó a partir de ese momento por la senda de la igualdad. Y con todas las tensiones y con todas las imperfecciones que se quieran señalar, la historia del Estado de las Autonomías a partir de ese momento ha sido una historia de éxitos.

Y lo ha sido por muchas razones, sobre todo porque la autonomía política ha tenido también su mejor traducción en una creciente autonomía de la sociedad civil. Aquí, en nuestro caso, la misma que en 1980 conquistó la autonomía, y ésta es una realidad que a veces no se percibe con la suficiente nitidez, acaso porque fue necesario un protagonismo fuerte del sector público para la construcción de las autonomías.

Y es también, sin embargo, esta realidad un factor que de manera recurrente parece distorsionado por los análisis que se siguen haciendo de la realidad andaluza desde fuera de Andalucía, y algo de ello ha dicho Pepe Joly.

Nada más lejos de la realidad, porque la sociedad andaluza ha sabido asumir su protagonismo. El gobierno andaluz se debe limitar a apoyar ese protagonismo de la sociedad, remover obstáculos, alentar posibilidades, crear condiciones de seguridad, de igualdad de oportunidades, pero en ningún caso sustituirlo.

En el Anuario de Andalucía se condensa una buena parte de lo que hoy es la sociedad andaluza. También es una muestra de lo que aporta esta empresa editorial y periodística a nuestra Comunidad.

Yo creo que leyéndolo y viéndolo podemos destruir tópicos y distorsiones, que desgraciadamente se mantienen, porque lamentablemente la sarta de estupideces y de visiones peyorativas de lo andaluz no termina nunca. Aún queda en esta España de hoy algún resto lamentable de esa visión a la que me refiero, que es capaz de confundir alegría con pereza, sosiego con indolencia, incluso "andaluces con gallinitas". Aun hoy hay que seguir persiguiendo lo obvio y proclamando que en Andalucía el gusto por la vida es también el gusto por las cosas bien hechas.

Nuestra Comunidad se enfrenta hoy a muchos desafíos; en buena medida, los mismos que cualquier territorio avanzado de Europa.

Las páginas el Anuario Joly 2010 están marcadas inevitablemente por lo económico. Es verdad que 2009 ha sido un año en el que se han padecido quizá los peores efectos, aunque el año 2008 fue de mayor desplome de la crisis financiera internacional. Ha sido también el año que ha marcado una cierta encrucijada, un antes y después para una forma de entender el modelo crecimiento económico, y a eso también se refería el Doctor Ferrand.

Nuestra es, sin duda, ahora la responsabilidad de afrontar una salida a la crisis, una salida determinada y dar a nuestro crecimiento también unas bases más sostenibles, más fiables, más seguras. Y para tratar de que en el futuro no se vuelvan a cometer los mismos errores que nos han llevado a esta situación.

Es verdad que las medidas anticíclicas aplicadas durante el último bienio, aquí en Andalucía, han sido similares prácticamente a las de todos los países europeos, y a los del resto del mundo. Me estoy refiriendo a una política fiscal expansiva o a la utilización del déficit para sostener la demanda: lo han hecho todos los países del mundo. Y todo ello ha logrado quizá contener o evitar la fractura social.

Hoy vemos cómo la destrucción de empleo ya estaba reduciéndose. En Andalucía, por ejemplo, en el último trimestre del año, según los datos de la EPA, se creó empleo, pero es verdad que continuamos viviendo un problema financiero. El dinero no circula, y éste no es un problema sólo de nuestra economía: es el problema de esta crisis.

Es cierto que la economía de cada país tiene sus virtudes y sus defectos, pero, por mucha importancia que en esta crisis le demos a esas virtudes y a esos defectos, no olvidemos nunca el origen de la crisis. Ésta es una crisis financiera, una crisis de desregulación de mercados financieros, una crisis de falta de supervisión de los mercados financieros. Ésta es una crisis, no quiero decir de la codicia, sino de la no regulación de la codicia.

Hoy, cuando puede empezar a verse la luz al final del túnel, cuando probablemente los indicadores son bastante menos negativos que hace un año, es verdad que hay que compatibilizar la política de apoyo público con la paulatina vuelta a la estabilidad presupuestaria. Pero convengamos todos en que era imprescindible, y así se acordó en el G20, una política de expansión fiscal, una política expansiva, que es verdad que hoy nos lleva, y a eso estamos comprometidos, a la necesidad de llegar a 2013 con un déficit máximo del 3% del PIB. Tengo que decir que éste es un objetivo indisponible, que no debemos discutir, sino cumplir.

Es verdad que también tenemos, en cierta medida, una posición financiera algo más ventajosa en Andalucía, porque es cierto que durante la pasada legislatura, años de crecimiento económico, aquí se redujo el endeudamiento; no así en el conjunto de las comunidades autónomas, donde aumentó. Aquí en Andalucía se redujo el endeudamiento.

Por eso, sí es verdad que es necesario acatar el pacto de estabilidad presupuestaria, y es necesario hacerlo no porque lo digan las normas que regulan el funcionamiento de la Unión Europea, y específicamente de la zona monetaria común. Es necesario porque creemos que es bueno que sea así, entre otras cosas porque, si hay un problema financiero, malo es que las administraciones ocupen el poco dinero que hay en los mercados. Es verdad que se debe reducir paulatinamente la política de demanda a favor de una política de oferta.

Bien es cierto también que si hablamos de comunidades autónomas no olvidemos que una parte sustancial de nuestro presupuesto está dirigido a las políticas de salud y seguridad social. Políticas que, por mucho que nos esforcemos, son estrictamente de demanda. No ocurre lo mismo, al menos desde el Gobierno de Andalucía, con la política educativa, que es para nosotros una política de oferta.

¿Queremos crecer a toda costa o crecer sobre seguro?

Ahí estoy convencido de que las luces cortas apuntan a lo más inmediato, pero que es hora de poner las luces largas.

Desde hace algunos años, sí que hemos asistido a debates políticos. Decía también Pepe Joly que resulta muy difícil profundizar en cualquier terreno; desde luego, sí lo es hacerlo en el terreno de la economía. Pero yo creo que más allá de todo eso, y de cómo vivamos la política, hay que tomar decisiones que miren al futuro.

A mí me han oído muchas veces decir que se es joven a cualquier edad siempre que pensemos y trabajemos por un futuro que no vamos a vivir. Eso es lo que hace a una persona joven. En la economía hay que ser joven, hay que afrontar los retos y los desafíos del futuro, que están sin duda en la innovación, en el conocimiento y en la igualdad de oportunidades, eso es lo que hará mucho más rico un país.

Yo, como el alcalde, también creo en la política. La política es lo que transforma al mundo. Cuando no hay política, suele haber dictaduras, que también es una forma de política donde no hay palabras. Pero es verdad que creyendo en la política, creo que ésta no debe desviarse sistemáticamente hacia lo más inmediato, si no que también es bueno hacer largos recorridos.

Si digo y hablo de Andalucía Sostenible, hablo de lo contrario a lo insostenible, de aquello que tiene que servir para hoy, para mañana y para pasado mañana. Y todo está en el conocimiento, en la educación, en la formación de nuestras gentes y en la capacidad de obtener el mayor rendimiento de cada una de las personas, hombres y mujeres, que componen Andalucía.

También creo en la economía productiva, que es sin duda la que tiene que generar el conocimiento y las dinámicas de igualdad de oportunidades. También la economía privada, que es donde se debe alcanzar el liderazgo social y patrocinar desde luego la salida de la crisis.

Pero entre todos, y poniendo, sin duda, los papeles y los deberes al sector público, que debe seguir existiendo, y debe seguir ejerciendo funciones importantísimas en la sociedad, es verdad que es hora de que el sector privado asuma las responsabilidades del crecimiento económico. También digo que el sector privado solamente las asume cuando tiene una cierta posibilidad de apalancarse, es decir, de pedir dinero para poder hacer las cosas, y si no tiene dinero, difícilmente puede hacerlas.

Y aunque el sector privado funciona muy bien, tengo que decirles que los 3.000 millones de euros del ICO los vamos a gestionar directamente. ¿Por qué? Porque si esperamos que se sigan calificado por las entidades financieras los préstamos, va a pasar como en el pasado más reciente. Y por lo tanto es bueno que quien tenga la capacidad de emprender reciba el apoyo financiero, simplemente por su atrevimiento y por sus ganas de crear riqueza a través de una política empresarial innovadora.

Vuelvo al Anuario. Ahí podrán encontrar ustedes datos y claves sobre todo lo que estamos hablando. Y es verdad que hablamos sobre todo de economía porque la economía lo llena todo ahora mismo. No nos deja ver más que la propia economía y la propia realidad económica. Pero hay muchas más cosas en el Anuario, hay hasta fútbol, como decía Curro [Ferraro]. Es un trabajo que refleja muchas voces, muchas interpretaciones de la realidad, y eso es bueno, es consecuencia de la normalidad, de la libertad de decir y de hacer que la sociedad andaluza ha conquistado.

Yo sabía que el terreno político es el de la controversia, y sabía que también lo era el terreno económico. Pero hoy, oyendo a Pepe Joly, me doy cuenta que también el periodístico es un terreno de la controversia.

El Anuario es una buena aportación documental para enriquecer el necesario debate ciudadano sobre cómo afrontar desafíos comunes, y también un excelente ejemplo de la noble aspiración de querer influir en la sociedad andaluza para hacerla mejor.

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